Me abuuuuuuuuuuuuuuuuuuuuuuuuuu uuuuuuuuuuuuuuuuuuuuuuuuuuuu uuuuuuuuuuuuuuuuuuuuuuuuuuuu uuuuuuuuuuuuuuuuuuuuurro. Creo que debo encontrar una nueva motivación a mi vida, o quizás decirle a Sasuke que necesita clases de amor y plantarle así otro beso… Aaaay, cómo echo de menos sus labios, y eso que apenas los caté…

-Blabla,bla, bla bla ¡bla! Bebé –sigue hablando el médico.

Sasuke está más guapo últimamente, y sí, es posible, así que creo que acabará estallando o convirtiéndose en dos personas… Esto último sería guay, así uno podría ser el maldito bastardo que es y el otro podría meterse conmigo en la cama.

Huuuuum…

Pero lo cierto es que tiene una expresión de un iceberg gigantesco al que le ha afectado, levemente, el calentamiento global. Parece como si hubiera algo realmente dentro de su gélida apariencia, y como si ese algo se estuviese dejando mostrar. Como si algo despertara… Lo he visto otras veces, pero ahora empieza a ser más evidente, al menos para mí.

-¡Blablabla bla blablá!

-¡Oh Dios mío!

Vuelvo a conectar mi mente y miro de nuevo al moreno, que tiene el ceño fruncido. Está preocupado ¡el Uchiha preocupado! Eso nunca se había visto, parece que realmente tiene sentimientos, aunque parece que no despiertan por la futura madre de sus hijos.

¿Y si…?

-¿Eh? –intervengo.

-¿Has escuchado algo?

-Lo dudo –completa por mí mi amigo -. El embarazo va a tener complicaciones.

-¿Qué? ¿por qué? ¿qué ha pasado? ¿está enferma? O… -me sorprendo y se me pongo a dar saltitos -. ¿Embarazo múltiple?

-No.

-Ni de coña.

Ambos morenos hablan a la vez, aunque creo que es la chica la que dice el "ni de coña", ya que supongo que tener que parir a dos criaturas…Me recorre un escalofrío el cuerpo y decido volver a mi estado habitual de no pensar.

-Polihidramnios(0)

-¿Eh?

-No sé para qué te digo nada –bufa.

-¡Bastardo! –le golpeo -. ¿Es muy grave?

Vale, he estado celoso, he querido matar a la mujer, enterrarla viva, llevarla a un desierto, pulverizarla, enterrarla en harina, esto último no sé por qué, y mil cosas más, pero después de ver la ilusión que tiene Sasuke… Si le pasara algo al bebé sé que no se lo perdonaría, y quién sabe, a lo mejor monta en cólera y planea otra venganza.

-¡Tranquilidad, padres y amigo raro! –me mira.

-El raro es él –le señalo.

-Es algo relativamente común –explica el médico.

-¿La rareza?

Recibo una mirada de incredibilidad de todos los presentes.

-¿Pero qué es? –quiero saber.

-Bastardo

-¡Vete a la mierda!

-Es un exceso de líquido amniótico –hace una pausa -. El líquido amniótico es…

-¡Vale, vale! Hasta ahí llego –me rasco la cabeza -, ¿y?

-Es aquello que…

-¡¿Que qué solución hay?! –le interrumpo.

-No es demasiado grave, así que solamente hará falta que guarde reposo –sonríe -. Si todo va bien.

-Aaaaaaaaaaaaaaaah.

Finalmente, nos vamos todos de allí, procurando que la mujer no se mueva mucho, y caminando muy despacio, ya que su barriga empieza a notarse ya bastante. Al llegar a casa la acostamos en su cama y ambos mantenemos una conversación en otro punto de la casa, intentando no molestar a la mujer.

-¿No se suponía que estaba siempre tumbada? –digo pensativo preparando ramen.

-Al parecer, huía de casa alejándose de la música.

-Ahhhh… -sonrío con picardía -. Pero eso fue la vez que saliste del armario.

-Idiota.

-Culo de hielo.

-Al parecer lo ha estado haciendo más, y ahora tenemos que procurar que no haga nada.

