Seguramente deben estar insultándome por la tardanza, lo sé porque es lo que yo haría. En esta ocasión como excusa pondré las buenas series de televisión, los videojuegos y una que otra cosilla que se presentó.
En fin. El capítulo es algo largo y no quiero quitarles más tiempo, así que lean
…
La fresca mañana aún continuaba. En esta ocasión el día era soleado, muy diferente a lo vivido anteriormente, precisamente era el calor de aquel día el que ayudaba a deshumedecer las prendas y cuerpos de la pareja de coordinadores, después de un tiempo los patrulleros encargados de resguardar el lugar habían regresado; no les agradaba el haber sido engañado, pero preferían no hacer mención de eso, en especial enfrente del "jefe" como llamaban a Máximo.
Afortunadamente para los empapados coordinadores, en el auto patrulla de los recién llegados habían un par de toallas con las cuales lograron secarse un poco.
Así pues, ambos se habían alejado un poco para recibir de mejor manera el sol. No hablaban mucho, puesto que May aun dudaba de sí misma, aun pensaba en si hacerlo o no; y Brendan no notaba lo que ocurría, posaba sus miradas en el resto de las personas: Max parecía un poco triste solo caminaba por el lugar pensando en su padre, estar en ese lugar no era muy agradable y Brendan lo sabía gracias a las miradas de molestia que recibía de su "cuñado". Para evitar ese tipo de situaciones, rápidamente giraba su cabeza, prestando atención en el par de detectives que hablaban con los patrulleros; seguramente los sermoneaban debido a como el Ketchum se había desecho de ellos fácilmente, aunque en si no los culpaban. Después de todo, "no es vergüenza caer ante el mejor".
— "Suponiendo que sea el mejor" — pensaba con algo de celos el chico. Le molestaba la forma en que había sido desplazado. Él veía a Máximo como más que un mentor, lo veía como un amigo, alguien en quien confiar, pero eso era solo su imaginación. Era obvio que Máximo lo veía como una carga más de trabajo.
En ese momento observaba como Ash se acercaba con el peli plateado. Quiso acercarse y escuchar, pero en ese momento May lo llamo indicándole que tenían que hablar.
Mientas tanto Máximo ya se había percatado de las intenciones de Ash, veía su rostro serio bastante diferente el chico alegre que conoció tiempo atrás.
— Dime la verdad Máximo — soltó con voz seria. Hace tiempo que había aprendido a ser directo.
— ¿Qué te hace creer que te oculto algo? — respondió, queriendo retener un poco la verdad
— Es obvio que si lo secuestraron es por que pedirán algo a cambio. Y no creo que se trate de dinero
— Es verdad. Esto es algo que pocos sabíamos, pero creo que es necesario que lo sepas — tomando un pequeño respiro, empezaba a hablar…
La charla concluía. Brendan agachaba la mirada pidiendo perdón. Momentos antes May lo había confrontado acerca del por qué no había hecho nada por ayudar a su padre.
Sin tener respuesta el joven campeón solamente se disculpaba con la cabeza baja, no había podido dar razón de su cobardía. Y no culparía a May si ella tomaba la decisión de odiarlo y dejarlo. Inclusive un par de lágrimas escapaban de sus ojos — Te prometo que haré todo lo posible por encontrar a tu padre, así como entenderé que quieras odiarme y alejarte de mí — realmente se escuchaba arrepentido.
Eso provoco un poco de lastima en May, ella no lo veía como un cobarde. Pero estaba decidida en ayudar con la búsqueda de su padre y quería el apoyo de Brendan en su decisión. No solo por su relación, sino también por que necesitaría el apoyo de Máximo el cual sería más fácil de obtener a través de él. Y viendo el estado de ánimo de este se dio cuenta de que podía usar la culpa para obtener su ayuda.
Primeramente, aparento estar decepcionada, lo cual no era muy difícil ya que en verdad estaba decepcionada. Entendía que quizá él no hubiera podido hacer mucho, pero quizá debió haberlo intentado. A la vez, por un momento, observaba a su ex novio, pensando por un momento en lo que hubiera hecho. Ash podía ser tonto e ingenuo, o por lo menos lo era; pero algo que siempre lo había caracterizado era su valentía, la cual le había ganado el respeto y admiración de muchos. Rápidamente, sacaba esos pensamientos de su mente. Pensaba muy bien es sus palabras.
