Capítulo: 07

"Borrachos, pitos y famosos".

Maura y Tommy bebían en la mesa mientras a metro y medio de distancia Jane bailaba sola en la pista de baile de la discoteca. Eran aproximadamente las tres de la madrugada.

—Hola, me llamo Brad. ¿Cómo es tu nombre?

Preguntó frente a Jane un hombre de aproximadamente unos treinta y dos años de edad.

—Soy Jane.

—Encantado, Jane. ¿Estás sola?

—No. Estoy acompañada por mi novia y mi hermano. Y ahora si no te importa…

Jane se mostró distante, no le interesaba Brad y se lo demostraba. Se separaba de él cuando este intentaba pegarse un poco más a ella.

— ¿Qué? Sólo intento hablar contigo. Por cierto, eres bellísima y me encantaría bailar contigo.

Jane suspiró e intentó ser lo más cordial que pudo.

— ¿Qué parte de tengo novia no has entendido? Mira, no dudo de que seas simpático, pero no me interesas. Tampoco estoy interesada en seguir hablando contigo.

Se giró y caminó unos cuantos pasos alejándose de Brad.

Tommy había visto la escena y miró a Maura que estaba a su derecha.

—Mira eso Maura. Un baboso está ligando con mi hermana y tú sigues aquí sin hacer nada —Comentó en tono divertido intentando darle celos.

—Lo he visto, pero estoy esperando a ver como el chico sale huyendo cuando tu hermana saque su lado más simpático.

Lo de "simpático" lo dijo con segundas. Jane no era una persona a quien le gustase hacer amigos y menos si estaban borrachos e intentaban ligar con ella.

—Toma, esto es para ti.

Brad le ofreció a Jane una copa. Concretamente un mojito.

—No, gracias —Rechazó Jane.

Sin brusquedad, Brad agarró el brazo de Jane por escasos cuatro segundos porque la detective se zafó del hombre.

Tommy vio el gesto de Brad y rápidamente se acercó a ellos sin que Maura tuviese tiempo a reaccionar. Se puso entre el chico y Jane.

— ¿¡Qué haces tío!?

—Tranquilo. Sólo estoy invitando a esta chica a una copa.

—Tommy volvamos a la mesa —Pidió Jane entrelazando su brazo con el de su hermano para poder llevárselo lejos de Brad.

Tommy miró mal a Brad para acto seguido hacerle caso a Jane y volver donde estaba Maura.

—Hola cariño —Besó a Maura— Chicos. ¿Salimos de aquí un rato?

—Vale, por mí está bien.

Maura y Jane salieron agarradas de la mano, Tommy las seguía. Los tres salieron a tomar un poco de aire en la calle.

—Voy a mear. Ya regreso.

Tommy se alejó buscando un lugar en la calle donde orinar.

—Cariño. ¿Por qué no has aceptado el mojito al que te invitó el chico? Si no lo querías yo hubiese hecho el sacrificio de bebérmelo por ti.

— ¿Y sí intentaba drogarme?

—Mejor, así me hubiese ahorrado a mí el trabajo y esta noche yo podría aprovecharme de ti más fácilmente.

—Sabes que no necesitas drogarme para aprovecharte de mí.

Dijo para luego besar a Maura.

— ¿Y qué necesitó hacer esta noche para aprovecharme de ti?

—Me vale con que me calientes desde ahora mismo.

—Uhmm —Se mordió el labio inferior—. No hay problema por eso…

Eran consiente que estaban en plena calle delante de más gente y por eso Maura fue cautelosa con lo que hacía. Puso una mano en la cintura de Jane para pegarla contra sí al mismo tiempo que la acorralaba contra una de las paredes de la calle. Besó su cuello ascendiendo hasta su oreja.

—Podemos perder a Tommy accidentalmente e ir a buscar un lugar más oscuro e íntimo que este.

—Creo que es el mejor momento para perder a mi hermano…

Jane le mordió el labio inferior para luego estirarlo con los dientes sin causarle dolor.

