Disclaimer: Los personajes de Free! no me pertenecen, son propiedad de... ¿Kyoto Animation?

N/A: Vaya, me retrasé con este capítulo. Bueno tengo escusa porque me fui de vacaciones y además... No me venía mucho la inspiración, incluso creo que este capítulo no ha quedado del todo bien, ¿o sí? No sé, no sé... ¡Muchas gracias a I'm Vale , Krissia Snchez , AgathaxB , Natsuna27 y NiefBrokelly por sus reviews! ¡Me animan muchísimo a continuar!
Para
Krissia Snchez: Sí jajaja, las dos actualizaciones son por lo que dijiste, gommen~. ¡Muchas gracias por la ayuda!
Para
Natsuna27: ¡Gracias por darte cuenta del diferente vocabulario que uso con Sousuke! Pensé que nadie lo había notado jajaja.

Advertencia: Vergüenza para Sousuke, confusión para Makoto gracias a Nao, ¡y un poquito de RinHaru!

.

Chapter 6: Conozcámonos mejor.

Justo después de llamar imbécil a Sousuke, Yamazaki-sensei pidió que le prestaran atención.

-Cada pareja elegirá un proyecto de los que hay en este sombrero –anunció-. Todos presentan los mismos retos y tendrán que quedar fuera de clase para trabajar en él.

-¿Y la natación? –interrumpió Aiko-. Las chicas no podemos perder el entrenamiento.

-Y nosotros tampoco –añadió Makoto.

-El trabajo escolar es lo primero. Depende de sus compañeros y de ustedes encontrar el momento adecuado para las cosas –dijo Yamazaki-sensei mientras se plantaba delante de su mesa y sostenía en alto el sombrero.

-Esto, Sats-sensei… no habrá uno sobre la cura de la esclerosis múltiple, ¿no? –preguntó Sousuke, con esa actitud de chulo que sacaba de quicio a Makoto-. Porque no creo que baste un año de trabajo escolar entero para realizar un proyecto de esa envergadura.

Makoto ya podía ver el gran suspendo en su boletín de notas. Al Consejero de admisiones para la Universidad de Tokio le traería sin cuidado que fuera su compañero de laboratorio el responsable de que los catearan el proyecto. Igual que a Sousuke no le importaba.

Cuando llegó su turno, Makoto se levantó a coger uno de los muchos papeles que había dentro del sombrero. Esperó a sentarse de nuevo para abrirlo y al hacerlo, la cara de interrogación que puso la notó hasta Sousuke, por lo que se acercó a él para leer lo que había en ese pequeño trozo de papel. Ni si quiera el castaño se dio cuenta de la cercanía del otro por la gran duda que recorría su mente.

-¿Calentadores de manos? –preguntó Sousuke en alto-. ¿Cómo se supone que vamos a hacer eso?

-Ahí está el truco –contestó Yamazaki-sensei, mientras entregaba más papelitos a los alumnos que quedaban-. Tenéis que descubrirlo por vosotros mismos.

Sousuke se echó en el taburete suspirando.

Ya está, Makoto podía imaginarse la escena de cuando le daban la nota. Incluso de cuando lo rechazaban en la Universidad por esa horrible calificación, y él intentando justificarse al no haber sido su culpa, sino la de su compañero.

De repente, sacándolo de sus pesadillas, Sousuke se volvió a incorporar y Makoto vio como este miraba hacia la puerta donde se encontraba… Oh no. Era Matsuoka Rin. En cuanto lo vio haciéndole señas al pelinegro desde la pequeña ventana de la puerta, Makoto giró rápidamente su cara para no ser visto. Entonces Sousuke se levantó del asiento con los libros y el gorro oprimidos contra su abdomen.

-¿A dónde cree que va, Yamazaki-kun? –preguntó Yamazaki-sensei.

-Tengo que ir a mear.

