Vuelvo después de dos semanas y os traigo un nuevo capitulo. Esta vez son 1 día y 2 noches.
En el siguiente capítulo por fin llegará a Ken Moore y su entrenamiento infernal. Pero bueno, eso será en el siguiente capítulo. Estaba pensando hacer un especial por San Valentín, y la verdad es que está en proceso (más o menos a la mitad)pero no se si preferiríais la llegada de Moore así que lo dejo a vuestra elección.
La modificación del primer capitulo está en proceso (la subiré un poco después y lo anunciare por si alguien quiere leerlo).
Os dejo con el capitulo. Ya me contareis.
CUARTA NOCHE:
Al despertar había vuelto a la residencia de los Sawada, en aquel colchón, tan duro como una piedra. Se levantó de la cama y se miró en el espejo. Si observaba bien su reflejo podía ver que realmente "esa yo" era muy diferente a su yo real. Sus ojos eran más claros de lo que deberían y al mirar su pelo vio un mechón oscuro que parecía salir desde la raíz.
Se pasó las manos por el cabello y se volvió a mirar en el espejo, "Tengo que devolver esa tira a mi tono natural" suspiró "Hibari podría morderme hasta la muerte si se entera de que voy tintada…. Ahhh".
Salió de la habitación y se encontró con todo en silencio. Mama no estaba en la cocina, pero en su lugar encontró una pequeña nota en la esquina de la mesa.
'Para An-chan:
He salido a comprar fruta con los niños.
El desayuno está en la encimera.
Tsuna ha salido temprano con Reborn.
Las llaves están en la mesita de la sala, primer cajón. Si vas a salir no olvides cerrar con llave.
Mama.'
Anko dejó sin ganas la comida en la mesa y se dispuso a comer. Tenía la impresión de que no había dormido nada y tenía el cuerpo pesado, por lo que tampoco tenía hambre, pero sabía que como dice su madre 'nunca queras que te falte una barra de pan y te acuerdes de todas las que tiraste a la basura'.
Al acabar de desayunar lavó los platos y volvió a su cuarto. Miró la fecha y la hora en el pequeño despertador electrónico que se había traído del apartamento. Hoy no había clases, por eso la habían dejado dormir. Su mirada se desvió de nuevo al espejo preguntándose porque no se había fijado antes en aquel mechón. Era un mechón de pelo negro que salía desde la parte superior de la cabeza y bajaba hacia uno de los laterales de la cabeza. Juraría que ayer 'eso' no estaba allí.
Dejó de darle vueltas al notarse mareada. Desde que se levantó solo olía un empalagoso y asfixiante olor a pintura… Anonada y rendida se volvió a meter en la cama y su consciencia se desvaneció en silencio.
Reborn y Tsuna volvieron a casa a la puesta de Sol y al subir por las escaleras empezaron a oír un extraño sonido proveniente de la habitación de Anko. El adolescente se preguntaba si sería prudente entrar en la habitación, el sonido parecía ser el de dos plásticos chocando o algo así, por otra parte un olor mareante salía del cuarto.
Cuando después de una multitud de cavilaciones y de ideas bastante absurdas sobre el origen de los ruidos se decidió a abrir la puerta solo pudo quedarse mirando con horror y fascinación a Lambo, que sentado encima de la almohada se dedicaba a coger mechones de cabellos y sumergirlos en tinta china para luego extenderla a lo largo del cabello.
-Unn…Unnn… ¡Jaja!¡Lambo-sama es un genio!-decía en un tono bajito y cantarín.
Antes de que el chico pudiera reaccionar Reborn ya estaba al lado del niño cerrando con cuidado el bote de tinta. Tsuna se aproximó también y cogió el bote consiguiendo milagrosamente no mancharse el sueter cuando la vaca loca se lanzó encima de éste para intentar conseguir de nuevo el bote. Sin embargo, lo que no mancho el bote lo mancharon las manos de Lambo, bañadas en tinta china.
La convaleciente chica, ajena al tumulto de su alrededor seguía dormida hasta que varías violentas sacudidas la sacaron de su ensoñación.
-¿Uhh..?-Dijo confusa tras abrir los ojos.
-¡Estás bien! ¡Espera, no te duermas! ¡oi! –Le gritaba una asustada Bianchi.
Sin embargo ella volvió a sumirse en la inconsciencia.
