Valentine-J: ¡Ojala y fuera Kaeru! Lo siento, sé que me he extendido de una manera absurda, pero, ¿no te pasa que hay días que simplemente son eternos? ¡Espero que esta parte la encuentres interesante!
Odio que Natsumi me despierte con su voz chillona y me zarandee. Odio esta vida que escogí y apenas tengo 18 años. ¿Qué paso con ese brillante futuro en el futbol que tenía? ¿Qué paso con todos esos amigos que me querían? Yo era el mejor de todos. El que siempre tenía una respuesta de esperanza para todo, y aquí estoy, en una cama gigantesca escuchando como Natsumi llama a quién sabe quién y se pavonea de un lado a otro mientras me busca el mejor atuendo para ir a la casa de los chicos.
Me río mentalmente con la mención de los chicos. Mataría por ser uno de los chicos. ¿En qué momento termine atado a esta chica?
-Deja de pensar y vete a bañar- dice mi novia y me extiende lo que solo puedo suponer es la ropa que ella me eligió.
-¿Por qué tenemos que ir?
-Porque tú lindo ex novio nos invitó. Ya sabes que me encanta verlos pero ellos parecen no hacerlo.
La voz de Natsumi es ácida y sé que miente. Me he arrepentido de las decisiones que tome tres años atrás cada día desde que tome el primer sorbo de la botella que mi pelirroja "amiga" me extendió. Luego de ello, bebí y bebí cada vez más para sobrellevar el peso de mis acciones, sin embargo Kazemaru hizo todo lo contrario a lo que espere y por ello debí pagar unas consecuencias muy altas.
Si, pagaste una vida de eterno sufrimiento con Raimon.
Me levanto y me dirijo al baño con paso cansado mientras le dedico una última mirada a mi novia. Tiene una minifalda de color azul con flores y una camisa blanca transparente. Sus piernas se ven maravillosas y volteo mi rostro. Natsumi Raimon es una mujer hermosa y debajo de la perra con la que convivo hay una chica maravillosa, pero los celos y quién sabe qué otras cosas la han convertido en esta versión malévola de la niña que alguna vez encontró a mi abuelito.
-¡Apúrate Mamoru!
-Si Nat, tú sabes que no me demoraré en el baño…
Me quito la ropa y entro a la ducha mientras recuerdo todo lo que paso hace tres años.
Cuando inicie mi relación con Ichirouta me sentía… feliz. Él es una persona increíble y siempre me sentiré como un pendejo al haber abandonado a mi mejor amigo y a mi primer amor. Aun así las cosas no siempre fueron fáciles, siempre estuvo la punzada de desaprobación de la gente ajena al equipo. Se puede pensar que es una mera coincidencia o un complot, pero va más allá de mi entendimiento que todos seamos más izquierdistasque la gente "normal".
Mis padres lo aceptaron aunque no necesariamente les gustará que su hijo fuera gay. Aun así nuestra relación era muy bonita, pero él nunca aceptaba algo más allá de besos. Yo era un joven de hormonas alborotadas y quería tenerlo en mi cama, conectados de maneras que solo podríamos los dos, pero sin importar eso, yo lo amaba y nunca hice nada en contra de sus deseos…
Un día iba caminando hacía mi casa y encontré a Natsumi muy alterada y llorando al frente de mi casa. La entre y empezamos a hablar… ahora entiendo que la historia de que se había peleado con Haruna era ridícula pero en el momento no lo pensé. Ella me pregunto que si tenía alcohol y en efecto tenía. Le di un shoot y de a pocos ella cogió la botella… en algún punto ella la extendió y por hacerme el mayor la tome. Fuimos poniéndonos muy alegres y toda la pesca… en algún momento nos besamos y toda la borrachera se me paso.
"¿Qué carajo estoy haciendo? Tengo novio y lo amo" eso pensé pero eso no me impidió seguir adelante. En poco tiempo ya estábamos sin ropa, ella gemía deliciosamente y yo besaba cada pedazo de piel que tenía para hacerlo. Cuando finalmente estuve enterrado en su interior sentí la gloría. Entendí cuando la gente decía que el sexo es lo más placentero del mundo, entendí porque la gente enloquece por él. Su interior abrazaba mí extensión y era el placer más tortuoso, sentía que con cada golpe llegaba más cerca de un éxtasis infinito…
Pero fuimos unos idiotas. Todo fue pasión y fuego en el momento, pero al día siguiente no fue nada placentero darnos cuenta que no habíamos usado protección. Estuve un mes arrepintiéndome de esa estúpida noche, un mes donde sacrifique la felicidad de mi novio, pues por más que quería mostrarme alegre y normal no podía. El sentimiento de culpa era demasiado grande y el miedo lo era aún más.
