Hola de nuevo a todos siento no haber podido subir antes un cap, pero el Bachillerato a mi me quita mucho más tiempo del que creía aun así subire los caps lo mas seguidos que pueda espero que os guste.

- Bien alumnos leeremos dos capítulos más cenaremos y nos iremos a dormir, aunque el tiempo no pase deberemos de descansar – Dijo Dumbledore

Antes de seguir hablando la puerta del GC se abrió y de ella entro una hermosa pelirroja de ojos marrones con una mochila y un pequeño bulto en los brazos al que calmaba, Harry al verla se levanto y se acerco rápidamente hacia ella.

- Ginny, Teddy ¿Qué hacéis aquí? – Pregunto Harry cogiendo al bebe en sus brazos

- El hechizo nos ha traído a ambos para leer tu historia – Contesto Ginny feliz

- Vale, vamos te presentare a la familia, pero una cosa no llames a Severus profesor aun no lo sabe y quiero verle la cara, además no me gusta el Quidditch – Dijo Harry

Ginny asintió y se acercaron a donde estaban los Merodeadores que sonreían sobre todo Charlus y el James adulto.

- Mama, papa, tío Remus, Padrino, Mamba, abuelos os presento a mi hermosa novia Ginebra Molly Weasley aunque todos la llamamos Ginny, y este pequeñín es mi ahijado, Edward aunque le llamamos Teddy, el pequeño es metamorfomago – Presento Harry

- Harry el bebe, por pura casualidad es hijo de nuestro querido Lunático – Dijo James mirando al bebe fijamente

Todos los del futuro se miraban entre ellos y a James sorprendidos por averiguarlo tan rápido.

- ¿Por qué lo dices papa? – Pregunto Harry nervioso

- Porque es una mini copia de Lunático además de que es tu ahijado y que no has dicho el apellido del pequeño – Contesto James

- James no creo que sea mi hijo, ya sabes él porque – Dijo Lunático triste

- Pues sí que es tu hijo, tío Rem su nombre completo es Edward Ted Remus John Lupin – Dijo Harry un poco enfadado

- ¿Puedo cogerlo? – Pregunto Dorea

- Claro abuela – Contesto Harry dándole a Teddy con cuidado

- Bueno ¿Quién quiere leer ahora? – Pregunto Dumbledore

- Yo leeré profesor Dumbledore – Dijo Hagrid

BUM. Llamaron otra vez. Dudley se despertó bruscamente.

¿Dónde está el cañón? —preguntó estúpidamente.

- Es que acaso puede preguntar de otra forma – Dijo Canuto

- Puede ser, pero nunca lo he oído ni siquiera en la escuela – Dijo Harry pensativo

Se oyó un crujido detrás de ellos y tío Vernon apareció en la habitación. Llevaba un rifle en las manos: ya sabían lo que contenía el paquete alargado que había llevado.

Ante eso los Merodeadores (menos Peter) se levantaron y golpearon a Vernon mientras le gritaban

¿Quién está ahí? —gritó—. ¡Le advierto... estoy armado!

Hubo una pausa. Luego...

¡UN GOLPE VIOLENTO!

La puerta fue empujada con tal fuerza que se salió de los goznes y, con un golpe sordo, cayó al suelo.

Todos los presentes en el GC estaban asustados ante el hecho de que a este le pudiera pasar algo a Harry sin fijarse en que este sonreía.

Un hombre gigantesco apareció en el umbral. Su rostro estaba prácticamente oculto por una larga maraña de pelo y una barba desaliñada, pero podían verse sus ojos, que brillaban como escarabajos negros bajo aquella pelambrera.

- Es Hagrid, menos mal ya estás seguro pequeño – Dijo James suspirando

El gigante se abrió paso doblando la cabeza, que rozaba el techo. Se agachó, cogió la puerta y, sin esfuerzo, la volvió a poner en su lugar. El ruido de la tormenta se apagó un poco. Se volvió para mirarlos.

Podríamos preparar té. No ha sido un viaje fácil... Se desparramó en el sofá donde Dudley estaba petrificado de miedo.

Levántate, bola de grasa —dijo el desconocido.

Todas las mesas aplaudieron a Hagrid por poner de una vez en su lugar al hijo de los Dursley.

Dudley se escapó de allí y corrió a esconderse junto a su madre, que estaba agazapada detrás de tío Vernon.

- Al menos ese idiota con el que se caso sirve para algo – Gruño Alan cruzado de brazos

¡Ah! ¡Aquí está Harry! —dijo el gigante.

Harry levantó la vista ante el rostro feroz y peludo, y vio que los ojos negros le sonreían.

La última vez que te vi eras sólo una criatura —dijo el gigante—. Te pareces mucho a tu padre, pero tienes los ojos de tu madre.

- Esa fue la primera vez de muchas que me dijeron esa frase – Dijo Harry sonriendo a sus padres

Tío Vernon dejó escapar un curioso sonido.

