Disclaimer: El anime InuYasha y los personajes que este contiene son propiedad de Rumiko Takahashi, esta historia es hecha sin fines de lucro.

Un ruido estrepitoso la despertó de sus sueños que por cierto no recordaba, pero… ¿que era aquello? En verdad no tenía ganas de saberlo, para ella era como una maldición el levantarse de esa manera. Escuchaba voces en el pasillo, ¿de quién eran?...

-Ya le he dicho Grande y todopoderoso Jaken que hoy es un día importante, debe permanecer tranquilo- Argumentaba la voz de una mujer madura, Misora, por supuesto.

-Importante es lo que tenga que ver con mi Amo, no con ese monstruo que duerme demasiado para ser joven-Impaciente Jaken como siempre.

Oh no… lo estaba recordando, hoy debía de presentar su prueba de literatura, no se preocupaba mucho más que en la historia porque puede ser que no recuerde algún dato o fecha. Después de esos meses de estar leyendo constantemente cayo en cuenta que le había agarrado cariño a la lectura, algunos libros y pergaminos no le agradaban mucho pero había otros que la dejaban fascinada con ánimos de leer más y más, al grado de que los libros que la señora Kagome le había regalado ya le parecían cuentos de niño (y en verdad eso eran), los leía demasiado fácil como para darles interés en corto plazo, cuanto acabara sus exámenes y pudiera invitarla al Palacio, le mandaría a decir en el mensaje que le llevara una pila entera de libros de todo tipo, si… ella llegaría a ser una mujer muy culta y de amplios conocimientos solo para que el Príncipe estuviera orgulloso de ella, su más reciente posesión.

Al cabo de unos segundos comenzó a despabilarse y a levantarse de su futón, su nana entro como todas las mañanas y le ayudo a arreglarse para el desayuno, Misora siempre lucia impecable a cualquier hora del día, ¿Cómo era que lo lograba? A veces Rin tenía que pasar ligeramente el cepillo para desenredar uno que otro nudo en su cabello que empezaba a notarse.

-Nana… ¿sabes? –Se dirigía hacia ella mientras le sujetaba el obi.-Anoche mientras me aseaba estuvo aquí Hana y platicamos bastante.

-¿En serio?, yo pensaba que esa niña aun tenia complejos contigo princesa-Le daba un ultimo tiron a la tela.

-Para nada, es solo que me conto su historia y yo le dije en general la mía, creo que ya nos entendemos mejor-Caminaba hacia donde estaban sus fragancias.

-Cierto, no me había dado cuenta que ustedes tienen cierta historia parecida-Ella la veía serenamente mientras Rin rociaba un poco de la fragancia en su cuerpo.

-Pues sí, quién lo diría, pero ya las dos estamos seguras aquí y aunque yo sea una humana jamás le haría daño-Decía mientras se daba un último vistazo al espejo.

Ambas se dirigieron al desayuno como siempre, charlando y parloteando de los humores del Gran Renacuajo, ¡es decir! El Gran RenaJaken… ¿o acaso era simplemente Jaken?

Pasó el desayuno con las múltiples miradas de Shun hacia Rin, los gestos que para ella eran imperceptibles pero que Sesshomaru no pasaba en alto, poniéndolo cada vez más al borde de parar todo aquello que el consintió.

-Rin-Se escuchó esa voz inconfundible.

-¿Si Amo?-Dejaba ella a un lado su jugo de arándano recién hecho.

-Tu prueba será al terminar el desayuno.-Esta bien, lo aceptaba, estaba tratando de que Shun y Rin no pasaran mucho tiempo cerca, pero las excusas de los exámenes se le acabarían pronto.

-Pero Amo, yo pensé…

-He dicho-Sentenció para luego levantarse de su asiento y retirarse a la biblioteca.

Rin no tenía ni idea de que pensar, últimamente el Lord se exasperaba muy rápido, sabía que debía apurarse si no quería agarrarlo de malas. Así que como pudo termino su desayuno en grandes bocados y bebió su jugo desesperadamente.

Al terminar, apuro su paso a la biblioteca. Abrió las grandes puertas corredizas y se encontró con la mirada de Sesshomaru, atento a sus movimientos.