La pelinegra se llevó una mano a la cadera y, con una expresión ceñuda, le dijo:

-Cuida tu lenguaje. Y que yo sepa, no necesitas tus libros para ir al cuarto de baño. Déjalos en la mesa.

Sousuke hizo una mueca, pero colocó los libros en la mesa.

-Ya le dije que nada de accesorios fuera de lo reglamentario en mi clase –siguió Yamazaki-sensei mirando el gorro que tenía entre las manos. Le tendió la mano y añadió-: Démelo.

Él miró a la puerta y después a su hermana.

-¿Y qué pasa si me niego?

-Yamazaki-kun, no estire de la cuerda. Tolerancia cero. ¿Quiere que le expulsen? –le amenazó, agitando los dedos para que le entregara el gorro de inmediato.

Frunciendo el ceño, Sousuke colocó lentamente el gorro en la mano de la profesora.

-¡Ay, madre! –gritó Aiko al ver la enorme mancha que llevaba en la bragueta.

Todos los estudiantes, uno a uno, estallaron en carcajadas, pero la risa de Makoto fue la que más destacó.

-No te preocupes, Yamazaki. Mi abuela tiene el mismo problema. Nada que no pueda arreglarse con un pañal.

Sousuke lució su enorme y arrogante sonrisa y le soltó a Makoto:

-¿Eh? ¿De qué hablas? Eras tú el que no podía apartar las manos de mis pantalones, para enseñarme una nueva aplicación para los calentadores de manos, colega.

Esta vez fue demasiado lejos. El castaño se puso de pie. Su taburete chirrió contra el suelo.

-Ya te gustaría.

Sousuke estuvo a punto de contestarlo cuando Yamazaki-sensei gritó:

-¡Sousuke! –y tras aclararse la garganta, añadió-: Ve a la enfermería y arréglate. Coge tus libros porque después irás a ver al Director Sasabe. Te veré en su despacho junto a tu compañero Tachibana.

El pelinegro cogió bruscamente los libros de la mesa y salió de clase. Makoto volvió a sentarse con calma en el taburete. Yamazaki-sensei procuraba que el resto de la clase guardara silencio mientras Makoto meditaba sobre su efímero éxito al evitar a Matsuoka Rin. Si creía que representaba una amenaza para su relación con Sousuke, los rumores que seguro acabarían extendiéndose podían resultar mortales.

6.1

Vaya, eso sí que era fuerte. Estaban en el despacho del director. Sasabe y su hermana a un lado, y el Gran Príncipe y el gilipollas de Serizawa Nao al otro. Espera un momento, ¿qué demonios pintaba él ahí?... Y Sousuke plantado ahí, solo. Nadie estaba de su parte, eso era obvio.

Goro Sasabe carraspeó antes de aseverar:

-Sousuke, esta es como la cuarta vez en dos semanas que estás en mi despacho.

"Eso sí que es un buen resumen. Este tipo es un verdadero genio." pensó Sousuke.

-Sasabe-san –dijo. Le seguía el juego porque estaba harto de que el Principito y su gente controlaran todo el jodido instituto-. He tenido un pequeño percance durante la comida y se me han manchado los pantalones de grasa. Pero en lugar de faltar a clase, he pedido a un amigo que me busque estos para cambiarme –le explicó, señalando los vaqueros nuevos que Rin había conseguido encontrar en su casa-. Yamazaki-sensei –dijo, volviéndose hacia su hermana-. No podía permitir que una pequeña mancha me obligara a perderme una de sus valiosísimas lecciones.

-No intente convencerme, Yamazaki-kun –resopló ella-. Está aquí por sus payasadas –continuó, alzando la mano al aire. A continuación, miró a Makoto y Nao como si les invitara a atacarle, hasta que finalmente añadió-: Y no crea usted, Tachibana-kun, que ha actuado mucho mejor.

Makoto estaba conmocionado por la reprimenda, aunque parecía divertirse mucho cuando Yamazaki-sensei le reprimía a Sousuke.

-No podemos ser compañeros –espetó el Gran Príncipe.

