DANCING IN THE MOONLIGHT
CAP 7
"La última caída"
Té
Era lo mejor que podía hacer para calmarse y mantenerse con la mente concentrada en algo que no fuese la ridícula situación en la que se encontraba.
Ya había pasado algún tiempo pero no el suficiente como para que el inuyoukai se acostumbrase del todo a su nuevo estatus o al hecho de que tenía prohibido salir del templo hasta que su matrimonio fuese consumado al menos, por la parte familiar.
La parte física… era una que aún le preocupaba.
Un escalofrío le recorrió por completo y dejó salir algo de aire con fuerza por la nariz al tiempo que movía sus manos en automático para acomodar la taza de té y los dulces que lo acompañarían mientras lo tomaba; hacía pocos días había comenzado a sentir dolores… y era capaz de percibir que de inicio muy tenue, su propio olor corporal estaba sufriendo un evidente cambio que seguramente en pocas semanas llamaría a tanto youkai como pudiese en miles de kilómetros a la redonda.
Comenzaría a mostrar signos de haber entrado en celo y no estaba muy seguro de que haría en ese momento.
No era que no hubiese tenido antes a youkais interesados en cruzarse con él o en convertirle en su pareja permanente o efímera, pero por lo general bastaba con una mirada o la misma muerte para mantenerlos a raya de intentar nada mas.
Incluso cuando fuese mas joven tenía a su propio padre para protegerlo hasta que tuvo edad suficiente, pero…
Ahora todo era diferente.
Ya había observado en alguna ocasión y con nauseas como los machos youkai se comportaban y a veces hasta violaban a las hembras que les interesaban y estas, por su condición y al no ser del tipo dominante tenían que soportar todo a causa de la debilidad que les ocasionaba estar en ese estado. Pero ahora, parecía que si no tenía cuidado le tocaría tener que esperar por una horda de interesados a que fuesen por él.
Pero…
Suspiró un poco y tomó la bandeja de plata del suelo una vez estuvo preparada y se levantó para llevarla a la habitación que finalmente le habían preparado para estar durante el día y que tuviese su propio sitio para meditar, leer o hacer lo que quisiera.
Aún no entendía por qué aquel sujeto le hacía dormir cada noche a su lado pero al menos había sido lo suficientemente educado como para no ponerle una mano encima.
Aunque ahora que lo pensaba, tampoco era como si durmiese todas las noches en casa.
Sonrió muy apenas y de lado.
Volviendo al hilo principal de sus pensamientos, era natural que no quisiera estar todo el tiempo al lado de alguien al que habían obligado a aceptar o mas bien, que había tenido que recibir para "proteger" de un destino mucho peor, según se lo había dado a entender; y tomando en cuenta que justamente estaba empezando no solo la época para él sino para el resto de criaturas sobrenaturales, seguramente se estaría yendo a buscar a alguien.
Según tenía comprendido, los seres sagrados no hacían aquello pero ahora estando ahí… tal vez no era una regla tan inquebrantable como suponía.
Además, el chico era un perro.
Y por parte de su familia había aprendido muy bien que la fidelidad y la lealtad no eran precisamente la pauta de oro a seguir. Ya habían hablado al respecto aquella noche al pie de las escaleras pero… no había, su propio padre a quien consideraban tan honorable y recto, abandonado a su pareja para caer en las redes de una humana y criar con esta el hijo que tanto deseaba? No había demostrado incluso después de la muerte que su familia youkai le era poca cosa en comparación de la nueva que había tenido, incluso entregado su propia vida en ello?
Apretó las manos en los agarres de la bandeja mientras sentía como había estado a punto de dejarla caer por la ira y el dolor que sentía por dentro
Negó un par de veces con la cabeza intentando sacar aquellas ideas de su mente antes de ingresar en la enorme habitación que ya había adecuado para sí mismo y donde ahora solía encerrarse aprovechando que el señor de aquella casa no se encontraba. Empezaba a hallar algo fastidioso el tener que dormir todos los días que él estaba cuando no era necesario… pero ni siquiera había pensado en preguntarle sobre esa extraña costumbre
En realidad ahora que lo pensaba no le había cuestionado sobre nada aparte de aquel día en que parte de sí mismo saliese y le increpase acerca del motivo por el cuál le había aceptado en casa.
