LOS PERSONAJES NO SON MÍOS, PERTENECEN A J. .

Sexy-Tomboy: Prometo que habrá duelo entre Pansy y Ron, pero más adelante, aunque pronto :)

Flavia: Creo que todos odiamos a Ron y en unos capis lo odiaréis aún más. Pronto habrá escena hot hot entre las dos chicas ;)

Guest: Podríamos hacer un ejército contra Ron jajaja ;)

Harukichiru: Pansy le dejará muy claro a Ron que está con Hermione. Bueno a él y a todo el mundo. Espero que estés bien también :)

Harukais: Supongo que tu siiiii es por el golpe a Ron jajajaja

Gracias a todos por los review, gracias también a los followers y los favoritos. Disfruten el capítulo y gracias, como siempre, por leer.


-Tranquila pequeñaja, no te voy a hacer nada qué tu no quieras.- dijo seductoramente Pansy.

-Qué susto me has dado por el amor de Dios, ¿quieres matarme de un infarto?

-De un infarto puede, pero de placer. ¿Entonces me has echado de menos?

-Puede que un poco.- contestó Hermione quitándole importancia.

-Yo también a tí. Espero que mi Nimbus esté entera ¿es así verdad?

-Está sana y salva, descansando en mi habitación.- respondió con sorna Hermione.

Se sentía extraña con la presencia de la Slytherin, porque por una parte quería repetir los besos pero por otro lado ese deseo que sintió de seguir hasta el final con ella le aterraba. Ella nunca había estado con nadie, ni había tocado, saboreado la piel y le atormentaba hacerlo mal. Y allí estaba Pansy tan segura en todos sus movimientos y haciéndole comentarios tan sensuales, tan prometedores.

La morena se puso en frente de la castaña y acercó su cabeza poco a poco a la de Hermione, se inclinó un poco más rozando con la punta de su nariz el cuello de la Gryffindor.

-¿Qué te parece que esta noche ocupe el lugar de la escoba en tu cama? Soy mucho más caliente.- le mordió suavemente el lóbulo de la oreja.

-Si juegas con fuego, te vas a quemar.- dijo la castaña en un suspiro.

-Entonces condéname al infierno Hermione.- su voz estaba ronca.

-Cierra los ojos por favor, no puedo si me miras así.- Pansy obedeció a la castaña y esperó inquieta. Hermione robó un beso corto a la morena.- Cógeme.

Hermione ya estaba corriendo por el pasillo empedrado a toda velocidad, oía los pasos de Pansy resonar por detrás y aceleró lo que pudo. Salió a los terrenos de Hogwarts exhausta y fue al trote hasta el borde del lago.

-¡Te atrapé!.- Pansy saltó de los arbustos de su izquierda como un auténtico tigre. Por el impulso de la morena ambas trastabillaron hasta caer al lago.

-¿Pero cómo?¿Cómo?.- miraba a Pansy a la vegetación sin dar crédito.

-Te puedes aparecer en los alrededores del castillo, la protección no está activada. ¿No te lo esperabas eh? ¿y qué es lo que gano?

-Siempre me sorprendes...¿Qué quieres de premio?

-Que pasemos el día juntas. ¿Qué te parece que vayamos a la cabaña, hagamos algo para comer y te sigo contando todo?

-Me parece justo y muy interesante.

-Esta vez iremos buceando, hay mucho mundo debajo del agua, te gustará. Y no me digas que ya has estado en el lago porque el chapuzón inconsciente que te diste en cuarto curso no cuenta.- movió la varita y ambas les cubrió una mampara de cristal toda la cabeza.- De este modo podremos hablar debajo del agua. ¿Vamos?

Hermione aceptó la mano que Pansy le tendía y se fueron sumergiendo hasta el fondo del lago.

-¿Y si nos ataca el calamar gigante? ¿O las sirenas?

-Tranquila, las sirenas ya me conocen. Suelo nadar bastante, cerca de la cabaña hay un sendero de piedra que conduce a un embarcadero o ¿crees que este cuerpo se consigue sin hacer ejercicio?

