Nota importante: lo que está en cursivas es de Rowling, de Harry Potter y la piedra filosofal, no es mucho y fue necesario para este capítulo, espero me disculpen por usar así el libro.

Lo que está subrayado es de Nietszche.

El epígrafe es de Charles M. Schulz.

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7

In all of mankind's history, there has never been more damage done than by people who "thought they were doing the right thing."

(En toda la historia del hombre, nunca ha habido tanto daño como el hecho por hombres que "pensaron que estaban haciendo lo correcto".)

Lucy van Pel a Charlie Brown durante una consulta, Peanuts

Estaba en una encrucijada, podía sacrificar su torre y salvar a su caballo pero eso sería sólo prolongar lo inevitable, había perdido el juego, se le escaparon varias invariables que debió haber contemplado pero no lo hizo porque puso demasiada importancia en el peón, tratando de coronarlo y llevarlo a la victoria.

- ¿Lo acabamos?- le preguntó su oponente con su característico tono burlón.

Albus Dumbledore se resignó a la inevitable, entregó a su caballo.

- Jaque mate- sentenció Grindelwald.

- Fue un buen juego Gellert- admitió el director de Hogwarts con una breve sonrisa melancólica.

- No tanto, estabas distraído- negó el antiguo mago oscuro.

- Un poco- admitió Albus Dumbledore.

- ¿Y qué te trajo a mi prisión Albus? No esperaba tu visita- dijo Gellert Grindelwald acomodándose en su asiento.

- Es tu cumpleaños- explicó Albus entregándole una caja de madera.- Puros habanos, tus favoritos- le indicó.

- Sabes que nunca he celebrado mi cumpleaños Al, pero agradezco el presente- dijo Gellert tomando entre sus manos la caja de habanos. – Así que dime, ¿cómo va tu más reciente cruzada contra el mal? ¿Es eso lo que te tiene así: viejo y preocupado?- interrogó dejando la caja de puros para la soledad de su celda, Albus no fumaba.

- ¿Recuerdas que te he hablado de Harry y sus dos amigos?- preguntó Albus Dumbledore, al ver el asentimiento de Gellert, continuó – Ha sucedido algo imprevisto, la chica, Hermione Granger, ha sido transferida a Slytherin. Salazar pidió su transferencia y ella aceptó- explicó Albus, su contrariedad al respecto iba implícita, sabía que Gellert la entendería.

- Y lo que te molesta es que no tuviste que hablar con ella para convencerla de que aceptara. La chica no te dio tiempo de manipularla. Hermione Granger no es tuya, y estás viendo finalmente que nunca la tomaste en cuenta más que para ver cómo te serviría a ti y a Harry Potter- adivinó Gellert Grindelwald con una sonrisa, le daba gusto ver que todavía había gente capaz de enviarle hechizos curvos al omnisciente Albus Dumbledore.

- Me preocupa que haya aceptada con tanta facilidad…

- Te preocupa porque al parecer todo este tiempo Harry Potter ha estado en intima convivencia con una serpiente oculta. La serpiente emplumada- interrumpió Gellert a su amigo, rival y conquistador.

- Independientemente de su relación con Harry, me desconcierta que haya tomado una decisión así sin antes haber consultado con…

- Eso es lo que pasa cuando los niños crecen Albus: Aprenden a tomar sus propias decisiones, si la niña ha madurado demasiado rápido el único culpable eres tú, has orquestado la vida de Potter desde que murieron sus padres, pretendías prepararlo para su destino y lo que lograste en el camino fue destruir la inocencia y la ingenuidad gryffindor de su amiga, necesitabas a Hermione Granger para ayudarte a manipular a Potter pero resulta que la señorita de diecisiete años es más de lo que puedes manejar- argumentó Gellert.

- Siempre me he preocupado por el bienestar de todos mis alumnos, es cierto que Harry requiere más de…

- Sí, el niño-que-vivió merece todas las consideraciones, pero ¿y a quién le importa Hermione Granger? ¿A quién le importa lo que sienta o lo que sufra? ¿Y quién la protegerá a ella y a su familia cuando comience la guerra? ¿Le vas a ofrecer la misma consideración que le ofrecerías a la familia muggle de Harry Potter? O ¿La vas a dejar solucionar las cosas ella sola, obligándola a hacer algo drástico como alterar la memoria de sus padres para ponerlos a salvo?- preguntó Gellert, ya sabía cómo funcionaban los planes de Albus Dumbledore, al mago le importaba Hermione Granger pero sólo mientras la chica fuera necesaria para mantener con vida a Harry Potter, no era que Albus fuera un manipulador despiadado por el placer de serlo, era simplemente que sólo Albus tenía la fuerza necesaria para sacrificar a cuántos corderos fueran necesarios para salvar al resto. En la batalla final, el que realmente importaba según la profecía era Harry Potter, era el único indispensable, el imprescindible. Ron Weasley y en especial Hermione Granger debían llevar sobre sus hombros a Harry Potter al final confrontamiento, pero siendo realistas, sólo hasta ahí llagaban sus usos. Albus Dumbledore haría lo que tuviera que hacer para garantizar que el bien prevaleciera sobre el mal, era algo terriblemente admirable.

