Fic
El Magnate
Por Mayra Exitosa
- ¡Oh Albert!
- ¡Sí! ¡Sí! A si pequeña, ¡Sí!
- ¡Aquí no!… estamos… en…
- ¡Dios! ¡Candy!
Casi endurecidas y como acalambradas sus manos soltaban lentamente, dejando de apretar sus redondos glúteos, para poder abstenerse de nuevo…
- ¡Perdóname, mi amor!
- ¡Albert! Yo… siento
- Tú no tienes la culpa, todo fue tan rápido… yo… te deseo más que a nada en el mundo y… en estos momentos podría hacerte mía… solo mía… eres tan…
- Albert, lo mejor será ir…
- Si, debes irte, debo separarme de ti… si quiero cumplir como debe ser, pero sabes lo mucho que…
- ¡irme! ¿A mi habitación? ¿Solita?
- ¡Dios! No lo hagas Candy… No hagas ese tono, no podré controlarme de nuevo, eres endemoniadamente sexy y… con tu traje… ¡Tú traje!
Giro a ver como ella aun tenía abiertas sus piernas, se notaba húmeda y su pecho sobresalía después de dos botones sueltos…
Ella al verse, se abrochaba apenada y se levantaba, dejando con la boca suelta a quien la observaba hipnotizado, ajustando el agarre de sus manos a la alfombra bajo de él. Como si estuviera a punto de caer a un precipicio, se tomaba fuertemente. Poco a poco, la vio subir escalón por escalón, si había un demonio, en ese momento debía estar sonriendo de oreja a oreja, porque él se dolía frustrado, al notar a su magnífico delator satisfecho y firme, como despidiendo, al general al mando que desaparecía al final de la escalera.
- ¡Maldita sea! Una ducha fría no será suficiente esta vez.
Candy por su parte, entraba en la habitación y una tristeza enorme la sobresaltaba, era frustración, deseo reprimido, sentimientos encontrados, pero esa imagen jamás podrá olvidarla, ella montándose en… como si estuviera en un… ¡Dios! ¡Endemoniadamente sexy! Como pudo alejarse… ella deseaba y el… el tuvo mucha más prudencia, el si la respetaba y… Le dije que ahí no, que… en su habitación. Le dije que sentía… un deseo incontrolable por ser suya y… él se contuvo para… respetarme, yo… no pude. ¿Qué me sucede? Jamás había pasado esto en mí, ¡Lo deseo demasiado! Eso debe ser, nadie me había pedido matrimonio, estaba muy sensible y… todo lo que dijo, quiere cubrir mi ausencia, solo porque me llevará con él, ¡es un amor!
Albert pasaba frente a su puerta, un suspiro y un rostro de derrota, viendo que estaba incomodo por como se había pasado con ella, ahora dirá que… no…. Ahora le confirmó que la ama de verdad, que la deseo con todas mis fuerzas y… ella también a mí. Habrá que apurar los trámites, esto ya no es soportable, se acabo, si se tardan sus madres del caballito, no les doy póliza de seguro, ni donativos que sustituyan el sueldo de mi prometida, ¿o aceptan? O no hay bono por rapidez.
La mañana iniciaba, una tristeza enorme se reflejaba en ella, no había podido dormir, como podrá contenerse hasta que se casen, simple, Dios es mi pastor, nada me faltara, ni paciencia, ni perseverancia, ni… deseo. ¡No!
La alegría iniciaba con un baño frío, Albert tenía mucho trabajo, habría que ir a pedir su mano, hablar con sus madres, ¿Cuáles son los inconvenientes? Simple, muy poco tiempo de noviazgo, muy poco de conocerse, el amor es así, tengo que convencerlas, no son interesadas, la traeré cada que venga a América, es decir, cada año bisiesto. No, cada que podamos o que ella lo desee, las veces que ella quiera venir. Si no puedo, que venga mi Tía con ella y… No, yo me vuelvo loco, mejor la traigo y veo que negocios abro aquí, ahora, contratar una póliza anual para los niños, una mensualidad para beneficencia, si dicen que si, a la primera, les hago un regalo a todos los niños y les arreglo la casita del caballito dejando a personal pagado para que lo haga.