-No has traído el té y los dulces-Le dijo observándola entrar a las prisas.

-Disculpe Amo, no sabía que debía traerlo-Dijo Rin sorprendida.

-Estaremos aquí mucho tiempo conversando y no saldremos a la comida para no interrumpir nuestra platica, que espero sea buena.

-Oh bien… si me permite unos minutos iré por té y algunos dulces y bocadillos para el rato- Sesshomaru asintió con un parpadeo y Rin salió por las mismas puertas por las que entro.

Lo había conseguido con la excusa perfecta, ahora podría volver a comer una de esas bolitas tan suculentas, aunque tendría que ser discreto porque no querría que su protegida se enterara de su gusto por comer dulces, eran golpes muy bajos los que le daban sus sentidos caninos, él podía controlarse, solo era un poquito de esos sabores y ya, nada de qué preocuparse, ¿o si?

La azabache entraba de nuevo por esas puertas con un poco de ayuda de Naiki para llevar todo aquello que había preparado, tal vez era demasiado pero no sabía en verdad cuantas horas estarían ahí platicando y si le picaba el hambre no estaría concentrada en sus pensamientos.

Llevaba suficiente té, suficientes dulces y suficientes bocadillos para resistir hasta el anochecer. Naiki se retiró y de inmediato Rin comenzó a acomodar todo en una mesita céntrica entre ellos dos. Ahí estaban, envueltos en un retazo de tela sobre un recipiente, esas bolitas exquisitas, tenía que tomar una pero no era el momento, debía concentrarse en la plática que comenzaría con la joven.

Así Sesshomaru al borde del antojo por un dulce empezaba a platicar un poco de la historia de su clan, el deber de Rin era seguir relatando hechos históricos a partir de que él le cediera la palabra, y así lo estaba haciendo…

-Entonces su padre el Gran Lord del Oeste Inu no Taisho empuñó a Tessaiga, la alzó al aire en señal de guerra y con un ligero abanicamiento de ésta, un gran Kaze no Kizu partió los suelos y en ellos se llevó la vida de poco más de mil demonios, convirtiéndose en una gran leyenda que durara por siglos.-Explicaba Rin con gestos levantando los brazos y simulando los movimientos de la espada, se sentía bien, esta fase estaba muy relajada.

Sesshomaru se quedó quieto en su asiento, muy entretenido por el espectáculo que Rin le ofreció que hasta su antojo por el dulce se le había ido de la mente, cuando lo recordó su primera oportunidad había pasado.

-Bien, pasaremos a la siguiente fase-Dijo el youkai.

-¡Si! , ¿que vendrá ahora Amo?-Preguntaba Rin mientras servía un poco de té para ambos.

-Proverbios-Dijo aceptando una de las tazas que ella le tendía y para su sorpresa estaba abriendo ese pequeño envoltorio de tela donde las bolitas estaban, oh si… obtendría una.

-¿Gusta Amo?-Le ofrecía la joven unos cuantos dulces en un pequeño platito de fina porcelana.

-…-Sesshomaru titubeo un poco para no parecer obvio, unos segundos después ya se encontraba sosteniendo ese platito para ponerlo delante de él, Rin por su parte se servía unos cuantos en otro para comerlos con su té.

-Si le gustaron los anteriores le gustaran más estos, tienen una consistencia más espesa-Decía la humana al tomar uno.

Muy bien, era hora de comer uno a discreción, lo tomo entre sus dedos y lo llevo a su boca para degustarlo… exquisito… No sabía como pero esa sensación de placer pocas cosas se lo causaban, era como ese olor embriagante que Rin portaba, que le ensordecía hasta la respiración

¡No! No debía pensar más en eso. Acabo su dulce y bebió un poco de té para luego continuar.

-Rin, "sumeba miyako"-Pronunciaba Sesshomaru para despejar su mente.

-"Si vives ahí, es la capital", creo que significa que cuando te adaptas a vivir en un lugar te termina gustando y aunque no sea el mejor sitio y le falten muchas cosas, te encuentras cómodo ahí.-Musitaba Rin pensando en su estadia en la aldea, ciertamente no era una aldea grande pero tenía a sus amigos, lo que le faltaba era él.