Suspiro por un momento preparándose para hablar. — Brendan yo…
— Espera — interrumpió ya más calmado — Solamente quiero decirte que sea cual sea tu decisión… No necesitas darme explicaciones — ante esta palabra el cuerpo de May se relajaba un poco. Aun así ella quería darle a entender sus razones, sin embargo había algo que se lo impedía.
Para su suerte, en ese momento un auto policial se aparecía en el lugar provocando que todos se acercaran para saber de qué se trataba. Rápidamente del vehículo bajaban dos uniformados.
El dúo se identificaba ante sus superiores, para después entregar a Máximo un sobre sellado. — Son los retratos que ordenaron los detectives. — Informó al verlo algo confundido.
Parecía no importarle, él consideraba que los retratos no servían de mucho, era algo escéptico en cuanto a esas cosas. Por lo cual opto por entregarle el sobre al Ketchum, el cual recibió para proceder a cortar, pero justo en el momento en el que iba a sacar las imágenes, May se decidió a hablar.
— Tengo algo que decir — con esas palabras llenas de inseguridad lograba obtener la atención de todos — yo… yo quiero decirles… que — No, no podía articular las palabras. Veía la mirada de curiosidad en los detectives, la ceja erguida de Máximo, la confusión en Max y el miedo en Brendan el cual ya tenía una idea de lo que ocurriría.
Y a últimas. La mirada que alguna vez la llenara de felicidad, la mirada que podía leerla como un libro abierto. Al igual que aquella vez en el bosque verde.
Sin embargo estaba decidida. Apretó la mandíbula, cerró los ojos y de un momento a otro, lo soltó — Yo buscare a mi padre. Yo iré contigo… Ash — Lo último fue más un susurro, pero aun así fue audible para todos. Ahora nadie se atrevía a hablar, solamente esperaban la reacción del Ketchum.
— No digas estupideces — Fue todo lo que digo después de bufar. No le había dado mucha importancia a lo recién dicho y ahora seguía en su labor de ver los retratos. Según sus planes tardaría una semana en encontrar a Norman y traerlo de vuelta.
O por lo menos eso era lo que pensaba, ya que al ver los retratos un escalofrió recorrió su cuerpo. Acompañado de furia. — ¡Malditos incompetentes! — recriminaba duramente a los presentes, sorprendiendo a lo más jóvenes. Ya que Máximo y los detectives parecían bastante tranquilos
— ¿Puedo saber a qué se debió eso? — pregunto aparentemente tranquilo, pero por dentro sabía que algo andaba mal. No cualquier cosa ponía a Satoshi de ese humor.
Ash apretaba los retratos con su puño y de un segundo a otro se los arrojaba en la cara al peli plateado ante la mirada de sorpresa de todos excepto del Peñas. Él sabía que había perdido el respeto del Ketchum hace mucho, y lo aceptaba, con simpleza desarrugaba los retratos y lo que observaba no le agradaba.
— ¡Dime! — Ash trataba de controlar su enojo — ¡Por qué esos malditos no se están pudriendo en prisión! — sus ojos hacían conexión con lo de él trasmitiendo su frustración.
— No lo sé — respondía tranquilamente, los retratos estaban muy bien hechos. Y si realmente eran quienes estaban plasmados, tenía un gran problema — ¿estás seguro que son ellos a quienes viste? — pregunto a Brendan mostrándole los retratos.
— Si — respondió — De hecho parecen fotografías.
Ante dicha respuesta. Y recordando los Pokemon que habían usado los perpetradores; no había duda alguna.
— Detective, verifique que Atilá Buson y Juno Hun estén en prisión. — ordenaba. Aunque sabía que no tendría sentido, era obvio que habían escapado. En su prisión, en su territorio y bajo su jurisdicción. Eso era algo que no podía permitir — Valla personalmente sin avisar a nadie.
— A la orden señor — aceptaba rápidamente, comprendía lo delicado de la situación. — ¿Algo más?
