¡Hola! Aquí un nuevo capítulo de esta historia que pronto llegará a su fin. Sí, es probable que el actuar de cierto personaje específicamente en este capitulo sea muy tonto, pero creo que parte de que los personajes se sientan más humanos es que no todo lo hagan perfecto o cumplan siempre con lo que se espera de ellos aun cuando tienen determinada personalidad. Todos en algún momento de nuestra vida hemos tenido o tendremos un momento en el que en verdad no pensamos lo que hacemos y nos vale m... todo lo que puede pasar a raíz de.

Bueno, les dejo el cap, un poco raro. ¡Nos leemos!

Necedad.

"Levi."

"Hola Lance. Cuanto tiempo sin hablar contigo."

"¿Mi… Mikasa?"

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2 semanas atrás.

"Por favor Mikasa, acepta ser mi esposa." Decía de manera suplicante el joven Farlan quien no dejaba de ver los ojos ónix de su novia.

Mikasa estaba congelada por la repentina propuesta de Farlan. Tenían unos meses saliendo, no esperaba que la relación se tornara así de seria, no sabe siquiera en qué momento la relación tornó así de seria para Farlan.

Estaba a punto de decir algo como: "No bromees, Farlan." Pero vio la mirada de anhelo y amor que el hombre le estaba dedicando y no tuvo corazón para decirle algo así.

Por su parte, Farlan sentía que cada segundo que pasaba era una eternidad. Tal vez fue demasiado impulsivo. Tal vez no era el momento adecuado.

Mikasa se veía nerviosa. La había acorralado sin habérselo propuesto. Qué egoísta de su parte.

"Perdón por ponerte en esta situación, Mikasa. Me dominó la emoción por… tú sabes… No te preocupes, comprendo que no es el momento para eso y…"

"Farlan."

Mikasa al escuchar las disculpas de Farlan por haberla hecho sentir incómoda se sintió peor que culpable. Farlan era un hombre bueno, un hombre demasiado bueno para ella. Ella simple y sencillamente no lo merecía, sin embargo, ella lo necesitaba a su lado.

"Por lo que pasó hace apenas unas horas sé que no he olvidado en absoluto a Levi. Ese amor maldito nunca saldrá de mí. No podré lidiar con él más tiempo yo sola. Necesito de alguien a mi lado para saber cuál es mi lugar. Necesito de Farlan."

"Acepto casarme contigo, Farlan. Quiero ser tu esposa y estar a tu lado siempre."

Farlan no pudo contener su felicidad. En su rostro varonil pero angelical una gran sonrisa se dibujó, Mikasa podría jurar que casi caian lagrimas de los ojos de su ahora prometido.

"Te juro, Mikasa, que dedicaré el resto de mi vida a hacerte feliz."

Decía el hombre abrazando como un niño abrazaría a su peluche favorito.

Mikasa correspondió a su abrazo y recargó su cabeza en la de él.

"Llegarás a amarme algún día, Mikasa." Dijo tomando por sorpresa a la azabache.

"Far…"

"Sé que hay un hombre muy dentro de tu corazón, un amor muy antiguo. Tanto que me atrevería a jurar que es por quien estuviste rechazando a todos durante la universidad hasta que me diste la oportunidad."

"Yo…"

"Creo que soy afortunado de tener esta segunda oportunidad contigo. Te juro que no la desperdiciaré. Haré que me ames tanto o más de lo que le has amado a él. No me importa saber quien es, ni el por qué después de tanto tiempo no han podido estar juntos. Debe ser una razón muy poderosa pues no creo que exista un hombre que, sabiendo que tiene a una mujer como tú tan enamorada de él, sea tan estúpido como para ignorarla."

Mikasa quedó muda ante las palabras dichas por Farlan.

"Mikasa, a partir de este momento eres mía."

Dijo mientras se giraba y se colocaba frente a su prometida. Su expresión era seria, hasta cierto punto sombría, lo cual hizo sentir intimidada a la chica. El gesto de miedo de Mikasa complació a Farlan, Mikasa siempre se veía segura de sí, pero ahora la tenía de ese modo, vulnerable.