- El bienestar de Hermione Granger me importa tanto como del Harry Potter o el de cualquier otro de mis alumnos- se defendió Albus Dumbledore con auténtica honestidad.

- Estoy seguro de que sí, Al- admitió Gellert sabiendo que era cierto pero también sabiendo que Albus no veía nada malo en lo que hacía con las vidas de esos mismos alumnos.

- Independientemente de si la chica aceptó ir a Slytherin por cuenta propia o no, estoy seguro de que vas a tener usos para ella- continuó Gellert al ver que Albus no decía nada más.

- Tenía pensado pedirle que vigilara a sus nuevos compañeros, tengo entendido que varios van a tomar la marca esta navidad- admitió Albus Dumbledore.

- ¿Qué no para eso está tu esclavo-espía?- preguntó Gellert refiriéndose a Severus Snape, un hombre al que Albus jamás dejaría vivir en paz, siempre recordándole sus pecados y errores para poder usarlo por medio de sus sentimientos de culpa.

- Él está ocupado en otros asuntos, los niños lo respetan pero lo mantienen a distancia, no sabe exactamente que es lo que pasa en la Sala Común porque los retratos no hablan- explicó Albus haciendo caso omiso de la indirecta de Gellert.

- Entonces vas a hacer de la chica tu espía junior, que inteligente. Pero cómo vas a solucionar el problema de Harry Potter ahora que la voz de razón ya no está con él para evitar que se mate. Tal vez ahora el niño tengo que madurar un año antes de lo planeado ¿no?- dijo Gellert con sarcasmo.

- Veo que el día de hoy no estás en disposición de escucharme, tal vez después de tantos años de encierro, la amargura y el resentimiento han vuelto nuevamente- sugirió Albus cansado de que su antiguo amigo lo estuviera juzgando.

El mago rió de buen humor y miró a su interlocutor con simpatía.

- Albus, yo construí esta prisión, ¿realmente crees que permanezco aquí contra mi voluntad? – le preguntó con burla.

- ¿Y por qué lo haces?- indagó a su vez Albus Dumbledore.

El mago sólo hundió el cuello en un gesto de ignorancia

- Realmente no sé, las razones cambian constantemente, creo que simplemente no tengo usa para la libertad, ¿qué sigue para el hombre que ha estado en la cima del mundo?- preguntó Gellert retóricamente.

- Redención- respondió el director de Hogwarts.

- ¿Vas a empezar con las lecciones de moral?- preguntó Gellert con un gesto de aburrimiento.

- No-. Como si sirvieran de algo, pensó Dumbledore con una sonrisa.

- Que bien, porque sería horriblemente hipócrita de tu parte- aseguró Gellert.

- Tú nunca me vas a dejar olvidar mi pasado- dijo Albus Dumbledore suspirando con cansancio.

- Pero si yo soy tu pasado, soy tu creador. Gracias a mí, gracias a que yo me volví oscuro y que me ensucie las manos de sangre, gracias a todo lo que yo soy, tú eres lo que eres, el Gran Mago prócer, el bondadoso y el heroico- terció Gellert.

Albus decidió guardar silencio, no estaba de acuerdo con Gellert pero el que calla otorga.

- Llámame presuntuoso pero estoy seguro de que yo soy lo mejor y peor que te pasó en la vida, a veces pienso que de no haber sido por mí tú ahora serías el emperador del mundo mágico, comandarías sobre los ministros de magia y sobre todas las criaturas mágicas, los muggles sabrían su lugar, habrías conseguido la utopía que soñamos- continuó el convicto.

- Era joven e inconsciente, no sabía el precio ni las consecuencias, jamás habría sido capaz de ejecutar esa utopía- se defendió Albus.

- Hablas como el anciano que hoy eres pero el joven de entonces habría podido conquistar el mundo de haberlo querido- argumentó Gellert.

- Tienes mucha fe mi- sonrió Albus melancólicamente.

- La tenía- admitió Grindelwald.

- Afortunadamente crecí, entendí que el odio y prejuicio destruyen, la sangre nada importa…

- Sabes, eso es de las pocas cosas que molestan, ¿por qué todo practicante de las Artes Oscuras es automáticamente un sangre-pura fanático y racista? A mí jamás me importó la pureza de sangre de los magos y brujas que me seguían ni de los que se me oponían ¿alguna vez te di la impresión de considerarte inferior por ser mestizo?- preguntó Gellert interrumpiendo a Albus.

-Hoy, a no muchos años después de mi levantamiento, los libros de historia me perfilan como un ferviente creyente de la supremacía de sangre pura, parece que a todos se les olvidó que varios de mis soldados caían bajo el calificativo de "sangre sucia", tuve que castigar a varios sangre pura por su fanatismo insostenible, Vladimir Krum pasó a la gloria como un valiente oponente del malvado Grindelwald cuando en realidad no era más que un lacayo que tuve que matar por violar a la hija mestiza de uno de mis comandantes, nunca quise fragmentar nuestra sociedad según la clase de sangre, todo lo contrario, sabía que debíamos unirnos para enfrentar al verdadero enemigo: los muggles- explicó Gellert con cierto entusiasmo y enojo.