— Si — su semblante cambiaba a uno serio — lleve a un escuadrón de sus hombres de confianza. Y ponga bajo custodia a todo el personal. Es obvio que tuvieron ayuda interna, así que averigüe quien o quienes fueron — concluyo. Inmediatamente el par de detectives procedió a retirarse, no sin antes desearle suerte al Ketchum. Les hubiera gustado quedarse solo para ver qué pasaba con el joven Ketchum y la repentina decisión de la joven Balance; pero trabajo es trabajo.
Así pues, una vez aclaraba la identidad de los responsables, no había tiempo que perder. Ash estaba listo para partir, no necesitaba perder más tiempo. Estaba por irse, cuando la voz de serena de Máximo lo detuvo.
— ¿Te vas a ir así? — Preguntó, para después aclarar — ¿sin comida, sin ropa, sin dinero y sin apoyo? — no espero respuesta del azabache. Podía haber cambiado en mucho, pero seguía siendo el mismo chico apresurado. — Oficiales — los llamo, e inmediatamente sacaron del auto patrulla una mochila la cual le entrego al Ketchum — esperando algo como esto, ordené que te trajeran ropa, comida y algo de dinero. — Ash sonreía, ante las acciones del peli plateado.
Pero esa sonrisa desaparecía al momento en que observaba que el otro oficial entregaba otra mochila a la castaña la cual la recibía algo confundida.
Inmediatamente volteaba a ver al Peñas con el ceño fruncido
— También ordene que pasaran con la señora Balance. Tu compañera requerirá ropa — aclaro, con una sonrisa. Esa cara en Ash no tenía precio para él, o eso creía hasta que observo la expresión que ponía Brendan. Tenía un dos por uno.
— Siempre un paso adelante para fastidiarme ¿no es así?
— No exactamente. Tenía pensado mandarte con los agentes, pero surgió esto. Además no creo que quieras ir con él, ¿o sí? — con su cabeza señalaba al chico del gorro blanco. El cual se había alejado un poco para hablar con May. — Y si te preguntas por Max. He de decirte que ya tengo planes para él. — notificaba observando al chico de lentes que intentaba entablar conversación con el Pokemon parlante.
No tenía respuesta para eso. Él estaba acostumbrado a actuar solo, aun así estaba de acuerdo en que necesitaba ayuda, no quería que sus Pokemon salieran lastimados. Sabía que May era una de las mejores coordinadoras del continente y sus habilidades en combate estaban al nivel de grandes entrenadores. Decidido despejar su mente por unos momentos para pensar mejor.
— Ya lo he decidido — informaba claramente pensativo. Atrayendo la atención de los presentes. Lo había pensado, reflexionado, él no era el mismo chico de antes. Y la situación era diferente — Máximo… — para sorpresa de todos se escuchaba algo de remordimiento en aquel llamado. Pero no era nada de eso. Una sonrisa de burla se posaba en su rostro — Trágate esta idiota — reía de forma burlona al momento en que colocaba sus manos en su entrepierna. Ya no trabaja para él, no tenía que seguir órdenes.
Todos estaban atónitos con tremenda falta de respeto hacia el campeón de Hoenn. El jamás había permitido que nadie le hablara así y mucho menos frente a sus ciudadanos. Aparte de que hace unos momentos había perdido la calma con Brendan. Esperaban un arrebato de ira frente al Ketchum inclusive una pelea a golpes no los hubiera sorprendido. No obstante, nada de eso paso.
— Eso no fue muy maduro — fue todo lo que tenía que decir tranquilamente. — Bueno, nos vemos luego. — Nadie esperaba eso, Máximo parecía bastante tolerante con él, a diferencia de con Brendan
— Vámonos — ordenaba Ash a su Pokemon.
— ¡A por cierto! — Gritaba el peli plateado — Esto es algo extra oficial. Así que trata de no llamar la atención — hasta donde el mundo sabía, Ash aún estaba en su arresto domiciliario; realmente pocos era los que sabían lo que pasaba.
Ahora si parecía todo, Ash comenzaba a transitar por el camino que guiaba a pueblo Oldale, mismo que habían seguido los sospechosos. Escuchaba las pisadas detrás de él, provenientes de Lucario; pero después de avanzar unos minutos más, escucho el llegar alguien más. Una vena de enojo asomaba en su frente. May había llegado corriendo, después de todo había decidido seguirle.