-Qué rollo –echo los fideos en la olla -. Me voy a sentir como su criada.

-No eres su criada –gruñe.

-Hombre, gracias, si parece que…

-Eres MI criada.

-¡Serás…! –me pongo colorado de la rabia -. ¿También quieres que me ponga la cofia y el vestidito de sirvienta?

-Eso le dará mucho prestigio a esta casa.

¿Qué tengo a mano? ¡El ramen no es un buen arma! Abro el cajón que tengo al lado y me brillan los ojos, cojo el cuchillo de carnicero que hay y me doy la vuelta, con los ojos rojizos, recibiendo una mirada de indiferencia por parte del Uchiha.

-El cuchillo de las verduras es otro.

-Lo sé –vuelvo a poner cara de malvado.

-Me extraña.

-¡Maldita sea, Sasuke! ¡Estoy intentando intimidarte!

-¿Ah, sí? –sonríe con prepotencia -.¿Por qué?

-¡Vete un ratito a la mierda!

Me cruzo de brazos y me voy de la cocina, dejando la olla en la que se estaba haciendo la comida en el fuego, y marchándome de la casa con un portazo, caminando apresuradamente por la calle.

-¡La cena no se va a hacer sola!

Este maldito bastardo… Hay días que quisiera matarlo, hacerle relleno de un rollito de primavera, dárselo a comer un camello, y cuando el camello muriese, quemar su cuerpo y tirar las cenizas a un volcán ¡Nunca entiende nada! Y jamás soy amenazador para él, es un fastidio, ¡no se inmuta! Seguro que cuando se acostó con ella se quedó con cara de "uy, qué buen día hace".

Su criada, ¡su criada! Me voy a su maldita, enorme y espeluznante casa, recordemos que ha habido una masacre aquí y seguro que hay fantasmas, y me usa de sirvienta, ¡soy su jodido mejor amigo! No alguien a quien pueda manipular y mover a su antojo.

Sin querer, debido a que estoy muy enfadado, no veo por donde voy y choco con alguien, que lleva muchos papeles, desperdigando todo por el suelo.

-¡Qué torpeza! –me quejo -. ¡Lo siento, lo siento, lo siento! –hago un par de reverencias -. En seguida te ayudo a…

Levanto la cabeza y me encuentro con una enorme sonrisa y unos ojos verdes que me miran con curiosidad.

Ay, Dios. Es muy guapo, casi podría decir que igual que Sasuke… ¡qué le den a ese engreído de culo helado! Es más guapo que él, al menos sabe sonreír.

-A recoger los papeles –termino de decir por fin

-No pasa nada.

-¡Oh, sí que pasa! –me golpeo a mí mismo -. No estaba mirando por dónde iba.

Acabamos de recoger los documentos y se los entrego, volviendo a levantarnos los dos, quedándonos un segundo sin decir nada.

-De verdad que lo siento –me rasco la cabeza.

Sonríe, y veo que vuelve a rebuscar entre las hojas de papel.

-¡Espero que no hayas perdido nada por mi culpa!

Escribe algo y me tiende el trozo de papel, dedicándome una sonrisa más y dándose la vuelta, despidiéndose con la mano. Bajo la vista y veo que en él hay un nombre y un número de teléfono ¡He ligado! ¡Dicen que las desgracias nunca viene solas! Oh, espera, normalmente eso quiere decir que vienen más desgracias después…

¡Bah! ¡He ligado!

Se me olvida el enfado con el hijo de su madre… bueno, se me olvida más o menos, y tras dar una vuelta por Konoha, decido regresar a casa, a la de Sasuke, por supuesto, más contento que unas castañuelas suspirando porque hace un día muy bonito. A todos nos gusta que alguien se interesa por nosotros, ya que ese bastardo jamás se dará cuenta de nada.

Cruzo el umbral de la puerta con, supongo, una de mis sonrisas idiotas y al llegar al salón se me borra al encontrarme con la vista del Uchiha, sin embargo, vuelve a aparecer cuando veo a mi maestro pervertido en la entrada hablando con él.

-¡Ey!

-¿Qué te trae por aquí? –le miro.

-Me aseguraba de que no os estabais matando o algo.