CUARTO DÍA:
Eli despertó confusa otra vez. Aquí sí sonaba furiosamente el despertador de la mesilla con un irritante RINGGGG que torturaba sus oídos y la ponía de mal humor.
Se puso de pie rápidamente y apagó el infernal reloj mientras se enfundaba unos pantalones vaqueros y se ponía una camisa a rayas verdes y blancas. Buscó debajo de su cama hasta encontrar sus queridos y malgastados botines y se dispuso a salir de su cuarto. Antes de salir tuvo la urgencia de mirarse en el espejo de pie de su cuarto y observó que no encontraba nada extraño. "Solo un poco de ojeras" pensó resignaba.
Mientras bajaba a la planta baja pensaba en la noche pasada, en el incidente de la casa de los Sawada y llegó a la conclusión que las enfermedades también existían en Katekyo. De lo que no se percató fue de las voces que se escuchaban provenientes del salón hasta que llegó a la planta baja.
-¡Cómo te atreves a hacerme esto!
-¡Yo no he..
-¡Mentiroso! ¡La besaste!
-¡Claro que no!-gritaba realmente Roberto
-¡¿CÓMO PUEDES NEGARLO?!
-¿!¿!¿Y TÚ CÓMO PUEDES ESTAR TAN SEGURA?!
¡Pafff! La puerta se abrió y un enojado Roberto salió del salón rumbo a la puerta de entrada. Cogió del perchero su abrigo y su bufanda y salió bufando de la casa como alma que lleva el diablo.
Eli se quedó quieta en el pasillo mientras escuchaba a su madre sollozar. Al poco rato se atrevió a entrar y se sentó con ella en el suelo abrazándola como solo lo puede hacer un amigo, un hermano o un alma gemela.
La casa estaba silenciosa, solo se escuchaban los 'Shhh' de Eli y los sollozos de Marta. La enana ya estaba en el instituto. Eli decidió saltarse las clases por un día y consiguió que Marta aceptarse salir de tiendas, y tomar el aire.
A la hora de comer, tras haber recorrido minuciosamente el centro de la ciudad, se sentaron en un bar dispuestas a tomar un refresco y un par de menús del día. Mientras les traían la comida, Marta se sinceró:
-Roberto no me está siendo fiel.
-…-Eli se quedó callada unos momentos- ¿Estás segura o son solo suposiciones?
-Estoy segura. He.. leído sus mensajes y el otro día los vi besarse en una cafetería.
-…
-Ya… ya me lo imaginaba… pero no podía creerlo.
La hija solo suspiró. Su madre se había enamorado de un hombre del que no cabía esperar un amor incondicional y creía que era realista con eso. Pero no se imaginaba lo que debía significar estar enamorada de alguien y querer que te correspondiera de la misma forma.
Eli sabía que para Roberto, Marta había sido un soporte y un estimulo para seguir hacia delante, lo había sacado del dolor de la muerte de su esposa y le había hecho darse cuenta de las necesidades de su hija, que crecía sola y salvaje como una enredadera en el bosque. Pero sabía también que no correspondía a su madre tal y como ella quisiera, y quizás ese era uno de los motivos por los que no lo podía considerar su padre.
Platicaron durante un rato sobre lo que pasaría ahora, después de esto y Marta parecía decidida a pedir el divorcio. Le contó cuanto tiempo llevaba presintiendo que la engañaba y se desahogo con ella. Marta no era una mujer débil pero hoy en la sala se había derrumbado, en el amor era una bala perdida.
Al final estuvieron todo el día fuera y volvieron a casa a la hora de cenar, la enana no pregunto sobre su ausencia en la comida y Roberto llamó a decir que se quedaba a trabajar hasta tarde, aunque al final nunca volvió. Marta y Eli durmieron juntas como hacía tiempo atrás en la cama de matrimonio de la habitación principal, como cuando la niña tenía pesadillas e iba a la cama de su madre en búsqueda de consuelo, excepto que esta vez no era así y era ella la que le daba un poco de consuelo a su madre.
QUINTA NOCHE:
Cuando volvió a despertar se encontró en una cama de hospital con una sonda en el brazo. Miró por la ventana para cerciorarse que esta vez no estaba en la enfermería de la secundaria de Naminori. Y no, no lo estaba.
Al principio se puso algo nerviosa, pero al notar que no se sentía nada embotada, sino al contrario se calmó y dio por sentado que ya se encontraba bien.