¡Le exijo que se vaya enseguida, señor! —dijo—. ¡Esto es allanamiento de morada!

Bah, cierra la boca, Dursley, grandísimo majadero —dijo el gigante. Se estiró, arrebató el rifle a tío Vernon, lo retorció como si fuera de goma y lo arrojó a un rincón de la habitación.

Todos los que sabían que era un rifle suspiraron aliviados por saber que Hagrid se había ocupado del problema.

Tío Vernon hizo otro ruido extraño, como si hubieran aplastado a un ratón.

De todos modos, Harry —dijo el gigante, dando la espalda a los Dursley—, te deseo un muy feliz cumpleaños. Tengo algo aquí. Tal vez lo he aplastado un poco, pero tiene buen sabor.

Del bolsillo interior de su abrigo negro sacó una caja algo aplastada. Harry la abrió con dedos temblorosos. En el interior había un gran pastel de chocolate pegajoso, con «Feliz Cumpleaños, Harry» escrito en verde.

- Tus cumpleaños serán geniales, nos ocuparemos de eso – Dijo James con Charlus y Alan asintiendo detrás de él

- Siempre que invitemos a los Weasley, Draco y Hermione sin duda será genial – Dijo Harry mirando y sonriendo a sus amigos

Harry miró al gigante. Iba a darle las gracias, pero las palabras se perdieron en su garganta y, en lugar de eso, dijo:

¿Quién es usted?

- Harry los modales – Le riñeron Dorea, Kate, ambas Lily y Narcissa

-Lo siento mucho Hagrid pero estaba muy sorprendido de que llegaras y me saludaras y aun más por la tarta – Dijo Harry sonrojado

- No pasa nada lo comprendo – Dijo Hagrid sonriendo a Harry

El gigante rió entre dientes.

Es cierto, no me he presentado. Rubeus Hagrid, Guardián de las Llaves y Terrenos de Hogwarts.

Extendió una mano gigantesca y sacudió todo el brazo de Harry

¿Qué tal ese té, entonces? —Dijo, frotándose las manos—. Pero no diría que no si tienen algo más fuerte.

Minerva al igual que el resto de mujeres del GC miro mal a Hagrid por insinuar eso delante de un niño de once años.

Sus ojos se clavaron en el hogar apagado, con las bolsas de patatas fritas arrugadas, y dejó escapar una risa despectiva. Se inclinó ante la chimenea. Los demás no podían ver qué estaba haciendo, pero cuando un momento después se dio la vuelta, había un fuego encendido, que inundó de luz toda la húmeda cabaña. Harry sintió que el calor lo cubría como si estuviera metido en un baño caliente.

- Mi pobre niño sí que debías de tener frío – Dijo Lily

- S-si la v-verdad es que si – Dijo Harry tiritando

- ¿Qué te ocurre cachorro? – Pregunto Canuto preocupado

- Es el hechizo, continuad leyendo para que se le termine de pasar – Dijo Narcissa

El gigante volvió a sentarse en el sofá, que se hundió bajo su peso, y comenzó a sacar toda clase de cosas de los bolsillos de su abrigo: una cazuela de cobre, un paquete de salchichas, un atizador, una tetera, varias tazas agrietadas y una botella de un liquido color ámbar, de la que tomó un trago antes de empezar a preparar el té. Muy pronto, la cabaña estaba llena del aroma de las salchichas calientes. Nadie dijo una palabra mientras el gigante trabajaba, pero cuando sacó las primeras seis salchichas jugosas y calientes, Dudley comenzó a impacientarse. Tío Vernon dijo en tono cortante:

No toques nada que él te dé, Dudley.

- Dudo mucho que Hagrid le dé, y más después de ver como estaba Harry – Dijo Cornamenta

-Claro que no, ellos tres a un lado y Harry el más joven y pequeño dejado solo, por supuesto que no le daría nada a ese pequeño cerdo – Dijo Hagrid enfadado pensado en que haría

El gigante lanzó una risa sombría.

Ese gordo pastel que es su hijo no necesita engordar más, Dursley, no se preocupe.

Le sirvió las salchichas a Harry, el cual estaba tan hambriento que pensó que nunca había probado algo tan maravilloso, pero todavía no podía quitarle los ojos de encima al gigante. Por último, como nadie parecía dispuesto a explicar nada, dijo:

Lo siento, pero todavía sigo sin saber quién es usted.

Las mujeres presentes sonrieron ante la buena educación que tiene Harry.

El gigante tomó un sorbo de té y se secó la boca con el dorso de la mano.

Llámame Hagrid —contesto—. Todos lo hacen. Y como te dije, soy el guardián de las llaves de Hogwarts. Ya lo sabrás todo sobre Hogwarts, por supuesto.

Pues... yo no... —dijo Harry

Hagrid parecía impresionado.