Tomó a la chica por el rostro y la besó con violencia al tiempo que se acomodaba entre las piernas de la misma para finalmente invadir el cuerpo de ella. Las acciones de Farlan tomaron por sorpresa a Mikasa, no le dieron tiempo de prepararse mentalmente para ello. Su actual prometido estaba actuando con algo de brusquedad, sentía más miedo e incomodidad, sin embargo su cuerpo reaccionaba diferente. Los gemidos de la chica poco a poco fueron inundando la habitación.

Farlan estaba más que excitado pues nunca había visto a Mikasa así. Ella siempre tenía todo bajo control y ahora por fin la estaba conociendo de verdad. Por fin conocía el lado vulnerable de la chica.

Mikasa no supo cuántas veces Farlan la hizo venir durante la noche. Se sentía aturdida. El castaño claro no la había dejado descansar. Era la primera vez que Farlan se había comportado así de rudo con ella. Ahora él dormía plácidamente a su lado. Estaba agotado.

Quería dormir, pero no dejaba de pensar que ahora estaba comprometida con el hombre que dormía a su lado. Nunca antes se había planteado algo así. Nunca creyó que algún día se casaría. El matrimonio entre hermano es ilegal y ella solo quería compartir su vida con Levi.

Vaya estúpida idea.

Echó un último vistazo a Farlan y finalmente se acurrucó al cuerpo desnudo de él. Ya había decidido que compartiría su vida con él y no le haría las cosas más difíciles a ese buen hombre. Ella también quería enamorarse de Farlan.

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Actualidad.

"Tu pequeña hermana, sí. Soy yo, Mikasa."

Levi se sentó por la sorpresa de recibir una llamada de Mikasa después de tantos años y sobre todo después de las cosas tan horribles que le dijo luego de la muerte de su padre.

"Te he extrañado." Dijo sin pensar. Mikasa enmudeció ante eso. "Él día que te vi en nuestra vieja casa, no podía creer que en verdad fueras tú."

"Fue un poco extraño nuestro encuentro, ¿no crees?"

Levi solo pudo recordar el sonido de los gemidos de Mikasa en la habitación contigua a la suya, lo cual lo hizo tener una incómoda erección.

"Ya lo creo. Mikasa, quisiera hablar contigo en persona. ¿Sabes? Creo que nos debemos eso y se lo debemos a nuestra madre… y a papá."

"Estoy de acuerdo, Levi. Es hora de volver a ser una familia."

"Sí. Eso."

"Pronto iré a visitar a mamá al centro. Tal vez deberíamos reunirnos e intentar sacar del bucle a mamá, juntos."

"Preguntaré si es conveniente."

"Bien. Tengo que cortar, Levi. Cualquier cosa que necesites, puedes llamarme a este numero. Que tengas bonito día."

"Igualmente, Mikasa."

Mikasa cortó la llamada. Farlan la observaba desde la cocina.

"No sabía que estuvieras distanciada de tu hermano. Se veían muy unidos cuando te conocí."

"Pasó… algo luego de la muerte de mi papá por lo cual nos distanciamos mucho. Pero ya ha pasado bastante tiempo y hemos madurado por lo que creo que es buen momento para recuperar a mi familia. Además, es por ti. Quiero que mi familia esté presente el día de nuestra boda."

Farlan no pudo evitar sonreír al escuchar lo último.

"Muchas gracias, Mikasa."

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Levi no podía creer lo que acababa de ocurrir. Tal vez la vida le estaba otorgando la oportunidad de redimirse de todos sus errores del pasado. Sabía muy bien que aún amaba a Mikasa pero ahora era un hombre maduro y sabía muy bien qué consecuencias traería seguir con ese amor insano. Él solo quiere recuperar lo que antes fue su familia.

La erección estaba volviéndose dolorosa. Olvidaba que tratándose de Mikasa, bajarla no es tan simple como pensar en cualquier otra cosa. No.