- Y Albus déjame decirte algo, yo tenía la razón, los muggles nos están dejando atrás, sus inventos hacen ver nuestras varitas como meras curiosidades obsoletas, cuando se las arreglen para atrapar a uno de nosotros lo van a convertir en rata de laboratorio, nos van a analizar bajo microscopio hasta que encuentren todos nuestro puntos débiles, ni siquiera nuestras maldiciones nos salvarán, nuestro Avada Kedavra sólo puede matar a una persona a la vez, ellos tienen bombas que eliminarían a nuestra raza entera en cuestión de segundos- concluyó Grindelwald, lo único que podía hacer en prisión era leer, en las últimas décadas se había puesto al corriente en cuanto a la vida de los muggles.

- La paranoia no justifica el genocidio- sentenció Albus Dumbledore.

Gellert se hundió en su asiento con resignación molesta, no podía creer como Albus Dumbledore podía ser tan maquiavélico y a la vez tan… bueno o ingenuo.

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No sabía que es lo que esperaba encontrar cuando entrara pero definitivamente no era lo que en ese momento estaba contemplando.

El lugar estaba casi vacío, sólo había algunos niños de primero y segundo, no había señas de fiesta y Theo no estaba por ningún lado. Hermione pensó en preguntar a algún niño qué había pasado pero decidió no molestarse, los niños parecían muy sumergidos en su plática.

Pensó en dirigirse a la biblioteca pero las mazmorras quedaban bastante lejos de la biblioteca y todos los demás lugares del castillo, el único salón que se encontraba cerca era el de pociones, para llegar a todas las demás clases tenía que caminar mucho y subir bastantes escaleras. Así que finalmente decidió hacer uso del salón de lectura que se encontraba ahí mismo, Malfoy le había dicho que ese salón era privilegio de los verdaderos Slytherins pero eso a Hermione realmente no le importaba.

Desafortunadamente el salón no estaba vacío, en su interior dos chicos parecían estar discutiendo, en cuanto escucharon el sonido de la puerta ambos voltearon y Hermione encontró al ausente Theodore Nott, estaba hablando con William Urquhart.

En cuanto la vieron, ambos chicos se despidieron, Urquhart salió de la sala y Hermione se quedó a solas con Theodore.

- ¿Qué pasa?¿Creí que iba a haber una fiesta?- preguntó Hermione.

- Snape llegó y la terminó, sé que la pasaron a otro lado pero no sé en donde- explicó Theodore.

- ¿Y de que hablaban?- preguntó Hermione con curiosidad.

- Nada importante- evadió Theodore, la castaña no insistió pero la sospecha apareció en sus ojos.

- Tengo tarea- anunció el Slytherin.

Hermione lo vio salir de la sala de lectura con una ceja en alto.

- ¿Hermione?- llamó Salazar Slytherin desde su cuadro.

La castaña se volvió a verlo.- ¿Qué pasa?-le preguntó con sequedad, no estaba para escuchar las diatribas de Slytherin.

- ¿Quién ganó?- preguntó Salazar, en realidad no le importaba pero escuchar sobre una victoria de Slytherin sería satisfactorio.

- Gryffindor- respondió Hermione Granger como si fuera obvio.

- El niño Malfoy no es buen buscador- admitió Salazar con disgusto.

- ¿Y por qué no lo sacan del equipo?- preguntó Hermione.

- Su padre es Lucius Malfoy- respondió Salazar, ¿qué no era obvio?

- Y eso qué- preguntó Hermione confundida, para ella Lucius Malfoy no era nada importante.

- Tienen influencia y dinero- respondió Salazar tratando de simplificar las cosas.

Hermione se refrenó de hacer un comentario que sonaría muy Gryffindor.

- ¿Y entonces por qué no ha logrado que me saquen de Slytherin?- preguntó la castaña.

- Porque no puede ir contra mi- respondió el orgulloso Salazar.

- Tú estás muerto- le recordó Hermione confusa.

- Que linda, gracias por recordármelo- dijo Salazar con sarcasmo.

- Ya sabes a lo que me refiero- insistió Hermione.

- Lucius Malfoy no puede hacer nada porque técnicamente es como si yo te hubiera adoptado, imagina que soy una especia de… protector legal- respondió Salazar.

Hermione se quedó pensando en las palabras de Slytherin, no sonaban bien pero no sabía por qué.

- Te quiero mostrar algo- dijo Salazar tratando de cambiar el tema.

- ¿Qué es?- preguntó Hermione.

- Uno de los peores momentos que ha vivido la casa Slytherin, mi casa- respondió Salazar.- Está en el pensadero de la esquina- le indicó Salazar señalando con la mano derecha a lo que se refería, el pensadero estaba pintado en un cuadro pero funcionaba igual que cualquier otro.

La castaña se acercó sospechosamente al retrato del pensadero, nunca había entrado a uno, mucho menos a uno pintado, intrigada, Hermione tocó el cuadro y en seguida sintió una fuerza que la jalaba hacia adentro del cuadro. Era como viajar por traslador.

Cuando todo terminó Hermione miró a su alrededor y reconoció el Gran Comedor, la sala estaba decorada con los colores y el escudo de Slytherin, las mesas estaban llenas pero el banquete aun no comenzaba.

