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Zmeya
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¿Quién diablos es Chihoko?
La pregunta había atacado al naga sin descanso desde que Yuuri había mencionado aquel nombre por primera vez. Era algo tonto, y lo sabía. Incluso había asumido que el chico había escogido a Minako como pareja sin pensárselo demasiado: ¿no resultaba entonces ridículo preocuparse por una supuesta persona del pasado de quien Yuuri se negaba a darle información?
"No es nadie", simplemente respondía.
Tal vez Yuuri seguía enfadado, quizá por la persistente presencia de Christine, o por haberse avergonzado de su propia inseguridad. Probablemente era esa, y ninguna de tantas otras posibilidades, la razón por la que mantenía la existencia de aquella persona bajo una llave recelosa.
—¿Quién es Chihoko? —preguntó Viktor por enésima vez, recibiendo casi instantáneamente una mirada fulminante de Yurio, quien se había cansado hacía bastante de todo el dramatismo alargado más días de los necesarios entre esos dos.
—No es nadie... —repitió entonces Yuuri, como si fuese alguna especie de mantra que había memorizado intencionadamente.
—¿Chihoko es mejor que yo?
Y fue ese el momento en que Yurio, asqueado, se alejó de ellos para buscar la compañía de algún árbol solitario que no le diese ganas de vomitar con palabrería absurda.
El mismo día, mientras Viktor exclamaba algún tipo de locura que sonaba a desafío al aire sobre el pasado y el presente, Yuuko se asomó por encima del hombro de Yuuri, tan sólo para observar el espectáculo y preguntar con expresión preocupada:
—¿Aún no le dijiste que Chihoko era esa lagartija que le regalaste a Phichit como mascota cuando eran niños?
El naga se encogió de hombros, justo antes de dibujar una sonrisa de culpabilidad.
—Nunca lo había visto así, en realidad, es muy divertido...
Era cierto. Yuuri siempre había asumido ser un mero entretenimiento que eventualmente sería desechado. Así que, ¿en qué momento se había vuelto él mismo una persona tan retorcida? ¿O acaso siempre lo había sido? Aún embriagado en la deliciosa sensación de sentirse deseado, sabía que estaba siendo muy injusto. Miserable. También sabía que no podía continuar con esa situación.
—Nadie en el mundo podría ser mejor que tú —se escuchó murmurar a sí mismo aquella tarde, habiendo hecho que Viktor quedase recostado contra él (siendo rodeado, prácticamente inmovilizado, por la cola escamosa abrazada a su torso), mientras permitían que los últimos rayos de sol bañaran sus cuerpos ajustando sus temperaturas.
Las manos de Viktor viajaron en un camino ascendente, hasta que sus dedos pudieron enterrarse entre las hebras de cabello negro del chico que no tardó en comprender que debía inclinarse para hacer contacto con sus labios. Entonces sus ojos se abrieron de golpe cuando un agudo dolor lo atravesó, y no fue muy difícil descubrir, cuando el rostro de su compañero no parecía mostrar ningún signo de arrepentimiento, que Viktor lo había mordido a propósito. ¿Se trataba de una merecida venganza?, ¿quizá de alguna especie de reto?
Decidió aceptar éste último, ignorando el sabor metálico de la sangre que se mezclaba con su saliva al volver a juntar sus bocas. A pesar de que la herida seguía doliendo, punzante, eso creaba una extraña sensación de seguridad, como si fuese la confirmación de que vivía una situación real y no despertaría agitado y decepcionado al darse cuenta de que tan sólo había sido un sueño.
El fuerte agarre que sostenía a Viktor hasta el momento se aflojó, devolviéndole la movilidad suficiente para empujarlo contra el suelo. Silenciosamente, Yuuri siguió cada uno de sus movimientos con la mirada, ladeando la cabeza hacia un lado cuando notó el cierto interés que el otro empezó a mostrar sobre la extensión de su cuello. Entonces entrecerró los ojos al sentir el roce de los filosos dientes sobre su piel.
Si Viktor quisiera, a pesar de no poseer veneno, podría morderlo con la suficiente fuerza para desgarrarle la garganta. Simplemente sería asesinado.
E incluso así, dado que Yuuri aún se encontraba enrollado alrededor de su cuerpo, sería fácil cambiar las tornas y ser el primero en aplastarlo hasta la muerte.
Claro que ambos sabían que nada de eso iba a suceder.
Yuuri sólo atinó a pasar los brazos alrededor de la amplia espalda, fascinándose con el tacto al poder delinear sus hombros lentamente.
No se encontraban en época de celo.
Por supuesto, ninguno de ellos era una hembra en primer lugar.
Y aunque estaban plenamente conscientes de ello, el anhelo y el ardor en sus cuerpos parecía haberse vuelto inevitable.
Sin moral.
Sin normas.
¿Existía algo como eso en primer lugar?
Alejados de la sociedad humana, a penas reunidos por conveniencia sólo cuando era estrictamente necesario. Podían hacer lo que quisieran. Total y absolutamente. Podían atesorar esos momentos en que sus preocupaciones se disipaban para envolverse en aquella extraña calidez.
El incidente de Chihoko no volvió a ser nombrado en los días restantes, ni en los que prosiguieron. Christine había sido ignorada casi de la misma forma. Aunque, Yuuri no podía evitar cierta inestabilidad en algunas ocasiones. Como esa vez que descubrió a la chica observándolos mientras hablaba alguna cosa que no alcanzó a escuchar con Mila.
Hundió la cabeza en el agua del río, sólo para enfriar las ideas y llevarse las manos al rostro mientras se siseaba a sí mismo que tenía que superar de una vez la existencia de esa lamia y la interacción que había tenido con Viktor. Cuando creyó estar más tranquilo, se volteó para regresar, y casi volvió a caer al río cuando descubrió que no estaba sólo, sino que Yurio había aparecido como alguna especie de fantasma con expresión de hastío.
Y entonces, el más joven espetó, casi escupiéndole las palabras:
—¿Eres imbécil? Mi hermana no estaba mirando a Viktor, ¡te estaba mirando a ti!
Y Yuuri se sintió el ser más idiota del planeta.
Tan idiota que ni siquiera se había dado cuenta de que el propio Viktor había sabido de ello mucho antes que él. Algo que de un momento a otro se volvía de lo más evidente, como un chiste fácil que no había logrado entender por mucho tiempo.
Deseó ahogarse en el río con más insistencia que nunca.
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N/A:
Mencioné a Chihoko y aparecieron el triple de comentarios. Siento que a todos les gusta ver arder el mundo. (?)
Sobre las otras parejas de Yuuri... por el momento no son realmente relevantes, pero es cierto que tuvo compañeras alguna vez en esta historia, al igual que Viktor.
¿Les gustaría que hablara un poco sobre cómo se estructura la "sociedad" de esta especie? Tengo algunas ideas, aunque son sólo un boceto del que he dejado caer un poco por aquí y por allá, como su interacción con los humanos.
Y bueno, Kumikoson4, realmente Christine sí es Chris, pero su versión genderbend; la idea de meterla salió de cierto juego de rol que llevé por algún lugar, pero no me gustó la idea de simplemente hacer que Chris fuera una chica o tuviera una gemela, así que finalmente elegí que fuera otro personaje ajeno a él.
