Título: Tights.
Rating: K+.
Advertencias: Locura y nada más.
Playlist: Why Can't I Be You? by The Cure.

«I'd eat you all up or I'd just hug you to death».

—¿Entonces, estamos aquí porque…?

Kurt prácticamente ignora la pregunta de Blaine, haciendo un gesto con su mano y un pequeño giro de muñeca, casi como si considerara la respuesta una obviedad, o algo sin importancia. Blaine sigue sus pasos por el centro comercial, mientras el joven Hummel se pierde soñadoramente entre los escaparates de los locales.

—Porque necesito unos pantalones nuevos.

Blaine ladea la cabeza ante la simple explicación. Por supuesto, es sabio y no está dispuesto a discutir con Kurt sobre un tema en el que sabe que, tarde o temprano, saldrá perdiendo. Sin embargo, aunque no formula la pregunta en voz alta, el muchacho se pregunta el por qué de la compra. Incluso cuando sabe que, tratándose de Kurt Hummel, las visitas al centro comercial y los recorridos a las tiendas no tienen por qué ser algo con una buena justificación.

El más alto entra resueltamente a un local y Blaine lo sigue sin decir palabra. Mientras Kurt se dirige a su objetivo —que, aparentemente, tiene totalmente claro—, Blaine se sienta en uno de los confortables sofás frente a los probadores, estudiando en silencio la moderna decoración del lugar. Sin embargo, antes que pueda hacer un verdadero análisis o aburrirse de ello, el joven Hummel sale de uno de los cubículos —su novio realmente no sabe cuándo fue que se metió allí y se cambió de ropa—, dándole una nueva y mejor vista. Kurt lleva uno de sus usuales pantalones ajustados, de un impecable color blanco. Mientras el más alto no deja de mirarse en el gran espejo del lugar, el otro muchacho lo observa detenidamente, admirando cada pequeña porción de las piernas de su novio. Porque Blaine Anderson puede ser un caballero, pero Kurt no tiene derecho a tentarlo tan descaradamente.

—Creo que no me quedan bien —comenta el joven de ojos azules con una mueca, acercándose a él.

Es adorable e inconsciente. Blaine lo sabe demasiado bien; dolorosamente bien, para ser más preciso. Aún sentado, intenta contener sus manos. Sin embargo, cuando Kurt se encuentra lo suficientemente cerca de él, el joven de ojos avellana estira sus brazos y sus dedos rozan con delicadeza los muslos de su novio por sobre la tela del pantalón. Apoya las manos en sus caderas, dándole una sonrisa de lado a su compañero, que lo mira con sorpresa. Jamás sabrá cuánto lo afecta, sin ser siquiera ligeramente consciente de sus provocaciones.

—Te quedan lo suficientemente bien como para no querer quitarte los ojos de encima —comenta él—. ¿Tienen que ser mejores que eso? Porque, déjame decirte, no respondo de mí.

Kurt se sonroja furiosamente y Blaine contiene una risita, mientras su novio se da media vuelta.

—Haz la fila para pagar, por favor —murmura, antes de salir disparado hacia los vestidores.