Disclaimer.- Ningún personaje de Gravitation me pertenece.
Mister Match
Capítulo VII
Momento
Shuichi se debatía entre el nerviosismo y las ganas de intervenir en la escena que presenciaba, pero, demonios¡era realmente difícil decidirse!
- ¡Yo tengo la razón¿Verdad, Shuichi? – Reclamó Hiro, dirigiendo su mirada hasta el pelirrosa.
- That is not true, my friend – contradijo el rubio Americano, para después adoptar una arrogante pose –. Cualquier abogado sabe que no puede entrar a una casa sin una orden de cateo. No importan las sospechas, importan las órdenes del juez¿cierto?
- ¡Por eso, tonto! No voy a registrarlo precisamente, sólo lo interrogaré e iré al baño y entonces revisaré lo que sea que tenga. Eso es mejor que esperar al juez – replicó –. Shuichi, dile que estás de acuerdo conmigo.
Sin embargo, el pelirrosa estaba a punto de un colapso. ¿A quién debía apoyar¿A su mejor amigo y sus planes maléficos, pero que ayudarían para probar la inocencia del cliente honesto que no había tenido en años, o debía decirle que sí a K para que éste no lo matase?
- Ehm… bueno... yo…
De pronto, el intercomunicador sonó y Shuichi se lanzó sobre éste para contestar.
- Joven Shuichi, el señor Uesugi quiere verlo en su oficina – le dijo Kazumi.
- ¿Te ha dicho para qué? – preguntó, con el ceño fruncido.
- No, pero estaba bastante normal. No creo que sea algo de gravedad – le comentó la secretaria para no alarmarlo.
- Gracias, Kazumi.
Después, se giró a ver a sus dos amigos –que ya habían parado de pelear por un momento– y suspiró.
- ¡Hiro¡No quiero ir! – chilló.
El rubio sonrió maliciosamente y se cruzó de brazos.
- Shuichi¿de veras no te gusta Eiri?
El pelirrosa se giró para lanzarle una mirada asesina, pero K no se dejó amedrentar por la acción (que resultaba más cómica que amenazante).
- Es que… si le tienes miedo a Eiri, considerando tu patrón de comportamiento, me atrevería a decir que temes más por lo que puedas hacer tú a él que él a ti…
- ¿A qué te refieres? – le preguntó Hiro, con una ceja arqueada.
- Es simple. Si te das cuenta, mientras más presiones a Shuichi, hay un momento en el que estalla y termina haciendo algo realizado con más pasión y sentimiento que si lo hiciera tranquilo y sereno. Lo mismo puede sucederle con Eiri, si lo sigue presionando… tal vez Shuichi llegue a…
- ¡Calla! – le ordenó el ojivioleta –. ¡Ni lo menciones! Eso jamás pasará.
- Entonces ¿por qué lo evitas? – inquirió el americano.
Shuichi retrocedió ligeramente y lo miró con enojo, pero no se atrevió a decir más. ¿Qué decir? Extrañamente no tenía ni la más remota idea de qué podría contestarle y eso le irritaba más que la pregunta en sí.
- Voy a ver qué quiere – dijo, saliendo de su oficina con un portazo.
Hiro miró a K por un largo momento, sin que éste le devolviera la mirada, y después negó suavemente.
- Deja de jugar con sus nervios, lo confundes más y eso no será bueno – aconsejó, para luego salir también, seguido de un sonriente rubio.
Eiri se encontraba ordenando los papeles de su escritorio y no dejó de hacerlo tras oír que la puerta era abierta.
- ¿Qué quieres? – le preguntó Shuichi de mala gana.
- ¿Sigues sin aprender a tocar la puerta? – inquirió, sin apartar la mirada de los papeles.
Shuichi no dijo nada.
- Te llamé porque quiero saber cómo vas con el caso de Sakuma Ryuichi – explicó el rubio.
- En eso estoy todavía, estoy buscando el modo de que ella deje de inventarle cosas porque ya arreglé por completo lo del testamento de su padre.
- ¿A quiénes tienes contratados para investigar la procedencia de las difamaciones?
- Yo solo lo estoy buscando.
