Inuyasha y sus personajes no me pertenecen son de Rumiko Takahashi.

Hola de nuevo aquí yo con un nuevo capitulo espero que les guste.

Aclaraciones:

—Lo que esta entre guiones es el dialogo de lo personajes—

"lo que esta entre comillas, son los pensamientos"

Y lo demás son sólo narraciones mías"

Capitulo 7

— ¿Qué ahora no saldrás de aquí como lo has hecho durante todo el día? — Preguntó molesta Kagome.

—No sé a que te refieres—Se quitó la ropa para irse a dormir y trató de ignorarla.

—A que has estado evadiéndome todo el día, Bankotsu—

—Creí que no tolerabas mi presencia, dado a que te recuerdo a Inuyasha y a Bankotsu el líder de lo siete guerreros—

— ¡¿Aun lo recuerdas?! ¡Si que eres rencoroso!—

—Igual que tú—Se acostó en el futon y dio por terminada la conversación.

— ¡¿Igual que yo?! ¿De que hablas? — Bankotsu se cubrió la cara con la sábana — ¡Bankotsu responde! ¡Deja de ignorarme! — Ella le jaló la sábana y él se levantó molesto y se la arrebató.

— ¡Deja ya de comportarte como una niñita! me tienes fastidiado— Regreso a su lugar y ella se quedó en silencio —Por cierto, si quieres saber de mi vida, pregúntame directamente a mi, no a Sango— volvió a cubrirse.

—siento mucho haberle preguntado a ella— ella se acercaba cada vez más al futon del muchacho—sólo que salió el tema acerca de ti y sentí curiosidad, sólo fue eso— se sentó al costado de este y él la ignoro.

—Lamento mucho lo que les pasó— Ella intentó acercar su mano al hombro de Bankotsu, pero este rápidamente se cubrió hasta la cara con la sábana

—Ya déjame dormir, aléjate de mí, mañana será un día difícil— Y ella se alejó tristemente, sabia que él ha estado sufriendo y ella lo había tratado mal.

Ambos jóvenes se durmieron, pero la llegada de Renkotsu le trajo recuerdos desagradables, los cuales se convirtieron en pesadillas.

—Inuyasha…no llores, estoy bien…no Inuyasha…el fuego…no…— repetía angustiada y en voz baja, pero alcanzaron a despertar a su compañero, al principio parecía balbucear, pero las palabras cada vez eran más claras. El extendió su mano y la sacudió suavemente para despertarla, no tuvo éxito.

— Oye despierta— Sacudió con más fuerza. — Niña despierta—

— Kouga ¡Ayúdalo! ¡No! ¡Inuyasha! — La pesadilla al igual que la sacudida de Bankotsu lograron traerla de vuelta a la realidad, ella tosía con fuerza y respiraba con dificultad. —Aun…puedo…oler el humo…—miraba hacia al frente y se agarraba el pecho, en su cara se reflejaba el dolor físico y emocional.

— ¿Estas bien? — Él coloco una mano en su espalda tratando de llamar su atención —Ya pasó todo, fue una pesadilla—

—No…no puedo…respirar—Dolorosamente trataba de llenar de aire sus pulmones, mientras él sólo observaba.

Se levantó tambaleante y salió con dificultad de la casa, ella estaba híper ventilando, necesitaba aire fresco, se sentía mareada y asfixiada, Bankotsu vio que ella no estaba nada bien y decidió ir en su búsqueda, él observó como ella caminaba con dificultad, sosteniéndose de los muros para no caer, al tratar de alejarse de estos para caminar un poco hacia un de los árboles, su vista se nubló completamente y cayó desmayada.

Al abrir los ojos, se encontró con la mirada preocupada de Bankotsu, quien la veía muy de cerca, ella pudo notar que estaba recostada en la pierna de él.

