Disclaimer: Personajes creación de S. Meyer ©. La historia es lo único propio. Sí, mi imaginación dio para mucho con un Edward de esa cantidad de hormonas revoltosas andando vueltas por ahí. y no envidio a Bella...Porque me imagino siendo ella. Nahh!! mentira... (Espero que mis terapeuta no lea esto XD)

Gracias a todas las nuevas lectoras y sus Lindo Reviews! Nos leemos abajo ¡Enjoy!


Mía

Capitulo 7: Negandome a creerlo

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Caminaba por los pasillos de la Universidad con total calma y tranquilidad ¿Para que apurar cuando la hora de la comida recién había empezado? Además después de las vacaciones – hace solo un mes habían terminado - uno nunca esta tan concentrado como debería. Empezaba un nuevo semestre y con eso también para mí empezaba el primer año de mi magister, recién ahora. Había decidido luego de terminar mi carrera aprovechar el tiempo y perfeccionarme de inmediato, aprovechando también que me habían ofrecido una plaza para realizar clases como profesor suplente mientras obtenía el post-grado. Era una oferta tentadora, eso me mantendría ocupada y sin tiempo para pensar.

Era lo que menos quería, porque siempre mis pensamientos terminaban en él.

Alice, por su parte habiendo terminado ya su carrera. Decidió irse a París a "Inspirarse" según me dijo. Bien sabía yo que solo lo hizo para estar en la ciudad del amor con su flamante novio.

Alice, Mi incondicional amiga. En las buenas y en las malas…siempre.

Antes de irse a París había decidido pasar unas semanas con su familia en Forks.

No pude evitar sentir que mis rodillas flaqueaban y mi respiración se hacia pesada de solo recordar quien vivía allí. O por lo menos de quien había escapado la última vez que estuve allí.

Aún recuerdo cuando recibí su llamado antes de llegar a nuestro departamento, lejos de Forks.

-¿¡Porque rayos te fuiste?! ¿Paso algo? ¿Esta todo bien? Isabella no me asustes...Mi hermano se encerró en su pieza, no me contesta yo…-

-Este todo bien…yo…Charlie me llamo. Me necesita – mentí. Por teléfono era mucho más fácil engañar a Alice. Pero bueno, ahora era una maestra de la mentira.

No podía derramar más lágrimas, creo que es imposible que una persona tan común como yo tenga más litros de agua en su organismo como para seguir produciéndolas.

-Pero si aun queda una semana…-

-No importa Alice, por favor perdóname por no avisarte. Despídeme de tus padres y de…- trague pesado y dolorosamente –Y de Edward, por favor.- costo demasiado pronunciar su nombre sin recordar sus beso y sus palabras.

Después de eso, le conté una historia lo bastante creíble para que no siguiera con su interrogatorio. No lo necesitaba.

Así a la semana siguiente me había enterado que él se comportaba como un zombi -según la descripción de Alice – me torturaba todas las semanas escuchando a mi amiga relatarme como estaba su hermano y lo preocupaba que estaba por él.

No comía, no salía, no vivía. Se comportaba como alguien que no era él, su esencia se había perdido y yo era la culpable. Estaba muriendo casi tan lento como yo... agonizaba con cada mención suya.

Yo… soy una mierda.

Un día cuando no aguante más y me levante para no seguir escuchando a Alice hablándome de él. Ella me intercepto, me tomo de los hombros y me zarandeo llamando mi atención. Alice nunca fue agresiva pero ahora parece que la situación la había superado.

-¡Idiotas! ¡Ambos! ¿Qué mierda pasó para que no se siguieran viendo?

-¿De que hablas? – la mire confusa. Pues en ese instante no entendía su actitud.

-Hablo de la relación que tenías con mi hermano. Lo sabia, no me mires tan horrorizada. Siempre lo supe. Que tú estabas enamorada de él y más aun que mi hermano se moría por ti-

-Alice

-Era obvio saberlo ¡Si eres un libro abierto! Ambos ¡Ambos se veían tan felices esas semanas! Pero un día te vas, me inventas quizás que barbaridades y lo dejas destrozado. ¡He intentado que abras los ojos Bella! que veas que él te ama. Te necesita y tú a él ¿Qué pasó?