— ¡Hola Jane!

Maura y Jane miraron al mismo tiempo a la persona que nombró a la detective.

— ¿¡Brad!? —Dijo una sorprendida Jane.

—Ella es tu novia —Señaló a Maura.

Maura no estaba celosa porque Jane no le había dado motivos para estarlo.

—Sí, soy su novia —Contestó por Jane.

—Enhorabuena, creo que Jane es la mujer más hermosa que he visto en toda mi vida.

—Lo es. Es la mujer más bella que puede existir.

Jane miró a Maura arqueando una ceja y negando con la cabeza. Le intentaba decir que no le siguiese el juego.

Brad parecía anonadado con Jane y no midió sus actos.

—Date una vuelta para poder contemplar tu cuerpo.

—Empiezas a cansarme —Informó una seria Jane—. Vete de aquí Brad.

—Ey Brad, será mejor que la dejes en paz. ¿No crees? —Dijo Maura.

Brad insistió y agarró del brazo a Jane intentando que se diese una vuelta para ver su cuerpo de pies a cabeza.

— ¿¡Que haces!? —Exclamó Jane dándole un empujón.

Maura intentó no perder la paciencia y tuvo en cuenta que Brad estaba borracho.

—Vámonos Jane —Pidió Maura y juntas caminaron alejándose de Brad.

Al regresar, Tommy vio algo que no le gustó. Brad volvía a agarrar a Jane del brazo. Se aproximó hasta ellas con rapidez y pegó un puñetazo que impactó en el ojo de Brad obligando a que soltase el brazo de Jane.

— ¡Tommy! —Dijeron Maura y Jane al mismo tiempo.

— ¿¡Qué haces tío!? —Exclamó Brad tocándose donde había sido golpeado.

— ¡Basta Tommy! No ha pasado nada —Pidió Jane interponiéndose entre su hermano y Brad.

— ¡Eres un gilipollas! —Exclamó Brad.

—Tommy, no entres en sus provocaciones. Vámonos de aquí —Propuso Maura intentando que la cosa no fuese a peor.

— ¿Quién eres tú? —Vaciló Brad— ¿Su guardaespaldas? Tranquilo tío, solo estoy tratando de ligar con la morena.

—La morena es mi hermana y tú la has agarrado del brazo dos veces. Vete de aquí y no la molestes más.

— ¿O si no que? ¿Me vas a pegar otra vez?

— ¡Tommy, no! —Exclamó Jane conociendo las intenciones de su hermano. Lo abrazó con fuerza por la cintura intentando retenerlo consigo. Dio algunos pasos obligando a Tommy a retroceder pero sin soltarse de él.

— ¡Te lo he avisado!

Tommy se zafó de Jane para acto seguido encararse con Brad y darle un empujón. Le pegó un fuerte puñetazo a la altura de la mandíbula y luego un rodillazo a la altura del estómago para finalmente propinarle otro puñetazo en la cara y tirarlo al suelo. La pelea no paró ahí porque Tommy se abalanzó sobre él para continuar golpeándolo desde el suelo.

— ¡Tommy! ¡Detente!

Tommy no hizo caso a los gritos de Maura ni de Jane. Siguió golpeando brutalmente al chico que increpó a Jane.

— ¡Por favor déjalo ya! —Pidió una y otra vez Jane sin fortuna.

El segurita de la discoteca vio la escena y corrió para intentar parar la pelea en la que Tommy era el único que golpeaba.

— ¿¡Se te han pasado ya las ganas de molestar a mi hermana!? —Espetó Tommy sin dejar de darle golpes.

El segurita intentó separar a Tommy de Brad pero fue imposible porque el mediano de los hermanos Rizzoli se agarraba con fuerzas al chico para que no pudiese escapar.