Tomó su interfon.

"A sus órdenes señor."

"Chloe, ¿tengo algún pendiente para el resto de la tarde?"

"No señor."

"Dile a Annie que se mantenga al pendiente de las llamadas en tu extensión y luego ven a mí oficina… ah, dile también que no me pase ninguna llamada, sin excepción."

"Como diga."

La confundida asistente siguió las órdenes de su jefe. Chloe era la empleada de confianza de Levi desde hacía casi dos años.

Durante los primeros meses la chica estuvo atraída por su jefe, sin embargo desistió pronto pues se enteró de la existencia de Petra.

Al entrar, Levi cerró apresuradamente la puerta y dirigió a su asistente hasta el escritorio.

"¿Señor?"

"Esto quedará entre tú y yo. Te daré un aumento si quieres."

No esperó la respuesta de su empleada pues al instante tenía a la aun shockeada chica aprisionada entre su cuerpo y el escritorio para unos momentos después estarla embistiendo con desenfreno.

"Soy una basura de persona." Se decía, pues estaba no solo engañando (otra vez) a Petra, sino que había involucrado a alguien cercano (Chloe) en algo tan turbio como lo es sacarse la ganas que tenía hacerle el amor a Mikasa.

Una vez satisfecho su deseo. Le dio la tarde libre a la chica que se mostraba notablemente consternada por lo que acababa de pasar entre ella y su jefe. Levi solo se limitó a observarla irse en silencio.

"Señor, no quiero un aumento."

Levi enarcó una ceja.

"No diré nada de lo ocurrido, no se preocupe. Solo quiero saber ¿fui de ayuda?"

"Sí."

"Me ha gustado mi trabajo desde que entré y realmente lo necesito. Seguiré siendo su incondicional y lo ayudaré cuando lo necesite."

"Te lo agradezco, Chloe."

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Semanas después.

Petra había estado enfermándose seguido, por lo que finalmente Levi la obligó a ir al medico.

Grande fue la sorpresa de la castaña cuando el doctor le anunció que sería madre.

En la noche, cuando Levi volvió de su trabajo, fue recibido por una radiante Petra que no pudo contener el llanto al anunciar su feliz embarazo.

Levi no supo cómo reaccionar ante eso. Pronto sería padre, pronto Petra daría a luz a su hijo y por lo tanto pronto formaría una familia con Petra a su lado.

Tal vez ese hijo era lo último que necesitaba para por fin sentar cabeza y convertirse totalmente en un hombre normal: un hombre de familia, un buen padre, un esposo fiel…

Esposo.

Tenía que casarse con Petra lo antes posible.

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En los primero días del mes de Diciembre, los hermanos Ackerman por fin tuvieron su reencuentro acompañados, obviamente, de sus respectivas parejas.

"Al pareces desde adolescentes ya estábamos destinados a estar juntos, ¿no creen?" Dijo Petra.

"Tal parece ser así." Dijo Farlan. "Jamás se me habría cruzado por la mente que justo el peor día de mi vida, volvería a encontrarme con la chica de la que estuve enamorado durante toda la universidad y que finalmente ella aceptaría mis sentimientos."

La reunión solo giraba torno a la conversación de Petra y Farlan, Mikasa y Levi solo participaban levemente, pues en sus mentes solo podían recordar ese primer año de universidad donde cumplieron su más grande deseo. Todas esas noches compartidas, todos los momentos, la adrenalina…

En sus respectivas casas, los hermanos desquitaban sus pasiones con las persona con las que ahora estaban comprometidos.

Pasados unos días, Levi anunció su compromiso con Petra. La boda se celebró un mes después, Mikasa y Farlan fueron los testigos.

Un par de semana después, la tragedia se hizo presente en el recién matrimonio, pues Petra sufrió de un aborto involuntario.

Ambos quedaron destrozados por la perdida, sin embargo Levi fue la fortaleza de Petra. Levi amaba a su hijo y sabía que esas cosas a veces pasan, no dejaría que Petra se culpara ni la dejaría deprimirse.