Hermione estaba sentada en la mesa de Slytherin, todos los chicos de la casa parecían contentos e incluso sonreían con satisfacción, no era la media sonrisa perversa que se asocia a todos los slytherins, no eran muecas de satisfacción ante las desgracias de alguien más, eran sonrisas sinceras, orgullosas, complacidas, alegres. Hermione continuó observando y finalmente reconoció que ocasión era, el banquete de despedida de su primer año de Hogwarts.

La castaña buscó desde su lugar entre los alumnos más grandes de Slytherin, encontró a Draco Malfoy y compañía sentados en la otra esquina de la mesa junto a otros niños de primer año, el rubio, al igual que sus compañeros parecía alegre y sonreía ampliamente, estaba platicando animadamente con Blaise Zabini.

En cambio, los alumnos de las demás mesas parecían hastiados con las sonrisas de los slytherins, algunos veían hacía la mesa con rencor y descontento lo cual sólo hacía que las sonrisas de los slytherins se ampliaran.

Hermione encontró al Trío de Gryffindor, Harry acababa de entrar a la sala y rápidamente las murmuraciones empezaron.

- Ahí está Potter- murmuró una voz a la derecha de Hermione.

La castaña volteó y se encontró con Marcus Flint.

- Gracias por señalar lo obvio Marc- dijo la voz de otro chico que estaba sentado a su lado. Hermione no lo recordaba.

Antes de que Marcus Flint pudiera responder, otro chico sentado enfrente interrumpió, Hermione tampoco lo reconoció pero no era raro, en primer año nunca les puso atención a los alumnos de slytherin.

- ¿Creen que sean verdad los rumores?- preguntó el chico a los otros dos slytherins.

Hermione recordaba los rumores a los que se refería el chico, ese primer año mientras Harry se recuperaba en la enfermería de su encuentro con Voldemort toda la escuela había estado especulando sobre lo que hizo el-niño-que-vivió, la verdad era mucho más espectacular de lo que los estudiantes pudieran suponer, el rumor general era que los tres niños de Gryffindor habían entrado al pasillo prohibido para enfrentarse a la bestia que había ahí y que se enfrentaron a varias pruebas pero nadie sabía por qué lo hicieron.

- No sé, tampoco me importa- respondió el mismo chico que le había contestado a Marcus.

- Sólo digo que sería injusto si es que en verdad lo hizo, debería ser expulsado junto a los otros dos, escuché que la niña embrujó al squib, uno de su propia casa, ni siquiera yo hago eso- se quejó el otro chico.

Hermione sólo frunció el ceño al escuchar las críticas, era cierto que había tenido que embrujar a Neville pero las circunstancias habían sido drásticas.

- Yaxley, por Merlín, ¿tienes idea de lo imbécil que te ves hablando de "justicia"? Has vivido en Slytherin por siete años, ¿qué no has aprendido nada?- le reclamó el mismo chico.

Hermione comenzaba a irritarse con él, lástima que no le pudiera decir nada.

- Mira Selwynn perdóname si el favoritismo de Dumbledore me molesta. Desgraciadamente no todos somos tan pasivos como tú- reprochó con sarcasmo el chico llamado Yaxley, Hermione comenzaba a recordar vagamente, Lugh Yaxley.

- No es pasividad, es la realidad y tú eres un imbécil, puedes quejarte todo lo que quieras pero eso no cambia nada- dijo el chico Selwynn, Hermione seguía sin poder recordarlo.

- Al menos les ganamos la Copa de Casas y de Quidditch, y ni siquiera Potter puede hacer algo al respecto, la competencia se cerró y Dumbledore no se atrevería a cambiarla- dijo Marcus.

Hermione comenzó a entender de qué se trataba todo el asunto, qué es lo que Salazar quería que viera. Antes de que los otros chicos pudieran volver a decir algo, Dumbledore comenzó a hablar, Hermione no le puso mucha atención, estaba ocupada viendo a Harry, a Ron y a ella misma, una niña de doce años sentada en la mesa de Gryffindor, había un diferencia enorme entre la niña sentada ahí y la chica que ahora era, eran prácticamente dos personas diferentes. La atención de Hermione regresó al frente cuando Dumbledore comenzó a recitar los puntajes.

- … Bien, tengo entendido que hay que entregar la Copa de Casas y los puntos ganados son: en cuarto lugar Gryffindor con trescientos doce puntos; en tercer lugar Hufflepuff con trescientos cincuenta y dos; Ravenclaw tiene cuatrocientos veintiséis, y Slytherin cuatrocientos setenta y dos-.

Los aplausos y gritos entusiasmados de los slytherins casi dañaron permanentemente los tímpanos de Hermione, todas las demás casas estaban silenciosas y los veían con disgusto.

Draco Malfoy estaba golpeando fuertemente la mesa con su copa, Hermione vio la cara de Harry al otra lado de la sala y por la expresión de su rostro era obvio que para él, ver la sonrisa de Malfoy Era una visión repugnante, pero ahora que Hermione tenía oportunidad de verlo nuevamente, cinco años después de esa noche, ahora que podía observarlo desde una nueva perspectiva, Hermione tenía que admitir que la expresión de Malfoy no era repugnante, ni siquiera era pedante o presumida.