Serizawa Nao dio un paso adelante.

-Puedo hacer el proyecto con él, aunque sea de otra clase, ya me tocó hacer uno el año pasado –a Sousuke casi se le escapa la risa cuando vio la reacción de su hermana ante el comentario de Serizawa. Se le habían enarcado las cejas en un gesto tan exagerado que parece que, en cualquier momento, se le iban a salir de la cara.

-¿Y qué les hace creer que son tan especiales como para pensar que voy a cambiar la organización de mi clase? –"¡A por ellos, Satsuki!" pensó Sousuke.

-Satsuki-san, ya me encargo yo –intervino Goro, antes de señalar una foto de su instituto enmarcada en la pared. Los de Iwatobi no tuvieron tiempo de responder a la pregunta de Yamazaki-sensei porque Goro prosiguió-: Chicos, el lema del Free! High School es "La diversidad genera conocimiento." Si se os olvida en cualquier momento, está grabado en la estela de piedra de la entrada principal, así que la próxima vez que paséis por allí deteneos un momento para pensar en el significado de esas palabras. Puedo aseguraros que mi principal objetivo como nuevo director es recomponer cualquier brecha que se haya abierto en la política de instituto y que amenace con invalidar ese lema.

De acuerdo, así que la diversidad generaba conocimiento. Sin embargo, Sousuke añadiría que también generaba odio e ignorancia. Lo había visto con sus propios ojos. No le apetecía manchar la visión de color de rosa del lema al que Sasabe hacía referencia, porque empezaba a pensar que su director creía realmente en todas las gilipolleces que le salían por la boca.

-Sasabe-san y yo estamos de acuerdo. Teniendo eso en cuenta… -Satsuki fulminó a su hermano con una de sus miradas, que con toda seguridad debía ensayar frente al espejo-. Yamazaki-kun, deje de provocar a Tachibana-kun –insistió, pero luego lanzó la misma miradas a los dos chicos que estaban al otro lado del despacho-. Tachibana-kun, deja de comportarte como un rey. Y Serizawa-kun… Ni si quiera sé que pinta usted aquí.

-Soy su novio.

Sousuke se sorprendió tanto de esa contestación que no pudo evitar mirarlo a los dos de igual forma. Incluso no pudo fijarse en que Makoto también se había sobresaltado antes esas palabras.

-Entonces les agradecería que mantuvieran su relación fuera de mi clase.

-Pero… -empezó Nao.

Yamazaki-sensei les cortó en seco agitando una mano.

-Ya es suficiente. Nosotros hemos acabado y ustedes también.

Serizawa cogió a su rey de la mano y los dos salieron del despacho.

Justo cuando Sousuke se propuso hacer lo mismo, su hermana le agarró del codo. Se detuvo y la miró a los ojos, reparando en la simpatía grabada en su expresión. No le hacía nada de gracia.

-¿Si?

-Ya está bien, ¿vale?

Necesitaba borrarle esa mueca afectuosa de la cara. La última vez que lo miró de ese modo, fue hace años, justo después del accidente de su madre.

-Solo llevamos dos semanas de clase, Satsuki. Quizás quieras esperar un mes o dos antes de hacer una advertencia como esa.

Ella soltó una risita y prosiguió:

-Somos hermanos, te conozco de sobra. Y aunque no lleve mucho tiempo enseñando, he visto en mis clases a más Yamazakis Sousukes de los que verá la mayoría de los profesores en toda su vida.

-Pensaba que era único –contestó, llevándose la mano al pecho-. Me ha ofendido, Satsuki.

-¿De verdad quieres ser único, Sousuke? Pues termina el instituto, gradúate y ve a la universidad.

-Ese es el plan –dijo, aunque era la primera vez que lo admitía abiertamente. Sabía que ella quería que se graduara, pero nunca hablaban del tema. Y, a decir verdad, no estaba muy seguro de que sea algo que diera por sentado.