Hermione dirigió su mirada al cuerpo de la Slytherin, su camisa blanca se pegaba a su cuerpo y transparentaba la ropa interior negra, la falda que a cada movimiento de piernas que hacía ondeaba vertiginosamente, dejando entrever el inicio del trasero de la chica.

-¿Te gusta lo que ves?

-Perdona, no quería incomodarte.- Pansy rió.

-Mira ahí fue donde os ataron en la prueba.- dijo señalando cuatro piedras enormes rodeadas por un arco de oro con bonitos relieves.- Es el trono de las sirenas, ya sabes que les encanta todo lo que brille.

Un poco más a delante había un montón de estatuas, parecía una antigua ciudad sumergida. Hermione exploró cada una de las estatuas y Pansy la hacía reír al poner las misma poses que las esculturas. Un barco hundido cubierto de coral hizo las delicias de la castaña que se deleitó con tanta belleza.

-Vamos Hermione, nos estamos quedando como pasas. Te prometo que cuando tu quieras volvemos, pero ahora podemos ir a la cabaña por favor.- puso carita de niña buena.

-Gracias Pansy, por derrumbar todos mis límites. Jamás hubiese entrado por decisión propia a investigar todas estas maravillas.

Estaban ya en la superficie sin los cascos, les quedaba un trecho por nadar para llegar al embarcadero. De repente, Pansy se hundió con brusquedad, como si algo tirase de ella hacia el fondo.

-¡PANSY! ¡PANSY!.- Hermione intentó vislumbrar algo entre las oscuras aguas, pero no vió nada. El pánico empezaba a extenderse por ella. No había ni rastro de la morena.

¡Ha tenido que ser el Kraken! Espero que Pansy esté bien. ¡Muévete Hermione puede que esté herida y necesite ayuda! ¡Avisa a la profesora Mcgonagall!

En cuanto se giró para ir al muelle, una aleta de tiburón asomó rompiendo la paz del agua.

¡Oh joder, un tiburón! ¡Desmaius! ¡Expulso! ¡Bombarda!.- pero cualquier hechizo era inútil, todos rebotaban contra la piel del animal. Pudo ver destellar los dientes del pez, casi en una sonrisa diabólica. Iba directo hacia ella y la castaña no podía hacer nada para evitar el inminente ataque. Cerró los ojos, pensando en lo irónica que sería su muerte, después de sobrevivir a una guerra, sería esa persona entre once millones que serían mordidas por un Carcharodon carcharias.

Pero no sintió mordedura alguna de dientes afilados, si no unos delicados labios posarse sobre los suyos. Cuando abrió los ojos se encontró con los esmeraldas de Pansy y una sonrisa socarrona. La volvió a besar esta vez más apasionadamente, cogiéndola de la cintura para pegarla a sí. Hermione movió sus manos hasta la nuca y la cadera de la morena. Sus labios se juntaban en un baile imaginario, sus lenguas se lamían entre sí, produciendo en ambas un éxtasis de felicidad. Se separaban cada vez menos tiempo pues la necesidad se hacía cada vez más presente. Se devoraban con avidez como si fueran el mejor manjar. Pansy no movía las manos con temor de sobrepasar el límite, en cambio la castaña bajo su mano de entre el pelo de la morena hasta el borde de la camisa, tocó la suave piel por el camino, para estrujar en su mano la mojada prenda. Notaba el principio del sujetador entre las yemas de sus dedos. Gimió dentro del beso, inundado la boca de la Slytherin con un suspiro. Ante el movimiento de la castaña, posó su mano sobre el trasero de Hermione y lo apretó. La Gryffindor se sintió enloquecer aún más, sus pulmones quemaban al igual que su piel por la excitación, su vientre húmedo pedía al compás de pulsaciones más. Tuvo que ser Pansy quien bajase la intensidad del beso, hasta que dulcemente lo terminó. Se quedaron abrazadas con brazos y piernas entrelazados, con frente contra frente y ojos contra ojos.

-Besas muy bien.- halagó Pansy.

-Tengo...a...la...mejor...maestra.-Por cada palabra un beso corto.

-Vayamos a la cabaña, empiezo a tener frío.- dijo la morena.