Lo lamento —dijo rápidamente Harry

¿Lo lamento? —Preguntó Hagrid, volviéndose a mirar a los Dursley, que retrocedieron hasta quedar ocultos por las sombras—. ¡Ellos son los que tienen que disculparse! Sabía que no estabas recibiendo las cartas, pero nunca pensé que no supieras nada de Hogwarts. ¿Nunca te preguntaste dónde lo habían aprendido todo tus padres?

- Cachorro no hagas enfadar a Hagrid, aunque esos Dursley se lo merezcan por lo mal que te han tratado, Lunático tengo una duda existencial me alegro de que los Dursley's lo pasen mal por cómo han tratado al cachorro o siento pena por ellos – Dijo Canuto

- Bueno canuto yo pienso y quiero también la opinión de Mamba en que creo que podemos alegrarnos porque esos idiotas lo pasen mal – Dijo Lunático

- Estoy de acuerdo con Lunático, la culebrilla no les ha hecho nada y ellos lo tratan mal, sinceramente no es justo – Dijo Mamba seguro

Ante esto Canuto y Cornamenta pusieron sonrisas sádicas que causaron que muchos de los presentes jadearan y que casi le empezaran a dar pena esos dos muggles.

¿El qué? —Preguntó Harry

¿EL QUÉ? — Bramó Hagrid—. ¡Espera un segundo!

Se puso de pie de un salto. En su furia parecía llenar toda la habitación. Los Dursley estaban agazapados contra la pared.

¿Me van a decir —rugió a los Dursley— que este muchacho, ¡este muchacho!, no sabe nada... sobre NADA?

- Dejadme adivinar ahora es cuando Harry se indignara porque creerá que Hagrid piensa que es un inútil y contestara algo que hará que nos riamos de él – Dijo Draco mirando sus uñas

- Eso que lo sepas Draco – Dijo Hermione sonriéndole

Harry pensó que aquello iba demasiado lejos. Después de todo, había ido al colegio y sus notas no eran tan malas.

Yo sé algunas cosas —dijo—. Puedo hacer cuentas y todo eso.

- Dicho y hecho, tiene gracia que el hurón lo haya adivinado antes que nadie – Dijo Ron riéndose junto a los Merodeadores mientras Harry fulminaba con la mirada a sus amigos y murmuraba

Pero Hagrid simplemente agito la mano.

Me refiero a nuestro mundo Tu mundo. Mi mundo. El mundo de tus padres.

¿Qué mundo?

Hagrid lo miró como si fuera a estallar.

- Que estalle, por favor – Dijo Canuto

¡DURSLEY! —bramó.

Tío Vernon, que estaba muy pálido, susurró algo que sonaba como mimblewimble.

Hagrid, enfurecido, contempló a Harry.

Pero tú tienes que saber algo sobre tu madre y tu padre —dijo—. Quiero decir, ellos son famosos. Tú eres famoso.

¿Cómo? ¿Mi madre y mi padre... eran famosos? ¿En serio?

- Y ahí es donde muestras que odias tu fama y con toda la razón del mundo – Dijo Draco

- La verdad es que si que la odio, quien no lo haría teniendo en cuenta como la obtuve – Dijo Harry dejando a Teddy junto al bebe Harry

No sabías... no sabías... —Hagrid se pasó los dedos por el pelo, clavándole una mirada de asombro—. ¿De verdad no sabes lo que ellos eran? —dijo por último.

De pronto, tío Vernon recuperó la voz

¡Deténgase! —ordenó—. ¡Deténgase ahora mismo, señor! ¡Le prohíbo que le diga nada al muchacho!

- En serio ese idiota se cree alguien como para prohibirle a Hagrid algo y más aun siendo eso su herencia mágica – Dijo James

- Ya vemos que si Cornamenta adulto – Dijo Canuto mientras gruñía asemejándose demasiado a un perro

Un hombre más valiente que Vernon Dursley se habría acobardado ante la mirada furiosa que le dirigió Hagrid. Cuando éste habló, temblaba de rabia.

¿No se lo ha dicho? ¿No le ha hablado sobre el contenido de la carta que Dumbledore le dejó? ¡Yo estaba allí! ¡Vi que Dumbledore la dejaba, Dursley! ¿Y se la ha ocultado durante todos estos años?

¿Qué es lo que me han ocultado? —dijo Harry en tono anhelante.

¡DETÉNGASE! ¡SE LO PROHÍBO! —rugió tío Vernon aterrado.

Tía Petunia dejó escapar un gemido de horror.

Voy a romperles la cabeza —dijo Hagrid—. Harry debes saber que eres un mago.

- Hagrid deberías de tener un poco más de tacto – Dijo McGonagall

Se produjo un silencio en la cabaña. Sólo podía oírse el mar y el silbido del viento.

¿Que soy qué? —dijo Harry con voz entrecortada.