Brad casi ni se defendía pero Tommy no se detuvo, estaba en estado de ira y no entraba en razón. En estos momentos no pensaba con la cabeza y le daba igual en el estado que podía dejar a Brad con la violencia de sus golpes.

— ¡Basta Tommy! El chico hace rato que ha dejado de defenderse —Informó— ¡Por favor, no le golpees más! —Gritó Jane intentando agarrar y calmar a su hermano.

— ¡Cálmate Tommy! —Pidió Maura desesperadamente— ¿¡Que pretendes!? ¿¡Matarlo!?

En un descuido, Brad pudo liberarse de las manos de Tommy e intentó huir. Se levantó lo más rápido que pudo y corrió.

— ¡Suéltame! No he terminado con ese hijo de puta.

Con ayuda de otro segurita intentaron inmovilizarlo dejando todo el peso de sus cuerpos sobre Tommy y agarrándolo por los brazos con fuerza. Tommy hizo todo lo que pudo por quitarse de encima a los dos hombres que le sujetaban pero fue imposible.

Visiblemente más calmado, Tommy no hacia esfuerzos por liberarse. Todavía estaba enfadado pero algo más tranquilo que antes.

Los dos seguritas que habían sujetado a Tommy decidieron soltarle considerando que ya no había peligro.

— ¿¡En qué demonios estabas pensando, Tommy!? ¡Casi lo dejas inconsciente! —Reclamó Jane enfadada a la par que preocupada por su hermano.

— ¡No iba a dejar que te molestase! —Espetó con rabia.

—Está bien, tranquilízate. Vámonos al coche, te llevaré a nuestra casa.

A la fuerza, Jane y Maura consiguieron que Tommy caminase hasta el coche. Una vez llegaron entraron y Jane condujo hasta casa.


En casa, Jane fue al congelador a por un poco de hielo para la mano de Tommy.

—Estoy bien, me duele la mano y un costado pero se me pasará rápido.

—Déjame ver.

Pidió Maura para acto seguido levantar la blusa de Tommy dejando al descubierto su torso. Encontró un moratón en la parte de las costillas y palpó el área donde se originaba el dolor indicado por Tommy. No halló deformación alguna pero si notó hinchazón.

—No aprietes Maura —Pidió Tommy un poco dolorido.

—No está rota, pero puede que sí esté fracturada. Estaría bien ir al médico y que te hagan una placa de rayos X.

Maura le bajó la blusa cuando terminó de examinar la zona dolorida.

Tommy se sentó en el sillón.

—No voy a ir a ningún médico. Estoy bien, no te preocupes. ¿De acuerdo?

—Toma, ponte esto en los nudillos.

Jane le ofreció hielo cubierto con un paño de cocina. Tommy se puso el hielo y lo sujetó con la otra mano.

— ¿Os importa si me quedo a dormir aquí? No tengo ganas de conducir hasta mi casa.

—Claro, puedes quedarte —Informó Jane.


En el dormitorio, Jane y Maura se desmaquillaban antes de ir a dormir. Llevaban más de diez minutos en silencio y Maura intentó saber que era lo que le sucedía a Jane después de comprobar lo distante que se mostraba.

— ¿Qué te ocurre cariño?

Jane tardó en responder pero finalmente lo hizo.

—Me ha impactado ver a Tommy pegando a ese tipo de la forma en que lo hizo. Jamás lo había visto ponerse tan violento.

—Eres su hermana, es normal que haya reaccionado de forma violenta y furiosa. Intentaba defenderte.

— ¿Defenderme? Pretendía noquearlo, estaba descontrolado.

—Tommy es súper protector cuando se trata de ti. Perdió los nervios al ver que alguien podía hacerle daño a su hermana, cuando se le pase el cabreo Tommy se arrepentirá de sus actos.

Jane se metió a la cama acoplándose al cuerpo de Maura.

—Lo sé, pero no me gusta que se meta en problemas y menos por mi culpa.

—No ha sido tu culpa, Brad te increpó —A los pocos segundos sonrió.