Otra vez las lagrimas. Es que Alice no entendía que lo hice por él, siempre por él. Que el maldito de Jacob me había orillado a hacerlo.

Se lo conté mientras me afirmaba de lo que estuviera a mi alcance para no derrumbarme. Ella solo se limito a escuchar y al final solo me miro reprobatoriamente.

-¿Crees que no lo hubiéramos aceptado? ¿Crees que mi familia es así? ¡No puedes ser más estúpida, Como dejaste que ese! ¡ARG! - me miraba ofendida. No me ofendio su comentario, sabía que tenía toda la razón. Por primera vez el miedo se trasformó en pánico por haber elegido diferente.

-Tenia miedo y le rompí el corazón Alice… ya no hay vuelta atrás- le dije sollozando.

Después de 2 años ya no había vuelta atrás y Alice ya no quiso refutar el hecho.

Lo había perdido y todo era mi culpa no merecía ninguna redención de nadie.

Ese día Alice solo se fue dejándome sola saliendo del departamento con un portazo pero volvió y me regalo su brillante sonrisa y con eso su apoyo.

Nunca volvimos a referirnos al tema y ella nunca hablaba de él cuando yo estaba presente, quizás notaba que era como si me enterraran un cuchillo directo en mi pecho. No quería recordar mis estúpidas decisiones. Jamás lo volvería a ver y es tan devastador. Muy devastador aceptarlo.

Han pasado ya 4 años desde que le dije esas mentiras a él. ¡4 años! Yo aun le lloraba. Cada noche soñaba con él, con su cara, y con ese último día.

¿Por qué recordaba esto ahora? No lo sabía, ni me gustaba hacerlo. Hace meses que no recordaba el lacerante dolor que me hacia difícil respirar a veces. ¡Que digo! Siempre.

Pero me lo merecía.

Sacudí mi cabeza antes de tener que ir a retocar mi maquillaje. Entre a la cafetería con total seguridad. No era que de la noche a la mañana tuviera un aspecto diferente y mucho menos ahora que era profesora. Usaba lo mismo – un poco más formal – que usaba cuando venia a clases el año pasado. Si no supiera que dictaba clases, claramente pasaba como una estudiante más.

Después de sacar un menú vegetariano y una soda me senté en las mesas individuales que están cerca de las grupales al lado del ventanal. Había una vista hermosa desde esta posición; árboles frondosos y colores formidables.

Comer sola no era algo desagradable para mi, pero si echaba muchísimo de menos a Alice y sus constantes bullicios, sus risitas o sus regaños. Quizás por eso, constantemente buscaba con la mirada algo interesante con que divertirme mientras comía.

Chicas y chicos conversando animadamente, gente leyendo mientras comia otras viendo la Television, un programa de la tarde. ¡Aburrido! No habia nada interesante que mirar...

Mi vida era una rutina constante. Sin nada más que el trabajo y… nada más.

Había salido con algunos tipos mayores que yo pero nunca llegaba a nada. Creo que yo era la que no se los permitía. Y es que no podía estar con nadie pues todos eran comparados inconscientemente con su aroma, son sus movimientos, con sus palabras…

La mayoría de las veces terminaba llorando…lo que obviamente los terminaba asustando.

Yo también me asustaba.

Se me cayó la soda en la mesa sin percatarme haciendo que el chorro de líquido llegara a manchar mi pantalón. Deje mi almuerzo liviano en la basura, se me había quitado el hambre con los recuerdos. Me dirigí al baño con dolorosa lentitud y trate de quitarme la mancha como podía.

Cuando estaba por sacarla por completo un grupo de chicas entraron al baño cotilleando como siempre lo hacían ese tipo de chicas. Trate de ignorarlas pero hablaban tan alto que era imposibles no escucharlas.

-¿Haz oído del tipo ese?- Dijo una chica que venia sacando un cepillo de bolsillo desde su cartera.

-¿Del Dios del Sexo..? – Inquirio la otra.

-Sí, de ese mismo ¿Sera verdad todo lo que se dice? Yo no creo nada –

-Hablas de necesitada. Todo porque no te lo has encontrado – Dijo la otra con una risita.