- Buenos días, mi amor. ¿Dormiste bien? Preguntaba Albert emocionado deseando besarla y abrazarla, estaba ansioso. Ella sonreía tímida, se sentía una mujer promiscua, su deseo se había despertado de una noche al día como una bomba.
- Eh, si. ¿Y tú?
- Muy contento, como nunca, deseando llegar… a tu hogar, hay que tramitar todo. Tenemos que avisar a tu iglesia y hacer todo lo antes posible, deseo que nos casemos pronto, muy pronto.
- Yo también. El la tomo de su cintura y la subió a sus brazos giro con ella, emocionado y feliz, ella lo deseaba y así tuviera que hacer hasta lo imposible por amarla con todo el amor y cuidado que ella se merecía… nunca le haría daño, jamás, no si estaba en sus manos, el iría hasta el fin del mundo para ser el mejor hombre para ella.
- ¡Te amo, Candy!
- También te amo, Albert.
En Europa, Elroy recibía una propuesta de negocios, misma que Johnson revisaba asombrado, pues nunca se imagino lo que ahora estaba sucediendo, como William se había desaparecido, ahora estaban los socios, bastante interesados en asociarse, sospechaban que estaban buscando un nuevo mercado y eso los tenía deseando estar en primera fila, para ser los primeros en beneficiarse.
- ¿Cómo ves, George, le decimos que regrese o que se quede un poco más allá?
- Mejor no decirle nada, lo vamos manejando, si requiere de su presencia lo traemos, es lo mejor, William ha estado muy feliz, no sabe que ya han surgido propuestas que no imagina.
- Pues cuando regrese, se sorprenderá, se puso muy deprimido por su divorcio, y esa mujer estaba embarazada, temía que la descubriera mi sobrino, debimos haberle cobrado más por esta situación.
- Lo mejor es no hablar de ello por el momento, cuando regrese, se la topará y verá que está más inflada la hija de su ex socio, que un dirigible aerostático.
- Fue pero para sus padres, es un bebe del chofer. Su prestigio quedo por los suelos.
En el hogar del caballito un grito de felicidad se daba para una pareja enamorada, Candy emocionada abrazada a Albert celebraban que sus madres les daban su bendición y se casarán por la iglesia y legal de manera sencilla y que fuera a celebrar de manera más formal con la familia de su novio.
- Hija, tu eres y has sido un ángel para nosotras. Albert debe saber que eres lo mejor que tenemos, muchas veces la iban a adopta y ella no quiso irse, se negaba y se escondía y se perdía en el bosque y cuantos hombres quisieron quitárnosla y ella siempre se dio a respetar. Hoy Dios te ha dado lo mejor, porque tus ojos dicen lo enamorada que has estado desde que conoces al señor Andrew, para nosotras es la felicidad, no importa que ya no tengamos servicio médico, el gobierno nos apoyara tarde o temprano…
Albert interrumpía y le entregaba un sobre, comentando que había una póliza para todo el orfelinato, una pensión alimenticia fija de su cuenta bancaria para ellos y que vendrían a reparar el orfelinato para que estuvieran en mejores condiciones.
Las señoras se abrazaban llorando emocionadas. Albert quería darles más, al ver que no le pusieron ni un solo pero a su petición, ni una condición, ni problema eso definitivamente era miel sobre hojuelas. Candy estaba abrazándolo todo el tiempo, estaba con su mirada brillosa y su sonrisa efusiva, aun con el incidente de la noche anterior, no se había echado atrás, por el contrario, sentía que ella deseaba que pasara entre ellos esa entrega, y es que el no la había dejado terminar de hablar, ahora se preguntaba si pasaba antes y se arrepentía, debía consumarse el matrimonio lo antes posible, nada de cancelar su boda, tenía que asegurarse que la iglesia y lo que ella le había dicho era un definitivo no, al divorcio.
CONTINUARA. . .
Después de tantas peticiones de escribir un capítulo más de este fic. Por fin se me hizo darme tiempo, espero en Dios sus oraciones para poder continuar,
Un Abrazo a la Distancia
Mayra Exitosa