No se sentía ni con el derecho ni la posición de hacerlo, pero… por lo poco que notaba parecía que aquel muchacho le daba la libertad de hacerlo si así lo deseaba; incluso había soportado muy bien que emitiese su gruñido de enojo y molestia en aquella ocasión en que por accidente le hubiese dejado ver que seguía herido y quemado por el baño con agua sagrada que había recibido en aquel lago cuando lo preparasen para arrastrarlo a aquel lugar.
Había sido un fallo grande de su parte o al menos así lo había sentido cuando mientras escuchaba hablar y hablar al otro inu, había extendido un brazo para acomodarse el cabello detrás de una oreja y había dejado ver de forma descuidada la larga quemadura en su muñeca y brazo
Aunque si lo pensaba bien, aparte de Rin y Jaken era la primera vez que otro ser componía esa expresión de preocupación en su rostro por algo que el youkai estaba tratando de sobrellevar en silencio sin importar cuanto doliese o lastimase; aunque era verdad que ya había pasado mucho tiempo desde aquella desastrosa batalla y que ya podía moverse y hacer muchas cosas, las heridas del otro ser sagrado parecían adquirir nueva fuerza y volver a abrirse con cada amanecer al tocar la tierra los rayos del sol.
Y simplemente se mordía la lengua y callaba.
Pero luego, aquel sujeto había observado sus cicatrices y le había pedido permiso para revisarle el pecho. Realmente aquel gesto lo había irritado y de buena gana lo hubiese matado por atreverse a tocarlo como había comenzado a hacer… pero siendo que no tenía el rango o el nivel para negárselo, simplemente asintió y se permitió mostrar irritación gruñendo de vez en vez mas no moviéndose o apartándole de si
Mas sin embargo si lo pensaba también con algo de objetividad, lo que había hecho el otro no tenía nada de malo ni parecía estar con la intención de ofenderlo o humillarlo; y verdaderamente a partir del momento en que comenzó a sanarle, aquellas quemaduras habían desaparecido en más del 80%. Podía moverse mucho mejor y aunque todavía tenía tres largas marcas a través del pecho, lo que venía perteneciendo a las heridas por el río ya no existían.
No estaba muy seguro de cómo lo había hecho puesto que él se trataba de un youkai pero de todas maneras, estaba levemente impresionado.
Sesshomaru se sentó en uno de los pequeños cojines de suelo y comenzó a preparar el té para sí mismo antes de acercar uno de los tantos rollos de pergamino que existían en la biblioteca de aquel templo y se dispuso a leerlo a pesar de que su mente continuaba vagando en cualquier otra parte, menos en las letras que iban una tras otra pasando por delante del dorado de sus ojos; el inuyoukai los entornó un poco intentando concentrarse… pero continuaba siendo infructuoso
Qué era lo que lo detenía realmente de escapar? De buscar su libertad? De luchar con uñas y dientes y todo su poder hasta ser liberado?
Una ligera tensión se movió sobre su cuerpo, paralizándolo y apretó los parpados comenzando a remover sus propias energías. Se sentía casi tan atrapado como cuando aquel miserable de Magatsuhi le hubiese envuelto con sus garras y apéndices de manera que ni siquiera en su forma más poderosa pudo hacerle frente, le había herido y le había usado y tuvo que tragarse el ser asistido por el infeliz de su supuesto hermano menor.
El favorito, claro.
Se colocó una mano en la frente y pasó la yema de sus dedos por la clara luna que aún se reflejaba cuál joya de su antigua gloria sobre su frente.
Maldito fuera todo. El era Sesshomaru! No podía continuar con aquella batalla de poderes en la cuál la mitad de su cuerpo se resignaba y cumplía con todos sus deberes de honor y la otra parte rugía por recuperar sus poderes y toda su gloria tal cuál debía de haber sido desde siempre!
Él construiría un imperio tan grande que opacaría a todos los demás! Sus territorios tocarían una costa y la otra y podría entrar en batalla con los dioses y seres sobrenaturales de otros continentes haciendo que su nombre fuese aún mas grande y temible que el de su padre! Incluso su tonto supuesto hermano tendría que aprender a respetarlo como tal, claro si no sucumbía a su sangre humana a causa de la edad…
Pero todos sabrían que él, el gran Sesshomaru sería el youkai mas poderoso de todos los tiempos, pasados y futuros!