¿Iban a hablar de sexo? ¡Genial! Tenia que huir de ahi antes que empezaran con sus consejos de como fingir un orgasmo creíble.¡Rayos! Aun no salia la manchita.

-Ojala me lo encontrara para saber si es tan perfecto como rumorean –

-Perfecto es quedarse corta amiga y soy objetiva –

-Es de traslado desde Inglaterra. Ni idea porque se cambio de esa universidad a esta pocilga. Mejor para nosotras ¿Verdad? –

-Bueno esta noche hay una fiesta así que espero que sea mi oportunidad. Te derrite con la mirada, te hace hasta olvidarte de tu nombre y de tu decencia. Yo solo ruego por una probadita del cielo con él – Dijo la otra haciendo que su amiga se sonroja y pusiera nerviosa.

-¡Por favor! Ani...¿Tan bueno es? – Su amiga asintio entusiasmada.

-Y solo lleva un mes aquí, imagina lo que haría con 9 meses más. Aunque las suertudas que han podido probarlo se lamentan que solo han podido una noche después ni las toma en cuenta. Simplemente las ignora-

-Y nada de besos. Él tiene el control, tú o te sometes o nada…- Agrego la chica que habia permanecido en silencio toda la conversación.

-Wow suena a…-

-Dios del sexo Cullen. A eso suena –

Quede petrificada al escuchar el apellido. Cullen. Quizás solo fue una broma de mi subconsciente con todos los recuerdos volviendo hoy a mi mente, era tan solo una mala pasada. Cullen era un apellido común.

Sin más decidí escapar del baño, no más recuerdos.

¡Al diablo la mancha!

No más recuerdos. Me repetí.

Además ¿Dios del sexo Cullen? Si se referían a él. ¿Qué no estaba estudiando en…?

Inglaterra.

Alice lo había mencionado una vez que me conversaba y se le había escapado la información. Medicina en Oxford Brookes University, Inglaterra.

No, no podría. No se cambiara de tan prestigiosa universidad para estudiar aquí. Ni mucho menos estaría aquí porque…porque..

¡NO! El no podía estar aquí.

Me detuve fuera de la biblioteca y automáticamente me obligue a pensar en otra cosa. Entre decidida a esperar que llegara mi hora para hacer mi taller, que empezaba con su primera clase hoy. Un mes después porque era optativo y porque recién me habían designado como profesor titular, debido a la falta de docentes más preparados. Baje y me dispuse a leer algo entretenido mientras llegaba la hora.

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Entre a mi oficina rápidamente para buscar las guías y la lista del curso para ir a la sala de clases. Me había sumergido en el mundo de la literatura tal y como lo hacia en mi época de estudiante – No por nada había estudiado Literatura ¿no? – que no había notado lo tarde que era.

¡Genial! Primer día y la profesora llegaba tarde.

Tome mi carpeta e imprimí rápidamente la lista. Note que se habían agregado 5 estudiantes más que cuando la había revisado ayer. Bueno nada de que preocuparse, el cupo máximo eran 25 personas y solo habían 20.

Ideal, pensé.

Llegue a la sala y ya habían unos estudiantes sentados y con sus cuadernos listos para tomar apuntes. ¿Iban a anotar todo lo que digiera? Por suerte era un taller de lectura, no un ramo de teoría pura.

Los salude cordialmente y ellos me respondieron igual. Era extraño ser la profesora y mirar todo desde el otro extremo. Comencé la clase, saludándolos nuevamente –ya que habían llegado más estudiantes atrasados – y presentándome así como también al taller. Explique de que se trataría y que pediría de ellos.

-Este es un taller de asistencia libre, como habrán notado en sus programas. Solo requiero que me entreguen los trabajos escritos que les pediré a tiempo y se presenten a los exámenes. Basta decir que si no vienen a clases, no puedo asegurar el éxito en este taller – me acerque a la mesa y tome la lista para poder ver quienes estaban presentes – Les daré un incentivo para que vengan y no dejen hablándole al viento – dije entre risas que ellos me acompañaron – Les daré puntos extras en el examen final si vienen a clases por lo menos en un 70% ¿No soy buena?-

Ellos se volvieron a reír ante mi comentario y eso me gustaba. Hacer bien mi trabajo y que ellos me vieran como alguien en quien confiar pero sin pasar la línea de lo respetuoso.

