Capítulo 7: Brindando ayuda

Al otro día, los tres chicos seguían preocupados por las dos chicas y por la misión. A pesar de todo, tendrían que ponerse a trabajar duro y con cautela para no involucrarlas más de lo debido.

Al pasar un par de horas desde que abrieron, Aiko apareció por allí.

-¡Aiko! ¡Qué gusto verte! –saludó Omi.

-Aiko, ¿cómo estás? –dijo Ken acercándose a ella.

-La verdad, no muy bien –respondió un tanto deprimida-. Estoy… digamos que un poco perdida…

-¿Perdida? ¿Qué quieres decir con eso? –preguntó Omi con curiosidad.

-Es que… huí de casa anoche y no tengo a dónde ir –dijo con la voz un poco temblorosa-. Haruki y Kunio deben estar buscándome y yo no quiero volver…

-¿Huiste anoche? –preguntó preocupado Ken-. ¿Y dónde pasaste la noche?

-En la casa de Naomi –respondió-. Pero si me quedo allí me encontrarían enseguida. Yo sólo vine a despedirme, porque no sé a dónde voy a ir, y puede que ya no los vea.

-¡Pero quédate aquí, con nosotros! –dijo Youji desde el mostrador, fijándose en él la mirada de Aya, Omi, Ken y Aiko.

-No es una mala idea –dijo Ken luego de pensarlo-. Ellos nos vieron solo una vez, pero no saben que vivimos aquí. Así que estarías a salvo.

-Pero… yo no quiero meterlos en problemas –dijo ella intranquila-. Mi vida es demasiado complicada, y Haruki y Kunio son muy peligrosos. Yo no quiero que arriesguen sus vidas.

Los cuatro chicos se miraron. Youji y Ken trataron de aguantar la risa. ¿Que su vida era muy complicada? ¿Que no quería que ellos arriesgaran sus vidas? Era evidente que Aiko no sospechaba nada de la doble vida que tenían.

-No te preocupes –dijo Omi y susurrando agregó-: que tu vida no puede ser más complicada que la nuestra.

-Aya –dijo Youji llamando la atención del pelirrojo-. ¿Alguna objeción?

Aya observó atentamente a Aiko, la chica estaba aterrada, obviamente tenía miedo de volver a su casa. Además, si ella vivía con ellos sería más fácil investigar sobre el misterioso CD.

-Hagan lo que quieran –dijo Aya retirándose al invernadero a cortar algunas flores.

-¡Entonces está decidido! –dijo Ken con alegría-. ¡Aiko, te quedarás con nosotros!

-¡Muchas gracias, chicos! –dijo muy emocionada.

Ken guió a Aiko hasta su cuarto, mientras los demás atendían la florería.

-Este será tu cuarto –dijo abriendo la puerta para que ella entrara.

-¿Qué éste no es tu cuarto? –preguntó ella observando atentamente la habitación.

-Sí, pero yo te lo cedo –respondió él-. Omi y yo compartiremos su cuarto.

-No sé, es que… -comenzó a titubear ella-. No creo que deba estar aquí…

-¿Por qué? –preguntó Ken.

-No quiero complicarlos –dijo Aiko-. ¿Qué tal si me encuentran y les hacen daño con tal de llevarme, o si los lastiman por el solo hecho de haberlos visto conmigo? Son muy peligrosos…

-Tranquilízate –dijo Ken abrazándola-. Vamos a estar bien.

-Es que tengo mucho miedo –dijo ella respondiendo al abrazo.

-No temas –le dijo al oído-. Yo te protegeré.

Aiko abrazó más fuerte a Ken, quería que ese momento jamás terminara. Por alguna razón, se sentía segura cuando estaba cerca de él. Como si nadie pudiera lastimarla.

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"¿Cómo estará Naomi-chan?", pensó Youji mientras acomodaba unos tulipanes.

En ese momento bajaron Ken y Aiko.

-¡Oigan, chicos! –dijo Ken llamando la atención de sus compañeros.

-¿Qué sucede? –dijo Aya con su mirada fría fija en Ken y Aiko.

-Sucede que… quiero ayudarlos en la florería –dijo Aiko-. Es una forma de agradecerles lo que están haciendo por mí.

-Pero eso no es necesario –dijo Omi.

-Si quiere ayudar, que Youji le explique –dijo Aya con seriedad-. Tú, Ken, ven conmigo. Necesito que me ayudes con los ramos, ya deben estar por venir a buscarlos.

Youji le dio un delantal a Aiko y le explicó lo que tenía que hacer.

-Eeehm… Aiko… –dijo Youji mientras ella lo ayudaba a acomodar algunas flores-. ¿Cómo está Naomi?

-Ella está igual o peor que yo –respondió deprimida-. Ayer casi no pudo dormir.