No, la expresión de Malfoy era la de un niño feliz, orgulloso de sí mismo y de su casa, complacido, y no era a costa de Harry o alguien más, ni siquiera estaba viendo hacía la mesa de Gryffindor, no se estaba riendo de alguien más, al contrario, parecía demasiado inmerso en la celebración de su casa como para prestarle atención a cualquier otra cosa. Era una expresión que Hermione no había vuelto a ver en él.

Los slytherins estaban eufóricos pero Hermione sabía lo que seguía, observó cómo Dumbledore veía hacía la mesa de Slytherin y luego volteó hacía Gryffindor con el fantasma de una sonrisa secreta.

- Sí, sí, bien hecho Slytherin- dijo Dumbledore-. Sin embargo, los acontecimientos recientes deben ser tenidos en cuenta.

En la mesa de Slytherin la euforia se apagó y las sonrisas se congelaron, las otras tres casas veían expectantes a Dumbledore.

- ¿Qué decías Marcus?- preguntó Selwynn con una mueca de amargura hacia el podio. Marcus Flint no se atrevió a contestar.

Hermione no quería escuchar lo siguiente.

- Así que –dijo Dumbledore- tengo algunos puntos de última hora para agregar. Déjenme ver. Sí… primero para el señor Ronald Weasley.

El chico sentado al lado de Marcus, Selwynn, rió acerbamente, una burla cínica.

-… por ser el mejor jugador de ajedrez que Hogwarts haya visto en muchos años, premio a la casa Gryffindor con cincuenta puntos.

El estrepitoso ruido en la mesa Gryffindor ahogó la indignación de Slytherin, a su lado Hermione podía sentir la irritación de los chicos.

- Fíjate que interesante, "Weasley el mejor jugador de ajedrez" ¿me gustaría saber cuántos torneos ganó y por qué Slytherin no fue invitado a ninguno?- preguntó Selwyn con sarcasmo.

- Que bien me joden, yo gano todo el tiempo en ajedrez y nunca nadie se dignó a darme ni las felicitaciones- comentó otro chico que Hermione reconoció como Adrian Pucey.

- Que vaya y chingue a su putísima madre ese puto anciano hijo de mierda, a mi me quitaron diez puntos por jugar ajedrez en el pasillo y a ese imbécil le dan cincuenta por jugar en el pasillo prohibido- se quejó uno más, Hermione lo reconoció como el buscador de Slytherin de ese año, Terence Higgs.

- ¿"…que Hogwarts haya visto en muchos años"?¿Cuándo se dio ese maravilloso espectáculo al que atendió toda la escuela?¿O qué, se supone que por "Hogwarts" debemos entender al cuatro ojos y la sangre sucia?- preguntó una chica de sexto año a la que Hermione no reconoció.

- Juro que si nos quita la Copa voy a hacer algo drástico, esto es un maldito atropello- se quejó otra.

Los comentarios continuaron mientras los Gryffindor celebraban, finalmente el ruido cedió y Dumbledore retomó la palabra.

- Segundo… a la señorita Hermione Granger… por el uso de la fría lógica al enfrentarse con el fuego, premio a la casa de Gryffindor con cincuenta puntos.

- ¿Fría lógica? Corríjanme si me equivoco pero qué no la fría lógica es una de nuestras especialidades- preguntó la misma chica.

- Es que si la usamos nosotros es malo y perverso pero si la usan ellos es admirable y ganan puntos- contestó el cínico Selwynn.

Los comentarios no siguieron porque Dumbledore continuó con el discurso maldito.

- Tercero… al señor Harry Potter…por todo su temple y sobresaliente valor, premio a la casa Gryffindor con sesenta puntos

Tres mesas estallaron en jubiloso estrépito, una mesa estalló en estrepitosa indignación.

- ¡Puta madre! Ya ponle casa - gritó Terence Higgs, sus palabras iban dirigidas a Dumbledore quien estaba ocupado viendo a su favorito con una sonrisa en el rostro.

Hermione no sabía que los Slytherins pudieran ser tan crudos, al parecer el repertorio vulgar de Terence era ilimitado porque continuó con varias expresiones del mismo estilo.

- 50 por jugar ajedrez, 50 por "fría lógica", 60 por "temple y valor", yo pasé los ÉXTASIS con el puntaje más alto, mis calificaciones finales son las mejores de todas las casas y lo único que recibí fue un "bien hecho" de Snape, ni siquiera me escogieron para dar el discurso de despedida- se quejó un chica que hasta entonces no había hablado, su voz estaba llena de resentimiento y odio, Hermione la reconoció desde que apareció en la mesa, era Cliodna Avery, era cierto, ella había salido con las mejores calificaciones de su generación, Hermione lo recordaba porque ese año habían estado juntas en el cuadro de honor, Hermione la mejor de primero y Cliodna la mejor de séptimo.

- Estamos en un empate, apuesto toda la fortuna Flint a que el mamarracho hipócrita hace una última infamia para regalarles la Copa- predijo Adrian Pucey confiado, sabía que estaba en lo correcto y aunque no fuera así de todas formas no estaba apostando su fortuna.

