¡Heme aquí otra vez!¡Si, le hablo a ese gran lector que comienza a leer el capítulo. Espero que sea de tu agrado.
Y a todos los lectores en general agradezco el tiempo que se toman en leer mis escritos. Sin sus comentarios, sin que nos sigan o sigan la historia, nosotros no tenemos forma de saber qué es lo que les parecen las ideas que plasmamos. Por eso les agradezco.
Tuve una pregunta entre los nuevos comentarios, creo que la contesté en uno de los capítulos, pero Miracle es llamada Em por Henry y Robin, porque en ingles es como se pronuncia la primer letra de su nombre, obviamente Henry inició esto con un doble sentido, uno es que su hermana le recordaba a su madre Emma, por eso le dice Em. Robín simplemente se acostumbro que su primo la llamaba así.
Y bueno esta historia es mía que la publico sin afán de lucro, los personajes son plenamente de sus creadores y cada escrito que hago solo lo hago como entretenimiento para los lectores y para mí, así como entrenamiento como escritor.
Y bueno, les dejo, para que lean y espero disfruten el capítulo. Nos estamos leyendo. Oh y me olvidaba, si alguien quiere contactarme, no lo olviden, los PMS si los contesto :D
Capítulo 7. Una mañana Mills-Swan.
La mañana y ese resplandor de los primeros rayos hicieron que Regina despertara, por un momento sintió ese olor a canela que muchas veces desprendía Emma Swan, pero no era eso, sorprendida se dio cuenta que ya había actividad en la casa.
Se levanto, paso al baño de su habitación, se alistó y puso una bata para cubrir su ropa de dormir y bajó las escaleras y se dirigió al centro de la actividad, la cocina, la canela provenía una salsa de manzanas asadas con miel y canela, hecha por Henry, al igual que unos hot cakes, la salsa sería el aderezo de estos, Regina le había enseñado a hacer ese desayuno para que no extrañe mucho el sabor del hogar, además de qué siempre estarían presentes los olores de sus dos madres mientras él estaba lejos.
La morena se recargo en el umbral de la puerta de la cocina y preguntó.- ¿Qué haces Henry?- El chico sonrió mientras vertía masa de hot cakes a la sartén que había cubierto con mantequilla.- Me iré al dar la una de la tarde, tengo que tomar el autobús para llegar a Boston y terminar un trabajo que costará el 20% de la calificación de todo el semestre y que el lunes tengo que entregar, así como también el lunes presento examen en de otra materia… Y bueno…- Volteo a ver a su madre.- Quería remediar un poco la forma que te hable anoche.- Concluyo el muchacho con algo de arrepentimiento de haber hecho llorar a su madre.
Regina mientras lo escuchaba entendió que el muchacho dejó cosas que le eran importantes por pasar tiempo con su familia, sabía que ella había recurrido a él como apoyo y el decidió dárselo aunque no del todo de la forma que esperaba, pero le dio el coraje de enfrentar lo que vendría. Tenía unos buenos hijos, se acercó al muchacho atravesando el umbral y lo abrazó por la espalda, dándole un cariñoso beso en la mejilla.- ¿Cuándo creciste tanto?
El joven rió.- Vamos madre, cada año que pasa dices lo mismo. Ya soy un adulto.- La miro levantando la ceja de una manera juguetona. Regina sonrió.- Para mí siempre serás mi Henry, mi pequeño príncipe.- Dijo jugando también siguiéndole el juego. La carcajada de Henry se hizo sonora por toda la casa. Si no fuera por él y Miracle, Regina hubiera sucumbido a la soledad y depresión, sin saber si su corazón se oscurecería nuevamente. Pero esos pequeños momentos con sus hijos le hacían la vida maravillosa, cosa que agradecía infinitamente por ello.
Por otra parte, la carcajada se hizo tan sonora que despertó a la pequeña Em, quien se levantó de un golpe asustada, para luego recordar que Henry estaba en casa y le debía un libro. Salto de la cama, se puso las pantuflas y corrió bajando las escaleras, madre e hijo se asomaron al umbral de la puerta de la cocina al escuchar el escándalo de la rapidez que tomaba en plenas escaleras la pequeña, Regina enseguida protestó.- Miracleee… Esas no son formas de bajar las escaleras.- Dijo en tono serio.
La chica olió el aroma que se impregnaba en todo el lugar y que antes no reconoció, vio que era Henry el que tenía el delantal puesto y mencionó.- ¿Cocinaste?- En tono sorprendido y algo preocupado.- Si, ¿qué tiene de malo?- Contesto de forma natural su hermano.