Hermione echó un vistazo furtivo al cuerpo de la Slytherin, parecía porcelana. Se fijó en la arruga que había dejado ella misma a la altura del pecho, del sujetador de encaje y de los pezones de Pansy que sobresalían. Inconscientemente se lamió los labios, aún tenían el sabor a cerezas.

-¿A que nunca has montado a un tiburón?.- levantó una ceja, queriendo darle una segunda intención a la frase. La cabeza de Pansy se empezó a volver grisácea y el pelo moreno fue decreciendo, sus brazos se transformaron en aletas y de la espalda le empezó a crecer la dorsal, sus piernas se juntaron transformándose en el final del tiburón. Se sumergió ante la atónita mirada de la castaña, para después en marcha elevarse y colocar a Hermione detrás de su aleta dorsal para que ésta se sujetase. En poco tiempo estaban al borde del embarcadero y ya que la Gryffindor estaba subida en Pansy sólo tuvo que pasar su pie hasta la madera. Y como si fuese parte de un espectáculo la morena nadó hasta el fondo y fue subiendo en vertical con todas sus fuerzas. Hermione vió saltar al enorme tiburón y cuando llego a la altura máxima se transformó otra vez en la Slytherin cayendo al agua en un elegante salto de cabeza.

-¿Así que eres animaga?

-Eres una de las pocas personas que lo saben a parte de mis padres. Para contentar al señor Tenebroso tenías que tener ciertas habilidades. Este muelle lo construyó Snape para que pudiera ejercitarme libremente de la mirada de curiosos.

-¿Por qué elegiste un tiburón? ¿Por qué no algún ave para volar libremente? ¿O algún otro más bonito?

-Para surcar el cielo ya existen las escobas, pero para desplazarte por el mar no hay nada tan rápido. Es muy relajante. ¿Sabes que cuando llegaron los de Durmstrang tu querido amigo Víctor Krum intentó cazarme? Me vio el primer día que llegaron y se pasó el resto de su estancia echando carnada para ver si atraía al grran tiburrón branco.- finalizó Pansy imitando la voz del buscador.

-Pues creo que le diste la idea para la segunda prueba, porque cambió su cabeza por la de un tiburón.- contestó la castaña.

-Yo soy más sexy.- rió la Slytherin-

Aún empapadas entraron en la cabaña y Pansy encendió la chimenea. Subió hasta su habitación, cogió su pijama de seda verde y se lo entregó a la castaña para que se cambiara.

-Toma, el cuarto de baño está ahí.- le tendió la ropa.- tienes toallas para secarte.

Las dos chicas se quitaron las prendas, una en el baño y otra en la habitación. Hermione se quitó la ropa interior también puesto que estaba mojada y no sólo por agua. Su mano derecha serpenteó hasta llegar a su hinchado clítoris. Gimió al sentir su humedad y un escalofrío la recorrió. Le entró la tentación de masturbarse para aliviar esa necesidad. Pensó que con lo cachonda que estaba no tardaría nada en correrse. Desechó la idea cuando oyó a la morena a través de la puerta.

-¿Te apetece comida italiana? ¿Te gusta?.- la voz de Pansy sonó amortiguada.

-¡Eh sí, bien, lo que quieras!.- contestó hermione inquieta con el dedo índice todavía presionando su botón de placer.- ¡Ahora bajo!

Se puso el suave pijama, que era muy cómodo y notó que la tela rozaba con sus pezones irguiéndolos. Se excitó ante esa imagen y sonrío al espejo. Seguiría jugando un poco más.

A ver que cara pone Pansy cuando me vea así...Me estoy convirtiendo en una pervertida. Me excita ser un poco exhibicionista con ella. Estoy ardiendo...

Cuando se asomó al rellano pudo oír una vieja canción, Let´s twist again, y vió a la morena bailando de espaldas. Ésta se sintió espiada y se giró para comprobar que era la castaña que terminaba de bajar, la sujetó de la cintura y la sacó a bailar. Se puso detrás de ella y la guió en los movimientos del twist.

-Te queda bien el verde.- susurró al oído.