Apretó la taza de té en su mano hasta que esta se resquebrajó y se volvió trizas para luego, con dificultades ponerse de pie y sentir como la presión de su cuerpo sobre la obediencia de permanecer en el templo cedía
El dolor en su vientre se intensifico así como su aroma pero no prestó atención a ello
Ahora que estaba libre de aquella prisión de energías podía largarse y ya vería como se las arreglaría para derrotar uno tras otro a cualquier ser que se le pusiera delante hasta volver a ser un macho por rango, por niveles y alcanzar la venganza sobre aquel Maestro que le había humillado y forzado a la sumisión.
Y recobraría esperaba, el respeto de su propia madre que no había dado signos de vida desde aquella ocasión.
Volvió a ponerse de pie y se acomodó la enorme estola sobre el hombro para luego, salir de la habitación y del templo en sí a través de uno de los patios laterales, encontrándose satisfactoriamente con el hecho de que en aquellos momentos no parecía haber ni uno solo de los espíritus Shirashigo que atendían el hogar; realmente debía de haber puesto atención a qué momentos exactos usaban para desaparecer pero ya no importaba en absoluto
Podía pasar de largo y nadie se encontraría cerca para advertirle al señor de aquel lugar hasta que él ya estuviese muy lejos
Ya se encargaría mas a futuro y con su rango y posiciones recobradas, en recuperar las tierras de su padre que solo le habían sido otorgadas por haber sido el primero al nacer; en verdad había sido muy afortunado al su madre conservarlas y resguardarlas para él de manera que no hubiesen caído en las manos de un estúpido mitad bestia que seguramente no sabría que hacer con ellas y las llevaría a la ruina mas rápido de lo que él en su torpeza había conseguido
Aunque…
Mientras corría hacia uno de los muros, la imagen de aquel chiquillo volvió a aparecer en su mente, aquella noche cuando hiciesen ese extraño trato de respetarse y seguir adelante juntos
Tal vez no era malo a pesar de ser una bestia sagrada y no se merecía del todo su odio al no ser realmente el responsable de su desgracia. No, la culpa era de él mismo por imbécil… pero de todas formas no pensaba quedarse sin hacer nada y permaneciendo como la "mujer" de nadie; no había nacido para menos que ser un líder y una imagen de fuerza y poder por donde fuera que caminase y eso no cambiaría.
Tal vez… en un futuro…
Si las cosas salían bien, entonces volvería a visitarle y le pediría sus tierras de regreso sin necesidad de una guerra. Tenía la impresión de que con el chiquillo no había necesidad y aunque se sentía muy en parte algo mal de dejarle de aquella forma, también esperaba que lo comprendiese.
Él no era tampoco un ser que no supiese reconocer a otros por comportarse de forma honorable y aquel niño nunca había sido cruel o malo con él
Suponía que al menos, eso se lo debía
Y a pesar de su decisión de tomarle por pareja… a final de cuentas según él lo había hecho por su propio bien, verdad?
Saltó sin pensar nada mas por sobre el muro que rodeaba el templo y de ahí, continuó saltando y moviéndose a gran velocidad por debajo de los árboles que en su sombra ocultaban su movimiento, aunque sin vigilancia no creía que hubiese necesidad de que se escondiese
Al menos no hasta que pudo percibir a lo lejos a unos pocos humanos que al pie de una de las estatuas de inugami que custodiaban el arco sagrado al pie de las escaleras, dejaban una ofrenda
Que seres mas extraños
Realmente dudaba que a pesar de ser un ser sagrado y un inu, el muchacho fuese un inugami tal cuál. Sin las marcas sagradas reconocidas incluso por los youkais… era imposible que el muchacho fuera otra cosa; tal vez un youkai con mucho poder o un hanyou como su supuesto hermano que había adquirido poderes sobrenaturales y sagrados por dedicarse por completo a los caminos y enseñanzas de buda, pero de ahí a ser un perro dios… definitivamente no
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Realmente el camino entre los dos escudos era largo y podía denotar con asombro que estos cubrían una gran extensión de territorio del muchacho.
Incluso le parecía que la verdadera extensión de las tierras que poseía eran mucho mas grandes pero al parecer solo concentraba sus poderes de protección en una parte de estas al ser el sitio donde se encontraban las poblaciones que le adoraban y le servían tal cuál y donde había una mayor cantidad de humanos y hanyous viviendo.
