Los personajes que aparecen en esta historia son propiedad de Rumiko Takahashi y los utilizo sin ninguna intención de lucro.
Querido diario: Platícale a la luna
Capítulo VII
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"—No vamos a casarnos"
Ranma lo dijo de forma clara, haciendo énfasis en cada palabra e irrumpiendo un silencio que me dejó escuchar su oración con un eco taladrándome la cabeza.
No voy a negarlo, su afirmación me heló la sangre por segundos que se multiplicaron por miles, y me habría sentido terriblemente desolada si no me hubiese aferrado de inmediato a aquello que me dijera antes de bajar: que fuera lo que dijese, esperara por una explicación.
Cuando tuve la oportunidad de escucharlo, pude comprenderlo, pero nuestros padres no; era incapaz de reprochárselos, ellos sólo buscaban mi bienestar y el de mi bebé, sin embargo, nosotros dos ya éramos unos adultos.
En el instante en que Ranma evocó su negativa, mi padre se levantó de su asiento con una justificable intención de exigirle otra respuesta, aunque fuera a base de golpes y amenazas, más aquella acción no llegó a concluirse. Casi en el acto, la tía Nodoka desenfundó una katana de la que no nos habíamos percatado antes y la clavó justo en la mitad de la mesa, haciéndonos retroceder a todos; especialmente a mi padre y a mi prometido.
—¡Basta! —Profirió ella, manteniendo alejado a su hijo al retenerlo con la vaina del arma sobre su pecho—. No es momento para comportarse como unos niños.
—¿Qué clase de broma es esta, Ranma? —Recuerdo claramente a mi padre insistiendo—. Dices que vas a hacerte cargo de las consecuencias, pero no eres capaz de tomar la principal medida para proteger a mi pequeña.
—Es que no puede entender, señor Tendo —Replicó mi prometido—. Aún tengo muchas cosas que hablar con ella. Tenemos… tenemos muchos asuntos pendientes. No puedo casarme con ella sin haber resuelto todo antes.
—¡Ahhh! ¡Saotome, dígale algo a su hijo! —Imploró a gritos sin darse por vencido, ahora dirigiéndose a su viejo amigo—. Debemos buscar el porvenir del futuro heredero.
—Ranma, Tendo…
—¡Ni se te ocurra decirme nada, viejo! —Le interrumpió, oscilando entre la ira y la posesividad—. Todos ustedes nos han manejado como han querido estos años, pero eso quedó atrás. Compréndanlo de una vez, es hijo de Akane y mío el que viene en camino, así que les prohíbo cualquier tipo de decisión sobre él.
—Sé lo que estás intentando, no obstante, entiende que no puedes manejar esto tú solo—. Añadió la tía Nodoka, hiriendo más el orgullo de su hijo, y consiguiendo que se crispara otro poco.
—Únicamente estoy pidiendo tiempo, mamá —La enfrentó, y sé que luchó por menguar los sentimientos destructivos que le carcomían—. Quiero hacer las cosas a mi manera.
—¿Quieres tiempo? —Decretó mi padre—. Está bien, tómate todo el tiempo que creas necesario, pero no será en esta casa, ni haciéndole daño a mi hija. Quiero que tomes tus cosas y te vayas de aquí. Podrás regresar cuando hayas encontrado la valentía que te hace falta para apoyar a Akane como es debido.
—Escuche, no creo que sea algo que se resuelva corriéndonos—. Pude notar como Ranma, perdió el timón de aquella batalla verbal, pero inmediatamente volvió a recuperarse.
—No, te estoy pidiendo que te vayas a ti solamente—. Replicó mi papá.
—No puedes hacernos esto —. Tuve que intervenir, antes de que las palabras nuevamente amenazaran con convertirse en algo más—. Ranma y yo sólo estamos tratando de resolverlo a nuestra manera.
—Akane, a ti no podría negarte jamás la entrada a esta casa —Mi padre saltó sobre la mesa y se abrazó a mí, lleno de cariño y protección paternal—. Pero Ranma no puede volver hasta que comprenda que un hijo es una situación más seria de lo que piensa.
—Está bien —Respondió mi prometido— Yo voy a respetar su decisión, así como espero que pueda respetar la mía— Luego se detuvo unos segundos para voltear a donde yo me encontraba—. Necesitamos hablar.
Bastaba con que posara su penetrante mirada sobre mí para que pudiera entender sus sentimientos y sus intenciones, y al día de hoy, no sé si esta será la mejor decisión para todos, pero lo es para nosotros… lo es para mí.
—Akane, no vayas a voltear todavía. Espera un minuto más. Esto ya casi está listo—. Me dice Ranma, adivinando que se mueve como un torbellino mientras escucho ruidos extraños no muy lejos de donde yo estoy.
—De acuerdo —Sonreí—. Pero date prisa. En esta esquina está haciendo mucho frío.
Como se lo podrán imaginar, desde hace un par de días, este es nuestro pequeño refugio. Empacamos nuestras cosas esa misma noche, y a pesar de los ruegos de mi padre porque me quedara junto a la familia, tuvo que resignarse a que yo había iniciado la propia.
Me duele no tenerlos cerca, sin embargo, también sé que necesitamos independencia, correr riesgos y, por qué no, disfrutar de la compañía de Ranma sin tener que estar todo el tiempo preocupados porque nos descubran, como si fuésemos unos delincuentes atrapados en nuestra propia casa.
—Akane, voy a apagar la luz—. Me dijo, al tiempo que lo escuchaba bajar el interruptor de la luz.
—¿Qué estás haciendo?—. Me ganaba la curiosidad por saber lo que tramaba. No me había soltado pista alguna desde que llegó en la tarde con una bolsa negra con un contenido desconocido hasta ahora.
—Bien. Ya puedes mirar.
Me di la vuelta inmediatamente. Estábamos en el cuarto que nos servía de cocina, estancia y comedor.
—¿Te gusta?
—Es hermoso—. Respondí alegre mientras me acercaba.
En un extremo de la barra de desayuno, él había puesto un pequeño pino de navidad que debía sobrepasar por poco el medio metro de altura, sin embargo, estaba perfectamente adornado, y con todas las luces de la casa apagadas, los foquitos de colores brillaban como luciérnagas en la noche.
—Ya pasó la fecha —Mencionó él, saliendo de su lugar atrás de la barra para venir junto a mí—. Y no es tan grande como el del Dojo, pero creí que te gustaría tener tu propio arbolito.
—Es… es perfecto, Ranma —Exclamé, agradeciéndole por el detalle, dejando que me inundaran los sentimientos de nostalgia y a la vez, de felicidad por estar a su lado. Era increíble como un pequeño pino podía volver más cálido una habitación, y como dos sonrisas sinceras llenaban los vacíos que aún tenía el departamento.
Todo era perfecto a nuestra manera.
O-O-O
Notas
.n_n Hola, muchas gracias a todas las personas que están leyendo esta historia. Lamento no haber vuelto antes, he andado con mi propia novela de la vida real XD jajaja.
Nos vemos.