Un mago —respondió Hagrid, sentándose otra vez en el sofá, que crujió y se hundió—. Y muy bueno, debo añadir, en cuanto te hayas entrenado un poco. Con unos padres como los tuyos ¿qué otra cosa podías ser? Y creo que ya es hora de que leas la carta.

Harry extendió la mano para coger, finalmente, el sobre amarillento, dirigido, con tinta verde esmeralda al «Señor H. Potter, El Suelo de la Cabaña en la Roca, El Mar».

Sacó la carta y leyó:

COLEGIO HOGWARTS DE MAGIA

Director: Albus Dumbledore (Orden de Merlín, Primera Clase, Gran Hechicero, Jefe de Magos, Jefe Supremo, Confederación Internacional de Magos).

Querido señor Potter:

Tenemos el placer de informarle de que dispone de una plaza en el Colegio Hogwarts de Magia. Por favor, observe la lista del equipo y los libros necesarios.

Las clases comienzan el 1 de septiembre. Esperamos su lechuza antes del 31 de julio.

Muy cordialmente, Minerva McGonagall

Directora adjunta

Las preguntas estallaban en la cabeza de Harry como fuegos artificiales, y no sabía cuál era la primera. Después de unos minutos, tartamudeó:

¿Qué quiere decir eso de que esperan mi lechuza?

- Una pregunta práctica, algo muy importante para ser auror – Dijo Charlus

- ¿auror? - Pregunto Alan

- Son como los policías muggles abuelo – Contesto Harry

Gorgonas galopantes, ahora me acuerdo —dijo Hagrid, golpeándose la frente con tanta fuerza como para derribar un caballo. De otro bolsillo sacó una lechuza (una lechuza de verdad, viva y con las plumas algo erizadas), una gran pluma y un rollo de pergamino. Con la lengua entre los dientes, escribió una nota que Harry pudo leer al revés.

- Harry no seas cotilla – Regaño Lily A.

- Lo siento mucho – Dijo Harry apenado

Querido señor Dumbledore:

Entregué a Harry su carta. Lo llevo mañana a comprar sus cosas.

El tiempo es horrible. Espero que usted esté bien.

Hagrid

Hagrid enrolló la nota y se la dio a la lechuza, que la cogió con el pico. Después fue hasta la puerta y lanzó a la lechuza en la tormenta. Entonces volvió y se sentó, como si aquello fuera tan normal como hablar por teléfono.

Harry se dio cuenta de que tenía la boca abierta y la cerró rápidamente.

¿Por dónde iba? —dijo Hagrid. Pero en aquel momento tío Vernon, todavía con el rostro color ceniza, pero muy enfadado, se acercó a la chimenea.

Él no irá —dijo.

- Voy a enseñarle a Harry a ser todo un merodeador y vosotros dos vais a ser sus conejillos de indias – Dijo Cornamenta enfadado y fulminando a Vernon y Petunia con la mirada

Hagrid gruñó.

Me gustaría ver a un gran muggle como usted deteniéndolo a él —dijo.

¿Un qué? —Preguntó interesado Harry

Un muggle —respondió Hagrid—. Es como llamamos a la gente «no-mágica» como ellos. Y tuviste la mala suerte de crecer en una familia de los más grandes muggles que haya visto.

- Hagrid, gracias por defenderme y por enseñarme lo de los muggles – Dijo Harry con una sonrisa mientras Ginny le acariciaba el pelo y miraba al bebé Harry reír por las tonterías de Sirius y como Teddy cambiaba de color su pelo y sus ojos para que fueran iguales a los de Remus

Cuando lo adoptamos, juramos que íbamos a detener toda esa porquería —dijo tío Vernon—. ¡Juramos que la íbamos a sacar de él! ¡Un mago, ni más ni menos!

Ante lo dicho los Merodeadores se levantaron en silencio absoluto, se acercaron donde estaban Vernon y Petunia y entre todos golpearon a Vernon hasta que los pararon porque a ese paso lo matarían, mientras James y Lily abrazaban a las dos versiones de Harry presentes por miedo a que desaparecieran de su lado.

¿Vosotros lo sabíais? —Preguntó Harry—. ¿Vosotros sabíais que yo era... un mago?

¡Saber! —Chilló de pronto tía Petunia—. ¡Saber! ¡Por supuesto que lo sabíamos! ¿Cómo no ibas a serlo, siendo lo que era mi condenada hermana? Oh, ella recibió una carta como ésta de ese... ese colegio, y desapareció, y volvía a casa para las vacaciones con los bolsillos llenos de ranas, y convertía las tazas de té en ratas. Yo era la única que la veía tal como era: ¡una monstruosidad! Pero para mi madre y mi padre, oh no, para ellos era «Lily hizo esto» y «Lily hizo esto otro». ¡Estaban orgullosos de tener una bruja en la familia!