Comencé a pasar la lista, todo fue bien. Monótono pero bien, cuando los nombraba los estudiantes decían el conocido "presente"… De verdad todo iba excelente

Hasta que la letra C estaba por terminar.

-¿Edward Cullen? – susurré y levante mi vista. Rogando al cielo que no fuera el.

Nadie respondió.

Creo que comencé a temblar y a sudar frío. No. No podía ser él. ¡Y mucho menos podía estar en mi clase! Sin notarlo se me cayeron las hojas de la lista. Un estudiante bastante amable me ayudo a recogerlas y acomodarlas en la mesa.

Todos me miraron extrañados y los entendía.

-Profesora Swan ¿se siente usted bien? Esta pálida– Me pregunto una chica de lentes y rizos delineados.

-Sí, lo siento –

Me obligue a sentirme mejor aunque por dentro estuviera poco menos que estallando un volcán. Su fantasma me perseguía, me acorralaba en las cosas que no quería recordar.

Hoy había sido un día de mierda. ¡Todo el día lo había recordado! Y Todo el día había estado sufriendo por su recuerdo.

Continúe pasando la lista como si nada hubiera pasado. Ese tal "Edward Cullen" no podía ser mi Edward, él no había aparecido en mi clase.

Quizás sea una mala broma, una mala coincidencia, una mala jugada del destino.

Era una tortura seguir con esta maldita duda que me carcomía. Pero no podía ser posible..yo..

Quería gritar, sacarme los pelos de la cabeza y desgarrarme la garganta y el corazón con lo primero que se cruzara en mi camino. Pero no podía ser tan irresponsable.

Continúe con el taller, conversamos de sus expectativas de lo que nos les gustaría hacer en un taller como este. Respete sus opiniones pero también les di las mías. Fue un debate interesante sobre la literatura moderna versus los clásicos, que se armo de la nada. Eran estos momentos que me sentía bien en mi mundo de letras.

Agradecí eso, porque me había distraído de lo inevitable. De aquel nombre que había echo que mi mundo volviera a desordenarse y a provocarme el dolor que creí olvidado. No. Olvidado no. Jamás.

Antes de terminar les entregue las guías y deje que se fueran. Algunos se despidieron pero ni cuenta me di. Mi mente volaba en la posibilidad de que fuera cierto que él estuviera aquí, que haya regresado desde Inglaterra.

De pronto recordé la conversación de esas chicas en el baño ¿Podría ser la misma persona? Dios del sexo Cullen…

Inconscientemente, mientras recogía mis cosas y me disponía a dejar la sala, recordé las noches que había vivido con él. Las tenía marcadas con sangre, sudor y lágrimas.

Para mí sí fue como un Dios, Mi Dios personal del sexo. Me hacia perder la noción del tiempo y del espacio. Pero Edward no era de los que se meten con falda que se le cruzara. Él no era así… por lo menos lo que conocí de él. Por lo menos lo que era antes de que lo destrozara.

Caminaba hacia la facultad lentamente perdida en mis pensamientos, con mi carpeta apretada en mi pecho, como si lo estuviera protegiendo de algo.

Si, al final yo lo había destrozado a él, me merecía que por lo menos hoy mi corazón quedara hecho trizas. Sí, más de lo que ya estaba.

Lo merecía.

Me detuve súbitamente al doblar una esquina. No se porque lo hice, fue un impulso del momento. Mi corazón latía desaforado en mi pecho y ese sentimiento se intranquilidad hizo que me escondiera en vez de avanzar, era como si me vinieran siguiendo.

No tenía nada que temer. Si pasaba algo, había guardias que seguramente escucharían mis gritos y vendrían en mi ayuda.

¿Pero que estaba pensando? ¡Demasiadas series de misterio, Bella!

Seguí con mi recorrido, igual de distraída pero aun con ese sentimiento de persecución. Sin previo aviso me gire, solo para disipar las dudas y lo que vi me heló la sangre.