-Por desgracia –fulmino con la mirada a Sasuke y después me cruzo de brazos.

-Aaaaaay-suspira el hombre.

-¿Quieres algo? –le pregunta Sasuke y el mayor pasa al salón, sentándose en un sofá siendo seguido por mí y por él.

-Un café.

Me levanto yo

-Por ti, iré encantando –le sonrío a mi sensei y vuelvo a fulminar al otro hombre

Echo a andar hacia la cocina, no voy a preparar la bebida porque sea un esclavo, o sirvienta del Uchiha, sino porque éste último no sabe lo que es la cortesía y capaz es de echar al mayor de una patada en el culo, por mucho que haya venido a ver cómo va todo. Es incomprensible.

Escucho un ruido detrás de mí y veo que Sasuke está a mi lado, y se pone a buscar algo en la cocina, lo que supongo que serán pastas o algo para el café, sin embargo, yo le ignoro, como si no estuviera, cogiendo las cosas necesarias para hacer el café, pasando incluso a su lado, golpeándole con el hombro ¡qué se fastidie! Debería ser más amable.

-Kakashi también quería unas pastas –se justifica

¡Un momento! ¿Sasuke justificando algo de lo que está haciendo? Algo anda mal, él nunca dice por qué está haciendo cualquier cosa, dentro de su cabeza siempre tiene sentido.

Cojo la taza con el recién hecho café, sin prestar realmente atención a lo que estoy haciendo, tratando de mirar la cara del moreno, que tiene levemente el ceño fruncido. No sé si he perdido la cabeza, pero parece como si se hubiese dado cuenta de que se ha pasado y quisiera pedirme perdón, como si estuviese… ¿Arrepentido?

-¡Joder!

De no mirar lo que hacía se me ha escapado la taza, y ésta se ha estrellado contra el suelo, haciéndose añicos. Bufo, y me agacho a coger los pedazos.

-Espero que no estéis haciendo nada feo ahí… -ríe el sensei.

-¡Pervertido! –me levanto y le chillo -. Solo se me ha caído tu maldito café.

-Ya…ya

Vuelvo al suelo a recoger los cristales, encontrándome con que le Uchiha lo está haciendo ya, y aunque intento no mirarle porque sigo enfadado con él, ambos acabamos cogiendo el mismo trozo de la taza, tocándose nuestras manos. Su mano está caliente, cuando normalmente está helada, lo cual provoca que inevitablemente suba la vista a mirarle extrañado.

¿Parece nervioso?

Aparta la vida y coge él el último trozo, tirándolo a la basura y volviendo al salón con las galletas, no sin antes hacer una sentencia hacia mi persona.

-Torpe –y luego parece que se muerde la lengua -. Ten cuidado.

¿Me ha dicho eso en serio? Ni que realmente se preocupara…

-¿Y mi café?

-Ha muerto –contesta el Uchiha con sequedad.

-Ahora te hago otro…

Tras un segundo intento, por fin merendamos con el hombre del pelo plateado, con el que charlamos, aunque él no deja de hojear su libro. Sin embargo, de vez en cuando levanta la vista y nos echa una vista rápido a ambos.

-Y entonces me dijo "¿sabes cuál es el camino más corto al corazón de una mujer?" –le cuento una anécdota.

-Un Chidori –salta el Uchiha

El mayor se echa a reír.

-¡No! ¡Insensible! –le grito, aunque está a menos de un metro -. Eso no fue lo que me contó, ¡así serás un padre horrible!

-¿Has hecho un chiste? –interviene el Hatake sonriendo.

Me quedo pensando un momento, es cierto, Sasuke ha hecho una gracia, aunque sea una sangrienta, pero él ni siquiera se digna normalmente a intervenir en las conversaciones, quedándose con cara de aburrimiento y de "esto está atrofiando mis neuronas y mi enorme e increíble capacidad intelectual".

-Pues ha sido muy malo –le miro mal.

-Ni que los tuyos sean mejores –bufa.

Empiezo a decirle mi mejor arsenal de cosas chistosas y no consigo que admita que el divertido y humorístico soy yo, como siempre me dice la gente, que soy muy gracioso, pero nada, él no admite nunca que son buenos, y al cabo de un rato el mayor se cansa de vernos pelear y se va.