—Oye, no te muevas, te vas a marear de nuevo— Él sonrió dulcemente, ella abrió los ojos por la sorpresa, la sonrisa que él le estaba dando no era tan cínica como siempre, las lágrimas se agolparon en sus ojos y comenzó a llorar y a toser tanto que tuvo que levantarse rápidamente y comenzó a vomitar, el miedo que el recuerdo de Renkotsu trajo consigo al igual que los mareos que sintió antes de desmayarse le revolvieron completamente el estómago, Bankotsu le ayudo a inclinar más su cuerpo, después la sostuvo de los codos para que ella se incorporara de nuevo y la ayudó a levantarse.

—Ahora vámonos de aquí o terminaremos resfriados— Ambos estaban aun en pijama.

—Tranquila miko, ya pasó…ya pasó, ahora ve y enjuaga tu boca, te traeré agua de la cocina— Ella asintió y entró al baño, enjuago su boca y su cara, al salir él ya la esperaba fuera del baño con un gran vaso de agua en la mano y nuevamente la tomó del codo y la llevo de regreso a la habitación, la ayudo a recostarse, él observó que ella estaba un poco más tranquila y se fue a su lugar.

—Tal parece que aun no logras superar todo esto de las reencarnaciones—

—No, ese hombre me trae muy malos recuerdos—

— Ya veo, no te preocupes, en este tiempo él no podrá hacerte daño—Sonrío sincero.

— ¿Eh? —

—Dices que yo le mate antes ¿No es así? —

—Si, tú lo mataste—

—Eso quiere decir que fui más fuerte que él y lo soy ahora, yo te protegeré—su sonrisa lleno de confianza a Kagome y ella pudo volver a sonreír.

—Ahora duérmete, mañana será un día más de entrenamiento—Ambos trataron de conciliar el sueño nuevamente.

A la mañana siguiente ambos estaban muy desvelados, pero después de lo sucedido la noche anterior Kagome comenzó a confiar más en él, era la primera vez que superaban una de las tantas pruebas que Sango y Jack les ponían, ambos maestros sonreían satisfechos al creer que su trabajo por fin rendiría los frutos tan esperados.

— ¡Muy bien, van progresando! Si siguen así daremos paso a otro nivel— Dijo Sango llena de satisfacción.

— ¡Es lo menos que esperaba de ti, hermano mayor! — Gritó Jack emocionado.

Pasaron dos semanas más, había momentos en los que Bankotsu debía cubrir a su compañera para que ella realizara purificaciones y otros en los que ella debía hacerlo para que él destruyera al enemigo, pero esa tarde logró cambiarlo todo, sólo basto un pequeño error por parte de ella para que todo lo construido hasta el momento se derrumbara.

Kagome tenia que cubrir a Bankotsu para que él lograra pasar todos los obstáculos impuestos en el campo de entrenamiento, todos estos estaban estratégicamente bien colocados y eran más veloces que otros, simulaban trampas, no eran mortales, pero si los golpeaban…seguro los lastimaría, en esta ocasión, él intentaría llegar hasta un objetivo marcado y destruirlo, muchos objetos eran lanzados por el aire a gran velocidad, la misión de Kagome era detener con las flechas cada uno de ellos y así evitar que estos golpearan a su compañero, para que este lograra alcanzar su fin. Pero Kagome no pudo detener uno de estos objetos, ya que había fallado su tiro, el objeto logro pegarle a Bankotsu en la espalda y lo derribó al suelo. Los maestros sólo observaban.

— ¡Rayos! ¡¿Estas bien?! — Preguntó preocupada la joven sacerdotisa.

— ¡Idiota! ¡¿Qué demonios te sucede?! —Se levantó demasiado molesto por el golpe recibido.

— ¡Oye, tranquilo! Siento mucho el haber fallado, pero no es para que te pongas así—

— ¡¿No es para que me ponga así?! ¡Esa cosa casi me saca los pulmones por la boca! ¡Y tú sólo dices que no es para que me ponga así! —

— ¡Ya te dije que lo siento! —

— ¡No basta con que lo digas, pon más atención!—

— ¡Ay, no puede ser! Era tan hermoso para ser real—Se quejó Jack.