-"Nana korobi ya oki"-Se hacia sonar su serena voz nuevamente mientras cerraba los ambarinos ojos para escuchar y concentrarse en lo que Rin le explicaba.

-"Siete caídas, ocho levantadas", es muy fácil, quiere decir que siempre que caigas debes de levantarte. Ella estaba embelesada con el youkai que tenía frente a ella, no podía quitarle la vista de encima.

-"Aite no nai kenka ha dekinu"-Repetia una vez más uno de aquellos proverbios básicos.

-"Una pelea solo se puede hacer entre dos", otra fácil, es como decir que dos no pelean si uno no quiere.

Asi pasaron 2 horas más entre proverbios y más proverbios, sorbos de té y un poco de dulces.

-El último y más importante es: "Jouzu no te kara mizu ga moreru"-Dijo Sesshomaru abriendo sus ojos expectantes a la respuesta de Rin.

-"Hasta el más hábil puede fallar", creo que se refiere a que uno debe estar siempre alerta, a pesar de que lo que haga sea una mera rutina, nunca se puede controlar todo alrededor nuestro, incluso debemos cuidarnos de nosotros mismos y no subestimar a los demás ya que a veces la situación nos puede superar.

Sin darse cuenta ya estaba muy entrada la tarde y el sol amenazaba por meterse. Sesshomaru decidió dar por terminada la plática, solo quería saber una cosa más.

-El tiempo se ha ido muy rápido-Se levantaba de su asiento para ir al gran ventanal que había al fondo de ellos, ahí se veía al horizonte aquel sol que bajaba su manto.

-Es cierto Amo, no se usted pero yo me la he pasado bien, no he sentido presión alguna-confesaba Rin mientras se unía a su lado.

-Aun falta algo-Sesshomaru cerraba nuevamente sus ojos, reacción a la luz naranja de los últimos rayos del sol.

-¿Qué es?-Ella volteaba a verlo desde su baja estatura en comparación a él, que aunque era una señorita de estatura cercana a 1.60 su Amo fácilmente podía medir 20 o 25 centímetros más que ella.

-De todo lo que leíste, estudiaste y razonaste, ¿con que fue con lo que mas te identificaste?-Su expresión no cambio en nada.

Rin lo medito un poco para después contestar firmemente.

-"Jamás desesperes en medio de las mas sombrías aflicciones de tu vida, pues de las nubes más negras cae agua limpia y dulce"-Dijo la humana con la vista perdida en aquella gran ventana.

Sesshomaru lo meditó un poco, es cierto Rin había tenido muchas cosas malas en su vida y sin embargo ella no era una mujer de malos sentimientos ni de malas costumbres.

-En verdad no recuerdo quien lo dijo, pero sé en el fondo de mi ser que tiene toda la razón y lo he visto a través de mis ojos, con usted, con su hermano, Hana de la servidumbre e incluso conmigo misma esa situación se aplica-

El youkai no tenía idea de porque se refería a el de esa manera, ¿que acaso lo que tenía y el poder que poseía no era suficiente para demostrar algo?

-¿Me crees débil?-pregunto sin anticipación.

-No Amo, eso jamás. Nunca he visto un ser más poderoso que usted, ni humano ni youkai, es solo que… vivir sin querer tener sentimientos, ni demostrarlos, dirigiendo usted solo todo este gran imperio que fue legado de su padre, me parece una vida sin diversión.-¡Por Kami! ¿Acaso se había pasado de lista con esos comentarios? Seguro que esta falta no se le perdonaría.

-Los sentimientos no los necesito y estas tierras con todo lo que hay en ellas ahora me pertenece y es mi placer hacer de ellas lo que crea conveniente, demostrar a otros que lo que yo poseo es lo mejor que se puede tener, no por avaricia ni por ego, porque simplemente así lo quiero, es mi voluntad tenerlo y es la responsabilidad que se me ha encomendado, mantener en alto al clan de los Inu youkai- Abrió los ojos a aquel ventanal que dejaba ver la luna que se asomaba para darle la visita de cada noche.