Tiempo después del trago amargo, Mikasa contrajo matrimonio con Farlan. Para ese entonces Allison ya había salido del centro pues después del reencuentro de los hermanos, ambos comenzaron a visitar regularmente a su madre y poco a poco fueron contándole la realidad, fue un proceso duro, pero al final todo resultó bien.

Allison no pudo asistir a la boda de Levi pues en ese momento aún estaba confundida, pero estaba feliz y orgullosa de ver a su pequeña convertida en toda una mujer y que estuviera uniendo su vida un buen hombre como lo era Farlan.

Hasta ese momento, parecía que el deseo de Mikasa y Levi de recuperar a su familia y ser una familia común y corriente se estaba volviendo realidad. Mikasa estaba empezando a querer más y más a Farlan, sentía que finalmente estaba correspondiéndole como él lo merecía, y por su parte, Levi estaba completamente dedicado a Petra, para que superara la pérdida del bebé y claro, había cumplido la promesa de ser fiel a Petra una vez estuvieran casados.

Todo parecía tan simple. Solo tenían que mantenerse en sus papeles de marido y esposa. Pero a veces las cosas simplemente están destinadas a ser de una manera.

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10 de Mayo.

"Perdón por no poder acompañarte con tu madre, Farlan. Este es el primer año después de casi 9 que por fin podemos festejarle este día a mi madre… Sí, estoy muy feliz… Claro, yo le digo… Felicitas a tu mamá de mi parte y le dices que espero que el próximo año ambas familias podamos juntarnos para celebrar… También te quiero… Adiós."

Mikasa estaba en su casa de la infancia. Luego de que su madre salió del centro, ella y Levi con ayuda de Farlan y Petra acondicionaron de nuevo la vieja casa para que su madre pudiera vivir ahí.

Esa casa estaba llena de recuerdos.

"Oh, estás aquí." Dijo Levi quien iba entrando con un ramo de flores y una pequeña caja envuelta con papel de regalo y un moño dorado.

"Mamá está tomando un baño."

"Oh, bien."

Ambos quedaron en un silencio incómodo. Por lo regular evitaban estar solos. Realmente aun no sabían como actuar el uno con el otro y era normal pues aun cuando retomaron el contacto, nunca han hablado de nuevo de su pasado juntos.

"Es lindo estar aquí de nuevo." Rompió el silencio Levi. "Es decir, en casa. La verdad, siempre me gustó vivir aquí, de no ser porque no hay universidades aquí cerca, creo que aun viviría aquí."

"Creo que tienes razón. Es un buen hogar."

"Mikasa, perdóname por todo lo que te dije después del entierro de papá."

"No creo que sea buen momento, ni lugar para hablar de eso, Levi. ¿Y Petra?"

"Ella fue con su madre. Sabe que es primer día que celebraremos a mamá después de varios años."

"Petra y Farlan son muy comprensivos."

"Lo son. ¿Sabes? Cuando Farlan te cortejó durante la universidad. Aunque me moría de celos, yo sabía que él era el hombre indicado para ti."

"Levi, por favor no digas más sobre eso."

"Lo sé, lo sé. Es solo que siento que no debemos dejar las cosas inconclusas… quiero decir, debemos cerrar bien ese ciclo."

"¡Qué alegría me da ver a mis dos hijos juntos!" Dijo la señora Allison entrando a la sala. Mikasa y Levi se dirigieron a abrazar a su madre.

El resto del día los hermanos lo dedicaron a consentir a su madre.

La llevaron a ver una obra, luego a comer, después de compras y finalmente una cena especial.

Al caer la noche, la señora pidió a sus hijos quedarse a dormir en la casa, como en los viejos tiempos, ni Mikasa ni Levi pudieron negarse a tal petición. Era obvio que su madre se sentía sola en esa casa, pues su amado Sylvain se había ido hace mucho tiempo atrás y ellos ya eran mayores, cada quien con su pareja.