-¡Dile algo, Kakashi! He contado los mejores.

Se encoje de hombros.

-¡Soy un incomprendido! –clamo al cielo.

-Ala, ala –me da unas palmaditas en el hombro el mayor -. No mataros mucho mientras compartáis casa. Los asesinatos son malos.

-¿No me digas? –salta sarcásticamente el Uchiha.

-¿Tienes fiebre? –le pongo la mano en la cabeza.

-¡Quita!

-Estás hablando más de la cuenta –le miro con preocupación.

El otro hombre suspira con cansancio, levanta un brazo para despedirse y desaparecerse en una nube blanca.

-¿Te has dado por vencido? –levanta una ceja.

-¡Claro que no! –me cruzo de brazos -. ¿Sabes cómo se piden las cosas en los barcos?

-Sorpréndeme

-Por babor(1).

-Malo.

-¡Oh, vamos! ¡Es lo que llevas diciendo todo el rato!

-Di uno bueno.

-¿Sabes por qué los Stand(2) se llaman así? –el otro me hace un gesto para que siga -. Porque Estánd, sino estuviese sería No-stand.

Levanta una ceja.

-¿Tampoco? –me quedo pensativo -. ¡Ah! ¡este seguro que te gusta! ¿Sabes por qué el Conde Drácula no puede enfadarse?

-Ilústrame.

-Porque quien se pica… ¡Ajos come! (3)

Veo como se da la vuelta, decepcionado, por lo que significa que todos mis intentos han sido en vano, ninguno de ellos han conseguido hacerles gracia. Revoloteo a su alrededor soltando las últimas boqueadas de ingenio que me quedan, sin embargo, no consigo ni que se dé la vuelta, persiguiéndolo en su camino hacia el salón.

-¡Joder! Ya estoy mareado de decir chistes –me quejo pataleando -. Estoy ya más mareado que un pulpo con un GPS(4!) –pongo un gesto infantil.

Me parece escuchar una risotada, pero aunque intento ponerme delante de él, para ver si está riendo, se gira para evitar que le vea. Vuelvo a encogerme de hombros, y me dispongo a protestar, sin embargo, entonces me doy cuenta de que al final del pasillo hay un espejo, por el cual veo al maldito Uchiha riendo, por primera vez en mi vida.

Probablemente mi frase no tuviese sentido, pero he conseguido hacerle sonreír, y siento un enorme calor en el pecho y un nudo en la garganta. Tengo que retractarme, el chico que vi antes no tiene la sonrisa más bonita del mundo. El gilipollas del reflejo la tiene, aunque, como bien le he llamado, es gilipollas y no lo hace nunca.

El resto de los días pasan lentos y, por supuesto, con mucha música, siendo tanto Sasuke como yo prácticamente esclavos de Umiko, ya que debe reposar. Al menos ahora no me tiene como su sirvienta, sino que somos ambos los que estamos todo el rato arriba y abajo, la única diferencia es que yo atiendo a las llamadas de la chica bailando al ritmo de Las Estaciones de Tchaikovsky

-¿Qué haces?

-¡Estoy barriendo!

-¿Y por qué parece que estás bailando ballet?

-Porque lo estoy haciendo –contesto mientras doy un salto muy estilizado.

-¿Por qué bailas con la escoba?

-¿Quieres reemplazarla? –le guiño un ojo y le ofrezco la mano. Él se limita a darse la vuelta e irse dignamente - ¡Aburrido!

Veo que se gira sobre sus talones y se pone a mirar cómo hago el tonto por el salón, moviéndome al tiempo con el pedazo de madera, lanzándola por los aires y recogiéndola unos metros más hacia adelante con una postura perfecta de ballet.

-No hay quién te entienda.

Y se gira, aunque me apuesto lo que quieras a que en el fondo está muerto de risa, ya que su tono ha sonado como si estuviera tratando de ser serio. Además, se le ha escapado una sonrisa casi imperceptible de los labios.

-¡Quiero cacahuetes rociados en agua de rosas!