Como fuera aquel chiquillo, realmente protegía a los suyos
Los ojos de Sesshomaru se entornaron un poco antes de percibir con alivio como la enorme luna casi llena se alzaba sobre ellos iluminando el cielo nocturno con su majestad y pureza, animandose al sentir como sus propias energías parecían responder a la sola presencia de aquel astro; después de todo, esa era la ventaja de solo ser sobrenatural que estuviese relacionado con la luna: esta se encargaba de darles fuerza y poder así como el sol lo entregaba a los suyos
Si comenzaba a viajar de noche y bajo aquella luz blanca… quizá su trabajo de convertirse nuevamente en un señor daiyoukai no sería tan complicado o difícil
El inu se detuvo de golpe cuando llegó al borde mismo del último escudo sagrado como si una fuerza poderosa lo detuviese justamente en aquel pequeño espacio; permaneció varios minutos de aquella manera con la mirada seria y perdida en algún punto del horizonte y tomó aire con pesadez
Ahí estaba
A un solo paso de ser libre como lo deseaba. Pero algo en el fondo de su corazón parecía gritarle que no era buena idea.
Ya dos veces había perdido por su orgullo y en la segunda ocasión la derrota había sido mas dura que cualquier cosa que hubiera podido predecir antes. Tomó aire profundamente y dejó que la brisa removiese sus cabellos hacia atrás mientras volvía a luchar contra sus emociones encontradas, entre aquella que le decía que debía de volver al templo y disculparse como las tradiciones lo obligaban para mantener intacto su honor como el guerrero derrotado pero honorable que era… o escapar y recuperar todas sus fuerzas sin importar lo que tuviese que pasar
Cerró los ojos unos momentos y apretó sus puños antes de ver hacia enfrente con decisión.
No iba a retroceder por miedo. El no tenía. No se suponía que él fuera de esa manera y no podía permitir que continuasen viéndolo hacia abajo.
Tomando coraje, levantó la cabeza con orgullo y dio el primer paso fuera del último escudo sagrado de protección
Ojalá no lo hubiera hecho
Su vientre pareció arder con tanta intensidad que le nubló la mirada y su piel ahora desprendía tal aroma que parecía imposible que pudiese provenir solo de él; abrió la boca y exhaló un suave quejido al mismo tiempo que sus piernas ardían intensamente y la cabeza latía rápido, cayendo sobre una de sus rodillas en el pasto debajo suyo
No lo entendía. Porqué se sentía de aquella manera? Acaso era una clase de envenenamiento o agresión por parte del escudo sagrado? Un efecto secundario al abandonarlo a pesar de las órdenes recibidas acerca de no alejarse en lo absoluto? Era lo que le esperaba si acaso deseaba alejarse de aquel chiquillo y este tan solo había pretendido ser amable con él para que aceptase de forma mas sencilla su nueva condición de esclavitud?
De ninguna manera
Apretó los dientes y dejó ver los colmillos para luego levantar la cabeza y apoyarse mejor en su rodilla, intentando ponerse de pie
Pero repentinamente… algo parecía aprisionarlo contra el suelo como si le hubieran colocado un yunque de acero de miles de toneladas sobre la espalda; incluso su cabeza parecía no obedecer a sus órdenes y cualquier regreso en su visión parecía retroceder al volverse aún mas borrosa conforme la presión crecía y un olor todavía mas penetrante se dejaba percibir. Pero si no lo había detectado en ningún momento antes!
Aquello era en serio!?