—Lo mismo, digo, vayámonos esta noche de a beber un trago, estos dos me producen dolor de cabeza— Sango se frotó las sienes al mirar como la discusión entre ambos jóvenes subía de tono.

—Me gusta la idea, pero… ¿No crees que deberíamos separlos primero? ¡Esto esta que arde! —

—No, déjalos que se maten, a veces hace falta que las personas discutan para entenderse—Se dio la media vuelta y comenzó a retirarse del lugar.

—Pero… ¿Tanto? —La miró confundido y siguió a su amiga.

—Si—

— ¡Pues, eso creo, eres una idiota! —Gritaba Bankotsu.

— ¡Ya me tienes harta Inuyasha! ¡Abajo! ¡Abajo! — Kagome tapó rápidamente su boca al darse cuenta de lo que acababa de decir, Bankotsu se quedó boquiabierto y en total silencio, mientras Sango se paro intempestivamente al escuchar aquel nombre y Jack miraba a todos sin entender nada.

—Lo…lo sien… ¡Lo siento! — Y corrió al lado contrario de donde todos estaban.

— ¿Quién es en realidad Kagome? ¿Y qué tiene que ver con Inuyasha? — Susurró en voz baja y se retiró desconcertada. —Jack ahora si necesito ese trago. "Tendré que hablar seriamente con ella"—Sango se alejó algo aturdida del lugar — ¡Prepárate para esta noche Jack, vamos a salir!—El joven asintió y corrió hasta donde estaba Bankotsu.

—Oye hermano ¿Por qué te llamo así? ¿Y qué quiso decir con eso de abajo? —Lo miraba curioso.

—No lo sé, las mujeres son muy raras ¿No lo crees? —Sonrió.

—Yo siempre lo he creído—se rascó la cabeza y sonrió también.

—Ya se le pasará, así que… ¿Saldremos esta noche eh? —

— ¿Saldremos? Me suena a manada, sólo seremos Sango y yo, tú cuidarás de la jovencita y por favor hermano, no se vaya a matar a golpes—

— ¡¿Qué dices?! Esto es tu culpa Jack… por lo menos deberías enseñarle a usar otra cosa que no sea el arco—

—Sango dice que esa es su arma, la espada es muy pesada para esa frágil mujer—

—Es una inútil—

—Sólo le falta un poco de práctica— Y ambos jóvenes regresaron a la casa.

Kagome llego hasta la orilla de un pequeño riachuelo que no quedaba muy lejos de la casa, se dejó caer a la grama y abrazó sus rodillas, trataba de contener el llanto, extrañaba a Inuyasha y eso le provocaba un gran dolor en el pecho, la discusión con Bankotsu había sacado el enojo que tenia guardado desde hace tres años.

— ¿Estas bien? — Kagome sintió como una mano tocaba su hombro.

— ¡Sango! Lo siento, me deje llevar por mis emociones—Era Sango quien se encontraba arrodillada a su lado.

—No te preocupes—

—Debes estar furiosa, eche todo a perder ¿Verdad? —

—No lo estoy, todos cometemos errores—

— Y él me odia por eso— Secaba sus lágrimas con el dorso de su mano.

—No creo que te odie, él es así, Kagome…—

— ¿Si? —

—Cuéntame de Inuyasha ¿Quién es y por qué le lloras?—

—Él es un joven mitad bestia, de quien yo me enamore hace tres años…—

—"¡No puede ser el mismo!" —Sango frunció el ceño. — y ¿Qué pasó? ¿Terminaron? —

—Algo así, el vive quinientos años en el pasado—Los ojos de Sango se abrieron al máximo al escuchar esto.

— ¡La joven del futuro! ¡¿Tú eres ella?! —Ella estaba demasiado sorprendida.

