Aquí quiero tomarme un instante para disculparme. Si has llegado hasta aquí esperando que el OOC se vaya, pues lamento decirte que no lo hará. Aquí mi fic tomó vida propia y se manejó solito. Intentaré en el futuro mantener a los personajes lo más fieles posible. Y, sí, se me pasó por la cabeza empezar de nuevo y modificar lo OOC, pero la idea original iba por esta línea, y personalmente estoy satisfecha. Seguiré este camino mientras pueda. Y haré lo posible para hacerlos volver a todos a su cauce, aunque no prometo nada.

Dedicado a alison, que cada vez que lee, comenta.

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El silencio cubrió al grupo nuevamente. Pero el que lo interrumpió esta vez, después de dar un largo trago al café, fue Chris, dirigido a House.

- Y... ¿piensas casarte con mi hija?

El nefrólogo casi se ahogó con el café que estaba tomando. Tosió un poco, recibió un par de palmaditas en la espalda por parte de Cameron y trató de recomponerse del shock a nivel psicológico. En el mismo intervalo, Louise dio un golpe en el hombro a su esposo, que compuso una expresión totalmente inocente.

Aún con lágrimas en los ojos (producto del atragantamiento) el médito miró desesperado a su novia en busca de una respuesta. A casi un año de comenzar su relación todavía no habían hablado en lo tocante al matrimonio. Vivían juntos, sí. Su relación era pública, sí. Incluso habían llegado a hablar de algún hijo... Pero, por el momento, nada de bodas...

- Papá, aún no hemos...

- No estarás pensando quedarte soltera toda la vida, ¿verdad?

- ¿Aún debo recordarte que soy viuda? - le espetó, un toque de reproche en su voz.

- Perdona a tu padre, Allie... - intervino Louise. - Sabes bien que...

- No puedo perdonarle el que no haya querido conocer a Tom... ¡Por Dios! ¡Si ni siquiera bajó del coche en el funerla! ¿Cómo crees que puedo perdonarlo? - Sintió la mano de House acariciar su hombro suavemente en un gesto tranquilizador. Y fue él quien desvió la atención hacia sí otra vez.

- ¿Sabe qué, señor Cameron? - El aludido clavó su mirada en el nefrólogo casi con rabia. - Iba a proponerle matrimonio a Allison esta noche en la intimidad de NUESTRO departamento... para festejar, ya saben... Pero, dadas las circunstancias... ¿Qué les parece si salimos a cenar todos juntos? Yo invito. Y celebramos juntos el compromiso.

Tres mandíbulas cayeron desencajadas. Cuatro, si contara la de Wilson, que pasaba junto a ellos en ese instante para averiguar quiénes acompañaban a su amigo.

- ¿Me... me haces el favor de repetir eso? - pidió el oncólogo. House lo miró con naturalidad.

- Claro. Que me caso con Allison, - repitió.

- No he escuchado que ella acepte...

- ¿Quién es este? - lo señaló Chris.

- Mi mejor amigo.

- Tu único amigo, - rectificó. - Soy el doctor James Wilson.

- Chris y Louise Cameron, - presentó la mujer. - Padres de Allie.

- Lo supuse, - sonrió. - Pero me falta escuchar cierta respuesta a cierta pregunta... Cameron... - Se enfrentó a ella y cruzó los brazos frente al pecho, expectante.

La inmunóloga, que aún permanecía con la boca abierta, creía estar alucinando. De hecho, desde que la frase "proponerle matrimonio a Allison" saliera de la boca de su novio sentía como si flotara entre las nubes. Un carraspeo de Wilson la devolvió a la realidad y la hizo notar los cuatro pares de ojos clavados en ella.

Miró a House directamente, que todavía mantenía un brazo alrededor de ella y la observaba con una sonrisa nerviosa, casi agonizante. Y en ese momento supo que la propuesta iba en serio. Quizá ese cuento de "proponérselo en casa para festejar" no era tan cuento después de todo. No lo hubiera esperado en absoluto. Y su descubrimiento hizo que cambiara la expresión de asombro por una de radiante felicidad.

- ¿En qué fecha estabas pensando?

Lo siguiente que supo fue que los labios de House cubrían los suyos desesperadamente, sin importarle sus padres ni Wilson. O, mejor dicho, su padre, que era el único que asistía a la escena horrorizado.

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