Momentáneamente, ya no había nada que hacer en el lugar. Todos procedían a retirarse, dejando a cargo del lugar al par de oficiales que resguardaban originalmente. Brendan veía con desanimo el camino donde su novia y su ex se habían perdido. Trataba de ignorarlo, pero realmente tenía miedo, no solo del peligro que implicaba la tarea de traer a Norman de regreso; sino más bien de perder a May. Sabía que lo pasado estaba mal, había pretendido a May sabiendo de su relación con Ash. Y eso no lo había detenido. ¿Quizás él haría lo mismo?
El llamado de su superior lo apartaba de sus pensamientos. Estaban listos para partir. La actitud desanimada de Brendan no pasaba desapercibida para él, estaba por darle unas palabras de ánimo, pero no. Ya no se involucraría en la vida de nadie.
…
— ¿Podemos descansar? — Ya habían avanzado por casi dos horas. Faltaba poco para llegar a Pueblo Oldale. Y May comenzaba a fastidiar.
En el trayecto había pensado en correr y dejarla atrás, no sería muy maduro, pero se desharía de ella. Sin embargo cada que comenzaba a acelerar, ella hacia lo mismo. Además de que su Lucario avanzaba al mismo paso de la oji azul, tal parecía que comenzaban a llevarse bien.
— Puedes decirle algo —ahora se dirigía al tipo lucha, en el trayecto había tratado de entablar una comunicación con el Pokemon; con preguntas, comentarios y demás frases, no todas eran contestadas y en ocasiones solo respondía con "si" o "no"; sin embargo era más de lo que podía hablar con Ash.
No encontraba las palabras para hablar con él. Tenía la esperanza de comenzar de nuevo como buenos amigos, su intención nunca fue lastimarlo. Aunque que podía esperar.
Tan metida estaba con su conciencia, que el cansancio paso desapercibido al igual que el tiempo. En un abrir y cerrar de ojos se encontraban en la entrada de Pueblo Oldale. Una pequeña sonrisa se posaba en su fino rostro al recordar la primera vez que ella y Ash estuvieron ahí. Ella tan inexperta y el tan entusiasta, totalmente diferente a lo que vivían en ese momento.
— Debería haber alguien patrullando la zona — mencionaba el Ketchum al ver que el camino carecía de seguridad. Aunque eso no importaba mucho, seguramente esos malditos ya habrían pasado por ahí.
Meditaba un momento pensando en que hacer, a partir de ese pueblo se podía acceder a tres ciudades diferentes. No tendría sentido tomar uno de ellos sin estar seguro; por lo que tendrían que esperar. Siendo más sensato comprendió que tendría que tener comunicación con la castaña, pero eso no significaba que tendrían que llevarse bien.
— Nos quedaremos aquí un tiempo — por fin le dirigía la palabra dándole la espalda — compra lo que necesites, no uses el efectivo; si vez a algún oficial ordénale que resguarden las entradas y salidas del pueblo. Lucario ira contigo. — Fue todo lo que digo para comenzar su recorrido.
May estaba a punto de recriminarle el porqué de esa decisión, desde su punto de vista estaban perdiendo tiempo valioso, pero Lucario la había detenido con una negación de cabeza, el mensaje era obvio. Tenía que confiar en él.
…
Entre más recorría el pequeño poblado, más recordaba su etapa inicial, como la primera vez que Ash le mostró un centro Pokemon, o su pequeña aventura con el equipo magma. Ese fue el inicio de todo. Sus ojos se humedecían al pensar como terminaba todo eso, había perdido contacto con Brock, Dawn y Misty no contestaban sus llamadas, Max la ignoraba a pesar de vivir en la misma casa. Todo se había ido al demonio. Sus ojos comenzaban a humedecerse al darse cuenta de todo lo que había cambiado.
— Los recuerdos más hermosos son los más dolorosos y a la vez los más difíciles de olvidar — Lucario soltaba esas palabras llenas de verdad. Le era fácil ver el estado de ánimo de los humanos.