-¿Tu crees?.- dijo la Gryffindor girándose y quedando frente a frente.

Hermione consiguió el efecto que quería: a Pansy casi se le salen los ojos de las órbitas al ver como la seda parecía una segunda piel de la chica, marcando el contorno de los pechos y descubriendo el relieve de los endurecidos pezones. Se quedó mirándola muda.

-¿Entonces?

-Te queda...perfecto. Pero sigo creyendo que estarías mejor sin ropa.- respondió la morena recobrando la postura. Se la hubiese arrancado allí mismo y la saciaría a base de besos, lamidas, mordidas y de un par de dedos entrando y saliendo. Pero no quería consumar su pasión y que después se olvidara de ella. Quería que enloqueciese de amor por ella.

Así que haciendo acopio de toda su fuerza de voluntad se dirigió a la cocina y preparó unos espagueti carbonara. Sacó una botella de vino espumoso, eso le ayudaría a contar el resto de su vida. Esta vez ambas se sentaron en el sofá biplaza con las copas en la mano.

-Después de entender mis sentimientos por ti, lo único que podía hacer era intentar protegerte en las sombras. En quinto cuando la Brigada de Umbridge os atrapó, sabía que algo grave había tenido que ocurrir para arriesgaros de esa forma para intentar hablar por la red flú. Así que simplemente ví las bromas saltaclases confiscadas por la directora y las repartí a todos los Slytherin, sabiendo que tus amigos tendrían la oportunidad de escapar. Aunque si lo llego a saber, nunca lo habría hecho. En sexto curso, no sabía lo que tramaba Malfoy y no tuve más opción que quedarme quieta al ver a los mortífagos, si luchaba contra ellos, me delataría. Aunque avisé al resto de profesores.

-¿Por qué no tienes la marca tenebrosa?

-Al finalizar quinto curso hablé con Dumbledore y le dije lo que me ocurría contigo. él no se sorprendió, porque a Snape le ocurrió lo mismo. El director confío en mi y ordenó al profesor Snape que me ayudara a disimular como él lo estaba haciendo desde hacía muchos años. Me enseñó legemerancia para evitar que alguien leyera mi mente y me enseño el hechizo invisible. Mi misión era espiar a Malfoy y así descubrí que quería matar a Dumbledore. Le avisé de la botella envenenada, del collar que cogió Katie Bell y demás intento de Draco. Pero no podía entrar en la sala de menesteres con él. Snape después me contó sobre su juramento inquebrantable con Narcissa y que el anciano director le hizo prometer que le mataría para que Voldemort confiase plenamente en él.

Hermione se estiró a por la botella y rellenó ambos recipientes para después dejar un beso en los labios rojos de la otra chica. Le supo como a cerezas con alcochol, como los bombones rellenos. Tiró de ella para recostarla en su hombro, en un gesto cariñoso de apoyo y de agradecimiento.

-Snape convenció al señor Tenebroso para que no me pusiera la marca todavía, porque después de la muerte de Dumbledore, Draco no podría volver al castillo, y la profesora Mcgonagall no dejaría entrar a ningún alumno convertido. Y así tendría mi ayuda. Le convenció de mi valía mostrándole por legemerancia mis aptitudes en duelos y mi competencia. Después me confesó que tenía una última misión, me mostró en el pensadero que hay aquí que Harry Potter en realidad era un horrocrux. Si el no llegaba a daros sus pensamientos antes de morir, tendría que dároslo yo. La profesora Mcgonagall también estaba al tanto, así que por eso me mandó a las mazmorras, para poder volverme invisible y seguiros. Estuve a tu lado durante toda la batalla, excepto en la sala de los menesteres.

-¿Y tus padres?

-Cuando vieron que Naginni moría, se quisieron marchar. me llevaron con ellos hasta el límite de las lindes del castillo, pero no podía irme. No, sin ti. Así que los dejé marchar, diciéndoles que iba a ayudar al señor Tenebroso. Creo que mi madre sabía que no era verdad, ella era buena. Simplemente fue arrastrada por mi padre, pero eso en las familias de sangre limpia suele ocurrir. El otro día pude volver a mi casa porque los aurores habían matado a mi padre. No sé como pero se enteró de mi traición y quería acabar conmigo, por el honor de los Parkinson. Estaba destrozada la mansión, casi en ruinas. Sólo pude recoger algo de ropa y algunas fotos.

