Título: The Consort - El Consorte
Autor: Drops of Nightshade
Traducción: Traducciones. A ver qué sale
Enlace a la historia original: s/11053289/1/The-Consort
Desde aquí, el equipo de Traducciones. A ver qué sale desea agradecer a Drops of Nightshade el habernos concedido el permiso para traducir esta historia.
¡Muchas gracias! ^_^
Capítulo Siete
La Ciudadela – Rusia Occidental – Número 12 de Grimmauld Place
1997
El sol estaba saliendo a la mañana siguiente para cuando Harry y el Señor Oscuro se retiraron a sus dependencias privadas. Se habían desviado a la cocina antes de ir a sus habitaciones compartidas, dejando a una extremadamente complacida Nagini con un ciervo entero para comer. Los elfos domésticos realmente iban mucho más allá de lo requerido para ayudar en todo lo que podían.
Con los ojos pesados por el cansancio y un gruñido fatigado, Harry se desplomó sobre la cama.
—No puedo creer que tengamos que hacer todo esto de nuevo esta noche —, siseó, mirando con ojos adormilados a su amante que estaba de pie junto a la cama.
—¿Te sientes un poco cansado? —preguntó el Señor Oscuro con una sonrisa. Él permanecía desagradablemente alerta, como si no hubiese pasado toda la noche despierto.
Harry le lanzó una mirada furiosa y murmuró—, no todos tenemos la habilidad de estar perpetuamente despiertos.
La sonrisa del Señor Oscuro se hizo más amplia, si es que aquello era siquiera posible, y su voz adoptó un tono condescendiente mientras decía—, te recomiendo que duermas todo lo posible. Te despertaré a mediodía para repasar el programa de esta noche.
Harry miró con más odio aún a su amante, antes de fingir girarse y acomodarse para dormir, ignorando al hombre a propósito. Sintió, más que vio, a su amante alzar una ceja imperiosa ante la infantil acción.
—¿Estás ignorándome? —preguntó con voz helada, la cual quedaba totalmente anulada por el regocijo que resonaba en su núcleo mágico compartido.
—Sí —, respondió Harry tan regiamente como pudo tumbado boca abajo y con sus palabras amortiguadas contra la colcha.
Tuvo su recompensa cuando el Señor Oscuro se rió en voz baja, el sonido inesperado y lo bastante sorprendente como para hacer que Harry alzase su cabeza con asombro y girase para mirar a su amante. No era la primera vez que era testigo de cómo Lord Voldemort reía, pero era un suceso poco común.
No escapaba al conocimiento de Harry que si no hubiesen unido sus núcleos, quizá su amante nunca habría alcanzado ese nivel de capacidad emocional. La fragmentación de su alma podría haberle llevado finalmente a la locura y a la eventual pérdida de cualquier rastro de humanidad.
Harry sonrió a Lord Voldemort, doblegado por la ahora familiar y cálida sensación de afecto dentro de su núcleo mágico.
No hubo necesidad de decir ni una palabra, mientras los dos se movían sin esfuerzo y coordinados, reuniéndose en el centro de la cama para compartir un beso. Fue apasionado, despertando un creciente interés en sus dos cuerpos.
Cuando la mano de Harry se deslizó con claras intenciones hacia la entrepierna de su amante, un brillo ardiente en sus ojos esmeralda, el Señor Oscuro se apartó con visible esfuerzo.
—De verdad que necesitas dormir —, dijo con pesar, abriendo las sábanas de la cama. Antes de que Harry pudiese quejarse, Lord Voldemort ya había alzado su cuerpo y le había depositado en la cabecera de la cama, tirando del edredón rápidamente sobre su cuerpo con un chasquido de su magia.
Envuelto en la calidez de la cama, Harry descubrió que su fuerza de voluntad se desvanecía mientras el agotamiento hacía presa en él.
—Nunca juegas limpio —, murmuró adormilado, sus ojos verdes transformados en meras líneas mientras comenzaba a perder la consciencia.
La curva de la sonrisa de su amante fue la última cosa que vio antes de sucumbir finalmente al sueño.
Tonks y sus dos compañeros de viaje estaban sobrevolando una franja deshabitada del interior cuando el medallón fijo a la escoba de Alia Cross emitió un agudo zumbido. Comenzó a brillar, iluminando el sorprendido rostro de la mujer.
Lake inmediatamente hizo una seña para que todos descendiesen y el trío perdió altura con rapidez, aterrizando en la gélida hierba bajo ellos. El medallón seguía zumbando, vibrando ligeramente como si finalmente hubiese detectado que la Orden estaba cerca en algún lugar.
Alia no perdió el tiempo y sacó su varita de su capa comenzando a conjurar barreras de protección en torno a ellos, por si la Orden tuviese exploradores en la zona. Lake desconectó el medallón del mango de la escoba y sacó su propia varita. Golpeando la moneda de oro y murmurando un hechizo en voz baja, observó atentamente mientras el medallón temblaba y después saltaba ligeramente hacia el Este.