Eiri quitó la mirada del escritorio y la subió hacia el pelirrosa, quien nunca jamás reconocería que le había dado escalofríos.
- Tienes dos casos más en puerta¿sabes? Te graduaste como abogado, no como investigador privado; así que demuestra esas buenas calificaciones que sacaste y piensa. Necesitamos eficiencia.
Shuichi sabía que, siempre que se encontrara con él, terminaría siendo regañado por cualquier cosa. ¡Ni su padre le echaba en cara algo así! Es más, hasta parecía orgulloso de sus logros algunas veces. Pero se calló, no le iba a seguir al juego a ése endemoniado rubio.
- Estará terminado para dentro de una semana – le aseguró al mayor.
- Ni un día más – declaró Eiri.
- ¿Eso era todo?
- Sí, ya puedes irte.
Shuichi apretó los dientes, pensando "mil veces maldito arrogante". Sin más, salió de la oficina.
Sólo entonces, Eiri se sentó en la cómoda silla y se recargó contra el respaldo. Lo que iba a decirle al pelirrosa es que él tenía las pruebas para callar de una vez por todas a la señora Yamamoto, pero no había encontrado el modo más adecuado y no precisamente porque el mocoso estuviera de difícil.
- Kazumi, voy a salir, cualquier cosa dejaré prendido mi celular – dijo, entrando a su oficina para sacar su portafolios.
- Como diga, joven Shuichi.
Shuichi entonces salió del edificio. ¿Eiri quería eficiencia¡Shuichi le iba a dar una buena clase de eficiencia!
- Tengo que estar en el café en menos de una hora para poder encontrarme con Ryuichi – se dijo.
Se dirigió al estacionamiento y tomó su convertible plata, la primera parada era el restaurant-bar que la señora Yamamoto frecuentaba tanto…
De pronto, su celular comenzó a sonar y contestó, dado que el tráfico estaba pesado.
- ¿Diga?
- Shuichi, soy Suguru, Suguru Fujisaki – dijo el hombre al otro lado de la línea.
- ¡Ah, Suguru! Hace mucho que no sabía de ti. ¿Cómo has estado?
- Siempre puede ser peor. Verás, Tohma-san me ha dejado una fiesta muy importante para organizar y… bueno, la vez pasada tú y yo hicimos algo realmente impresionante, así que me dijo que consultara contigo si podrías… bueno… volver a participar en esto.
Shuichi sintió que volaba, pero de nuevo Eiri, con su voz pasándole por la mente, terminó por desilusionarlo.
- Me encantaría, Suguru, pero tengo a un monstruo por jefe ahora que mi padre no está y digamos que mi trabajo con el caso en el que estoy, no va del todo bien y…
De pronto, su cerebro se iluminó con una brillante idea. ¿Por qué no se le había ocurrido antes?
- Suguru, creo que ya sé cómo podría ayudarte con eso y terminar mi trabajo – le dijo –. ¿Conoces Yuna Yamamoto?
- Por supuesto, ella siempre nos contrata para sus fiestas en su casa de campo por lo menos cada mes.
- Entonces¿también conoces todo el medio por el que ella se desenvuelve?
- No a todos, sabes que es Tohma-san quien se encarga de socializar, pero si tengo a algunos como clientes.
- ¡Perfecto! Estás en tu oficina¿verdad?
- Sí.
- ¡No te muevas de ahí, enseguida estaré allá!
El tráfico empezó a moverse y Shuichi colgó sin esperar la respuesta del joven que era tan sólo un año menor que él.
- No esperaba que llegaras tan pronto – dijo Suguru, sorprendido de ver a un jadeante Shuichi en su puerta luego de haberla abierto tan bruscamente.
- Vamos, tienes que acompañarme – declaró el pelirrosa, todavía tratando de recuperar el aliento.
- ¿A dónde? – preguntó el más joven, con el ceño fruncido.
- ¡No preguntes y vamos! – exclamó desesperado el pelirrosa, tomando a su amigo de un brazo.
- Espera¡fíjate por dónde caminas! – replicó Suguru tras ver cómo Shuichi casi chocaba contra una de las secretarias y el montón de paquetes que cargaba.