—Si, yo luche al lado de tus bisabuelos y de Inuyasha para recuperar la perla de Shikon—

—Siempre creí que eran inventos de los ancianos de la aldea…y ¿Lo amabas? —

—Con toda el alma—

— ¿Por qué terminaron? —

—El amaba a Kikyou, él sólo estaba conmigo por mi parecido con ella y decidí dejarlo libre para que fuera feliz—

—Ya veo… ¿Tuvieron relaciones sexuales? —Kagome enrojeció por la pregunta tan indiscreta.

— ¡Sango! —

— ¡Contéstame! —

—Si—Contestó completamente extrañada.

—Entonces…si ya estabas con él ¿Por qué lo dejaste? ¿Por qué? No logro entenderlo —

—Porque aquella noche, en la que yo me entregue a él por primera vez, dijo: te amo Kikyou y no Kagome, dijo claramente…Kikyou y en ese momento supe que si me quedaba ninguno de los dos seria feliz, yo sólo deseaba que él lo fuera— nuevamente una lágrima resbalaba por su mejilla.

— ¿Y crees que lo haya sido? —

—Eso espero, aunque imagino que si, hace poco conocí a su hijo, Yashamaru, es idéntico a él, como tú a tu Bisabuela. —Sango prestaba atención de cómo Kagome limpiaba sus mejillas y nariz y pensó que era hora de dar por terminada la conversación.

—Entiendo, regresemos a casa, se hace tarde y Jack y yo debemos salir, pero estaremos aquí por la mañana—

— ¿Me dejarás sola con él? —

—Si, no temas, él es un camarada muy leal, tal como lo fue con los siete guerreros en su otra vida y hará todo lo posible por ayudarte, lo sé porque yo he trabajado con él—

—Entiendo—

—Te daré un consejo—

— ¿Cuál? —

—Hay ocasiones en las que tienes que divertirte, hacer bromas, quitar esa cara tan larga que tienes, eso ayudaría—

— ¿En que me ayudaría eso? —

—Tal vez en reducir la tensión que existe entre ambos, a pesar de que él es muy agresivo y fuerte, es bromista y le gusta reír, yo lo he entrenado desde que era un mocoso, se puede decir que soy como una segunda madre para él y lo conozco demasiado bien, aparte de lo que Yashamaru me contó acerca de él—

— ¿Sugieres que le haga bromas a él? ¿Pero cómo? —ella vio como Sango cubría su boca para tapar una picara sonrisita.

— ¿Has probado rozarlo ligeramente? —

— ¡¿Qué?! —Se sonrojó.

— ¡Si, tú sabes! Después de todo es hombre, te aseguro que le bajará a su mal humor— Le guiño el ojo

— ¡¿Pero qué tipo de broma es esa?! —Frunció el ceño.

—O prueba con un pellizquito en sus hermosas y redondas…—Hacia movimientos de apachurrar algo.

— ¡Sango! ¡No cabe duda de que llevas la sangre del monje Miroku en tus venas!—

— ¡Por favor! ¿No me digas que nunca lo has pensado? —

— ¡No! —

—Pues a Jack y a mi nos encanta hacerlo enojar con eso y ya ves, no pasa de que nos corretee por todo el lugar, eso baja la tensión, deberías intentar, piénsalo—

—Lo intentaré, no prometo nada—

—Pues deberías, de mujer a mujer, un sutil roce accidental en su mano o en la pierna funciona de maravilla— Sango le demostraba rozando con su mano como hacerlo. —Recuérdalo es hombre y siempre funciona, por lo menos lograrás ponerlo nervioso—

—No lo sé—

—Tal vez no logres cerrarle la boca con un puñetazo, como desearías, pero debes ser inteligente y cerrársela de otra forma, tanto, que cada vez que intente abrirla lo piense dos veces y si lo hace le remuerda demasiado la consciencia, que no lo deje dormir ni un segundo. Bien, es hora de irnos, tengo que ver a mi padre y de pasó a Ryoma—

Ambas jóvenes regresaron a la casa y al entrar a esta se escuchaban las carcajadas de sus otros compañeros, quienes se callaron al verlas entrar y Bankotsu observó a Kagome directamente a los ojos, en los cuales aun existía el rastro de su tristeza.