- Por supuesto, es obvio que lo tenía todo planeado de antemano, jamás fue su intención darnos la Copa- dijo Selwynn ya sin cinismo y sin sarcasmo, sin resentimiento y sin odio, la costumbre y el hastío sufrido en Hogwarts terminan en total indiferencia. La hipocresía era cosa de todos los días entre los gryffindors.

El silencio se volvió a hacer en la sala y Dumbledore volvió a hablar.

- Hay muchos tipos de valentía- dijo sonriendo Dumbledore-. Hay que tener gran coraje para oponerse a nuestros enemigos, pero hace falta el mismo valor para hacerlo con los amigos. Por lo tanto, premio con diez puntos al señor Neville Longbottom.

- ¡Con un demonio! Adrian ponte de pie, te reto a un duelo, a ver si Dumbledore también nos premia- gritó Terence entre los gritos y vítores de Gryffindor.

Viendo nuevamente la escena Hermione podía entender por qué los gryffindors eran especialmente odiados por los slytherins.

- Debo reconocerle al anciano que sí sabe cómo humillar: Longbottom nos acaba de arrebatar la copa- señaló Selwynn, el cinismo otra vez en su voz.

- No sólo eso, sino que esperó el momento ideal, pudo haber cambiado la puntuación hace días, cuando Potter aun estaba en la enfermería, pero no, prefirió esperar para hacerlo un público, final perverso, si no fuera a nuestra costa estaría un poco impresionado- comentó Yaxley.

Pero Yaxley se equivocaba, Dumbledore aún no había terminado, tenía reservado un final espectacular, aplastante.

- Lo que significa- gritó Dumbledore sobre la salva de aplausos, porque Ravenclaw y Hufflepuff estaban celebrando la derrota de Slytherin-, que hay que hacer un cambio en la decoración.

Con una sola palmada Dumbledore cambió los adornos del Gran Comedor, ya no eran de color verde y plata sino rojo y dorado; en vez de una orgullosa serpiente un presuntuoso león apreció sobre la mesa de los profesores en dónde Severus Snape le estaba dando la mano y una forzada parodia de media sonrisa a Minerva McGonagall.

- Alguien más tiene las irresistibles ganas de hacer un poco de daño irreparable- preguntó la amarga voz de Cliodna al tiempo que apretaba su varita con la mano izquierda.

- Clio, no te atrevas, ahora no es el momento- le susurró Selwynn tomándola de la mano.

- ¿Y entonces cuándo? Ya estoy harta de esos putos gryffindors- siseó la chica.

- Tranquila- volvió a susurrar el chico.

Para Hermione el cambio era sorprendente, Selwynn parecía cambiar totalmente cuando se dirigía a la chica, abandonaba su sarcasmo y su cinismo, su actitud ya no era de indiferencia y sus ojos azules hasta entonces fríos y severos, parecían volverse cálidos.

- Yo lo siento por los peques- susurró la voz de otra chica, Hermione siguió la dirección en que la chica veía y se encontró con los ojos llorosos de Daphne Greengrass y el rostro pálido y decepcionado de Pansy Parkinson.

- Lo que más me encabrona es que esta vez nuestro triunfo fue honesto, o casi, el niño Malfoy no cuenta, de Slytherin sólo tiene la tradición; ni Marcus, él es un bruto obtuso; ni Selwynn, su esencia Slytherin es añeja, a veces hasta a mi me da miedo; ni Cliodna, ella está en el mismo nivel de Selwynn; ni Crabbe ni Goyle, esos dos paquidermos deberían formar su propia casa en la cocina; ni Montague, él es un zoquete; ni Warrington, él está muy gordo, casi tanto como Crabbe y Goyle pero ellos forman su propia especie de paquidermos; ni Bletchley, él es un mequetrefe sin modales; ni Bole, él es igual de grosero que Bletchley, ni Adrian, él no me tiene respeto- parloteó Terence Higgs ganándose sonrisas, siseos, golpes en el hombro y proyectiles de pan.

- Podría alguien decirle a Malfoy que quite esa cara de idiota, los dos antropoides de Gryffindor se están riendo de él- ordenó Selwynn observando la mesa de Gryffindor con el ceño fruncido.

Sorprendentemente la orden se cumplió, Draco recuperó su eterna compostura arrogante y el gesto de incredulidad y horror que ocasionó las burlas de Harry y Ron se borró de su rostro.

- Bien, no hay nada que hacer aquí, vayámonos a las mazmorras. Que les aproveche el trofeo robado- dijo Selwynn al tiempo que se ponía de pie y ayudaba Cliodna a salir de su asiento.

- Un pequeño maleficio, nadie se va a dar cuenta- le pidió la chica antes de posar su mano sobre el brazo de Selwynn.

- Ahora no Clio, un verdadero Slytherin nunca olvida las ofensas pero sabe que para cobrarlas necesita medir su tiempo y crearse las circunstancias adecuadas- le dijo suavemente el Slytherin tomándola de la cintura.

Hermione vio a la pareja encabezar la larga fila de Slytherins que salían del Gran Comedor, sus platos se quedaron limpios y los platillos de comida intactos.

- Honestamente comienzo a hartarme de esta puta escuela y de esos idiotas "holier than thou" gryffindors, se creen la caca de Merlín- una vez más Terence con el lenguaje creativo.