Escuchadas estas palabras limpio sus lágrimas y siguieron adelante, a unos metros se encontraba la tienda Pokemon, compraría algunas cosas y después iría al centro Pokemon, aun necesitaba llamar a casa para hablar con su madre y pedir a sus Pokemon.
…
En ese momento en ciudad Petalburg, Máximo y Brendan, a bordo del vehículo de los oficiales, recorrían la ciudad. Ya habían dejado a Max en su casa para que se preparase. Las movilizaciones policiales habían llamado la atención de los medios; no podría ocultarlo más, ya habían tomado una decisión. Al día siguiente darían a conocer la noticia.
— ¿Estas bien? — Brendan se sorprendía de la repentina pregunta de su superior, no esperaba preocupación de parte de él.
— Si — respondía desviando la mirada hacia la ventana — es solo que me preguntaba si esto es realmente lo que quiero, esto de ser campeón, creí que sería fácil
— Eso es algo que solo tú puedes decidir. Las habilidades las tienes, el carácter es lo que hace falta, incluso en mi
— ¿Te hubiera gustado que él estuviera en mi lugar? — pregunto sin más. Era obvio de quien hablaba
—Para nada — confesó con total honestidad — la primera vez que lo conocí me pareció un entrenador totalmente común, inclusive en la liga no hizo muestra de alguien extraordinario. Aun así nos superó a todos y cada uno de los campeones regionales. Así que no me hubiera gustado que ocupara tu lugar. Me hubiera gustado que ocupara el mío — hasta los oficiales que iban en los asientos de enfrente se asombraban — Me hubiera encantado dejar a Hoenn en sus manos — no había más que decir. Ya habían llegado al hotel donde se asentaban. Tenían que descansar y preparar todo para el día siguiente
…
De regreso en el poblado de Oldale, la castaña y el Pokemon espécimen lucha ya habían arribado al centro Pokemon, hace unos momentos había terminado la video-llamada con su madre. Como siempre le rogaba que tuviera cuidado, le había pedido hablar con el Ketchum y al decirle que no se encontraba ahí, la actitud de su madre había cambiado. ¿Cómo podía dejar a su hija sola? estaba molesta, pero May le pedía que se calmara, le repetía una y otra vez que ya no era una niña. Parecía haber funcionado, la señora Balance se despidió más tranquila, tenía que ser fuerte, por su esposo, por sus hijos y por ella misma. A pesar de todo se mostraba positiva sabía que pronto se reuniría con su esposo.
…
— Supongo que no llegara ¿verdad? — la hora de la comida había llegado, solo ellos dos estaban en el área de comida, para sorpresa suya, a Lucario le gustaba la comida humana, era como si fuese más humano que Pokemon
— No tienes que preocuparte — respondió y siguió comiendo tranquilamente
— No lo hago. Solo que es posible que ya este fuera del pueblo, que tal si nos dejó y…
— Si se hubiera ido, yo lo sabría. — Interrumpió — Nuestras auras están conectadas. — Aclaró al ver la confusión en el rostro de su acompañante
— ¿Enserio? — Su rostro ahora era de fascinación — ¿qué más puedes hacer?, ¿eres como el Lucario del Árbol del comienzo?, ¿y qué fue lo que hicieron con Suicune?, fue realmente sorprendente y…
Ella seguía hablando, le sorprendía lo alegre que se había puesto de repente. Tan diferente a su maestro, le costaba pensar que ellos habían tenido una relación; pero algo que realmente le sorprendía era ver lo diferente de los comportamientos, le dolía ver a su maestro con tanto dolor, tan infeliz y a la persona que le había provocado eso, tan ¿alegre? Aun así no podía culparla, inclusive hasta le agradaba. No obstante, no contesto ninguna de sus preguntas.