— ¿De qué te ríes Maura?

—Estoy recordando el momento de la pelea.

— ¿Eso te hace gracia? —Frunció el ceño— Deberías replantearte las cosas que te causan gracia.

—No es eso, me hace gracia las caras que ponías. Estabas súper preocupada por Tommy. No puedes ocultar quien es tu hermano favorito.

—Deja de hacer eso —Ocultó el rostro contra el pecho de Maura. Se mostró avergonzada.

—Cariño, te mueres por Tommy —Comentó con una sonrisa tierna.

—También quiero a mi hermano Frankie.

—Nadie lo pone en duda, pero Tommy es sagrado para ti. Tú siempre te haces la dura y te metes con él, pero a la hora de la verdad tus sentimientos hacia él te delatan.

—Vale, te estás poniendo en plan cursi y no quiero seguir hablando contigo. Duérmete.

Jane se giró dándole la espalda.

—Cursi eres tú cuando Tommy te sonríe.

—Primer aviso para Maura Dorothea Isles, al siguiente aviso duermes en el sofá.

Ahora fue Maura quien buscó el cuerpo de Jane y se acopló a ella apoyando la barbilla en la parte superior de su espalda mientras uno de sus brazos aguardaba en la cintura de Jane.

—Estoy segura de que cuando Tommy tiene novia tú te pones celosa. Probablemente no te gusta ver cómo se comporta de manera cariñosa con otras mujeres.

— ¡Al sillón! —Dijo con seriedad.

Maura rió intentando mantenerse abrazada a Jane cuando esta última intentaba liberarse de los brazos de la forense.

—No tienes que avergonzarte mi amor. Es bueno que sientas amor y celos por Tommy.

Jane no pudo evitar sonreír cuando con besos Maura le hizo cosquillas en el cuello.

—Me da vergüenza admitir ciertas cosas y no me gusta que me avergüences más —Confesó.

—Vale, perdona por molestarte.

Maura besó su mejilla.

—Gírate —Prosiguió Maura—. Dame un beso y durmamos.

Jane se giró y la besó cariñosamente.

Maura tenía razón en todo lo que había dicho. Ver a Tommy descontrolado fuera de la discoteca golpeando a ese chico le asustó bastante. Jane sentía devoción por su hermano.


A la mañana siguiente Tommy amaneció en la cama con Jane y Maura. Ninguna de las dos se había enterado de ello hasta despertar y encontrar a Tommy dormido entre medio de ambas.

Jane se dio cuenta que Maura estaba despierta e intentó saber que hacia Tommy durmiendo con ellas.

— ¿Maura? —Preguntó en voz baja mirándola y señalando a Tommy quien estaba con los ojos cerrados.

Maura levantó ambos hombros mostrándose tan sorprendida como ella.

—No lo sé —Puso cara de circunstancia.

Tommy estaba despierto y abrió los ojos cuando escuchó sus voces.

—Buenos días chicas —Estaba bocabajo y solo vestía con un bóxer.

—Tommy. ¿Cuándo te has colado aquí?

Quiso saber Jane mientras con las manos se restregaba los ojos.

—Vine hace unas horas. En el dormitorio de Martina hacia frio y no sé dónde estaban las mantas. Dormido entre vosotras dos estaba más calentito.

—Pareces un niño pequeño… —Comentó Maura riendo.

Tommy se dio la vuelta quedando bocarriba permaneciendo en el medio de ellas.

—Chicas… ¿Queréis ver lo que naturalmente le sucede a un hombre cuando despierta todas las mañanas?

Preguntó dibujando una sonrisa pícara. Se refería a su involuntaria erección fruto de cada mañana.

—Somos lesbianas y familia tuya. Ni queremos ni nos interesa verte el pito.

Con pito se refería al pene de su hermano.

— ¿Estáis seguras de no querer, Jane? —Hizo morritos con los labios. Lógicamente estaba jugando.

