Songfic: LifeStartsNow (Three Days Grace)

Beyblade no me pertenece…

~ [o] ~ analepsis

-o- cambio de escenario

Nombrecambio de punto de vista

-oO08( LaVidaComienzaAhora)80Oo-

Por Kiray Himawari


All this hate take your heart and let it love again.

You will survive it somehow


Capítulo VII Turbación

Sus palabras habían hecho reflexionar a más de uno. No sabía porqué había permitido que aquello pasara. Las sonrisas que antes había detestado ahora eran el único motivo que tenía para sentirse bien. Quizá ése era el encanto del que todo el mundo hablaba, el motivo para que la vida tuviera sentido. Le hacía sentirse bien de alguna manera. No tenía que fingirse alguien más para continuar con su existencia, bastaba con estar allí; ahora parecía comenzar a conformarse con ver esa sonrisa que estaba llenando de a poco su corazón.

-o-

Ya no parecía tan mala su situación. Tres meses y la fecha se aproximaba, estaba seguro de que tendría la posibilidad de sentirse mejor cada día, que la cirugía en la que estaba esperanzado iba a dar fin a toda aquella batalla de sensaciones confusas. Los nervios recorrían su organismo sin reparar en el daño que le estaba causando. ¿Daño? Por supuesto, no había nada que lo dañara más que conservar una esperanza que estaba a punto de romperse.

Estaba tan feliz de que el plazo terminara que había olvidado aquellos altercados desagradables que se hacían cotidianos en la empresa de su abuelo. La vida quizá le sonreiría.

-o-

Los seis meses habían pasado ya, sin embargo no habían mejorado mucho las condiciones en las que estaba, por lo que la cirugía nopodía llevarse a cabo. Al principio se sintió furioso, luego vino una etapa en la que intentaba relajarse hasta perderse en su propio mundo con la intención de no sentir ese dolor en el pecho que le impedía llorar y derrumbarse una vez más; debía soportar un poco más.

La chica que lo había estado acompañando en ese tiempo se había vuelto mucho más cercana, ya no era aquella jovencita que jugaba a ser porrista en un equipo de Beyblade, ahora era una joven responsable, servicial y perfecta compañía para cualquier circunstancia. Sin darse cuenta algo dentro de sí se había formado y ahora sólo podía sentirse tranquilo si ella estaba a su lado. Hilary se había convertido en su morfina contra el dolor.

Si lo pensaba un poco más la joven castaña se había convertido en la excusa perfecta para soportar toda aquella tormenta en la que se sentía. Incluso las discusiones con su abuelo se habían terminado, no que con anterioridad se gritaran mutuamente, sino que ahora la relación familiar parecía más estable. Sin querer había llegado a darle la fuerza que necesitaba no sólo para querer luchar esa batalla, ahora se había convertido en aquella pesa que ayudaba a la balanza a mantener el equilibrio cuando uno de los lados parecía querer caer al acantilado.

La joven castaña estaba realmente preocupada. En los últimos días, luego de que su amigo recibiera la noticia de que no podría ser operado, el joven bicolor parecía ausentarse del mundo. Se encerraba por horas en su silencio y pensamientos difusos. No podía negarlo, estaba preocupada. ¿Y cómo no estarlo? Ni siquiera había dado señales de que le importara su vida. Luego de un ataque de ira Kai se volvió tan callado como el vacío mismo. Sin embargo algo en la mirada del chico la tranquilizó. Aunque parecía distante notaba esa mirada carmín sobre ella, sobre su rostro, sobre su sonrisa.

Un día de esos en los que parecía que el silencio podría matar ambos se quedaron mirando fijamente. Ambos hablando con su propia consciencia, con su propio corazón. Los minutos pasaban y algunos parpadeos era la única señal que podían dar para saber que aún estaban con vida y no se trataba de un par de estatuas de enamorados, que es como Voltaire pensó en llamar al hecho. El viejo podía ver en el rostro de ambos la admiración que sentían el uno por el otro. Uno por tener el valor de levantarse luego de casi ser enterrado en el dolor y otro por ver esa sonrisa hasta en los más crudos momentos, como en la muerte repentina de un padre que había ocurrido dos meses atrás.

La chica lloró a mares en esos días. Y en verdad no era para menos, la muerte de un progenitor es casi como arrancarte una parte del corazón, palabras dichas por Kai, mas la joven de cabello castaño parecía no podía evitar sonreír ante los más breves gestos. Parecía que en su naturaleza estaba el sonreír a la vida. El bicolor había estado pensando por mucho tiempo sobre los motivos que tenía la gente para lanzar ese gesto que parecía sencillo, ese gesto que muchas veces intentó frente al espejo terminando frustrándose por tan estúpido acto, según su juicio; finalmente llegó a la conclusión de que una sonrisa era algo que no podía hacerse sin un motivo y su misión, hasta ese tiempo, era descubrir cuál ere ese motivo.

Y justo en ese momento que estaban sentados frente a frente descubrió una razón para que sus labios dibujaran ese efímero gesto que lo distrajo de cualquier circunstancia que podría lavarle el cerebro con dolor y melancolía. Kai había descubierto que bastaba perderse en aquella fina figura, en el cabello suave y perfumado, perderse en aquellos espejos que le podían mostrar un posible futuro que jamás pensó imaginar, para perderse en aquella sonrisa que le infundía una fuerza descomunal para querer luchar por aquel futuro.

Su mirada no era de aquellas a las que les imprimía dolor o esas otras que intentaba disfrazar de falso enojo, esa mirada profunda tenía algo más que no podía descifrar. En aquellos ojos podía ver una confusión que se le antojaba graciosa, como cuando los niños deciden que el mundo tiene un sentido interesante. Pensó entonces en lo encantador que hubiese sido haberlo conocido tiempo atrás, ser amigos de infancia, compañeros en un baile o simplemente buenos conocidos. Amplió un poco su sonrisa, no había motivo para pensar en lo que pudo haber sido, sino en lo que era en ese momento, en lo feliz que podía ser tendiéndole la mano a aquella persona que parecía tener sentimientos de cristal, sentimientos que al contacto con otros se rompen para dejar de existir.

Ahora estaba convencido de que podía ser así, que si estaba a su lado podría superar cualquier obstáculo, quizá…

— ¿No es mejor así? — interrumpió sus pensamientos.

Su rostro mostraba aturdimiento ante la pregunta…

— ¿Qué es mejor? — inquirió.

— Sonreír — respondió mientras sus facciones se suavizaban hasta un punto en el que era fácil perder los sentidos.

— ¿Qué? — no sabía que decir.

Por unos instantes intentó regresar y pensar en lo que había estado haciendo en los últimos instantes antes de comenzar el absurdo interrogatorio y se dio cuenta que, por las palabras de Hilary, Kai había estado sonriendo…

— Te sientan más las sonrisas que ese gesto triste y melancólico, ¿sabes? — y sus orbes se fijaron en las contrarias.

Allí estaba esa sensación en el pecho, ese sentimiento que le hacía querer levantarse y correr a sus brazos… ¿Qué le estaba ocurriendo?

-oO080Oo-


¡Gracias de antemano por sus lecturas!

Agradecimientos a:GabeLogan, skyd, MissyLan,LacrymaKismet, bladz-liska, toaneo07 y HilaryKryssYagami por obsequiarme un review en el capítulo pasado.

Ya me había tardado, pero bueno, mejor tarde que nunca, gracias infinitas por su paciencia =)

Dudas, quejas, sugerencias, comentarios, ideas, etc., ¡Bienvenidos!