Un medico mayor pero muy amable la auscultó y le hizo unas cuantas preguntas a mitad de la mañana y poco después se pasaron de visita Nana, Bianchi y los niños.
-¿Qué hago el hospital Nana-san?
-¡No seas tan formal An-chan! ¡Y no te preocupes, te trajimos porque te desmayaste pero no es nada grave, ya lo ha dicho el doctor! ¡Fue culpa de la tinta china!
-¿Tinta… china…?
-Um! Um! –dijo ella de forma entusiasta.
Anko no se atrevió a seguir preguntando, tenía toda la pinta de ser una trastada de Lambo y no quería que le diese una subida de tensión y la tuvieran que dejar varios días en observación.
Lambo se sentó en la cama avergonzado y cabizbajo y empezó a llorar muy fuerte.
-¡BUAH! ¡LAMBO-SAMA SOLO QUERÍA AYUDAR!
-Cálmate Lambo- le dijo la chica totalmente tranquila sorprendiendo a todos en la sala- .Sabe que no me gusta ver a nadie llorar ¿ne?
-PERO…
-Todo está bien ¿ok? Ahora dime… fuiste tú quién me hizo el mechón negro ¿no? ¿Por qué?
-ES QUÉ…
-No pasa nada… Shhh…
Mama y los niños se fueron poco después de que Lambo se calmara y se disculpara. Sin embargo Bianchi se quedo para contarle la historia.
- El otro día Lambo se dio cuenta de que te empezaban a salir las raíces de un color diferente a tu color habitual y mama le comentó que seguramente llevabas el pelo pintado –explico Bianchi-. Tsuna que estaba por allí dijo algo como que 'Hibari te mordería hasta la muerte cuando se enterara' así que Lampo debió pensar que lo mejor era que te pintase las puntas del mismo color que el pelo.
-…Pero el resto de mi pelo no es negro…
-Parece que lo intentó primero con betún, antes de que saliéramos a comprar y al volver cogió la tinta.
-Tengo el pelo horrible ¿verdad?
-No tan mal como esperaba pero sí, bastante mal.
-Ajjj… Bueno, que se le va a hacer, lo que cuenta es la intención. ¿Por cierto, entonces cual es mi color natural?
-¿De verdad quieres saberlo?
-… ¿Sí?
-¡Era broma! ¡No pongas esa cara amor! ¡Tienes un pelo cian precioso!
-Cian... ¡AZUL! ¿TENGO EL PELO AZUL?-Los latidos de la pantalla de la máquina subieron rápidamente mientras la pobre chica no podía salir de su asombro.
Consiguió calmarse y después de que se fuera Bianchi comenzó a pensar en como de extraño sería su aspecto si no llevase el pelo teñido. Pelo azul y ojos verdes. Cuanto menos, rara combinación.
A la hora de la comida una enfermera le trajo una bandeja llena de verdura mientras miraba la comida de reojo y con una mirada de asco. Eli levantó una ceja y la miró intensamente. La mujer se dio por enterada y salió rápidamente de la habitación con la cara roja como un tomate. Le daba una comida que ni siquiera ella se comería. "¡Cómo echo de menos la comida de Nana!".
Por la tarde vinieron de visita Tsuna, Reborn, Yamamoto y Gokudera, y trajeron una pequeña sorpresa: un pequeño frasco de tinte azul. Anko los miró con cara de póker, esa broma no se la esperaba de Tsuna.
Después de que Gokudera se riera un poco de ella y de su 'atípico cabello' los chicos le contaron su día en la escuela y le dieron los deberes para hacer así como la mochila con los libros y cuadernos correspondientes que el jefe había traído desde casa.
Se fueron y ella se puso a estudiar hasta la hora de la cena, que fue tan demoledoramente asquerosa como la anterior, después se puso a pensar sobre Moore y su cercana visita a Naminori. Si iba a pasar un entrenamiento tan infernal como se lo imaginaba lo mejor era que empezase a conseguir condición física, se decidió a empezar a correr por las tardes un poco y quizás incluso internarse en algún club.
Se fue pronto a dormir, aunque muy al fondo debía reconocer que no le apetecía volver a casa. No a una casa en la que se levantaría con una madre llorosa y triste. Donde sabía que le esperaba un futuro inmediato amable.
Nos vemos esta vez sí, la siguiente semana.
Greeby.
