SIII! VOLVI!
Capitulo 7:
"Varados"
Aladdin había pasado por experiencias dolorosas; había caído de techos, rodado escaleras, aterrizado sobre un montón de vasijas, y ahora sentía como si hubiera hecho todo aquello. Su cabeza dolía y sentía todo el cuerpo adolorido.
-Aladdin, Aladdin despierta…-Aun tenía los ojos cerrados y podía escuchar como alguien lo llamaba a su lado, incluso podía sentir como le palmeaban el rostro.
-Para con eso-Murmuro mientras abría los ojos para volver a cerrarlos, la luz del sol le dio en toda la cara. Así que estiro su mano y detuvo a quien quiera que estuviera golpeándole la cara.
-Valla ya empezaba a preocuparme…-
-¿Eric?-Definitivamente esa era su vos; volviendo a abrir los ojos, esta vez un poco más despacio y efectivamente, allí arrodilladlo a su lado estaba el príncipe-Auh…-Como pudo se irguió con el cuerpo adolorido y quedo sentado en la arena.
-¿Dónde estamos?-Pregunto mirando a su alrededor.
-En alguna isla de algún lado del mar-Explico Eric, ganándose una mirada obvia del moreno.
-Oh sí, eso fue muy esclarecedor-
-¿Recuerdas que pasó?-Pero al ojiazul no le molesto el sarcasmo del otro, por el contrario, lo encontró algo refrescante.
-Mmm, una tormenta-Respondió el moreno; entonces se llevo la mano a la frente cuando un puntazo ataco su cerebro-Auh, no recuerdo bien…
-Si es normal-Comento Eric, ya sentado a su lado apoyándose en sus brazos-El mástil de popa casi te aplasta…
-Supongo que corrí con suerte-
-De hecho, yo te salve-Aladdin giro el cuello para mirarlo tan rápido que sus vertebras tronaron un poco-Un rayo golpeo mástil y se incendio, mientras intentabas correr al bote salvavidas; no podía dejarte allí, así que salte y te rescate.
-Ya, supongo que te debo las gracias-Respondió Aladdin.
-No es para tanto…-Eric se rascaba la mejilla apenado-No alcance ninguno de los botes, y por eso terminamos aquí.
-Bueno…-Para sorpresa del príncipe, el moreno se levanto y se llevo las manos a la cintura mientras miraba a su alrededor-Es mejor que seguir flotando en un pedazo de madera.
-No pareces preocupado-Comento Eric sorprendido, no esperaba ver al muchacho tan calmado.
-Supongo que es la costumbre-Respondió el moreno-Siempre improviso conforme a mí alrededor…
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Tal vez ambos hombres no estaban tan nerviosos o preocupados como otras personas habrían estado en su situación, pero eso solo hacia las cosas ligeramente menos pesadas.
Lo primero que habían echo fue buscar un refugio, por suerte lograron encontrar una cueva lo bastante grande en el risco que había a un lado de la playa, era amplia y podían caminar sin tener que inclinarse de ninguna forma, el único problema es que por las noches era algo fría.
De los restos de naufragio que llegaron a la costa con ellos pudieron improvisar un par de cobijas, un par de cajas con algo de comida y los pocos restos de madera sirvieron para una fogata después de dejarlos secar todo el día.
-¿Cómo vas?-Grito Eric con el agua casi a las rodillas y viendo a Aladdin llegar de la selva.
-Bayas y semillas, otra vez-Respondió sin ganas. La comida empezaba a convertirse en su principal problema, no se atrevían a adentrarse demasiado en la selva y los cocos ya los tenían hartos; era una suerte que el príncipe fueran bueno pescando, aun con solo una vara de punta filosa-¿Tienes hambre?
Aun con todas las adversidades de la isla y su reciente estado de estar varados, que ya alcanzaba casi los dos meses, había algo de lo que ambos, en diferentes grados, estaban bastante satisfechos.
-Buen fuego...-
-Aprendí del mejor-
Ambos se habían vuelto realmente cercanos. Aladdin ya no era tan esquivo a las conversaciones ni tan serio tampoco y Eric, bueno, el siempre había sido abierto con todos así que no era realmente un cambio; aunque si le dolía un poco en el orgullo que fuera necesario estar varados solos en una isla desierta para lograr que el joven moreno le hablara.