Hermione los vio salir y después volteó hacia las otras mesas, todos seguían celebrando y había una gran fila esperando a felicitar al trío y a Neville, nadie parecía haberse percatado de que la mesa de Slytherin estaba vacía, Hermione no sabía si quedarse a ver las celebraciones o seguir a los slytherins pero antes de que pudiera decidir el ambiente comenzó a cambiar y el gran comedor despareció para dar lugar a la oficina de Albus Dumbledore.

- ¿Quieres explicarme qué fue eso?- exclamó la fuerte voz de Severus Snape desde la puerta de la oficina.

- Severus, adelante ¿te refieres a la Copa de Casas?- le preguntó Albus Dumbledore al maestro de pociones con un poco de confusión.

- Sí, ¿era necesario que los humillaras?- reclamó el jefe de Slytherin.

- Vamos Severus, estás siendo extremista, no fue deliberado, sólo quería recompensar el esfuerzo de Harry- se defendió el director de Hogwarts con honestidad.

- ¿Recompensar el esfuerzo? ¿Tú crees que soy idiota? Sé que todo lo tenías planeado, ese niño no va al baño sin que tú te enteres, ¡carajo, dudo que alguien en esta escuela esté libre de tu vigilancia! La Piedra Filosofal nunca estuvo en peligro, siempre estuviste al tanto de Quirrel, mandaste a los tres mocosos deliberadamente al pasillo prohibido, manejas al niño como títere, lo envías a romper reglas, a arriesgar la vida de sus amigos y luego lo recompensas por caer en tus trampas, ¡a costa de mis alumnos!- declaró Severus Snape con ira.

- ¡Severus! Es necesario que Harry comience a prepararse para lo que ha de afrontar algún día- explicó el anciano.

- Por mí puedes mandar a Potter a enfrentar dragones si tú quieres, organízale un duelo con mortífagos si eso sirve de algo… Pero no lo recompenses a costa de Slytherin- dijo Severus Snape con rencor, sabía que no importaba cuanto se quejara, Dumbledore no rectificaría en sus planes para Harry Potter, era frustrante, el anciano estaba delegando poder y responsabilidad en un niño inseguro e ingenuo, Severus entendía la necesidad de comenzar a "prepararlo" pero no estaba de acuerdo con los medios ni los métodos, sabía que Lily Evans tampoco lo habría estado, ninguna madre permitiría que su hijo fuera usado de tal forma, Dumbledore tenía suerte de que el niño Potter no tuviera guardianes, nadie que estuviera dispuesto a cuestionar los métodos del gran prócer.

- ¿No crees justo que Harry y sus amigos fueran recompensados por haberse enfrentado a esas pruebas? La señorita Granger logró pasar la tuya, eso debió haberte impresionado- dijo Dumbledore con un centelleo en sus ojos azules.

El jefe de Slytherin sólo respiró profundamente tratando de calmar su ira.

- ¡Ay, por favor! Hice esa prueba tan fácil como tú "sugeriste" y ¿por qué han de ser recompensados?¿Por caer en tus trampas?¿Por haber actuado exactamente como tú querías?¿Debemos recompensarlos por romper la reglas?¿Debemos premiar esta monumental muestra de impulsividad y desacato?¿Debemos, no sólo tolerar, sino respaldar y fomentar sus juegos de detectives?¿Qué va a pasar cuándo el niño se te salga de las manos?¿Qué va a pasar cuando vaya a otra misión suicida como la de ahora pero esta vez sin tu respaldo?- preguntó el maestro de pociones tratando de modular su voz.

- Severus trata de comprender, Harry necesita sentir que todo su esfuerzo es remunerado, que pelear por el bien nunca es en vano, debe mantener su fe en el bien y confianza en que tarde o temprano se hace justicia, hubiera sido muy difícil para él ver a Gryffindor perder, hubiera pensado que fue por su culpa- explicó Albus Dumbledore.

- Pues hubiera estado bien porque ¿adivina qué? Fue su culpa. Potter menos que nadie es el que necesita de "creer en el bien", el sacrificio de Lily es más que suficiente para salvar el alma de ese niño no importa por cuánta oscuridad tenga que atravesar ni contra cuántos magos negros tenga que luchar, son los míos los que corren el peligro de perderse, espero que no te sorprendas cuando te enfrentes a ellos en el campo de batalla- comentó el profesor refiriéndose a sus alumnos de Slytherin.

Antes de que el director pudiera decir más, Severus se dio la vuelta para dirigirse a la puerta, en el último minuto se volteó para ver a Dumbledore.

- Sigue aplaudiendo su "temple y sobresaliente valor" y un día ese niño va a hacer algo irreparable- el maestro abrió la puerta de la oficina. – Ah, y la próxima vez dales una medalla servicios a la escuela, dale al niño otra Nimbus 2000, dale más juguetes, ¡Dale una maldita Medalla de Merlín!... Pero no le des el trofeo que mis alumnos se ganaron- dijo Severus sin voltear a ver al anciano.

- Severus, a Slytherin no le vendría mal un poco de humildad, además ambos sabemos que su forma de acumular puntos no es exactamente justa- dijo Albus en un último intento de placar a su maestro de pociones.