Empecé a pelearle por todo. Sí él decía si, estaba mal, sí decía no, también. Si él era feliz no lo resistía y hacía lo imposible por hacerlo decaer. Fui una mierda y aun así el mundo decidió no hacerme pagar por mis pecados y a Natsumi le llego su regla. Fue un momento glorioso y no me enorgullece decir que no dejamos los momentos lujuriosos y pecaminosos de lado. Como una relación de mayores celebramos la noticia con un poco de sexo rudo.
Luego de un tiempo me encontré con los chicos del FFI y ese día se acabó todo. Estábamos hablando y se podría decir que ellos patean a ambos equipos. Aun así estaban muy seguros de que la relación que yo llevaba con Ichirouta era un puro enamoramiento de jóvenes más no algo que prevalecer… Ese día me comporte de una manera horrible. Dije que había estado con muchas chicas y me sentía orgulloso de ser un bastardo que engañaba a ese maravilloso ser…
Cuando llegue a casa me encontré con un nervioso Kazemaru. Debo decir que quería plantarle un ultimátum. O te entregas a mi o no vamos más… se veía hermoso. Luego él me dijo que debía irse, que su padre lo obligaba y no sé qué más cosas… sinceramente no escuche ni la mitad de sus explicaciones lo tome de los brazos, quería sentirlo, sentir que él chico del cual me había enamorado seguía aquí conmigo. Él lloraba y empecé a gritarle que no podía, que él no me iba a dejar. Mi familia es de clase trabajadora y aunque podíamos pagarnos ciertos lujos, no tenía ni un octavo del dinero de Kazemaru… simplemente yo no podía irme tras él.
Era tan desquiciadamente hermoso que simplemente no pude resistir besarlo. Me encantaría decir que fue un beso de esos que saben a "no me dejes", pero era un beso de "te quedas aquí porque me perteneces"; me comporte como un Neanderthal y le rompí el labio. El sabor de sangre despertó algo oculto en mí y sentí la necesidad de tenerlo. Quería poseerlo en ese instante… sorpresivamente Kazemaru me lanzo una llave y me partió el alma y el labio, pero más que dolor sentí ira. Le tire un puñetazo y las cosas se pusieron muy locas… simplemente nos golpeamos e insultamos de maneras tan reprochables… Cuando él se levantó y se fue supe que había arruinado todo.
-¡¿Endou Mamoru qué es lo que te demora tanto?!
-Calma, ya voy a salir.
¿Acaso el sexo era tan jodidamente bueno como para terminar aquí? No, definitivamente no.
-Vamos.
Desde que tengo carro siempre ha pasado lo mismo: no hablo mientras manejo. No sé si es por Natsumi o es que en realidad me distraigo, pero siempre la mando a callar. De igual modo quiero recordarlo todo, empaparme de la historia de mi vida que innegablemente está unida al chico que no quiere saber nada de mí.
Acéptalo, si él te hubiera hecho todo lo que le hiciste tu habrías actuado peor.
Desecho ese pensamiento y recuerdo que llame a Kazemaru días después de la pelea. Estaba decidido a acabar con nuestra relación, no podía seguir haciéndole daño y para que eso pasara debía romperle el corazón de nuevo.
Ese día dije la gran verdad…la verdad que ocultaba hasta de mí mismo: yo quería hijos. Hijos míos, con mi tono de piel, mis ojos, mi cabello, mi actitud, que fueran un reflejo de mí, y con él jamás podría tenerlo. No era cuestión de que no tuviéramos intimidad, tampoco era por lo demás… era porque yo, en el fondo, no era homosexual. Amaba a Ichirouta, sí, pero yo necesitaba a una mujer. Puede que no fuera Natsumi, puede que sí, pero yo quería una familia, una real.
Fui el mismo idiota que había venido siendo durante mucho tiempo pero ahora tenía una razón para hacerlo. O eso es lo que me he dicho durante tantos años.
-Sé que no te gusta hablar mientras manejas pero tenemos que ponernos de acuerdo. ¿Seremos amables o qué?
-Nat, sé lo que quieras ser. Por mi parte estoy agradecido de que Kazemaru este un tanto mejor de la última charla que ustedes tuvieron.
-Oye, no me culpes del todo. Tú eras el mariquita que se metió con el andrógino ese, por no mencionar él que le rompió el corazón y luego casi lo ahoga.