El vino de la cena había dejado maredas a las Ackerman, por lo que Levi ayudó a su madre a irse a acostar y después se dirigió a hacer lo mismo con Mikasa, quien se había recostado en el sillón.

"Anda, te ayudaré a ir a tu habitación." Dijo Levi.

"¿Mamá duerme?"

"Creo que sí."

"Bien, tú y yo tenemos una charla pendiente."

"Creí que ya no querías oír nada el respecto."

"Tienes razón en lo que dices que debemos cerrar bien ese ciclo."

"Bien."

"Estúpido vino… Te sigo amando, Levi." Dijo así, sin más la azabache "Quiero mucho a Farlan y creo que estoy enamorada de él, sin embargo, todos los días pienso en ti, en cuanto te extraño y muero de celos al saberte con Petra… Pero sé que ese es mi castigo por lo que le hicimos a papá, así que estoy dispuesta a seguir cargando con ello el resto de mi vida. Claro, haré lo posible por hacer feliz a Farlan y a mamá y con respecto a tus disculpas de la mañana, relamente no tengo nada que perdonarte, lo que dijiste aquella vez no fue más que la verdad, y eso nunca, por más que queramos redimirnos, va a cambiar. Bien, dicho esto, yo creo que ya cerré mi ciclo contigo."

Levi escuchó atentamente lo dicho por su hermana. El que ella le dijera que aun lo amaba, le clavó una gran daga en su pecho pues él seguía amándola también.

"Al parecer ambos seguimos condenados. Yo tampoco te he olvidado y creo que en realidad no he hecho mucho para hacerlo. Todo el tiempo mantuve vivo tu recuerdo con mujeres que se parecieran a ti y era peor mi tormento pues sabía que ninguna de ellas eras tú y que jamás volverías a ser tú… Ese es mi martirio personal y actual, tenerte tan cerca y deberle mi lealtad a otra y respeto a quien ahora está contigo… Sin embargo, Mikasa, daría lo que fuera por volverte a tener en mis brazos…"

Ante lo último dicho, Mikasa decidió que era tiempo de alejarse, pues ambos tenían muchas cosas reprimidas y no sabía cuan grande podía ser su autocontrol y si este le sería suficiente.

"En resumen, Levi. Le debemos respeto a dos excelentes personas. Y debemos seguir sufriendo hasta nuestro último aliento. Así cierra nuestro ciclo. Es todo."

"Es todo. Aceptó Levi."

Mikasa subió a su habitación. Levi se quedó un rato más en la sala.

Todo había terminado. Era historia. Todo quedaría en un recuerdo recóndito de sus mentes. Un recuerdo bastante bizarro.

Subió para irse a su habitación a dormir. Sin embargo, quiso dar un vistazo a la habitación de su madre para comprobar que estuviera bien. Una vez lo hizo, caminó de regreso por el pasillo para volver a su habitación, al pasar por el cuarto de Mikasa, notó que la puerta no estaba del todo cerrada. Quiso ignorar eso, pero no pudo, se acercó con cautela y observó a su hermana retorciéndose bajo la sabana. Seguramente se estaba tocando pensando en él. Despues de lo hablado hace unos minutos, no era descabellado llegar a esa conclusión ni era demasiado narcisista.

Los leves gemidos emitidos por la mujer despertaron la hombría del azabache. El leve efecto del vino combinado con las hormonas provocaron que Levi se olvidara que una puerta atrás se encontraba su madre durmiendo y comenzó a estimularse. Se sintió como un adolescente de nuevo, y recordó la primera vez que hizo aquello usando la imagen de su hermana de catorce años como inspiración.

"El puto paraíso." Pensó.

Sin darse cuenta fue entrando poco a poco a la habitación. Mikasa estaba tan concentrada en lo suyo que no notó la presencia de su hermano acercándose. Levi estaba a punto de llegar al climax cuando se detuvo. El alcohol y el deseo acumulado nublaron totalmente su pensamiento racional, sabía que no quedaría satisfecho con solo haberse masturbado y tenía a la persona que lo tenía de ese modo frente a sus ojos.