-Pensé que nunca saldrías de ahí, perro…
El suelo tembló con fuerza al tiempo que dos gigantescas patas negras se mostraban por delante del pequeño cuerpo del inuyoukai que podía percibir toda la fuerza de aquel sujeto que no se detenía en hacer elevar su energía y demostrar que estaba por encima del nivel que actualmente presentaba el de ojos dorados; Sesshomaru continuó gruñendo al mismo tiempo que su dolor crecía y la gigantesca criatura reía en victoria
Y entonces el aroma a sangre de muerte llegó así como el de otros youkai, ocultos en los bosques de alrededor y que parecían estar aguardando una oportunidad
Ahora entendía
Probablemente desde que fuese llevado como premio por aquel maestro a las tierras de la bestia sagrada, los demás youkai lo detectaron y corrieron a la espera a sabiendas de que él era tan orgulloso que a la primera oportunidad trataría de huir y alejarse; y ahora que su cuerpo reaccionaba a su condición y al hecho de haber pasado tantas veces por el ritual de sometimiento… significaba que ante cualquier muestra de energía que lo sobrepasara, agacharía la cabeza y aguardaría
Demonios
Sus ojos se abrieron grandemente cuando el lobo gigante de montaña de color negro rugió en victoria y pareció sonreír
Probablemente él había matado a los demás demonios que tenían un poder parecido y por ello los demás solo aguardaban a ver como resultaría aquello; a pesar de las dificultades y todo lo que sentía, Sesshomaru gruñó nuevamente en respuesta y movió su mano hasta su cintura antes de percibir con horror que no tenía a Bakusaiga consigo. Era verdad, su espada había sido arrojada de lado cuando hubiese tenido aquella batalla con el maestro; se encontraba demasiado lejos como para recuperarla de ninguna manera y lo único que le quedaba para protegerse, eran sus garras…
O su transformación
Pero para una vez se dio cuenta de que hacer aquello realmente no resultaría en nada. Ahora comprendía el por qué del dolor y que era aquello que ahora podía percibir saliendo de su cuerpo; no podía controlarlo y todas sus acciones realmente terminarían en algo que solamente había apreciado a distancia pero que jamás habría pensado que aquello le terminaría ocurriendo a él, por algo como la derrota
El chiquillo tenía razón
El haberle aceptado en su templo había sido para protegerle de esas cosas. Ya estaba esclavizado por su orgullo y por su necedad de no aceptar que había sido derrotado y que nada iba a cambiar ese hecho a menos que algo cambiase; y nuevamente tenía que ver como estaba a un momento de quizás perder la vida… o pasar una eternidad acompañando a un sujeto que seguramente no le permitiría ni la mas mínima oportunidad de recuperarse o de tratar de levantarse. El lobo agachó la cabeza y olfateó al inuyoukai de cabello blanco que comenzó a obligar a cada célula de su cuerpo a retroceder hasta llegar nuevamente al escudo.
Pero antes de que pudiese dar un movimiento mas aquel gigantesco animal le había tomado con los dientes para arrojarlo lejos del campo de energía, hasta una distancia donde lo tendría a su merced; Sesshomaru sacudió la cabeza en el suelo, maldiciéndose una y otra vez por haber sido tan estúpido para luego, cerrar los ojos al sentir como el otro youkai se aproximaba dispuesto a cumplir con su objetivo ahora que el otro no podía moverse.
Y sin embargo no esperaba escuchar un segundo rugido y ver pasar una sombra por encima de su cabeza que pareció golpear con fuerza al otro animal y comenzar con lo que parecía ser una pelea salvaje y fuerte, con sonidos de choque que continuaban haciendo vibrar el suelo sobre el cuál estaba y dejándole percibir nueva sangre; lo que fuera que estaba luchando contra el lobo de montaña tenía su mismo tamaño y parecía enroscarse y golpear su cuerpo con la misma intensidad que aquel enorme youkai.
Finalmente durante un segundo las cosas parecieron parar conforme ambos contendientes retrocedían para prepararse a un segundo asalto.
El inuyoukai se permitió levantar la cabeza desde la posición de la cuál no se había movido y finalmente pudo ver de qué se trataba aquello. De primera instancia había creído que se trataba de un segundo youkai que había entrado a la pelea por quedárselo, aprovechando que todavía no estaba marcado como propiedad absoluta de alguien pero entonces, pudo darse cuenta de que su sorpresa probablemente era mayor a la que podía demostrar.
El ser que se encontraba confrontando al lobo… era otro inuyoukai.
No. No un inuyoukai. A pesar de tratarse de un perro gigante y blanco su forma y figura se dejaban ver diferenciadas de lo que normalmente presentaba un ser de su propia familia: tenía una complexión mas gruesa y el pelaje era mas espeso pero en sí todo el conjunto no se veía tan feroz o salvaje como él mismo, su propio padre o su madre. Las orejas eran completamente diferentes y en punta y el torso era muchísimo mas ancho y musculoso.
Si en aquel momento no estuviese gruñendo, mostrando los dientes y con aquellas orbes brillando e indicando que estaba a punto de matar no hubiese creído que se trataba de la misma criatura.
Sin embargo… podía reconocer su silueta porque era la misma que la de varias pinturas y las estatuas que rodeaban aquellas tierras.
No podía equivocarse
La marca roja en su frente que parecía brillar con mas intensidad ante la presencia de la luna… y contrario a cualquier inuyoukai, unos ojos azul intenso…
-Na… Nanako?
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