- ¿Te atreves a hablar de justicia?- preguntó Severus con infinita incredulidad- ¿Tú?- al ver esos imperturbables ojos azules Severus Snape río como si por fin hubiera encontrado algo que había estado intentado comprender por años- Realmente lo crees así ¿verdad?- le preguntó con un tono de asombro, Albus Dumbledore sólo lo miró confundido, Severus volvió a reír con amargura al tiempo que agitaba la cabeza en un gesto de lástima por el anciano, finalmente lo vio a los ojos.

- Tal vez la "justicia" no esté nunca presente en las acciones de nosotros los slytherins, pero te aseguro que tampoco lo está en las de ustedes, tu doble moral es vergonzosa: "Quod licet Iovi, non licet bovi"- dijo Severus dejando sus palabras en el aire, era algo indignante pero a la vez divertido y patético, siempre había sabido que Albus Dumbledore era parcial pero jamás se imaginó que llegaría al punto de despotismo intransigente, ahora finalmente lo comprendía, Dumbledore honestamente creía que había hecho lo "justo" y correcto, no veía nada malo en arrebatarle a Slytherin la Copa para regalársela a Harry Potter, Severus ya no sabía ni cómo reaccionar ante esta verdad y se preguntó si lo mismo pasaba con todos los gryffindors, ¿acaso todos creían la misma delusión?: Gryffindor es la casa de los moralmente buenos, X es Gryffindor, por lo tanto X y todo lo que x haga es bueno. Cuando se trata de compararse con Slytherin todo lo que Gryffindor hace es naturalmente "correcto" simplemente por es sólo hecho de tratarse de Gryffindor, en cambio si Slytherin hace lo mismo seguramente se trata de algo malévolo e injusto. "Slytherin" y "Gryffindor" eran dos conceptos construidos en base a al proceso histórico "oficial", una metáfora de "malo" y "bueno", se necesitaría un verdadero proceso de deconstrucción para terminar con los conceptos cliché.

- Contéstame algo- pidió Severus como último favor- Si hubiera ganado Ravenclaw o Hufflepuff en vez de Slytherin, ¿habrías hecho lo mismo?-.

Dumbledore abrió la boca para responder pero ninguna palabra salió, la luz de sus ojos azules desapareció y fue incapaz de responder.

Severus esperó pocos segundos pero finalmente salió y cerró la puerta tras de sí, no era necesario escuchar la respuesta, la sabía de antemano.

Antes de que Hermione pudiera comenzar a reflexionar en las palabras de su maestro de pociones sintió que su mente comenzaba a dar vueltas y supo que en unos momentos estaría de vuelta en la sala de lectura.

- ¿Y bien?- le preguntó Salazar con una breve sonrisa.

Hermione permaneció en silencio tratando de decidir cómo se sentía.

- Albus Dumbledore siempre me ha fascinado ¿sabes? Lo he tenido en la mira desde que estaba en Hogwarts, tiene la superficie Gryffindor pero su profundidad es Slytherin, de hecho tú te pareces mucho a él cuando era adolescente, ambos tienen su propio código moral y son bastante arteros cuando lo desean- comentó Salazar contemplando a la chica,- el problema de Albus es que forma un plan con un objetivo en mente y eso es todo lo que ve, todo lo que le importa es alcanzar ese objetivo, y en realidad eso no tiene nada de malo, de hecho es bastante admirable pero el anciano no sabe cómo guardarse la espalda, en su camino deja muchas cosas al azar esperando lo mejor y cuando finalmente llega a su objetivo un nuevo mal le acecha la espalda, uno que probablemente él mismo creó o que al menos pudo haber evitado.

-No me gustaría estar en su posición, se ha auto-asignado la misión de "salvar" al mundo mágico de "las fuerzas del mal" y, sin saberlo, en el camino se ha convertido en eso contra lo que siempre ha peleado: Und wenn du lange in einen Abgrund blickst, blickt der Abgrund auch in dich hinein: y cuando miras demasiado tiempo un abismo, el abismo también mira dentro de ti.-

- Dumbledore no es malo- de eso, Hermione sintió que sí podía estar segura.

- Ese el problema con estos grandes hombres, no pueden ser juzgados con adjetivos tan simples, sus méritos y cualidades son tan grandes y significativos que no es extraño que sus faltas también lo sean, entre más se elevan más fuerte es su caída. Tal vez no sea malo pero tampoco es bueno- argumentó Salazar.

Hermione se dejó caer en un sillón de la sala, ya no sabía ni que pensar, las cosas en Gryffindor habían parecido tan simples, todo había estado tan claro, tan delimitado, Gryffindor: blanco; Slytherin: negro, ahora todo se había complicado, nada es absoluto.

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Notas:

Perdón por la larga ausencia, no me van a creer pero he estado trabajando en esta historia más que en todas las otras, llegué a tener cuarenta y cinco mil palabras de posibles capítulos y escenas que simplemente no quedaban, es la historia que más problemas me ha dado.

En fin, espero que el hiatus forzado no se me vuelva a presentar. Espero que estos dos capítulos sirvan para intentar redimirme.

Muchas gracias o todas las que me han dejado sus reviews, realmente se agradecen, si no fuera por ustedes tal vez habría mandado esta historia muy, muy lejos.