Todos los personajes son propiedad de J.K Rowling.

El reencuentro

El día de Halloween irían de excursión a Hogsmade. Por fin había llegado ese día.

Hermione y Ginny se encontraban en el baño junto a Luna muy nerviosas. Ambas se estaban arreglando. Como cualquier chica habían estado decidiendo que ponerse durante horas. Finalmente, lo habían decidido.

En ese instante se estaban retocando el maquillaje después del desayuno.

¿Qué te parece?- preguntó Ginny, mirando en el espejo cómo le quedaba su vestido verde-

Estás muy guapa- contestó Hermione- Siempre has tenido un tipazo.

Gracias cariño, tu también estás muy guapa –respondió la pelirroja- Que te parece si te pintas los labios y nos vamos. Neville debe estar esperando.

Vale.

Poco después se encontraron con Neville en el vestíbulo. Los cuatro se dirigieron a Hogsmade.

Una vez en el pueblo Hermione y Ginny se dirigieron al punto donde habían quedado con los chicos. Aún no habían llegado, eso puso aún más ansiosas a las dos chicas. No tuvieron que esperar mucho rato. Al poco de llegar ellas dos aparecieron Harry y Ron. Ninguna de las dos pudo evitar correr hacia su novio.

Hermione olvidándose de todo lo demás. Besó a Ron con pasión y él le devolvió sus besos con tanta pasión que la levantó del suelo.

Poco a poco el añoro se fue calmando y fueron consciente de que había más personas a su alrededor. Aunque Harry y Ginny parecían, al igual que ellos, acabar de darse cuenta que no estaban solos.

Hola cielo – dijo Hermione-

Hola princesa.

¿Que tal todo?

Bien, muy bien ahora que estoy contigo – respondió Ron, dándole un tierno beso apenas rozándole los labios, con lo que Hermione sintió como un escalofrío recorría su espalda- y ¿tu que tal todo?

Bien, muy bien cielo. Te he echado tanto de menos.

Y yo a ti, preciosa.

De repente una voz los interrumpió:

Hola Hermione.

¡Harry! Hola – dijo la castaña- ¿Que tal?

Todo muy bien, me alegro de verte.

Yo también me alegro de verte.

¿Cuidas bien de niña? – preguntó Harry-

Sí, nos cuidamos las dos mutuamente.

Mientras Hermione estaba saludando a Harry, Ron estaba abrazando a su hermana.

Las dos parejas se separaron para estar un rato a solas. Quedaron en las Tres escobas para tomar una cerveza de mantequilla en tres horas, allí se reunirían con Neville y Luna. Tenían tres horas por delante para demostrarse todo el amor acumulado durante tiempo.

Esas tres horas con Ron a Hermione le parecieron muy cortas, como si alguien hubiera utilizado un hechizo para acelerar el tiempo. Pronto se cumplieron las tres horas entre besos, abrazos y mimos. Le encantaba que Ron la mimara y la rodeara con sus brazos, ya que la hacía amada.

Hermione y Ron entraron en las Tres escobas, ya estaban todos allí (la señorita puntualidad se había retrasado). Se sentaron en la mesa con los demás. Ron recibió una calurosa bienvenida de Luna y Neville.

Pidieron sus bebidas a Madame Rosmerta. Cuando la dueña de las Tres escobas se dirigió a la barra Ron la siguió con la mirada (la verdad era que él la encontraba atractiva, aunque no se podía comparar con su novia) lo hacía más que nada porque ya lo tenía por costumbre desde hace muchos años.

Hermione al ver a Ron hacer esto sintió una punzada de celos, no tan fuertes como las que había experimentado cuando Ron estaba saliendo con Lavender, pero sí eran celos, ya que a Ron, Madame Rosmerta siempre le había perecido guapa.

Pero ¿por qué estás celosa? No puedes tener celos de cada mujer que mire Ron a ti también te parecen atractivos algunos chicos y jamás tendrías nada con ellos- pensó la castaña-

El tiempo que pasaron en las Tres escobas todos juntos fue muy agradable, como si estuvieran todos allí siempre, como si Lord Voldemort nunca hubiera existido y Ron no estuviera formándose para ser auror lejos de ella. Todos estaban allí juntos como si no hubiese pasado el tiempo.

Aunque ninguno de los dos lo deseaba llegó el momento de la despedida.

Creo que es hora de despedirse – dijo Ron-

Sí, creo que sí

Estas horas contigo se me han pasado volando

Lo se a mí también. Ron prométeme que tendrás cuidado cuando hagas las prácticas de auror, no quiero que te hagas daño.

No tengas miedo por mí. Todo está muy controlado.

Claro que me preocupo por ti. Estas estudiando para ser auror y eso es arriesgado. Sólo dime que tendrás cuidado.

Tendré cuidado.

También prométeme otra cosa…

¿Qué más quieres que te prometa princesa?

Pues… quiero que me prometas que me seguirás escribiendo. Así te siento un poco más cerca de mí.

Claro que te escribiré, preciosa.

Te voy a echar mucho de menos, estas horas a tu lado se me han hecho muy cortas. Ojala pudiéramos vernos más.

Lo sé, a mí también me gustaría. Yo también te voy a echar mucho de menos, pero pensemos que en navidad tendremos varios días para estar juntos.

Ya, es verdad hay que ser positivos.

Bueno, princesa me tengo que marchar.

Lo sé. Te quiero.- diciendo esto Hermione se acercó a Ron y le dio n beso de despedida- Adiós cielo.

Yo también te quiero.- dijo el pelirrojo devolviéndole el beso- Adiós Princesa.

Después de decir esto Ron se desapareció junto con Harry.

Hermione se acercó a Ginny y fueron en busca de Luna y Neville para volver al castillo.