—Tardaron demasiado—Dijo el moreno y se volteo al otro lado.

— ¡Jack vámonos! Tengo que hablar con mi padre—

—Como digas linda, bueno chicos, no se vayan a arrancar los cabellos, compórtense como lo que son… ¡Adultos! —

—Ya, ya, vayan tranquilos yo me encargaré de todo—

Sango agarró las llaves de su jeep y se llevó a arrastras a Jack. —No se porten mal chicos— Salieron y cerraron la puerta detrás de ellos.

—Adiós—Se levanto de su lugar y comenzó a caminar hacia la habitación.

—Bankotsu—él se detuvo.

— ¿Sucede algo? —

— ¿Cenarías hoy conmigo? — El se giró y la miro sorprendido. —No me mires así, es sólo que no quiero cenar sola, yo cocino— él regreso y se sentó a esperar, la observaba en silencio mientras ella cocinaba e iba colocando varios platillos sobre la mesa hasta que termino de servirlos se sentó por fin al lado del guerrero, cenaron en silencio, ninguno de los dos sabia como empezar una conversación, él ambiente era muy tenso, fue entonces que recordó la conversación con Sango.

—"Un sutil roce accidental"—Ella vio el momento perfecto, justo cuando él iba a tomar un pedazo de pan, ella acerco su mano rápidamente y la puso sobre la de él y él levantó la mirada y quitó su mano, ella hizo lo mismo y se sonrojó demasiado, por un momento se sintió demasiado arrepentida, no dejó de notar como ella se avergonzaba.

—Lo siento, yo…fue un accidente— ella jugaba con sus dedos. —"¡Tonta, no sé porque te hice caso!"—

— ¿Estas segura? —Sonrió maliciosamente.

— ¿Qué? —Ella lo miró a los ojos, muy confundida, sintió que había sido descubierta. — ¡Estoy muy segura! —Se volteó muy ofendida.

—Como digas—Encogió los hombros.

—Por cierto, quiero que te retractes—El frunció el ceño.

—No se de que hablas—Sonrío sarcásticamente.

—Me insultaste hasta que te cansaste ¿No? Ahora discúlpate—

— ¿Qué? ¿Dije algo que no fuera cierto? — El notó la molestia de Kagome y como ella apretaba fuertemente sus puños y luego los relajo.

—Tienes razón— Sonrío—Soy una tonta, soy yo quien debería pedir disculpas—Ahora Bankotsu prestaba atención, estaba muy confundido. —Lo siento—Hizo una pequeña reverencia y lo tomó de la mano. —Vamos a revisar tu espalda, en el botiquín hay un buen ungüento— él se levantó de su lugar y sin soltar su mano la siguió en silencio, estaba realmente sorprendido y ella sonreía triunfal.

—Las mujeres son muy raras—

—Tal vez— llegaron a la habitación, el se sentó en su futon y ella fue por el botiquín, ella se dio cuenta que Bankotsu tenia dificultades para quitarse la playera, pues el golpe en verdad fue demasiado fuerte y logró lastimarlo.

—Déjame a mi—Ella se acercó por detrás de él y lentamente le levantó la prenda, dejando así al descubierto el gran hematoma provocado por su descuido y suavemente paso sus dedos por el golpe haciendo que él diera un pequeño brinco —Ahora comprendo tu molestia— E inclino su cabeza, pegando su frente sobre la nuca de su compañero y las manos sobre los hombros — ¡Perdóname Bankotsu! por mi culpa estas lastimado, perdóname—Él sintió un fuerte escalofrio recorriendolo desde la cabeza hasta la punta del pie.