— ¿Por lo menos puedes decirme como se conocieron? — pregunto al ver que era ignorada
— En otro momento quizá — se limitaba a responder, continuando con sus alimentos
…
— Pueblo pequeño, pocos habitantes, poca seguridad, poca policía — se decía así mismo el Ketchum al ver a un par de agentes dormidos dentro de un auto patrulla. Al principio había decidido recorrer el poblado para pasar el rato, despejarse un poco y pensar; además de verificar que no hubiera algún malhechor por ahí, era un pueblo tranquilo y le agradaba verlo así. Pero algo que no le agradaba era la incompetencia, por lo que despertó a los oficiales tocando levemente el cristal
— No deberían estar resguardando los caminos — pregunto de forma tranquila con una falsa sonrisa. El efecto fue rápido, los oficiales palidecían inmediatamente. Se les había informado que un agente pasaría por ahí y viendo el porte de ese joven de cabello negro estaban seguros de que él era dicho agente
— Lo siento señor… — hizo una pausa para que se presentara
— As… Sato — corrigió a tiempo. Pocos lo conocían por ese nombre y recordaba la advertencia de no llamar la atención. Hasta donde ellos sabían él era un efectivo cualquiera
— Como le decía señor Sato, solo hay 6 oficiales en el pueblo. Y bueno… hay tres rutas que cubrir y bueno no hemos descansado desde hace 2 días así que… — no era necesario decir más, el "señor sato" ponía una mano en su hombro en señal de comprensión
— No se preocupen. Descansen y en cuanto estén mejor sigan resguardando el camino. Solicitaré que les manden refuerzos — comprendía a la perfección, como lo había dicho antes un pueblo pequeño significaba pocos oficiales, por lo cual no podía culparlos. No era un maldito sin sentimientos como muchos creían. El problema radicaba en que él no quería cambiar la visión de los demás
Sin mucho ánimo se despedía de los uniformados; ya comenzaba el atardecer, lo mejor sería pasar la noche ahí. Seguramente mañana ya tendría el rastro
…
En ese momento en otra parte del lugar, la castaña y el tipo lucha caminaban por el verde césped del pueblo, después de comer decidieron, o mejor dicho May decidió, dar un paseo para la ayudar a la digestión. Todo iba bien, hasta que un estrepitoso ruido hizo dar un brinco a la Balance.
— ¿Qué demonios? — grito enojada al voltearse para ver de dónde provenía tal sonido.
Se trataba de un trio de motociclistas típicos con sus motos escandalosas, sus chalecos de cuero, gafas oscuras, peinados extravagantes y brazos algo musculosos
— Hola, hola preciosa — el, al parecer líder del grupo, comenzaba con los piropos secundado por sus secuaces. Aun así May los ignoraba continuando con su trayecto cruzada de brazos y rostro molesto
— Vamos hermosa, una lindura como tú no puede andar caminando por ahí ¿Por qué no subes y te llevo a donde quieras? Te prometo que no te arrepentirás
— Ni en tu mejor sueño perdedor, además tengo novio — Esas palabras no le agradaban para nada al líder, inmediatamente sus secuaces comenzaban con el típico "Uhhh" provocando enojo en él. Lucario se retrasaba un poco, pensando en que las cosas se salieran de control
Parecía que sus precauciones eran correctas, de un momento a otro el líder le cerraba el paso a la Balance y la tomaba fuertemente de la muñeca
— Suéltame maldito — gritaba a la vez que forcejeaba con el hombre en la moto. Lucario estaba listo para actuar, sin embargo la figura de su maestro a unos metros hizo que desistiera.
— Oiga jefe, mire eso — uno de los malhechores señalaba al Ketchum que avanzaba hacia ellos con paso y semblante tranquilo. Inclusive una sonrisa podía apreciarse en su moreno rostro
— No me digas que ese debilucho es tu novio — se burlaba, después de arrojar a la oji azul al suelo. En primera impresión el de la gorra parecía un flacucho, pero al acercarse se podía notar su cuerpo bien trabajado
Mientras tanto Lucario se acercaba a resguardar a May. Estaba bastante alterada, en el fondo agradecía que Ash se hubiera aparecido. Si tan solo trajera a su Blaziken con ella, fundiría sus motos a sus traseros. Pero quizá ellos tendrían su merecido. Le sorprendía la manera en que Ash encaraba a la pandilla, por muy bueno que fuera Ash en el combate, ¡eran tres! Asimismo recordaba que él no era una persona agresiva, pero quizá eso habría cambiado.