Tonks siguió la dirección y vio una oscura extensión de bosque deformando el horizonte. Lake también miró hacia allí, sus ojos resueltos y decididos.
—Les tenemos —, dijo con confianza.
—No vayas tan rápido —, le espetó Alia mientras terminaba de conjurar las protecciones. Tonks estuvo de acuerdo con ella, la Orden podía moverse en cualquier momento, tomando un Traslador a una nueva localización.
—Deberíamos poner el plan en marcha inmediatamente —, replicó Lake.
—Si hacemos un movimiento erróneo ahora, nuestra misión fallará —, le recordó Alia con voz dura. Entonces se volvió hacia Tonks, sus ojos ámbar clavándose en la otra mujer con su intensidad.
—¿Recuerdas nuestras instrucciones? —le preguntó.
—Sí —, respondió Tonks. Sin necesidad de más indicaciones ella recitó—, me aproximo a la Orden fingiendo que tú eres mi prisionera. Les aseguro mi lealtad por cualquier medio que sea necesario. Si no planean hacerlo, les insto a que usen Legilimancia contigo.
El propio Señor Oscuro había pasado horas tejiendo minuciosamente complejas redes de magia alrededor de las mentes de Alia y Tonks antes de que partiesen hacia su misión. Cuando el experto en mentes de la Orden, el Sanador Cordell, mirase en cualquiera de ellas no encontraría nada que expusiese su plan. Aun más, en el instante en que tocase la magia de Lord Voldemort se le implantaría un sutil conjuro de obsesión. Éste arraigaría en su subconsciente y le animaría a comenzar a deshacer las manipulaciones mentales en los miembros de la Orden.
A medida que más y más miembros fuesen liberados del control mental, comenzarían a darse cuenta del nivel de engaño al que habían estado sujetos.
Si todo iba de acuerdo al plan, la Orden se haría trizas desde dentro.
Lake estaría listo para recibir la señal de que había llegado el momento y entraría justo a tiempo con una fuerza de choque preparada para arrestar a los miembros de la Orden. El Señor Oscuro ya había conseguido el permiso del gobierno ruso para usar un Traslador para llevar a los ciudadanos británicos en masa de regreso a su tierra natal.
El Ministerio Ruso estaba deseoso de apaciguar a Lord Voldemort, pero no dedicarían ningún recurso a cazar a la Orden por ellos mismos. Cuando llegase el momento, se apartarían y harían la vista gorda ante cualquier cosa que el Señor Oscuro creyese adecuado hacer en su territorio.
—Sugiero que pongamos el plan en marcha esta tarde, después de repasarlo de nuevo —, dijo Alia de manera razonable.
Lake pareció estar exasperado por lo que percibía como una pérdida de tiempo, pero asintió de mala gana ante la sugerencia.
—De acuerdo entonces. Empecemos con tu historia, Tonks. Enséñame exactamente qué pasó después de que dejases de suplantar a Draco Malfoy…
Remus entró en el Número 12 de Grimmauld Place a primera hora de la mañana, con el estómago lleno por el Banquete de Yule y los ojos picándole de cansancio. Se movió tan silenciosamente como le fue posible para no despertar al resto de habitantes de la casa, cerrando la puerta delicadamente tras él.
Sirius le había ofrecido a Remus quedarse con él los siguientes días mientras asistía a las celebraciones de Yule, lo cual el hombre lobo había aceptado con gratitud. Aunque Harry se había ofrecido a preparar una habitación para él en la Ciudadela, su lobo se sentía mucho más cómodo rodeado por un entorno y olores familiares.
Caminando en silencio por el corredor principal de la casa, se fijó en que había una luz brillando bajo la puerta de la cocina, indicando que alguien todavía estaba despierto. Curioso acerca de quién seguiría de pie a esa hora increíblemente tardía, Remus fue a investigar.
Encontró a Sirius sentado en la mesa de la cocina, con una botella de Whisky de Fuego a su lado, con apariencia ojerosa y borracha. El sangre limpia apenas reaccionó ante la presencia de Remus, sus ojos inyectados de sangre observando apagados a su amigo hombre lobo.
—Sirius —, murmuró Remus de forma reprobatoria.
—Remus —, balbuceó sarcásticamente él a modo de respuesta.
Cuando Sirius trató de alcanzar la botella de nuevo, que Remus se fijó estaba casi medio vacía, el hombre lobo se puso en acción. Deslizándose en el banco de madera junto al otro hombre tapó la botella de forma resuelta y la alejó del sangre limpia.
Sirius gruñó con fastidio ante aquella acción pero aparte de eso no reaccionó de ninguna otra manera.
—Habla conmigo —, murmuró suavemente Remus. Le dolía ver a su viejo amigo así.
Hubo un largo momento de silencio y Remus comenzó a dudar de que Sirius fuese a decir nada. Entonces habló, con la voz ronca y arrastrando las palabras por el licor que había estado ingiriendo.
—Nunca he sido bueno con los niños —, comenzó Sirius.