—Tommy. ¿Sabes que duermo con un arma en la mesilla de noche?

Tommy respondió a su hermana asintiendo con la cabeza para luego mirar a Maura.

— ¿Y tú? Eres bisexual, puedo deleitarte con mi anatomía.

Maura le miró.

—Tienes razón Tommy. Pero entre una o un Rizzoli, me quedo con el miembro femenino del clan Rizzoli.

—Esa soy yo —Aclaró Jane—. Así que deja de ser un degenerado sexual y piérdete de nuestra vista.

—De acuerdo, habéis perdido vuestra oportunidad de verme desnudo. Luego no me vengáis suplicando que os deje ver mi pito.

Informó para acto seguido levantarse de la cama e ir a ducharse.

Cuando Tommy dejó libre la cama, Maura y Jane se acomodaron en el centro de la cama.

—Maura, hace unos minutos mi hermano ha dicho algo y he recordado que nosotras dos no hemos hablado de tu sexualidad…

Maura frunció el ceño al mismo tiempo que sonreía.

— ¿Qué quieres saber?

— ¿Te siguen gustando los hombres?

— ¿Es una pregunta trampa? —Dudó.

—No. Pero me gustaría saberlo.

—Bueno ahora y desde hace mucho tiempo solo me gustas tú. Pero sigo viendo atractivo a ciertos hombres. ¿Es un inconveniente para ti?

Jane negó con la cabeza.

—No es un inconveniente. Y supongo que no puedo pretender ser yo la única persona que te parezca atractiva. Además, yo no soy bisexual pero no me importaría tener una noche loca con el actor Joe Manganiello.

—Ese hombre me pone a cien —Admitió Maura quien gimió brevemente.

— ¡A mí también! —Exclamó mordiéndose el labio inferior.

— ¿Y qué opinas de Angie Harmon? Debo decir que antes que tú, esa mujer me hizo dudar de cual era mi orientación sexual.

— ¿Te hizo dudar? —Arqueó una ceja estado celosa— ¿En serio, Maura? No la conoces personalmente…

Dijo Jane quien se levantó de la cama. No le gustó descubrir que ella no había sido la primera mujer con la que Maura dudó de su sexualidad.

— ¿Estás celosa? —Preguntó en tono de burla.

—No estoy celosa —Mintió.

Maura se levantó y rodeó la cama para ir junto a ella.

—Vamos, no te pongas celosa —Pidió—. Digamos que ella es una fantasía sexual pero tú eres la persona a la que amo.

Jane rió irónicamente.

— ¿O sea que también quieres acostarte con ella?

—No he dicho eso, Jane. —Dijo dudosamente intentando recordar sus anteriores palabras.

Resignada, Jane abandonó el dormitorio.

Maura la siguió, sabía que no estaba enfadada pero sí celosa.

Ambas fueron a la cocina, allí estaba Tommy quien ya se había duchado.

—Hay café hecho y estoy preparando tostadas —Informó Tommy cuando las vio llegar.

—Jane, seamos justas…tú dijiste que no te importaría tener una noche loca con Joe Manganiello.

—A mí sí que no me importaría tener una noche loca con su mujer, Sofía Vergara —Comentó Tommy.

—Tommy. ¿Ves lógico que Maura se replantee su orientación sexual con alguien a quien no conoce personalmente?

Maura sonreía contemplando el absurdo debate.

—Depende. ¿De quién se trata?

—Angie Harmon.

— ¿¡Angie Harmon!? —Exclamó sorprendido— Menos a mi hijo, yo lo dejaría todo por irme con Angie.

— ¿Lo ves? No es una locura, cariño —Dijo Maura con una sonrisa victoriosa.

Jane les fulminó con la mirada a los dos para luego sentarse y servirse café del que había hecho su hermano.

—Me rindo. Deseo que seáis felices los dos con Angie Harmon.

—Ya lo soy en mis sueños.

Admitió Tommy provocando la sonrisa de Maura.