Cerró la puerta tras de sí y colocó seguro. Ante ese sonido Mikasa por fin se dio cuenta de la presencia de su hermano, pero Levi no le dio tiempo hablar, ya lo tenía sobre ella.

"¿Estás loco?" Susurró Mikasa. "Mamá duerme justo a lado y…"

"Eso nunca nos importó… además, sé que necesitas de esto tanto como yo…" dijo desabrochando su pantalón.

"No, Levi, nunca más tú y yo…"

"Estamos condenados, lo sé, eso ya nunca va a cambiar y el que nos alejemos no traerá de vuelta a papá. Sé que ni Petra ni Farlan merecen esto, pero no puedo evitarlo. Te amo, Mikasa, sé que no podemos estar juntos de la manera que deseamos, pero podemos encontrar nuestro propio modo. Hace años fuiste tú quien nos dio el valor para lograr estar juntos, ahora quiero ser yo quien nos dé el valor y la fuerza para no rendirnos. Lo sé, seguiremos siendo unos monstruos y una basura de personas, pero eso nunca va a cambiar. Te necesito Mikasa, solo tú y yo nos entenderemos cuando la culpa nos gane, solo contigo puedo sacar toda la tristeza y dolor causado, sé que eso será un ciclo sin fin en el que seguiremos haciendo lo que nos hace daño, pero ambos sabemos que tú eres mi única salida y yo soy la única tuya."

"Es una locura…"

"¿Crees que no lo sé?"

"Levi, tenemos la oportunidad se salir adelante, de dejar esto atrás."

"¿Y tocándote pensando en mí es dejar esto atrás? ¿Qué pasará si sigues repriemiendo tus deseos hacia mí y tu única manera de liberarlos sea así y un día Farlan de escuche llamando mi nombre?"

"Eso…

"Es una gran posibilidad. Sé tus reacciones, te encanta llamarme en medio de tu placer… Corro el mismo riesgo."

"Realmente no tenemos remedio, ¿verdad?"

"Quisiera poder decirte que no es así, pero es así."

"Debemos ser más cuidadosos."

Dicho esto, Levi no se contuvo más y después de tantos años y de sustitutas por fin pudo volver a tener entre sus brazos a Mikasa.

Mikasa por su parte estaba cegada por el placer que solo Levi lograba hacerle sentir, se sentía viva de nuevo, deseaba poder gritar hacerle saber a todo mundo lo mucho que disfrutaba estar así, sin embargo tenía que reprimirse y soltar suaves alaridos que para Levi eran más que suficientes.

Hora tras hora fueron reconociendo el cuerpo ajeno, los cambios. Levi sentía que si se corría una vez más moriría en ese instante, pero aun así parecía que su cuerpo no tenía suficiente. Los cuerpos de ambos eran demasiado honestos. Aunque estaban exhaustos, ambos seguían llamándose. Cerca del amancer, Levi se fue a su habitación.

En la mañana siguiente, ambos se despidieron de su madre. Levi ofreció llevar a Mikasa a su casa con Farlan, no sin antes aparcar en un baldío y hacerle el amor dentro del coche.

Al llegar a su hogar, Mikasa se dirigió a tomar un baño. En medio de este llegó Farlan quien al escuchar la regadera no dudó en ir a hacerle compañía a su esposa bajo el agua y claro, hacerle el amor.

Más tarde una Mikasa culpable y agotada se desvivía por complacer a su esposo quien estaba más que contento por todas las atenciones que su mujer estaba teniendo para con él y que en recompensa, para finalizar esa sesión de amor y pasión se dedicó a complacer a su bella esposa.

En casa de Levi, él se dedicaba ayudar a su mujer a redecorar. Petra poco a poco iba superando el haber perdido al bebé y el ánimo que mostraba ese día llenaba de alivio a Levi.

Ahora, los Ackerman debían buscar la manera de tener sus encuentros sin levantar sospechas.

Su necedad les traerá nuevas consecuencias.