Si no fuera ilegal la lanzaría por la puerta del auto y me valdría madres lo que le pasará. Pero tiene razón. Todos esos fui yo… y la verdad es que para el hundimiento no tengo excusa ni razón, fue algo de ebrio, pero nunca me lo perdonaré.
-¿Te duele, corazón? La verdad… Endou, ¿por qué estamos aquí? Sé que no me amas y yo ya me estoy aburriendo de este jueguito.
-No lo sé Nat. Traté de alejarme de ti pero fue imposible.
-¿Así de buena soy en la cama?- dice con voz provocativa y luego suelta una carcajada herida- Yo te quiero. En serio que sí, pero después de tres años esto ya no es lo mismo. Quieres una familia pero no sé si conmigo…
La miro y le respondo sin pensarlo:
-Quiero estar contigo, Nat.
Siento como Natsumi está tensa y le doy un beso en su cabeza.
Ojala sea la mejor decisión.
-Vamos, si todo sale bien seremos amigos de nuevo.
-Temo por eso Endou. Fuimos malos, muy malos. Ambos ignoramos partes de la historia pero la verdad es que Ichirouta fue la victima de todo nuestro complot… y esta es su casa y aquí todos le deben la "vida". Este no es mi territorio…
-La vida no es como en la escuela Nat. Tú eres la reina allá, pero nunca más en otro lugar… en la universidad o donde sea, ¿de acuerdo? Vamos a entrar, vamos a ser encantadores y nos disculparemos. Les diremos la noticia y seremos felices con o sin ellos.
-De acuerdo.
Toco la puerta y después de un par de segundos Goenji abre.
-¡Endou!
Es extraño sentir esta efusividad. Hace mucho tiempo ellos no son así conmigo y mucho menos Goenji, él fue el que encontró a Kazemaru cuando se tomó esa píldora… de no haber sido por él probablemente mi ex hubiera muerto.
-¡Chicos!
Abrazo a tantos que las caras ya valen lo mismo, Hiroto, Goenji, Toramaru, Kidou, Haruna, quien sea, es genial volver a "casa".
-Hola Endou.
Esa voz es dulce y me hace sentir en las nubes.
-Hola, Ichimaru- Ichirouta sonríe ante el ridículo sobrenombre con el que solía llamarle y lentamente me abraza.
-Pasen, y siéntense. Vamos a servir el almuerzo, espero que vengan con apetito.
Kidou nos señala la gigante sala y no puedo evitar la comparación con mi pequeño apartamento. Hay un montón de flores por todos los rincones y la casa huele a fresas.
-Claro, muchas gracias- tomo la mano de Natsumi y la aprieto en señal de apoyo. Sé que está nerviosa y la entiendo.
-De hecho, Kazemaru, nos encantaría hablar contigo antes de comer…
Él se queda estático en el sitio donde está de pie. Siento como todos se ponen alerta y la mirada de Suzuno me atraviesa y me hela en un segundo: él podría patearme en cinco segundos y dejarme K.O en siete. Mientras analizo la situación –por demás critica, están Nagumo, Kidou, Midorikawa, Hiroto, Fudou, Tsunami y los otros- Natsumi habla lentamente.
-Está bien si quieren escuchar… simplemente queríamos disculparnos. Yo…Kazemaru, sé que fui una mierda, y lo lamento mucho.
-Estuvimos hablando esta mañana… -interrumpo a Natsumi- y queremos empezar de nuevo. Lo que paso… te lo podemos explicar. A quien lo necesite –miro a los chicos-, simplemente queremos retomar la vida de antes.
Todos se callan y veo como Kazemaru lucha internamente. ¿Ya no queda perdón y amor en tu corazón?
-Yo… quiero decirles que me hicieron mucho daño… pero no puedo negarles una nueva oportunidad. Pero… por favor, no más maldades.
-No es por favor. Les exijo que se comporten. Me vale una mierda sus razones pendejas, solo les digo una cosa y espero me entiendan: a Kazemaru no lo van a volver hacer sentir miserable, y si eso llega a pasar de nuevo, no es solo conmigo que se las van a ver –Fudou sonríe de manera psicótica, como solía hacerlo recién llego al equipo hace tantos años-, y créanme, jamás fui un pandillero real frente a ustedes.
Le creo.
-De acuerdo… solo queremos recobrar a nuestros amigos.
-¡Entonces comamos que toda esa comida se va a enfriar!
Sonrío ante el comentario de Tsunami y siento que todo va a mejorar.