-Vaya, lo siento cariño.- besó el pelo negro.

-¿Qué?

-Que siento que hayas tenido que pasar por todo eso.

-Ya, ya..¿Me has llamado cariño?

-Un apodo cariñoso.- Hermione se sonrojó.

-Viniendo de ti, significa mucho.-Pansy se reincorporó y miró a los ojos color miel.- ¿Puedo hacerte una pregunta?

-Sí, claro.

-Esta mañana en la biblioteca te asustaste mucho, ¿ha pasado algo en estos días?

-Cuando jugué el partido le golpeé a Ron con la bludger en toda la cara.- Pansy soltó una sonora carcajada.- Y aunque fue sin querer, se tomo el pelotazo como una venganza y volvió a armar el grito en el cielo. Harry me defendió y Ginny también. Harry intentó razonar con el más tarde pero no entró en razón y se enfrentó con Harry. Me volvió a insultar y le dijo a Harry que no permitiría que él y Ginny fueran novios, al final Harry le hechizó. Han estado conmigo los dos a todas horas por si acaso.

-Yo le mato, yo le mato, yo le mato.- dijo Pansy mientras se levantaba bruscamente del sofá y cogiendo la varita.-¡Accio escoba!

-Pansy por favor, quédate, no merece la pena. Harry ya le dió su merecido. Por favor, Pansy.-suplicó Hermione.

-¿Enserio Hermione? No se cómo puedes seguir protegiéndolo. ¿Aún estás enamorada de él verdad? Joder que tonta he sido. ¿Y esto que es hermione? ¿un simple juego? Sabes ni en mis mejores sueños creí que nos besaríamos, pero ahora que sé que esto ha sido un experimento para ti o una especie de consuelo, todo lo que he sufrido, me lo podía haber ahorrado. Era todo demasiado bonito para ser verdad.

-No Pansy, no estoy enamorada de él. Tampoco lo estoy de ti, o no de momento. Pero me gustas, me atraes irremediablemente y no solo físicamente, tu personalidad también. No he podido dejar de pensar en tí, Pansy.- se acercó hasta la morena y le acarició la mejilla.- ¿De verdad crees que mis besos han sido mentira? No quiero que hagas nada porque estoy cansada de luchar, de pelear. Sólo quiero disfrutar de la vida, en nada cumplo dieciocho años y siento que no he vivido. No he conocido el amor, ni la felicidad plena. Y cuando estoy contigo se me olvidan los problemas. Por eso te pido que te quedes conmigo.

-Perdóname Hermione.- le tocó tiernamente la mejilla.- me siento insegura cuando estoy contigo. Es tan irreal todo y a la vez tan perfecto que no quiero que esto acabe nunca. Tengo miedo de perderte.

-No sé que es lo que nos deparará el destino, pero disfrutemos del momento. Quiero intentarlo contigo, todo. También tengo miedo, pero contigo siento que puedo comerme el mundo y a ti también.- Hermione se puso rojísima al confesarle que la atraía tan directamente.

-Te quiero.- la Slytherin besó los labios de la castaña.- ¿Vemos una peli?

- Sí que sabes del mundo muggle, a ver conque me sorprendes esta vez. -ahora fue Hermione quien le robó un beso.

Pasaron el resto de la tarde viendo películas mudas de Charles Chaplin entre risas alentadas por el vino. Se besaron en el sofá, pero dulcemente, no fue pasional como el que se dieron en el lago. Se les fue la noción del tiempo entre roce de cada labios. Se perdieron la cena pero poco les importó. Regresaron al castillo en escoba, y la Slytherin le acompañó hasta la puerta de su habitación a la castaña.

-Pansy, ¿querrías pasar la noche conmigo?

Como respuesta la morena la besó apasionadamente mientras introducía a la castaña en el dormitorio, y cerraba con una patada la puerta.