- Maldita seas Petunia, no sabes nada de lo que hablas, cómo te atreves a decir todo eso de Lily, no tienes ni idea de lo que algunos hubiéramos dado por tener una familia que te quiera y te apoye en tus decisiones unos padres que estén orgullosos por el hecho de que eres un mago o una bruja – Dijo Mamba bajando la cabeza enfadado mientras la Lily adulta le dejaba al bebé Harry a su madre y se levantaba a abrazar a Severus

Se detuvo para respirar profundamente y luego continuó. Parecía que hacía años que deseaba decir todo aquello.

Luego conoció a ese Potter en el colegio y se fueron y se casaron y te tuvieron a ti, y por supuesto que yo sabía que ibas a ser igual, igual de raro, un... un anormal. ¡Y luego, como si no fuera poco, hubo esa explosión y nosotros tuvimos que quedarnos contigo!

- Insultar a un crio de once años, muy valiente de su parte, señora Dursley – Siseo Draco enfadado

- No solo eso el cambio de versión no se le va a pasar por alto a Harry – Dijo Ron

- ¡Hey! que me costó siete largos años que Lily aceptara salir conmigo – Dijo James

- ¿7? – Pregunto sorprendido Cornamenta

- Si así es, y si no llega a ser por Canuto ni siquiera hubiese sido así – Dijo James

- Cuéntame después – Dijeron Canuto y Cornamenta

Harry se había puesto muy pálido. Tan pronto como recuperó la voz, preguntó:

¿Explosión? ¡Me dijisteis que habían muerto en un accidente de coche!

- Y hay esta la llamada de atención por el cambio de versión que decía – Dijo Ron

¿ACCIDENTE DE COCHE? —Rugió Hagrid dando un salto, tan enfadado que los Dursley volvieron al rincón—. ¿Cómo iban a poder morir Lily y James Potter en un accidente de coche? ¡Eso es un ultraje! ¡Un escándalo! ¡Que Harry Potter no conozca su propia historia, cuando cada chico de nuestro mundo conoce su nombre!

- Noooo, ya empezamos con esa estúpida fama – Dijo Harry encogiéndose en su asiento enfadado

- Tranquilo Harry, si todo va bien no tendrás esa fama encima – Dijo Draco

- Merlín te oiga – Dijo Harry

Pero ¿por qué? ¿Qué sucedió? —preguntó Harry con tono de apremio.

La furia se desvaneció del rostro de Hagrid. De pronto parecía nervioso.

Nunca habría esperado algo así —dijo en voz baja y con aire preocupado—. No tenía ni idea. Cuando Dumbledore me dijo que podía tener problemas para llegar a ti, no sabía que sería hasta este punto. Ah, Harry, no sé si soy la persona apropiada para decírtelo, pero alguien debe hacerlo. No puedes ir a Hogwarts sin saberlo.

- La verdad es que hay tiene razón – Dijo Hermione

- Yo nunca dije que Hagrid no tuvieran razón a lo que me refiero es que tener esa fama es horrible – Dijo Harry

- Fama por la muerte de tus padres nadie la querría – Dijo Mamba

Lanzó una mirada despectiva a los Dursley.

Bueno, es mejor que sepas todo lo que yo puedo decirte... porque no puedo decírtelo todo. Es un gran misterio, al menos una parte...

Se sentó, miró fijamente al fuego durante unos instantes, y luego continuó.

Comienza, supongo, con... con una persona llamada... pero es increíble que no sepas su nombre, todos en nuestro mundo lo saben...

¿Quién?

Bueno... no me gusta decir el nombre si puedo evitarlo. Nadie lo dice.

¿Por qué no?

Gárgolas galopantes, Harry, la gente todavía tiene miedo. Vaya, esto es difícil.

Mira, estaba ese mago que se volvió... malo. Tan malo como te puedas imaginar. Peor.

Peor que peor. Su nombre era...

- Cachorro no vas a conseguirlo déjalo – Dijo Canuto

- Y si lo consigo, que te apuestas Canuto – Dijo Harry sonriendo

- 5 galeones a que no – Dijo Canuto

- 5 a que si, trato hecho padrino – Dijo Harry

Hagrid tragó, pero no le salía la voz.

¿Quiere escribirlo? —sugirió Harry.

No... No sé cómo se escribe. Está bien... Voldemort. —Hagrid se estremeció—.

‒ Bien hecho cachorro – Dijo Lunático sonriendo a Harry

‒ Gracias tío Rem, ahora padrino a pagar – Dijo Harry estirando la mano para que Sirius le pagará

‒ No me importa haber perdido esta, bien hecho cachorro – Dijo Canuto

No me lo hagas repetir. De todos modos, este... este mago, hace unos veinte años, comenzó a buscar seguidores. Y los consiguió. Algunos porque le tenían miedo, otros sólo querían un poco de su poder, porque él iba consiguiendo poder. Eran días negros, Harry. No se sabía en quién confiar, uno no se animaba a hacerse amigo de magos o brujas desconocidos... Sucedían cosas terribles. Él se estaba apoderando de todo. Por supuesto, algunos se le opusieron y él los mató. Horrible. Uno de los pocos lugares seguros era Hogwarts. Hay que considerar que Dumbledore era el único al que Quien-tú-sabes temía. No se atrevía a apoderarse del colegio, no entonces, al menos.