El día se pasaba aburridamente lento para ambos, aun cuando intentaban ocupar la mente con juegos o charlas o cualquier ocupación que pudieran inventarse. Aunque un dato interesante es el nuevo habito que Aladdin había tomado de quedarse viendo al príncipe, aunque un lado suyo siempre le recriminaba por hacerlo.
-"Basta…-Se decía constantemente cuando se descubría a si mismo admirando al joven príncipe más de la cuenta-Es un noble"
Lo que no sabía era que, al pasar tanto tiempo juntos, Eric también había empezado a verlo más de la cuenta. No es que no lo hubiera hecho antes pero ahora había aprendido a leerlo, a falta de una palabra mejor; ahora conocía la cara que ponía cuando algo le gustaba, o cuando estaba aburrido, o cuando quería sacar algún pensamiento de su cabeza, lo cual parecía ser recurrente.
Aunque era cierto que el moreno se había vuelto mucho más amigable con él, no podía dejar de notar que siempre evitaba hablar de su pasado o que desviaba el tema cada vez que parecía salir a colación. Se sentía bastante intrigado, pero no se atrevía a preguntar. Era obvio que había algo muy doloroso detrás de aquello.
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-¿Cuánto más crees que estaremos aquí?-Esa noche, como las anteriores, habían hecho una fogata en medio de la cueva y cada uno estaba sentado a un lado opuesto apoyado en la pared de roca.
-No lo sé-Mientras veía al moreno juguetear con una rama en el fuego-Hay muchas islas por esta zona, tomara tiempo que nos encuentren…
-Jmmm-El moreno solo asintió mientras se acomodaba mejor su cobertor, hecho con restos de vela del barco.
-Podría ser peor.
-¿Si, como?-
-Podría estar varado aquí solo-Respondió con sencillez el príncipe-Me alegra, en cierta forma, creo ahora somos amigos ¿no?
Por un instante dirigió su mirada aprensiva al árabe y solo pudo ver la luz del fuego bailar en sus ojos castaños.
-C-creo-Su vos titubeo un poco al responder, pero sin mirarlo a los ojos-Supongo que sí-Para cuando levanto su rostro se encontró con una sonrisa en el rostro del príncipe-¿Qué?
-Nada-Dijo-Es solo que, por un momento temí que dijeras que no.
Aladdin se quedo sorprendido, aunque en el fondo sentía un pequeño calorcillo extenderse por su pecho. Le alegraba saber que era tan importante como para que un príncipe se preocupara de esa manera en la relación que pudieran llevar.
-Ah, estoy agotado de pescar…-Dijo Eric mientras bostezaba y se cubría un poco mejor-Nos vemos mañana.
-Descansa…
Pero, aun con todo y la agradable sensación, no podía evitar sentirse un poco culpable.
Eric lo consideraba su amigo, cuando en realidad no sabía prácticamente nada de él.
Bueno, ya llevaban más o menos bastante tiempo de conocerse y el joven príncipe había demostrado con creces ser diferente de los demás nobles que había conocido. Tal vez, solo tal vez, podría tomar ese consejo que le habían dado hacia tanto tiempo y confiar en alguien más para contarle su historia.
Con ese último pensamiento arrojo la ramita a la hoguera y se dispuso a dormir.
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Al día siguiente Eric se despertó poco después del alba, solo que esta vez había algo diferente.
-Buenos días-Aladdin se encontraba sentado en el mismo lugar de la noche anterior, muy despierto y viéndolo fijamente.
-B-buenos…-Aun estaba somnoliento y por más que lo intento no pudo reprimir un gran bostezo-Días, perdón.
-…-
-¿Eh, llevas mucho despierto?-Pregunto para romper el silencio; en respuesta solo recibió un asentimiento-¿Estás bien?-Esta vez iba un poco más en serio, Aladdin lucia algo tenso.
-Sí, es solo que…-El moreno desvió la mirada a un lado-Quiero saber, anoche dijiste que somos amigos, ¿es cierto?
-Pero claro-Aladdin se quedo sorprendido de ver como el príncipe respondía de inmediato, sin dudar o titubear ni un segundo-¿Por qué lo preguntas?