La pequeña rubia miro a su madre. -¿Y si nos envenena?- Comentó a su madre para picar a su hermano. El hecho era que realmente tanto Henry como Miracle eran celosos de la comida de su madre, el reproche de la pequeña se debía a que no cocino Regina. – Oh vamos no soy tan malo, aprendí de la mejor.- La pequeña sonrió.- Eso no significa que la superaste…- El chico reviro los ojos poniéndolos en blanco, gesto muy usual en los Mills.- Oh vamos caya, que ya termine y voy a servir. Vayan a sentarse al comedor.
El chico había preparado completo el desayuno, tres jugos de naranja, dos cafés, uno para su madre y otro para él y para su hermanita un vaso de leche, fue lo primero que puso en la mesa una vez que las mujeres de su casa hubieron tomado asiento, luego colocó los platos con sus hot cakes y cubiertos y les entrego una servilleta de tela, así mismo termino con poner el plato hondo que contenía la salsa en medio de ellos.
El desayuno paso entre bromas y como les estaba yendo a cada uno, Miracle tenía mucha curiosidad de como explicaba Henry que era Boston hasta que le surgió una pregunta. Una que no se había hecho hasta que se dio cuenta de algo, Henry se quedaba en un departamento de la familia. Todo el tiempo se lo habían manejado así, hasta que sus abuelos le habían dicho que su madre llego de Boston a Storybrooke para cambiarles la vida y para bien.
Henry…- La pequeña interrumpió a su hermano mayor.- ¿El departamento en el que te quedas es de Emma?- El chico parpadeo un momento debido a que no se esperaba esa pregunta. Miro a su mamá y luego a su hermana.- Si, en cierta forma lo fue.
Esa confirmación le encendió una chispa de interés a la pequeña.- ¿Cómo es?- La emoción era casi palpable en la pequeña, incluso Regina apoyó su mentón en una de sus manos recargando el codo en la mesa que mantenía el brazo como soporte, mostrando así la atención que le prestaba a Henry y Miracle.
Bueno, cuando conocí a mamá y fui por ella a su departamento para que salvara a todo Storybrooke, ella era una mujer sola, era su cumpleaños, lo poco que vi y le di importancia era que tenía el espacio suficiente para una persona que pretendía querer estar sola. Era el cumpleaños de mamá, ¿sabes? Y me di cuenta que acababa de pedir un deseo a una vela en un panque. Lo sé porque aún estaba el olor de la vela derretida y del pabilo quemado. Luego mucho pero mucho tiempo después mamá me confesó que lo que deseo era que siempre deseaba lo mismo, no pasar un cumpleaños más sola y que yo le cumplí ese deseo. Esa fue mi primera interacción con el departamento. Cuando me mude a Boston para estudiar, un año antes contacté al administrador de los departamentos, le indique que era hijo de una mujer que había vivido ahí Emma Swan, para ver si estaba ocupado y le pedí que me lo apartara si no lo estaba, quería estar en ese lugar… La sorpresa que me lleve, es que nuestra madre, había juntado sus ahorros, más varios aguinaldos de su humilde puesto como Sheriff y había comprado ese departamento. Me sorprendí, cuando el hombre comentó que dijo que seguramente su hijo estudiaría en la gran ciudad y quería darle la sorpresa que tenía un lugar donde quedarse, por eso cuando comencé a trabajar en servicio y prácticas, lo que me daban de las practicas se iba destinado a los mantenimientos del departamento, pues un par de años no había pagado nuestra madre, era obvio, ya no estaba con nosotros. Así que me puse al día, es un lugar barato. Mamá era una persona muy práctica y sencilla Miracle.
Ahora Regina comprendía porque a Emma se le hacía difícil mudarse a un lugar nuevo y estuvo mucho tiempo en casa de sus padres. Estaba pensando en su hijo.
Ahora, contestando a tu pregunta. El departamento solo tiene una habitación bastante amplia como para una cama matrimonial y un escritorio como para que haga mis trabajos, una cocina pequeña, un baño y una sala, todo en pequeño pero cómodo.- Henry notaba en la mirada de su hermana que quería más.- Y si, tiene su estilo.
Satisfecha con la respuesta y dado que se había pasado el tiempo y casi daban las 11 de la mañana y Henry se tenía que alistar. El muchacho mencionó.- Bien, iré a mi habitación a bañarme y alistarme, así que mamá, tu no hagas nada, que a Miracle le tocan los trastes.