-Claro Amo, yo… creo que jamás podría entenderlo-decía con un apago en su voz.

-Es obvio que no podrías, eres una humana con sentimientos, ninguna ambición o vicio, tampoco tienes rivalidad con nadie... –Pensó Sesshomaru mientras daba por acabado la prueba de ese día.

Rin no dijo nada más, simplemente se dedicó a esperar un indicio de aquel hombre que poseía el par de ojos que le hacía sentir nervios cuando sus mirabas cruzaban.

-Has calificado satisfactoriamente, tu última prueba será mañana, al caer la noche te veré en la pequeña cascada que se encuentra en el bosque no muy lejos de aquí-Dicho esto, dio media vuelta y se dirigió a sus habitaciones, no sin antes secuestrar una pieza de esos dulces que se le estaban volviendo un problema.

En verdad que Rin no sabía cómo iba a ir todo, había pasado la noche pensando en que melodía la haría tocar, ella no conocía ninguna complicada. Se daba vuelta tras vuelta por toda la estancia, Shun solo la veía pasar frente a sus violáceos ojos, aunque le decía que se calmara ella no lo hacía.

¿Por qué?, ¿Por qué estaba tan preocupada?...

Por él, quería impresionarlo, ¡por Kami que quería! O ya de menos no decepcionarlo…

-No creo que te ponga a tocar algo muy complicado, él sabe que 3 meses no es suficiente para una gran presentación-Shun intentaba calmarla, no quería verla nerviosa.

-Es que ya es casi la hora en que debo partir, tomando en cuenta que prefiero ir caminando hasta allá para despejarme y tranquilizarme en el camino y en verdad que no encuentro manera de pensar en más.

-Permíteme acompañarte-Esperaba que dijera que si, asi podría acercarse mas a ella.

-En verdad prefiero ir sola Shun, entiéndeme por favor- Rogaba Rin a su tutor que ya llevaba mucha insistencia.

-Muy bien, entonces ya debes irte porque el sol comienza a perderse detrás de las montañas-Dijo con resignación.

-Cierto, ire por el shamisen y a refrescarme el rostro.-Salió la azabache corriendo a sus aposentos.

Una vez dentro, fue a verter agua en aquel recipiente especial para lavar su rostro, hizo su cabello hacia atrás y empezó a refrescarse, le venía muy bien teniendo en cuenta la presión a la que se estaba sometiendo, ésta y la prueba de arte es lo que más complicado se le hacía, pero ya era la recta final, asi concluiría con esos estudios básicos y podría invitar al señor InuYasha, su familia y amigos.

-Extraño a esos cachorros y a los hijos del señor Miroku y la señora Sango.-Pensaba mientras secaba su rostro a pequeños toques con la toalla.

Fue directo a su cuarto de baño, se posó frente al espejo de cuerpo completo que en una esquina yacía y se fijó en cualquier detalle que pudiera arruinarlo.

Nada, su atuendo era ligero pero no importaba, ese día no había estado haciendo mucho frio, creía que con eso bastaba, su cabello iba suelto y su rostro estaba perfectamente limpio. ¡Ya está! Fue por el shamisen que se encontraba sobre una de las sillas de su pequeña sala de té y caminó por los pasillos hasta el jardín del ala Oeste, por ahí llegaría muy rápido al bosque y la cascada quedaba muy cerca, a unos 15 minutos caminando.

Se adentró en el bosque cuidando de no rasgar su vestimenta, esperando que no se encontrara con ninguna criatura que pudiera retrasarla ya que el cielo estaba cada vez más opaco.

Sesshomaru estaba al borde del río, muy cerca de la cascada, podía sentir la brisa fresca que de ésta emanaba, su fino olfato le decía que ya estaba muy cerca, ese olor a flores y vainilla pronto estaría frente a él.