- ¡No hay tiempo! – señaló, volteándose a verlo.
Sin embargo, en ese pequeño instante, y para horror de Fujisaki, Tohma pasaba mientras revisaba unos papeles entre sus manos.
- ¡Shuichi, cuida-…!
La advertencia murió en su garganta cuando Shuichi terminó por chocar contra el jefe de la compañía, haciendo que los papeles volasen.
- Eso dolió – se quejó el ojivioleta, tirado en el piso.
- ¡Ah¡Tohma-san¿Está usted bien? – le preguntó Suguru, ayudándolo a levantarse.
El rubio esbozó una sonrisa divertida y asintió.
- Estoy bien, Fujisaki-kun. Ah, Shindou-kun está aquí. ¿He de suponer que es porque decidió apoyar a Suguru? – inquirió, mientras el pelirrosa se ponía de pie.
- Así es – afirmó Shuichi, sonriendo –. De hecho, ahora precisamente salíamos para ver algunas cosas.
- De acuerdo, nos vemos después, Shindou-kun, Fujisaki-kun – dijo a modo de despedida, sonriéndole de modo peculiar al peliverde.
Shuichi no perdió detalle del hecho y sonrió, maquiavélicamente, luego de ver el ligero teñido rojo en las mejillas de Suguru.
- ¡Demonios, Ryuichi! – exclamó al percatarse de que tenía tan poco tiempo para llegar al café.
- ¿Eh¿Ryuichi¿Te refieres al que contratamos para que actuase en la fiesta?
- ¡Ése mismo! Tengo que llegar ya, vamos, no hay tiempo qué perder.
Y dicho esto, salió corriendo seguido de un Suguru muy desconcertado preguntándose ¿qué estaba mal con el abogado?
- ¡Shu-chan! – le saludó el cantante desde la mesa donde se habían sentado la vez pasada –. Ah, Suguru-chan te acompaña.
- Sí, me ayudará con unas cosas del caso y de paso yo le ayudaré también a él con lo de una fiesta que organizará.
Shuichi se sentó a lado de Ryuichi y cuando Jun llegó, ambos pidieron hot-cakes y una malteada de fresa, en tanto Suguru pidió un café americano y un par de huevos revueltos.
- Oye, Shuichi – susurró el cantante, cubriendo a ambos con la carta –¿qué hace aquí Suguru-chan? Se supone que tu trabajo es secreto.
- Es que él será mi primer cliente – murmuró, Ryuichi lo miró con curiosidad y Shuichi se acercó más a él –. Tohma – fue todo lo que dijo a modo de respuesta.
Ambos se separaron y Suguru desvió la mirada hacia la vista de la avenida que daba la ventana.
- Y… Suguru¿qué ha sido de tu vida en el plano amoroso? – preguntó Shuichi.
Fujisaki inmediatamente devolvió su vista hacia él y se sonrojó violentamente.
- ¿Alguna novia, na no da? – inquirió Ryuichi, de forma ingenua.
- Ehm… realmente esas cosas no me interesan – declaró con voz aireada, muy contrastante con el rubor que todavía tenía en las mejillas.
- Ah. ¿Desde cuándo trabajas con Tohma-san? – Suguru dio un respingo ante la mención del nombre –. Es que se ve que te tiene mucha confianza, lo digo porque te dejó a cargo de la organización de la fiesta de nuestra empresa.
- Bueno… yo…
Shuichi se sentía más que enternecido por la reacción tan obvia del menor y le dirigió una mirada cómplice a Ryuichi –cosa que pasó desapercibida para Suguru–.
De repente, el celular del pelirrosa comenzó a sonar, salvando a Suguru de dar una respuesta.
- Un segundo – se disculpó, al ver de quién se trataba, no le quedó más remedio que contestar –. Tatsuha¿qué pasa?
Suguru, en medio de su alivio, fijó su mirada en Ryuichi y se preguntó a qué se debía su repentino cambio de faceta. Ya no se veía infantil ni inocente.
- Estoy con Ryuichi y Suguru en la cafetería de siempre. ¿Eh¿Vienes para acá? Uhm… sí, está bien.