»Ahora bien, tu madre y tú padre eran la mejor bruja y el mejor mago que yo he conocido nunca. ¡En su época de Hogwarts eran los primeros! Supongo que el misterio es por qué Quien-tú-sabes nunca había tratado de ponerlos de su parte... Probablemente sabía que estaban demasiado cerca de Dumbledore para querer tener algo que ver con el Lado Oscuro.

‒ Eso es una tontería aunque no estuviéramos cerca de Dumbledore, no nos uniríamos a él ni de broma – Dijo James

‒ Y menos si sospechamos que su objetivo a matar es nuestro pequeño – Dijo Lily A. mirando al bebe Harry que reía junto a Teddy

»Tal vez pensó que podía persuadirlos... O quizá simplemente quería quitarlos de en medio. Lo que todos saben es que él apareció en el pueblo donde vosotros vivíais, el día de Halloween, hace diez años. Tú tenías un año. Él fue a vuestra casa y... y... De pronto, Hagrid sacó un pañuelo muy sucio y se sonó la nariz con un sonido como el de una corneta.

Lo siento —dijo—. Pero es tan triste... pensar que tu madre y tu padre, la mejor gente del mundo que podrías encontrar...

‒ Gracias Hagrid, pero no es para tanto estoy seguro que Harry será mejor que nosotros – Dijo James sorprendiendo a muchos

»Quien-tú-sabes los mató. Y entonces... y ése es el verdadero misterio del asunto... también trató de matarte a ti. Supongo que quería hacer un trabajo limpio, o tal vez, para entonces, disfrutaba matando. Pero no pudo hacerlo. ¿Nunca te preguntaste cómo te hiciste esa marca en la frente? No es un corte común. Sucedió cuando una poderosa maldición diabólica te tocó. Fue la que terminó con tu madre, tu padre y la casa, pero no funcionó contigo, y por eso eres famoso, Harry. Nadie a quien él hubiera decidido matar sobrevivió, nadie excepto tú, y eso que acabó con algunas de las mejores brujas y de los mejores magos de la época (los McKinnons, los Bones, los Prewetts...)

Al nombrar a los muertos y ya que muchos estaban presentes se hizo el silencio en el GC.

‒ He calma gente, aun estamos aquí además se supone que los libros están aquí para evitar muertes por culpa de Voldemort ¿no? – Pregunto Gideon mirando a los del futuro

‒ Esa es nuestra idea – Dijo Draco

‒ Entonces listo no os preocupéis lo solucionaremos – Dijeron a la vez los gemelos Prewetts

Y tú eras muy pequeño. Pero sobreviviste.

Algo muy doloroso estaba sucediendo en la mente de Harry. Mientras Hagrid iba terminando la historia, vio otra vez la cegadora luz verde con más claridad de lo que la había recordado antes y, por primera vez en su vida, se acordó de algo más, de una risa cruel, aguda y fría.

Hagrid lo miraba con tristeza.

‒ No me gusta nada que recuerde eso – Dijo Narcissa mirando al Harry adulto

‒ A mí tampoco es solo un niño de once años – Dijo Lily

‒ Joder Potty y mira que a mí me dan escalofríos – Susurro Draco

Ante eso Harry solo se encogió de hombros dando a entender que ya no le afectaba.

Yo mismo te saqué de la casa en ruinas, por orden de Dumbledore. Y te llevé con esta gente...

- Eso no fue así, el primero en llegar al lugar fue el Príncipe Mestizo, después llego Sirius que me cogío y me saco de la casa y me entrego a ti para que me llevaras a un lugar seguro - Dijo Harry

Tonterías —dijo tío Vernon.

Harry dio un respingo. Casi había olvidado que los Dursley estaban allí. Tío Vernon parecía haber recuperado su valor. Miraba con rabia a Hagrid y tenía los puños cerrados.

Ahora escucha esto, chico —gruñó—: acepto que haya algo extraño acerca de ti, probablemente nada que unos buenos golpes no curen. Y todo eso sobre tus padres... Bien, eran raros, no lo niego y, en mi opinión, el mundo está mejor sin ellos... Recibieron lo que buscaban, al mezclarse con esos brujos... Es lo que yo esperaba: siempre supe que iban a terminar mal...

Los Merodeadores fulminaban a Vernon con la mirada incluyendo el James futuro por lo que entre sus compañeros, familiares y Godric y Salazar los intentaban contener para que no lo mataran.