-Todos dicen lo mismo al principio –confesó ella, abriendo el bolso y sacando su gorro-. No dejes que tu vida fuera del instituto dicte tu futuro- añadió, esta vez muy seria.

Sousuke se guardó el gorro en el bolsillo trasero de los vaqueros. Ella no tenía ni idea de cómo la vida fuera del instituto influía en la que llevaba dentro de él. Ni un edificio de ladrillo rojo podría protegerle del mundo exterior. Joder, ni si quiera podría esconderse ahí por mucho que quisiera.

-Ya sé lo que vas a decir ahora… "Soy tu hermana, Sousuke, puedes contar conmigo".

-Te equivocas, aquí dentro no soy tu hermana. Si lo fuera, no pertenecerías a ninguna banda. Pero he visto las calificaciones de tus exámenes. Sé que eres un chico inteligente, y puedes triunfar si te tomas en serio el instituto.

Triunfar. Triunfar. Ahora todo era relativo, ¿no?

-¿Puedo irme ya a clase? –preguntó, porque no sabía qué contestarla. Estaba preparado para aceptar que su hermana y el nuevo director no estuvieran de su lado… aunque tampoco estaba seguro de que lo estuvieran del otro. Eso rompía un poco sus esquemas.

-Sí, vete a clase, Sousuke.

Todavía estaba pensando en lo que le había dicho Yamazaki-sensei cuando la oyó gritar.

-Y si vuelves a llamarme Satsuki dentro del instituto, tendrás el placer de recibir otra papeleta de castigo, además de escribir una redacción sobre el respeto. Recuérdalo, no soy tu amiga.

Mientras caminaba por el pasillo, Sousuke no pudo evitar esbozar una sonrisa. Esa mujer empuñaba las papeletas azules de castigo y las amenazas de redacciones como auténtica armas de fuego.

6.2

Mientras oía como sus compañeros ya estaban yendo hacia la piscina, él se colocaba el bañado mientras pensaba en cómo sería el resultado del último problema del examen de matemáticas. La verdad es que esa asignatura no se le daba nada de bien, quizás debería pedirle ayuda a su mejor amigo, ya que a él sí.

Cuando ya tenía el bañado bien ajustado, se dispuso a buscar sus gafas de buceo. Juraba que las había dejado junto al bañado, pero no estaban ahí. Entonces, un chirrido de deportivas le advirtió que no estaba solo en los vestuarios. Se giró viendo como alguien venía desde las taquillas del fondo. Alguien como… Matsuoka Rin.

-Te estaba buscando, Makot… -el pelirrojo iba también en bañador y con una cazadora de su equipo color negra. Se paró en seco al mirar quién estaba en los vestuarios-. Tú no eres Tachibana.

Haru frunció el ceño.

-¿Qué quieres de Makoto?

-Ah… -entonces Rin se desplomó en unos de los bancos que había, justo en frente de él-. Y yo que venía tan dispuesto a hablar asolas con Makoto-kun… No esperaba encontrarme con su mejor amigo, Nanase Haruka.

-¿Por qué quieres hablar con…? –Haru lo miró-. ¿Sabes mi nombre?

Rin, extrañado, le miró desde abajo.

-¿Eh? Claro que sé tu nombre. Eres el famoso Nanase Haruka que solo nada ese genial estilo libre.

Si Makoto hubiera estado ahí, habría visto el sonrojo de Haru en sus mejillas, porque Makoto siempre notaba sus gestos impredecibles y poco notorios; daba gracias porque Rin no fuera Makoto, sino le estaría dando mucha más vergüenza que ese simple comentario le hubiera hecho sonrojarse de tal forma.

Por ello giró la cara.

-No es para tanto…

-¿¡Qué?! ¿Estás de broma?

Haru pensó que Rin de verdad esperaba una contestación, pero simplemente no se la pudo dar.

-¿Qué quieres de Makoto?