Guardó el teléfono dentro de su bolsillo al colgar, y volvió con sus amigos justo cuando Jun les colocaba sus órdenes sobre la mesa.
- Tatsuha estará aquí en un par de minutos – les informó.
- ¿Es tu novio? – le preguntó Suguru.
Shuichi asintió.
- Ehm, Shuichi, acabo de recordar que tengo que ir a cerrar algo de una presentación que tendré en el Liquid Room – dijo Ryuichi, poniéndose de pie –. Te llamo después¡suerte con tu trabajo!
Y sin darle tiempo al pelirrosa de poder replicar, salió de la cafetería, dejándole su pago a la jefa.
- ¿No te emociona que venga? – inquirió Suguru, atrayendo la atención de Shuichi, quien no entendió a qué se refería –. Tatsuha – explicó el menor –. Es que… bueno, no te escuchas muy contento con la idea de que esté por llegar.
- No es eso, es que…
- Shuichi, tal vez deberías replantearte esto y solucionarlo porque cuando las cosas empiezan así, a veces dañas a más personas de las que crees.
- ¿A qué te refieres exactamente? – le preguntó un más que curioso pelirrosa.
- Bueno… tal vez esté equivocado, pero… deberías ver un poco más a tu alrededor.
La puerta del local fue abierta y Shuichi ya no pudo preguntar más, Tatsuha llegó hasta él y le dio un suave beso en los labios, para luego sentarse junto a él y saludar a Suguru.
- ¿Y esto? – inquirió el pelinegro al ver el otro desayuno sobre la mesa.
- Ryuichi estaba aquí, pero tuvo que irse por algo de su trabajo – respondió el pelirrosa.
- Uhm… qué lástima – dijo en un tono que no sólo se llevó sin querer la atención de Suguru, sino también la de Shuichi.
El pelirrosa hizo nota mental de aclarar un par de cosas después, pero ahora tenía algo qué hacer y estaba seguro que Tatsuha podía ayudarle.
- ¿Y de qué hablaban? – preguntó el pelinegro, tomando la malteada que Ryuichi había dejado.
- Le preguntaba a Suguru por su relación con Tohma.
El menor volvió a dar un respingo, casi escupiendo el sorbo de café americano. Tatsuha se dio una idea del asunto y, luego del guiño de su novio, se declaró oficialmente dentro de la investigación.
- ¿Y bien? – insistió el ojivioleta, centrando su mirada, al igual que Tatsuha, sobre un más que nervioso Fujisaki.
El peliverde sintió que sería un regalo de los dioses si la tierra se abría y se lo tragaba completo. Pero, por lo visto, los dioses no se sentían especialmente misericordiosos con él…
CONTINUARÁ…
Regresé x3
Y estoy de vacaciones, así que ya no se preocupen por las actualizaciones que tardan años, porque serán cada semana n.n
Uhm… bueno, gracias a: Yuki HiyamaMYP – kRk (actualicé, y ya vamos irás viendo las parejas que nos faltan x3), Rikku Tomoe (sí, yo sé, escribo kawaii por culpa de que me divierto con la historia xD Ojalá el nuevo capi te haya gustado n.n), Miki MatsuuraEliza (No te preocupes, tienes toda la razón en presionar u.u es que si por las buenas no entendemos que hay que actualizar, ustedes son quienes nos despiertan n.n y me alegra que haya sido un fic mío el primero que leíste. No te decepcionaré!) y a Susi (No! Jamás abandonaré ningún fic! A paso de tortuga andaba u.u… pero ya toy de vacas y no hay pretexto x3), por sus reviews.
Y paso a invitarles a mi foro de Yaoi, JMusic y a los próximos Juegos de Rol que están por comenzar. Espero contar con ustedes para hacer que la familia en ese foro crezca y pueden estar seguras de que podrán divertirse porque además de un bonito diseño, tenemos muchas secciones que las aguardan.
La dire es (junten espacios n.nU):
yaoidays . foro . st
Ojalá las vea por allá y… por aquí nos vemos pronto!!!
Besos,
Naomi Eiri.