Pero en aquel momento Hagrid se levantó del sofá y sacó de su abrigo un paraguas rosado. Apuntando a tío Vernon, como con una espada, dijo:

Le prevengo, Dursley, le estoy avisando, una palabra más y...

Ante el peligro de ser alanceado por la punta de un paraguas empuñado por un gigante barbudo, el valor de tío Vernon desapareció otra vez. Se aplastó contra la pared y permaneció en silencio.

Así está mejor —dijo Hagrid, respirando con dificultad y sentándose otra vez en el sofá, que aquella vez se aplastó hasta el suelo.

Harry, entre tanto, todavía tenía preguntas que hacer, cientos de ellas.

Pero ¿qué sucedió con Vol... Perdón, quiero decir con Quién-usted-sabe?

‒ No que no le tenias miedo Potty – Dijo Draco burlón

‒ Y no le tengo miedo, es solo una estupidez temer a un imbécil con complejo de serpiente y que además usa un estúpido anagrama para ocultar quien es, es solo que vi a Hagrid incomodo y no quise molestarle por si se enfadaba y me dejaba con los Dursley's – Dijo Harry

‒ Odio esos discursos tuyos que cortan las bromas – Dijo Draco cruzándose de brazos

‒ No te hubiera dejado con ellos Harry – Dijo Hagrid

‒ Ahora lo sé pero en ese momento preferí y pensé que calladito me veía mejor – Dijo Harry

Buena pregunta, Harry Desapareció. Se desvaneció. La misma noche que trató de matarte. Eso te hizo aún más famoso. Ése es el mayor misterio, sabes... Se estaba volviendo más y más poderoso... ¿Por qué se fue?

‒ Buena pregunta – Dijo Charlus

»Algunos dicen que murió. No creo que le quede lo suficiente de humano para morir. Otros dicen que todavía está por ahí, esperando el momento, pero no lo creo. La gente que estaba de su lado volvió con nosotros. Algunos salieron como de un trance.

Ante eso Draco suspiro decepcionado ante lo que la versión joven de Lucius lo miro interrogante, y después a Narcissa, que solo señalo el libro.

No creen que pudieran volver a hacerlo si él regresara.

»La mayor parte de nosotros cree que todavía está en alguna parte, pero que perdió sus poderes. Que está demasiado débil para seguir adelante. Porque algo relacionado contigo, Harry, acabó con él. Algo sucedió aquella noche que él no contaba con que sucedería, no sé qué fue, nadie lo sabe... Pero algo relacionado contigo lo confundió.

Hagrid miró a Harry con afecto y respeto, pero Harry, en lugar de sentirse complacido y orgulloso, estaba casi seguro de que había una terrible equivocación. ¿Un mago? ¿Él? ¿Cómo era posible? Había estado toda la vida bajo los golpes de Dudley y el miedo que le inspiraban tía Petunia y tío Vernon. Si realmente era un mago, ¿por qué no los había convertido en sapos llenos de verrugas cada vez que lo encerraban en la alacena? Si alguna vez derrotó al más grande brujo del mundo, ¿cómo es que Dudley siempre podía pegarle patadas como si fuera una pelota?

Los Merodeadores cada vez gruñían más y era más difícil calmarlos, hasta que Harry y Teddy comenzaron a llorar por miedo al oír los gruñidos, ante esto se calmaron y corrieron a abrazar y calmar al par de bebes que lloraban, mientras les daban de comer.

Hagrid —dijo con calma—, creo que está equivocado. No creo que yo pueda ser un mago.

Para su sorpresa, Hagrid se rió entre dientes.

No eres un mago, ¿eh? ¿Nunca haces que sucedan cosas cuando estás asustado o enfadado?

Harry contempló el fuego. Si pensaba en ello... todas las cosas raras que habían hecho que sus tíos se enfadaran con él, habían sucedido cuando él, Harry, estaba molesto o enfadado: perseguido por la banda de Dudley, de golpe se había encontrado fuera de su alcance; temeroso de ir al colegio con aquel ridículo corte de pelo, éste le había crecido de nuevo y, la última vez que Dudley le pegó, ¿no se vengó de él, aunque sin darse cuenta de que lo estaba haciendo? ¿No le había soltado encima la boa constrictor?

Los Merodeadores comenzaron a reír al escuchar eso.

‒ Eso sin duda fue genial cachorro – Dijeron a la vez sin parar de reír

Harry miró de nuevo a Hagrid, sonriendo, y vio que el gigante lo miraba radiante.

¿Te das cuenta? —Dijo Hagrid—. Conque Harry Potter no es un mago... Ya verás, serás muy famoso en Hogwarts.

Pero tío Vernon no iba a rendirse sin luchar.