-Sí, me preocupa –admitió él-. La vi tan mal esa noche que…

-Ten –dijo Aiko interrumpiéndolo y dándole una tarjeta con una dirección-. Si de verdad te interesa saber cómo está, puedes encontrarla en ese lugar dentro de cuatro horas.

Youji tomó la tarjeta y Aiko se fue para ayudar a Omi a limpiar. Youji observó pensativo la tarjeta, leyendo la dirección.

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No hacía mucho que Naomi había regresado a su departamento. Se recostó un rato en el sillón tomando un poco de agua. Aún se sentía mal por el encuentro que tuvo con Haruki. Los insultos que ese tipo le había dicho resonaron una y otra vez en la cabeza de la chica. Pero el sonar del timbre la sacó de su trance.

-¿Quién será? –se dijo mirando su reloj y levantándose del sillón.

Al abrir la puerta se encontró con un hermoso ramo de tulipanes azules.

-¡Entrega especial! –dijo una voz detrás del ramo.

-¿Youji? ¿Eres tú? –dijo ella, reconociendo la voz del chico mientras tomaba el ramo.

-¿Cómo lo supiste? –dijo él con su típica sonrisa seductora.

-¿Qué haces aquí? –preguntó ella extrañada.

-¿Recuerdas que una vez te dije que deberíamos salir de vez en cuando solos, sin nadie que nos moleste? –le dijo con su actitud galante-. ¿Qué te parecería si vamos a cenar?

Naomi miró el bello ramo que tenía en sus manos, luego vio a Youji, que esperaba impaciente una respuesta. Suspiró profundamente.

-Supongo que no puedo decirte que no –dijo ella haciéndolo pasar.

El departamento no era muy grande, pero parecía acogedor. Naomi fue a la cocina, que estaba a la derecha del living, para poner agua en un hermoso jarrón de porcelana para poner las flores. Luego colocó el jarrón en la mesita del living.

-Solo espera que me cambie, me tomaste desprevenida –dijo ella, ya que su ropa no era precisamente para salir a pasear.

-Lo sé, pero si te invitaba por teléfono hubiera sido menos afable de mi parte –respondió Youji sonriendo, a lo que ella también sonrió. Entró al cuarto y en menos de una hora estaba lista.

-¿Y bien? ¿Cómo me veo? –dijo ella al salir. Youji quedó maravillado. Naomi vestía un hermoso vestido verde oscuro, corto, sin mangas. Tenía en las manos un saco del mismo color.

-Estás preciosa -dijo él sin poder sacarle la vista de encima, y Naomi se sonrojó percatándose de ello.

-¿Nos vamos? –dijo ella.

-Sí… Claro –respondió él volviendo en sí.

Fueron a cenar a un restaurante, cerca de la playa. Se sentaron en una mesa con vista hacia ésta. Cenaron tranquilamente, y al pasar tiempo con Youji, Naomi comenzó a recobrar el ánimo que había perdido la noche en que se encontró con Haruki. Hablaron de todo un poco, y Youji aprovechó eso para tratar de averiguar algo sobre el CD.

-Gracias, Youji –dijo Naomi sonriendo.

-¿Por qué? –preguntó él sin entender.

-Porque si no hubiera sido por ti, no hubiera recobrado mi ánimo. Apenas tenía ganas de trabajar hoy –respondió ella.

-No fue nada –dijo Youji, galante como siempre-. ¿Y de qué trabajas?

-Soy coreógrafa –dijo ella.

-¿Coreógrafa? –dijo él algo sorprendido-. ¡Qué interesante! Creí que tú eras cantante, igual que Aiko.

-A veces canto con ella, sólo porque ella no se anima a subir sola al escenario –sonrió Naomi.

-Debes de ser buena bailando –dijo Youji-. Me encantaría verte alguna vez.

-Tal vez algún día podrías ir a ver uno de los ensayos –dijo ella.

-Dime, el padre de Aiko es muy inflexible con ella, ¿verdad? –comentó Youji.

-¿Inflexible? ¡El tipo es un monstruo! –dijo Naomi furiosa-. ¡Lo mejor que Aiko pudo haber hecho era huir de ese infierno!

-¿Por qué lo dices así? –se interesó Youji.

-Desde que la madre de Aiko murió en ese extraño accidente en moto, su padre comenzó a ser cada vez más duro con ella. No sé como explicarlo, pero era como si comenzara a odiarla. Le prohibió de todo, casi no salía, excepto por mí no tenía amigos. La mantiene vigilada, y Aiko le tiene un miedo terrible a su padre.

-Y con razón –dijo Youji, observando la mirada de preocupación que Naomi tenía-. ¿Y cómo se conocieron tú y Aiko?

-Preferiría no hablar de eso –dijo Naomi cabizbaja-. Fue el día que conocí a mi mejor amiga, pero me trae muchos recuerdos malos y no quiero pensar en eso.

-Entiendo –dijo él con una mirada comprensiva. No podía preguntarle sobre el CD, no en ese momento. Además, ¿qué podría saber ella?