Es cierto que por ese pasillo pasaban muchos chicos que se dirigían a la misma facultad o hacia otra. Es cierto, pero… nadie. Nadie de los que por ahí pasaban me miraba tan fijamente como ese chico.

Y era tan parecido a él, que me dejo sin respiración. Sin motricidad gruesa y sin latidos.

Nos miramos un segundo. Seguramente mi cara de terror fue suficiente para que comprendiera mis sentimientos.

Solo fue un segundo, porque mis hojas nuevamente se escurrieron hacia el piso haciendo que perdiera el contacto visual con el extraño.

No, no era extraño pero no podía ser él.

Levante las hojas como pude y como mi nerviosismo me lo permitió. Todo fue muy rápido. Cuando me volví a levantar ya no estaba, se había perdido en el pasillo. Mis manos volvían a temblar, las mire cuando aun estaba en el suelo recogiendo las hojas que habían volado en todas direcciones.

Me quede en el piso con una mano en mi pecho y la otra tapando mi boca los sollozos que estaban amenazando con salir.

Por favor. No podía ser él.

Me levante, dejando alguna de las hojas en el piso sin importarme. Me dirigí hacia mi oficina como si el diablo me pisara los talones. Me metí a mi Laptop para ver el registro de los alumnos inscritos en mi taller.

Solo quería comprobar que estudiaba este Señor Cullen. Otra vez mi corazón dejo de latir cuando lo vi.

-Medicina – murmure con la voz rasgada.

No. No…¡No!

Trataba de convencerme que no era él. Que no podía ser él. ¿Pero a quien había visto? Tan parecido, un poco mayor, mas desarrollado. Pero hasta con canas lo reconocería.

Era él. Era Edward.

Reí histérica frente a mi Laptop. Me estaba volviendo loca, definitivamente loca. ¡Ahora veía espejismos!

Sin embargo loca o no quería saber si era verdad. Si el realmente estaba aquí, si realmente se había inscrito en mi clase y si era él el famoso "Dios del sexo" que hablaban esas zorras en el baño.

Necesitaba saberlo, porque si estaba aquí. Necesitaba verlo también, aunque fuera desde la distancia o escondida.

Cerré los ojos al sentir con toda su potencia el dolor que me provocaba el creer que fuera cierto. El dolor que me provocaría verlo después de tantos años, después que lo destrozara sin misericordia.

Si era verdad…y el se había inscrito en mi taller. Lo vería ¿verdad? Me negué a la posibilidad, después de lo que le hice al amor de mi vida él no me querría ver ni en pintura. No se aparecería así como así un día y se inscribiría en la clase que dicto ¿Para que? Era impensable.

Simplemente imposible, todo tenía que ser más que una mera y terrible coincidencia.

Aún así la curiosidad podía más conmigo.

..

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Llegue a la fiesta que esas chicas habían mencionado en la tarde. Como dije, bien podía pasar por un estudiante sin esfuerzo. No era tan vieja.

Entre y observe todo con cautela. Unos chicos se me acercaban pero yo los rechaza con delicadeza. No había que enojar a un borracho. Pasee por todo el local, pero nada. Me senté en la barra observando la improvisaba pista de baile sin resultados. El no estaba aquí.

¿A quien quería engañar? ¿Realmente había vuelto?

Me tome el último trago del vaso que me habían ofrecido antes de levantarme e irme definitivamente. Las personas estaban tan atiborradas que me costaba moverlos para encontrar la salida pero la vio desde lejos y me encamine sin esfuerzos.

Entonces choque con un tipo que iba caminando de la mano de una chica bastante ligerita de ropa. No me hubiera causado tanta impresión si al chocar no hubiera sentido millones de descargas eléctricas activar cada fibra nerviosa de mi cuerpo, si el escalofrió que recorrió mi columna vertebral no me hubiera dejado marcando ocupado.

Era una sensación tan familiar y tan aterradora a la vez pero que sin embargo la reconocería donde fuese.

La pareja se había escabullido entre la multitud antes que notaran quien habían chocado conmigo. Iban entretenidos en lo suyo que obviamente no involucraba a terceros. A menos que pensaran en un trío claro esta.

En ese momento poco me interesaba la tipa, solo quería saber quien era el hombre con el que había chocado…

Esa sensación solo me la producía un solo hombre y era él que buscaba.