-No sabes nada-Respondió amargamente ocultando el rostro entre sus brazos cruzados sobre las piernas-No tienes idea de quién soy, ni de dónde vengo.
Eric se quedo pasmado unos momentos antes de soltar una pequeña risa y responder:
-Con lo que sé, me basta-Para su sorpresa, Aladdin levanto el rostro y le dedico una suave sonrisa.
-Gracias-Dijo-Por eso yo… Quiero contarte todo.
-¿Todo?
-Mi pasado, de donde vengo-Explico el moreno.
Mentiría si dijera que el príncipe no estaba emocionado al escuchar aquello, sus ansias y su curiosidad chocaban con otra clase de sentimiento totalmente diferente: preocupación. El otro lucia nervioso, incluso podía notarse un dejo de temor en su mirada.
-Oye, no tienes que hacerlo-Se apresuro a decir moviendo sus manos al frente-Se ve que-
-No, está bien-Interrumpió el otro, intentando parecer seguro-Una vez me aconsejaron, que resulta más fácil superar las cosas si las compartes con alguien más… Alguien en quien confías.
-V-vale-Con esas últimas palabras el joven árabe fue capaz de desarmar al príncipe-Solo, no te presiones…
-Sí, bueno, nací en Agrabah; no conocí a mi madre, murió durante el parto o eso me dijeron…
-Lo lamento-Eric no pudo evitar decirlo, pero se sorprendió de ver como Aladdin le devolvía una tenue sonrisa.
-Está bien, no es algo que me afecte; si pienso en ella, puedo sentir algo de nostalgia pero tampoco era nada nuevo, hay muchos huérfanos en Agrabah. Jamás conocí a mi padre tampoco. De niño crecí en casa de un noble, acogía a muchos niños así que no me sentía solo…-Mientras hablaba, Eric no podía dejar de preguntarse ¿si Aladdin no había estado solo, porque su expresión era tan agria?-El problema fue, cuando cumplí cinco años.
-¿Te echaron?-Inquirió el príncipe. Aladdin solo negó con la cabeza:
-No, todo lo contrario: quede atrapado-Dijo-¿No te parece extraño que un noble sea tan generoso? Recogiendo niños huérfanos y ayudándolos sin que nadie se lo pida…-Aladdin sabía que su vos tenía un dejo de reproche en él y que era injusto con Eric, pero no podía evitarlo-Ese hombre… Era un desgraciado.
-Aladdin-
-Éramos su harem personal-Prosiguió el moreno haciendo caso omiso a la vos del otro y apretando los puños sobre sus brazos-Y a nadie le importan un montón de huérfanos. Cuando cumplíamos cierta edad, nos encerraba en una habitación al fondo, era grande y llena de almohadas, éramos muchos y dormíamos juntos, pero prácticamente siempre estábamos desnudos y… debíamos ver cómo nos violaba siempre que quería…
Eric se quedo congelado mientras escuchaba al moreno hablar sobre lo que había pasado siendo solo un niño. Era obvio que Aladdin jamás se lo había contado a nadie, de hecho hasta dudaba que incluso pensara en ello alguna vez. Aunque, ahora que sabia aquello, entendía porque el moreno se comportaba tan cauteloso con él cuando se conocieron.
-¿Y cómo…?
-¿Escape?-Inquirió al ver que Eric no terminaba-No fue fácil, no todos querían escapar...
-¡Pero-
-Escapar significaba quedarnos solos-Atajo-Sin comida, ni techo ni nada, éramos solo niños. No era una decisión fácil…
-No puedo… No puedo ni hacerme una idea de por lo que debiste haber pasado-Dijo el príncipe, sintiéndose un poco mal de su sangre y título nobiliario-Yo-
-Todo eso ya paso-Dijo Aladdin, relajándose finalmente y recargándose por completo en la pared-Escape y me convertí en una rata callejera; y ahora estoy atrapado en una isla desierta, con un amigo. No sé tú pero para mí eso es toda una mejora.
Eric se quedo sorprendido, sin duda era demasiada información y jamás en su vida llego a imaginar conocer a alguien como a ese joven árabe. Aladdin era único, y tan diferente a todas las personas que había conocido antes…
Continuara…