-¿Ah…? ¿Qué quería de Makoto…? –"¿Este tío está en mi mismo curso?" pensó Haru al ver lo despistado que parecía-. ¡Ah sí! –Rin chocó su puño contra su palma al recordarlo-. Solo quería hablarle de Sousuke… Al parecer se ha corrido el rumor de que yo quiero patearle o algo así porque se sienta junto a mi mejor amigo, ¡pero nada más lejos de la realidad! Creo que es una buena oportunidad para que Sou abra los ojos de una vez. Está bastante cegado por mantener una reputación, o algo así…

El pelinegro escuchó tan atento cada una de sus palabras que, incluso cuando el otro había terminado, no se dio cuenta ya que las estaba analizando lentamente. "Cegado por mantener una reputación…" eso le sonaba de algo.

-Te comprendo –respondió Haru, haciendo que Rin lo mirara extrañado-. Makoto es completamente igual. Él… En realidad… Es muy buen amigo, pero cuando Yamazaki o alguno de Samezuka está cerca, simplemente no puede evitar sacar su… otro yo. Es molesto.

Al momento, Rin se echó a reír.

-¿Qué? ¿Qué ocurre?

-Me alegra no arrepentirme de que la persona a la que admiro en secreto sea de Iwatobi –dijo secándose las lágrima que le había salido por la carcajada.

-¿A-a la que admiras…?

-Dime, ¿no crees que el odio de nuestros mejores amigos también nos ha cegado un poco a nosotros?

Estaba seguro de que la pregunta había sido de broma pero, al mirarle directamente a esos ojos rojizos, pudo ver la seriedad en sus palabras. Lo que hizo dudar a Haru. Pero, ¿qué demonios? El chico de Samezuka estaba en lo cierto. Que Yamazaki fuera una persona fácilmente odiable no significaba que todos los de su banda lo fueran; por lo menos es lo que le había dado a comprender el pelirrojo.

-Puede que… Sí.

-¡Me alegra oír eso! –Rin sonrió ampliamente y se puso de pie, tendiéndole la mano-. ¡Entonces perdona por haber creído que los de Iwatobi erais una panda de pijos inútiles!

Haru se la estrechó.

-Pe-perdona por haber pensado que los de Samezuka eran unos imbéciles sin control.

Y entonces, casi en una milésima de segundo, Haru notó su corazón latir tan fuerte que creía que se le saldría del pecho. Muy diferente a cuando se metía en el agua. Muy diferente a cuando preparaba y comía caballa. Muy diferente a cuando Natsuya-senpai le hablaba de la natación. Muy diferente a… todo. Incluso tubo que soltarle rápidamente la mano porque creía que en cualquier momento podría notarla el otro.

Pero la alarma en el reloj de Rin sonó de repente, rompiendo el momento.

-¡Oh no! ¡Llego tarde al entrenamiento en la piscina exterior! ¡Los chicos me matarán si su capitán llega tarde! –rápidamente, Rin se fue hacia el pasillo del fondo, pero antes de girar hacia la puerta, echó una última mirada al de Iwatobi-. Conozcámonos mejor, ¿eh Haru?

-Sí, Rin –contestó, pero el pelirrojo ya se había ido.

Unos minutos después, cuando Haru entró a las piscinas interiores y ya su equipo había empezado el entrenamiento, no pudo evitar ser mirado por todos. Y era normal, ¿cómo es que el chico que siempre era el primero en tirarse al agua ahora era el último en aparecer?

-¡Haru! –Makoto no tardó en acercarse a su lado-. ¿Dónde te metiste? Te estuve buscando.

-Oh, yo solo… Hablé con alguien.

Pero cuando el pelinegro se tiró al agua como si nada, la cara de interrogación en Makoto no se borró.

.

Ese Rin... Sí que sabe llamar la atención de Haru, ¿eh? Bueno, ¿y qué pasara con Makoto y Nao? Y más importante... ¿Con Makoto y Sousuke?

¿Algún error? ¿Alguna idea? ¿Algún review?

¡Un saludo! :D