—No es para tanto—el tocó con delicadeza una de las manos de la chica y sonrió —Soy más fuerte que eso ¿Recuerdas? Un golpe no es suficiente—Se giró hacia ella y con su mano levantó el mentón de la chica y la obligo a mirarlo — ¿Lo recuerdas Verdad? — Ella asintió. —Ahora me gustaría probar ese ungüento—Ambos sonrieron, él se volvió a girar y ella comenzó a aplicarle la medicina.

—Recuéstate—El obedeció sumiso y ella masajeó desde el cuello hasta la parte baja de la espalda durante un buen rato.

—Eso se siente bien—

— ¿En verdad? —

—Si—

—Ya termine, al menos soy útil para algo—El juego de la manipulación comenzaba y él cayó en el juego.

Ella se levantó y cuando iba camino a su futon, sintió como una mano la estiraba fuertemente hacia abajo, cayendo a un lado de él, quien la sostuvo para que no se golpeara y acarició una de las sonrojadas mejillas de la joven.

—No eres una inútil—

—De hecho…me llamaste idiota—

—Fue por el dolor y el enojo, discúlpame, estoy muy avergonzado—

—Es…esta bien— Ella intentó levantarse, pues ahora ella se sentía demasiado nerviosa, pero él no se lo permitió al reforzar su agarre, estaba muy cerca de él y eso la hacia temblar, pero no de miedo.

—No te vayas, quédate a mi lado…sólo…sólo esta noche— El también estaba temblando— mañana volveremos a ser enemigos, si lo deseas, pero esta noche, abrázame por favor— Suplicó.

—Ban…kotsu…—Susurró sorprendida y agarró dulcemente la cara del joven y la llevo hacia su hombro, haciendo que este hundiera la cara en el cuello de la joven, pudiendo así aspirar el dulce aroma de su perfume y ella sentía su calida respiración en el cuello, lo que le provocaba grandes escalofríos y un fuertísimo hormigueo en el estomago.

— ¡Estas temblando! — Se burló de la chica.

—Tú también—

—Es verdad, creo que estoy muy débil, por eso tiemblo, el entrenamiento me agotó—

—Tienes razón, descansemos— Sintió como el la abrazó más fuerte y poco a poco se quedaron dormidos.

En la ciudad Sango y Jack se dirigían al forense, Sango parecía consternada, al llegar Jack se sintió un poco desconcertado, pues el servicio médico forense no parecía un buen lugar para ir a tomar.

—No tardaré Jack, necesito ver a mi padre, lo del trago sigue en pie, lo necesito, ¡Vaya que lo necesito! Caminaron por varios pasillos hasta que llegaron a una puerta y ella golpeo desesperadamente, hasta que alguien grito molesto detrás de la puerta.

— ¡Espero que sea una emergencia! Porque sino, lo golpeare como acaba de golpear a esa puerta— Abrió molesto.

—Hola Yashamaru—Saludo muy seria Sango.

— ¡Sango! ¡Qué sorpresa! Pasa por favor—

—Padre ¿Aun tienes ese relicario con la foto del abuelo?—

—Si, pero esta en casa ¿Para que lo quieres? —

—Hay algo que deseo que mires y es urgente—

Continuará…

¿Qué tal estuve? ¿Les gustó? Espero que si, ya los acerque un poquito, pero sólo un poquito y a cuenta gotas.

Chicas gracias por seguir leyéndome, se me acaban las vacaciones, por eso subo rápido, tal vez después no sea igual, pero aquí esta ya terminado el capi y espero que les haya gustado

Gracias por los reviews en especial a: AllySan, XtinaOdss, Sele-thebest y a ksforever, les mando un saludo a todas. No prometo subir pronto, ya que habrá menos tiempo y se acercan los exámenes finales y luego los extraordinarios, volví a llevarme la primera hora.