Y así acabamos los dos otra vez corriendo por Konoha, buscando una tienda abierta a esas horas. Ambos, saltando de tejado en tejado, compitiendo a ver quién puede saltar más alto y más lejos, más cerca del cielo nocturno y de la Luna.

-¡Luna llena! –grito contento clavando los ojos en la enorme esfera.

-Idiota

Escucho la voz muy lejos ya que, por hacer el tonto mirando ese astro tan bonito, no he mirado por dónde iba y he acabado tropezándome y cayendo desde una altura de varios pisos, aterrizando en el suelo de una forma torpe y nada elegante, al contrario que Sasuke, que en seguida aparece a mi lado con su habitual porte altanero.

-Mira por dónde vas –comenta molesto.

-¡Vete a la mierda! –me cruzo de brazos con una mueca infantil

Siento un leve golpe en el hombro, y giro la cara para ver que el moreno me está teniendo la mano para ayudarme a levantarme, por supuesto con su cara de indiferencia y su puse rígida, aunque cuando yo le miro directamente a los ojos, él dirige su mirada durante un instante hacia mí, apartándola en seguida.

-¿Subes o qué?

Le cojo la mano y le doy un tirón del brazo, tirándole al suelo conmigo. Echándome a reír después, dejándole tirado en el pavimento, con una cara de desconcierto que dura un instante.

Quizás después me mate por haberle hecho esta jugarreta, pero he conseguido verle sorprendido, una emoción que es rara en él. Últimamente estoy consiguiendo sacarle sensaciones: preocupación, diversión, arrepentimiento e incluso sorpresa. Ya no parece tan frío y robótico como antes, definitivamente ha sido una buena idea que haya decidido ser padre, porque, aunque los demás no lo noten, se está humanizando. Parece como si tuviera sentimientos

-¿A qué vino esto? –gruñe

Me limito a sacarle la lengua y a seguir riéndome a carcajadas, y aunque espero el golpe, éste no llega, sino que se queda en silencio a mi lado, sin saber muy bien qué decir. Parece que está conociendo hasta el no saber cómo reaccionar. Todo esto ha despertado algo en él.

Veo que me mira de reojo.

¿Y si…?

-Qué molesto eres –se levanta como si se estuviera maldiciendo a sí mismo, y ocultándome su rostro.

¿Y si esos sentimientos…? ¿Y si ese amor que no llega con Umiko…? ¿Y si los estuviera despertando por alguien más?

-o-

(0) No soy médico, así que alguien me corrija si acabo de decir una burrada.

(1) Por si alguien no lo ha pillado, "por favor" "por babor". Babor es el lado izquierdo de los barcos. Sé que ha sido muy malo, cargad en mi cuenta los gastos del entierro por los que hayan muerto por lo malo que era XD

(2) Stand: 1. m. Instalación dentro de un mercado o feria, para la exposición y venta de productos.

(3) Picarse significa enfadarse.

(4)Que conste que esta tontería la inventé yo un día y se ha convertido en una frase mía y de mis amigos XDDD Me sentiré honrada si la queréis usar XD

Por fin Naruto no parece tan tonto como normalmente ¡Buenas! ¿cómo andan? Yo muero entre trabajos, cosas que estudiar y alemán, pobre de mí, estoy más liada que… que… no sé, que una bobina de hilo o una serpiente muy larga sobre mí misma Owo. ¡Ya escribí el primer capítulo del nuevo fic!Pronto pondré el resumen y lo subiré, aunque adelanto que probablemente también sea NaruSasu, o quizás no, quién sabe, no me entiendo ni yo XD

¿Quejas? ¿Sugerencias? ¿Faltas de ortografía? ¿Peticiones? ¿Filósofos danzarines de tangsa, una mezcla de tango y salsa, que se han vuelto locos de pensar que si el Imperio Romano cayó, que quién lo empujó, pensando que ¡quizás vuelva! ¡y nos maten a todos! ¡o nos hagan caernos y nos hagamos pupa haciendo que la gente se haga una conga de gente dolorida y saturando las calles!?

Ñá. Hoy se me ocurren cosas raras XD

¿Próximo capítulo? Hasta el jueves no tengo tiempo, lo siento T-T El 30 de noviembre