Me hice paso por donde creí que se fueron y llegue a una puerta que acaba de cerrarse. Solo vi un borrón color cobrizo y rubio entrar a esa habitación manoseándose como podían. Ella intentaba besarlo pero, como el el tipo la evitaba, sin embargo la chica parecía insistente. Por eso no pude ver los rostros.

Iba a abrir la puerta, pero me retuve. No iba a llegar tan lejos. No era él, porque el no se metería con una zorra como esa y mucho menos seria el que se rumoreaba en el baño de mujeres.

Edward era mucho mejor que eso y él NO había vuelto desde Inglaterra a esta universidad de mierda a terminar sus estudios. Y menos había vuelto para verme e inscribirse en mi taller.

El no era así y me convencí de ello.

Di vuelta en mis talones y me fui. Sin mirar atrás y sin pensar mas en el asunto. Lo había llevado demasiado lejos.

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Pasaron 2 semanas desde eso. Y no lo había visto y tampoco ese tal Cullen había aparecido a mi taller semanal. Ni siquiera cuando iba a mis clases del Magister lo había visto y ni había querido preguntarle a Alice cuando hablamos por telefóno. No eso seria desquiciante.

Me prometí a mi misma no pensar en el asunto.

Volvía a entrar a la sala de clases, para hacer el taller semanal. Bien, tenía todo preparado. El tema de hoy seria los estilos literarios. Mire a mis alumnos, siempre tenia la esperanza que ese tal Edward Cullen – que obviamente no era él – apareciera, pero no lo había echo en dos semanas así que ¿Qué podía esperar hoy? Nada, no aparecería.

Los salude como era costumbre y me dispuse a pasar a la lista. Tenía mi mente dispuesta en las hojas que no note a los atrasados entrar y sentarse.

-Camile Cistor – dije acomodándome mis lentes.

-Presente – respondió no con muchas ganas. No pude evitar sonreir.

-Gabrielle Collin – seguí.

-Presente –

-Edward Cullen – dije solo por monotonía sin mirar siquiera en busca de algún estudiante. Ya sabia que el no estaría, lo que seguía era el silencio y la calm…

-Aquí, Profesora Swan – una voz aterciopelada, arrastrada en la palabras, que me helo la piel y al mismo tiempo dejo un calor abrasador en cada poro respondió con tono burlón – Presente –

Levante mi vista, con mis ojos muy abiertos y con una expresión poética.

Ahí estaba, sentado al final del salón. Con su pelo indomable, sus ojos verdes abrumadores y su sonrisa perfecta. Estaba mas grande de como lo recordaba en sueños, más formado...más hombre. Sí eso era posible.

Era él, ya no podía negarlo. Ya no podía engañarme…era él, era Edward Cullen.

Mi Edward Cullen.

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NDLA: Cuatro años despues...grandes cosas han pasado. Espero que el capitulo les haya gustado. Me siento culpable, porque no he actualizado Culpable, pero como que no puedo evitar escribir este fic. Bueno ahora si que no actualizo Mía hasta que no haya actualizado Culpable antes. Me castigo.

Si hay alguna lectora de Culpable aqui, paso el aviso que ya subire el capitulo ¡Lo siento!

Aprovecho esto tambien para gran las muchisimas gracias por los review. No puedo creer que ya vayan por los 200. Jamás me habia pasado y estoy feliz es por eso que en mi perfil coloque dos imagenes que hice del fic Mia, portadas podria ser. Pero bueno, ahi para que les echen un vistazo y me digan que tal.

Gracias a mi beta .Lizzy.

Gracias a Salesia que siempre me deja Review muy constructivos y largos, pero como que nunca se pone con la cuenta entonces no se si tiene como para devolverle los review agradeciendo. y tambien un saludo desde aqui a mi hermana pequeña ^^.

Eso es todo por hoy, espero les haya gustado el capitulo y espero que puedan dejarme un Review con sus impresiones. Si bien me mandaron a jane para la tortura les dire que funciono... XD. Ahora solo pido ..quizas un vampiro asi como por ser para que con su fria piel pueda aminorar el dolor de las heridas. jajajajajjajja besos!

Enichepi