Ella caminaba un poco más a prisa cuando entre los árboles pudo distinguir su alta figura, ese porte que siempre tenía y que le parecía muy atrayente, sin darse cuenta estaba justo detrás de él, viendo como contrastaban la negra noche que había llegado y su cabello plateado iluminado por la luna que ahora le saludaba. Él tuvo el atisbo de reaccionar, ese aroma lo estaba consumiendo con el pasar de los días, dio media vuelta y abrió las joyas que tiene por ojos, se veía espléndida, su piel nívea, su cabello suelto meciéndose al ritmo de aquella brisa fresca de la cascada, sus ojos castaños, limpios y claros, esos labios de botón de cerezo, puros y castos… Demonios… ¿qué estaba pensando?

Rin no podía moverse, estaba siendo atraída y elevada al cielo con esa mirada que le dedicaba ese ser tan especial para ella, tenía que hacer algo, debía reaccionar antes de que el cayera en cuenta.

-¿Cuál es la melodía que debo recitar?-Alcanzó a susurrar antes de perder la cordura.

-Ángeles de relajación-Salió de esos pensamientos. Rin le dedicó una pequeña sonrisa porque esa melodía es la que más practicaba, es sencilla y muy hermosa, como dice el título hace que uno se relaje.

-¿En donde quiere que nos situemos?-Sesshomaru al notar ese comentario solo dirigió su mirada hacia la cascada-.

-Por allá.

-¿Cómo?-Rin no comprendía, ¿acaso quería que se metiera al agua helada en esa temporada?

-Detrás de la cascada hay una cueva no muy profunda donde podremos sentarnos.-El peliplata se dirigía con paso calmado hacia la esquina que hacia la cascada con el rio, había varias rocas interviniendo el paso.

Rin solo hizo el acto de seguirlo hasta ese sitio, de pronto alcanzo a ver lo que parecía un espejismo, esa su Amo ofreciéndole su mano, pero ¿para qué?, ella dudosa solo le veía con un gran signo de interrogación en su rostro.

-Tu mano Rin-Habló el youkai sacándola de ese ensueño.

Ella tomo su mano y él en un acto muy rápido la acercó a su pecho, rodeándola de la cintura con uno de sus brazos para dar un salto y pasar esas rocas grandes y resbalosas sin ningún problema. Rin se sentía morir, lo tenía muy cerca, pegado a ella, podía sentir su respiración en su frente y el agarre suave pero firme que le proporcionaba ese abrazo. Por su parte Sesshomaru calmó sus instintos, la manera en que la estaba viendo no era la adecuada, lo que su aroma le provocaba no era racional, pero deseaba tenerla un poco más así.

Una vez que estuvieron detrás de la cascada, lentamente la soltó de su cintura y se separó con pasos lentos hacia atrás. La cueva no era más que unos 4 metros profunda, era ancha y alta, muy pegada a la cascada estaban dos rocas grandes en cada extremo de la cueva, las cuales ellos las tomaron como asiento.

En cuanto Rin comenzó a interpretar la melodía, Sesshomaru cerró los ojos en su asiento. Escuchaba cada una de las notas, imaginaba los frágiles dedos de Rin tocando las cuerdas que producían ese sonido tan relajante para su fino oído.

La humana por alguna razón que aún no comprendía, se levantó de aquella roca, dio un par de pasos al frente y siguió con la armonía de la que se estaba adueñando. Ahora era su turno de cerrar sus ojos, Sesshomaru por el contrario, abrió sus ambarinos y vió como Rin estaba absuelta en su trabajo, la brisa hacia que su aroma llegara más profundo a su nariz, sin ser consciente se puso de pie, caminó con sigilo hasta situarse detrás de ella, al parecer la humana no lo había notado ya que seguía concentrada en aquello, olfateó ligeramente el aire por sobre su cabeza, oh si… necesitaba más de eso.

Rin no se había percatado aun pero abrió un poco sus ojos para echar de menos la figura masculina que se situaba delante de ella hacia unos segundos, luego sintió una respiración conocida sobre su oreja derecha, le dio un escalofrió que le recorrió la espina dorsal, sin saberlo ambos querían lo mismo; sentirse cerca el uno del otro.

