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Disclaimer: Los personajes de K-ON! son propiedad de Kakifly y yo solo los uso para fines de este fic.

Era temprano por la mañana, y los primero rayos de luz entraban por la ventana de una habitación desordenada. Mugi buscaba aún con los ojos cerrados su celular, para mirar la hora que era, pero le era difícil escapar del fuerte abrazo con la que la tenía Sawa-chan. Entonces, como un acto más (muy simple para lo que ya habían hecho) la despertó con un beso.

- Buenos días Sawako, ya es hora de despertarse- le dijo casi susurrando, admirando la cara dormida de la maestra.

Sawa-chan hizo mueca de despertarse, pero al ver que no lo hacía, Mugi intentó con otro beso. La maestra la abrazó con más fuerza, y Mugi entonces entendió que en realidad se estaba haciendo la dormida, pero lejos de enojarse, hizo lo mismo que ella. Después de un largo beso, ambas chicas se miraron fijamente, compartiendo ahora sus sentimientos con miradas de amor.

- Buenos días, Tsumugi- la saludó Sawa-chan susurrando- ¿Dormiste bien?

- Apenas pudimos dormir, pero fue muy placentero- respondió Mugi sonrojándose y bajando la mirada.

Sawa-chan puso su mano en el mentón de Mugi, forzándola a mirarla de nuevo.

- No vi que te quejaras durante la noche, Tsumugi- le dijo con una voz provocativa.

Aquello hizo que Mugi se sonrojara más, pero más amplia fue su sonrisa., y una vez más los labios de ambas se juntaron.

Ya eran pasadas las 10 de la mañana cuando Mugi preparaba el desayuno para ambas (con una camisa larga que le había prestado Sawa-chan), mientras Sawa-chan la observaba de cerca, casi encimada. Aquello no era incómodo para Mugi, más bien, era una de las cosas que le alegraban el día.

- ¿A qué horas tienes que regresar a tu casa, Tsumugi?- le preguntó Sawa-chan mientras desayunaban.

- No me dijeron nada de que tuviera que estar en casa a una hora, pero creo que debo estar antes del anochecer, por que mañana tengo que regresar a la escuela...

- Sobre eso, debemos de poner unas reglas- dijo Sawa-chan poniendo cara seria-. En primera, no debemos actuar diferente en la escuela, y si es posible permanecer alejadas lo más que se pueda.

Mugi agachó la cabeza, y su cara mostraba depresión. Sawa-chan dejó su plato y se acercó a ella.

- Sé que es difícil, pero si nos descubren será peor, además...- tomó su mano y la entrelazó con la suya-... puedes desquitarte conmigo todo el fin de semana.

Mugi volvió a sonreír, y le dio de comer en la boca a Sawa-chan.

- Entonces debes de comer bien, por que hoy me quedaré hasta la noche, Sawako.

Mugi y Sawa-chan siguieron su comida juntas, sin dejar de verse de vez en cuando, con un mirada fugaz, demostrando su deseo de la una a la otra, sabiendo que les esperaba todo ese día para las dos.

- Supongo que deberemos quedarnos encerradas aquí- dijo Mugi fingiendo desesperación-. Si alguien me viera aquí, sería desastroso.

- Ese era mi plan en un principio- respondió Sawa-chan recogiendo los platos del desayuno.

Mugi lle ayudó para que terminaran rápido con eso, ya que no podía ser bueno que dejaran los platos a medio-hacer.

Mientras Sawa-chan lavaba los platos, de repente Mugi la abrazó por la espalda.

- Gracias por traerme aquí, Sawako.

- En realidad casi te rapté- indicó Sawa-chan en tono irónico.

- Bueno, eso quiere decir que soy tu rehén...- opinó Mugi bajando la camisa, mostrando uno de sus hombros.

Para fortuna de Sawa-chan, acababa de terminar todos los platos. Se secó las manos lentamente, y en un parpadeo ya estaba besando tiernamente a Mugi, y cargándola.

En la casa Hirasawa, las cosas no eran tan brillosas. Ninguna de las dos hermanas de habían hablado en todo el día, cada una permanecía en su habitación, deprimidas por cosas diferentes, Yui por su pelea con Azusa, y Ui por el hecho de ver a su hermana con otra chica. Entonces, tocaron la puerta, y ambas chicas salieron al mismo tiempo de sus respectivas habitaciones. Cuando se miraron, se quedaron perplejas, pero antes de decir algo, volvieron a insistir en la puerta, y Ui se adelantó a abrir.

Yui bajó a ver de quién se trataba, y vio que era la anciana que vivía al lado, le estaba dando un plato de comida, Yui notó que Ui se forzaba a sonar alegre al recibirlo, e imaginó que era para no preocuparla. Cuando cerró la puerta, estuvo a punto de regresar a su habitación, pero Yui se puso en su camino, y Ui bajó la cabeza, intentando no mirarla.

- ¿Podemos hablar, Ui?- le preguntó Yui.

Ui quería correr, no soportaba ese sentimiento, pero, asintió con la cabeza, siendo primero hermana.

Se dirigieron a la sala, Ui se quería sentar lo más alejada de su hermana, pero Yui la seguía a todos lados. Terminaron sentándose en un rincón, y Ui se preguntaba cuánto tiempo iba a poder aguantar antes de terminar desmayándose.

Yui le contó de la pelea que había tenido con Azusa, y que ella le había dicho que sabía lo que Ui sentía por ella, causando mucha impresión en Ui.

- No sé que hacer- dijo Yui casi sollozando-. Tengo miedo...

- Ve a buscarla- dijo Ui casi susurrando-. Ve a buscarla... o quédate...

Yui la miró con los ojos cristalizados, y vio que ella estaba igual.

- Ve a buscarla, o quédate conmigo... si te quedas, prometo que ya no llorarás más- le propuso Ui abrazándola con fuerza-. Si te quedas, yo cuidaré de ti, aunque si te vas, no te odiaré...

Era la última oportunidad, pensaba Ui, de poder tener más cerca a la única persona que había querido en verdad. Yui de nuevo no sabía qué hacer, quería a Azusa, pero no podía abandonar a Ui, eso sentía que haría si se iba. Aquello era una terrible encrucijada, y no sabía cómo salir de ella.