¿Eh?- Fue la reacción de la niña. Que iba a comenzar a refunfuñar, pero al ver la sonrisa de su mamá, solo acabo mencionando.- Pero me debes algo y no lo postergues más.
Prometido.- Dijo Henry mientras subía a su habitación y su hermanita recogía todo con la ayuda de su madre, quien realmente iba a lavar los trastes, pero que la niña no le dejo. Al final mientras la niña lavaba ella secaba los platos y los acomodaba.
¿Estás feliz con todo esto verdad hija?- La niña sonreía asintiendo para luego salpicarle agua a su mamá jugando, Regina cerro un poco los ojos tras el impacto de las gotas en su rostro, su mirada se hizo un tanto felina y la niña supo que tenía que correr, comenzó la carrera pero su mamá la atrapó llegando a la sala y comenzó a hacerle cosquillas a su hija, cayendo ambas en el sofá.- Aaaah, jajajaja, no ya no mamá, jajaja no ya no…- La ceja derecha de Regina se levantó desafiante, pero la morena acabó asintiendo.- Bien… Terminemos, ahora espero que medites el mojar a tu madre, le ayudo a levantarse y le dio una nalgada juguetona, para cuando terminaron de lavar y secar los trastes y limpiar la mesa, Regina consideró dejar a sus hijos a solas, de modo que acudió a su despacho, intentaría adelantar algo de trabajo, que se le había acumulado un poco desde qué se comenzó toda la convivencia con los Charming y asociados, el solo hecho de pensar en el pirata con delineador, le incomodo, de cualquier manera, sus hijos tenían cosas de hermanos que compartir y lo respetaba.
Al salir del baño y arreglarse, mientras aun se secaba el cabello con su toalla, Henry buscaba el libro qué había escrito para su hermana que se encontraba en su mochila de viaje, al encontrarlo solo le dio un vistazo de aprobación. En la cubierta de portada se mostraba un dibujo de un cisne mitad negro y mitad blanco donde detrás de este un árbol de manzanas emergía majestuoso y con su ramaje lo encerraban en un círculo. En la contraportada solo venía escrito.
"Emma son los sentimientos y vivencias de una mujer que entendió que toda persona tiene bien y mal en sí, la parte que más frecuentas y empatizas es la que forma la persona que se convierte y que da a conocer. La héroe que todo Storybrooke deseo o tal vez la mujer que se encontró durante su recorrido en este pueblo."
Dejo colgada su toalla en el baño, caminando con el libro en mano al cuarto de la pequeña Miracle. Tocó como en la noche anterior y entro, esperando algo ansiosa encontró a su hermanita, que de un salto dejo la silla de su escritorio y corrió deteniéndose frente a Henrry.- ¿Este es el libro?
Henry asintió a la pequeña, estirando su mano entregó el libro y no le soltó las manos mirándola directo a los ojos.- Em, lee con cuidado este libro, se que tú puedes hacer nuestro milagro realidad.- Los ojos de la pequeña se iluminaron.- ¿Crees que Emma Swan pueda volver a ser nuestra madre?
Henry rió, definitivamente era aun muy pequeña, pero confiaba en ella, tarde o temprano ella tendría la respuesta, ninguna otra persona podía, el lo intentó… Pero un escritor siempre necesita un protagonista, el héroe de sus historias y la única que estaba limpia de la creencia que Emma Swan está muerta era ella y la generación que crece con ella.- Emma siempre ha sido nuestra madre, pero creo que… Si, tú eres mi héroe Em, tú eres quien puede traer a mamá de vuelta.
El reloj de Storybrooke dieron las campanadas de las 12. Henry suspiro.- Debo irme… Pero estaremos en contacto. Te llamaré y me llamarás. ¿Verdad?- La niña asintió.- Henry, todavía falta para la una.- El muchacho despeino el cabello rubio de su hermana.- Tengo que irme, quiero despedirme de mis abuelos y mis tíos y de la pequeña Robin. ¿Me acompañas?- La niña asintió.
Fue así que el destino de Miracle quedo formado, la niña tenía un objetivo, su deseo, era fuerte, tenía apoyos importantes, la niña creía que podía con todo, es así que comenzarían las aventuras del cuarteto de pequeños, la nueva generación de héroes de Storybrooke, niños que, simplemente no tenían idea de la pesada carga que se les había entregado.