El youkai acercaba más su piel a la suya, Rin no dejaba de tocar y volvía a cerrar sus ojos, él posó su mano izquierda sobre su cadera aun situado detrás de ella, su nariz rondaba su nuca, mejilla, cuello y hombro derecho, estaba embriagado de su aroma y ya comenzaba a percibir aquel que hacia pocas noches descubrió, el olor de su excitación, lo cual le despertaba aún más sus bajos instintos, se encontraba perdido, fundido en todo aquello que le estaba produciendo un placer que hacía mucho no sentía, solo pensaba en ese momento, no había nada más alrededor que lo perturbara.

Rin estaba al borde de la emoción, ya había tocado casi tres veces la melodía, se sentía alcanzando el cielo, incluso podía pensar en sentirse correspondida, cuando por un impulso desde sus más recónditos recovecos intuyó a donde se dirigía el rostro de su Amo y volteó un poco su cabeza en menos de un segundo para encontrarse muy cerca con los labios del peliplata.

La música dejó de sonar, la noche era muy negra, la luna estaba en lo alto de la cascada e irradiaba una luz clara que podía atravesar la cascada haciendo brillar el agua cayendo de lo más alto de ésta dándole a la escena un toque especial, no se escuchaba nada más que el agua moviéndose con vigor… Ahí estaban ellos, a tan solo cinco milímetros de destrozar el orgullo de ese daiyoukai y de hacer levantar el vuelo al ángel caído que era esa humilde humana.

De pronto, sopló la brisa congelante, Rin tembló del frío, no había caído en cuenta de que la noche había pasado de fresca a helada, no supo en que momento la estola de Sesshomaru comenzó a rodearla para darle calidez a su frágil cuerpo. Las intenciones de Sesshomaru eran dobles, quitarle el frío a ella y acercarla un poco más.

Sus cuerpos estaban cada vez más cercas, lo sentía porque el espacio entre sus labios iba acortándose milímetro a milímetro y sin pensarlo más sucedió, su boca se unió con la de él, era un beso muy casto, el primero de su vida e inconscientemente se prometió que le dedicaría solamente a él todos los besos que le restaban a sus labios de dar.

ACLARACIONES.

Ya sé que dije que lo tendría el fin de semana pero bueeeno… me visitó la musa el día de hoy y aquí esta, no es muy largo pero por lo menos ya acabamos con las pruebas y sucedió algo muy interesante. :p

Aún faltan muchas cosas!, ya saben la declaración de Shun a Rin, la visita de InuYasha y el grupo, algunos problemas con las otras tierras y familiares también. Aparte no crean, lo de Sesshy y Rin no está definido aquí, les tengo muchas cosas por delante muajaja.

Lo siento si me estoy poniendo con un poco de OOC con Sesshomaru y los dulcecitos, pero es para darle algo de gracia, aparte, a mi perrita le encantan los dulces así que de ahí me inspire. Díganme si sigo con eso o ya no lo continuo por favor (igual le planeaba un pequeño conflicto con los dulces cuando Kagome llegara, pero no hablare más, ustedes tienen la decisión).

REVIEWS!

Al que dejó un review como guest… si te das cuenta ya lo corregi, lo siento! Mega disculpa por eso!

Serena tsukino chiba: ya lo sé! Es un tonto, pero se está dando cuenta de cosas, no crees? Y aquí tienes el capítulo, pronto pronto! ;)

Nabiki-san: Claro que no me olvidaría! Yo prometi acabarlo y aunque se me ausente la musa la iré a buscar, ya había leído anteriormente "La familia del oeste", hace como 2 semanas o poquito más, solo que no te deje review porque no estuve abriendo mi cuenta para leerlo. Te prometo que hoy o mañana leeré el otro y te dejo review seguro. Amo tus reviews, me emocionan e inspiran mucho.

N.I. 4ever: aquí esta otro capítulo, espero te haya gustado! Y si lo se… soy muy mala u.u por cierto ya he leído funny silly things, si esta bueno :) y del que no te acuerdas bien creo también ya lo lei, pero lo buscare para confirmar.

Vanu-chan: Gracias por leerme en verdad, ojala te tomes el tiempo de leerla completa aunque no leas mucho de ellos. Hoy me puse un poco de OOC con Sesshomaru y los dulces pero es para ponerle un poco de sabor :p muchas gracias por incluirme en tu foro y recomendar mi historia, me pasare pronto a leer las tuyas. Hasta pronto!