— Quieres que le demos una paliza a tus Pokemon y después a ti o viceversa — uno de los secuaces era quien realizaba la amenaza. Él y su compañero sacaban sus Pokeball listos para una batalla
— Jaja. Eso no pasara — Esa sonrisa despreocupada, provocaba un escalofrió en la pandilla; por lo cual procedieron a liberar a sus Pokemon: Weezing y Muk. Ese Pokemon tipo lucha no tendría oportunidad, se repetían mentalmente.
No obstante, una batalla no se libraría. Con tan solo una mirada, los tipo veneno retrocedían y agachaban la mirada. Eso era impresionante desde el punto de vista de unos ojos azules, los cuales observaban atentamente todo lo que sucedía
Aunque no era la única sorprendida. Ahora los motociclistas empezaban a sentir miedo. Ese chico no era tan normal, y la actitud prepotente de su líder había desaparecido.
Por algún motivo se le hacía conocido ese chico, el cabello, la gorra, el chaleco, las "z"; por más que lo intentaba no podía reconocerlo; pero de algo estaba seguro, era alguien con quien no tenían que meterse
— Bueno… se nos hace tarde así que… — lo mejor sería irse de ahí
— Ohh vamos. Supongo que tipos rudos como ustedes no le temen a la noche. — se burlaba en sus caras
— Bueno puede haber ladrones o algo así por ahí — trataba de excusarse. Lo que más quería era irse, y más cuando el Ketchum se encontraba recargado en el manubrio de su moto.
— La cosa esta así — cambiaba su tono a uno serio —ustedes irán a la estación de policía más cercana y se entregaran por sus delitos — estaba seguro que no eran santos
— Y… ¿y que si no? — trataba de aparentar valentía, pero lo cierto es que presentía algo. Más cuando el Ketchum colocaba una de sus manos en el acelerador de la moto
— Bueno… Supongo que no debe ser fácil conducir una de estas con un brazo roto… o una pierna… o ambos — una sonrisa diabólica acompañaba a la suposición
No tenía que oír más, inmediatamente movía las manos de forma nerviosa — Claro que lo haremos, iremos ahora mismo. — al ver a su líder de ese modo, los secuaces lo imitaban. — Y le pido una disculpa por lo de la señorita — añadía
— Otra cosa. Estoy seguro que tú eres bien conocido en la región, así que pienso que podría usar tu reputación para conseguir información — le sacaría provecho al tipo — claro. Si no te molesta
— Para nada señor… — ahora si mostraba respeto
— Sato — volvía a dar parte de su nombre menos conocido, para sorpresa de la oji azul. Ella sabía de su nombre, pero recordaba que no le agradaba que lo llamaran así
— Para nada señor Sato. Solo diga que conoce a "Biker" y le dirán todo lo que quiere saber
— Ja. Que original. Ahora lárguense. — comenzaba a caminar rumbo al centro Pokemon. — Y no me hagan tener que buscarles. — con esa advertencia los motociclistas salían cómicamente de ahí dejando una gran nube de humo. May aún estaba sorprendida de lo recién acontecido. Aunque no quisiera admitirlo, quería saber más de este nuevo "Sato"
…
La noche se asentaba en Oldale. Los Pokemon de May ya habían llegado, la enfermera Joy los había recibido, ellos junto con los de Ash se quedarían para una revisión. A excepción de Lucario el cual se negó.
Fue así que se disponían a descansar.
— Gracias — Antes de separarse para ir a sus habitaciones, May daba las gracias por haberla ayudado — por lo de hace rato — aclaraba al ver que no había respuesta del Ketchum
— No lo hice por ti — fue su respuesta antes de entrar en su habitación.
— Mañana a primera hora — le informaba Lucario la hora de partida, para después entrar a la habitación de su maestro
Ahora la "compañera" quedaba con algo de desánimo. Tendría que ganarse su respeto. No sería más la damisela en peligro.
…
Hasta aquí lo de hoy gente. Espero no tardar en los próximos caps. Al igual que espero dejen reviews con sus opiniones comentarios y demás, para que sean tomados en cuenta. En los próximos caps se explora más de lo que paso con Ash y todo eso. Así que no desesperen xD
Eso es todo y nos vemos!