¿No le hemos dicho que no irá? —Dijo con desagrado—. Irá a la escuela secundaria Stonewall y nos dará las gracias por ello. Ya he leído esas cartas y necesitará toda clase de porquerías: libros de hechizos, varitas y...

‒ No son porquerías, son necesarias en un niño de once años – Dijo Lily A.

Si él quiere ir, un gran muggle como usted no lo detendrá —gruñó Hagrid—. ¡Detener al hijo de Lily y James Potter para que no vaya a Hogwarts! Está loco. Su nombre está apuntado casi desde que nació. Irá al mejor colegio de magia del mundo.

‒ En realidad esta apuntado desde descubrimos que era un varón y decidimos el nombre – Dijo James

‒ Entonces como Draco – Dijo Narcissa sonriendo recordando el momento en el que anunciaron que esperaban a un pequeño varón

‒ Y como mis niños – Dijo Molly feliz acariciando su vientre

Siete años allí y no se conocerá a sí mismo. Estará con jóvenes de su misma clase, lo que será un cambio. Y estará con el más grande director que Hogwarts haya tenido:

Albus Dumbled...

¡NO VOY A PAGAR PARA QUE ALGÚN CHIFLADO VIEJO TONTO LE ENSEÑE TRUCOS DE MAGIA! —gritó tío Vernon.

‒ Potty tu tío muggle es suicida, hasta los Slytherin sabemos que no debemos hacer eso delante de Hagrid – Dijo asombrado Draco

‒ Pues yo me alegro porque ahora Hagrid se vengara de la morsa – Dijo Sirius con una sonrisa siniestra que hizo temblar a todo el GC menos a los Black presentes

‒ Hermano esa sonrisa es idéntica a la maniática que pone madre – Dijo Regulus mirando a su hermano

Sirius miro a su hermano se encogió de hombros y siguió mirando a Vernon con esa sonrisa maniática.

Pero aquella vez había ido demasiado lejos. Hagrid empuñó su paraguas y lo agitó sobre su cabeza.

¡NUNCA... —bramó— INSULTE-A-ALBUS-DUMBLEDORE-EN-MIPRESENCIA!

Agitó el paraguas en el aire para apuntar a Dudley. Se produjo un relámpago de luz violeta, un sonido como de un petardo, un agudo chillido y, al momento siguiente, Dudley saltaba, con las manos sobre su gordo trasero, mientras gemía de dolor. Cuando les dio la espalda, Harry vio una rizada cola de cerdo que salía a través de un agujero en los pantalones.

Ante esto todos los adolescentes presentes, incluyendo a los del futuro comenzaron a reír sin parar y de todo el GC se escuchaban Se lo merecían esos idiotas.

Tío Vernon rugió. Empujó a tía Petunia y a Dudley a la otra habitación, lanzó una última mirada aterrorizada a Hagrid y cerró con fuerza la puerta detrás de ellos.

Hagrid miró su paraguas y se tiró de la barba.

No debería enfadarme —dijo con pesar—, pero a lo mejor no ha funcionado.

Quise convertirlo en un cerdo, pero supongo que ya se parece mucho a un cerdo y no había mucho por hacer.

Miró de reojo a Harry, bajo sus cejas pobladas.

Te agradecería que no le mencionaras esto a nadie de Hogwarts —dijo—. Yo... bien, no me está permitido hacer magia, hablando estrictamente. Conseguí permiso para hacer un poquito, para que te llegaran las cartas y todo eso... Era una de las razones por las que quería este trabajo...

¿Por qué no le está permitido hacer magia? —preguntó Harry.

‒ No voy a decir nada – Dijo Hagrid al sentir las miradas sobre él

‒ Siento decir esto Hagrid pero segundo libro – Dijo Harry

Bueno... yo fui también a Hogwarts y, si he de ser franco, me expulsaron. En el tercer año. Me rompieron la varita en dos. Pero Dumbledore dejó que me quedara como guardabosques. Es un gran hombre.

¿Por qué lo expulsaron?

Se está haciendo tarde y tenemos muchas cosas que hacer mañana —dijo Hagrid en voz alta—. Tenemos que ir a la ciudad y conseguirte los libros y todo lo demás.

‒ Cambio de tema modo Hagrid – Dijeron el trío de oro y los Merodeadores

Se quitó su grueso abrigo negro y se lo entregó a Harry

Puedes taparte con esto —dijo—. No te preocupes si algo se agita. Creo que todavía tengo lirones en un bolsillo.

Después de esto Harry suspiro de alivio al notar que el frio desapareció.

‒ Fin del capítulo – Dijo Hagrid

Bien en el siguiente capítulo además de venir alguien más del futuro vendrán 3 personas del futuro dare una sola pista del tiempo

2 de ellos vienen del 5º libro y el tercero del despacho de McGonnagall

Además y gracias a la colaboración de una autora y con su permiso vendrá una personita del pasado

Buena suerte y espero que averigueis quienes son estas personas.