Remus no estaba de acuerdo con eso, había visto al otro hombre interactuando con Harry cuando era un bebé y se le había dado bien. Pero permaneció callado para dar tiempo al sangre limpia a revelar lo que le estaba devorando por dentro.
—Desde luego que puedo entretenerles, pero nunca he podido manejar los temas serios. Honestamente, cuando James me dijo que Lily y él querían que yo fuese el padrino de Harry pensé que estaban bromeando —. Sirius rió de manera auto-despreciativa—. Recuerdo pensar lo desafortunado que iba a ser Harry si algo les ocurría a sus padres y se quedaba conmigo. Merlín, yo mismo actuaba como un crío la mayor parte del tiempo, ¿cómo iba a ser un modelo a seguir para un niño impresionable?
Y entonces James y Lily murieron… Harry se convirtió en mi responsabilidad. Pero me fue arrebatado. Merlín… las cosas por las que pasó… —Sirius se atragantó, enterrando sus cara entre sus manos.
Remus se sintió angustiado, tanto por Harry como por su amigo.
—Me esforcé, Remus. Tú sabes lo mucho que intenté recuperarle —, Sirius estaba desesperado, sus ojos gris azulados implorando a Remus que comprendiese—. Ni siquiera sabía dónde le habían puesto, quién estaba cuidando de él.
Cuando escuché que había sido comprado por Rabastan Lestrange, que había sido adiestrado en Afrodita –estaba furioso, Remus–. Quería destrozar a ese hombre miembro a miembro por tocar a mi ahijado—. Sirius casi escupía de furia ahora. Entonces una devastadora tristeza pareció invadirle—. Pero a la persona a la que odiaba realmente era a mí mismo. Por fallarle. Por fallar a James y Lily.
—Hiciste lo que pudiste —, dijo Remus suavemente pero con firmeza—. No puedes cambiar lo que ocurrió en el pasado. Pero ahora eres parte de la vida de Harry. Ahora puedes protegerle.
Sirius rió roncamente ante aquello. Cuando habló su voz estaba llena de sarcasmo.
—Se va a casar, Remus. No estoy seguro de quién me asesinaría primero, James o Lily, por permitirlo.
—Ninguno lo haría —, respondió Remus secamente—. Ambos sabemos que ellos querrían que Harry se casase con la persona a la que quiere. Que es él. Sí, Harry es joven, pero legalmente es un adulto y capaz hacer sus propias elecciones. No lo olvides, James y Lily se casaron jóvenes.
—¡Ellos eran de la misma edad! —argumentó Sirius—. ¿Quién sabe cómo de viejo es exactamente el Señor Oscuro? ¡Podría ser más viejo que tú y yo juntos!
Remus hizo una mueca ante aquello, porque Sirius tenía razón. Aunque el Señor Oscuro físicamente se asemejaba a alguien de treinta y pocos, o incluso veintimuchos, era innegable que hacía mucho que estaba por allí.
Sin embargo Harry había sido puesto en una situación ciertamente única por la unión de su núcleo con Lord Voldemort. El muchacho no había hablado en concreto sobre ello, porque el asunto era comprensiblemente delicado, pero Remus estaba al tanto de que el vínculo alargaría significativamente la esperanza de vida de Harry.
Realmente no había otra persona en la Tierra que fuese más adecuada como compañero para Harry, considerando que cualquier otro envejecería y moriría un día.
—Harry le quiere. Nadie le está presionando para que se case. Eso es… suficiente para mí —, murmuró Remus.
Y lo era.
Sirius lanzó una mirada al hombre lobo, sus ojos desolados.
—Desearía que fuese suficiente para mí también. Le he ofrecido mi bendición a Harry, y le daré mi consentimiento a su matrimonio. Pero… no creo que apruebe nunca realmente su unión.
Remus asintió comprensivamente. Él mismo todavía tenía sus reservas, pero podía ver lo feliz que el Señor Oscuro hacía a Harry. No había duda en la mente de Remus de que Lord Voldemort haría todo lo que estuviese en su mano para proteger y dar al joven todo lo que necesitase.
Sirius también lo veía, pero estaba enredado en persistentes sentimientos de fracaso, ira y pena. Una parte de él siempre se preguntaría si, en una vida diferente, Harry podría haber tenido una niñez normal. Si podría haber encontrado la felicidad y el amor con alguien de su misma edad.
—¿Puedo confiar en que encontrarás el camino hasta tu cama? —preguntó Remus a Sirius severamente.
El sangre limpia sonrió débilmente a su amigo y murmuró a modo de respuesta—, con el tiempo.
Dando una breve palmada en el hombro de Sirius, Remus se dirigió hacia la puerta, deteniéndose para coger el alcohol y colocarlo en el armario con los otros licores.
Antes de salir Sirius dijo en voz baja—, eres un buen hombre, Remus.
Volviéndose, Remus respondió—, tú también lo eres, Sirius. Uno de los mejores.
Dejando allí al hombre para que lo asimilase, Remus salió de la habitación hacia la cama que le esperaba.
Los invitados al Baile de Yule habían estado llegando sin cesar a la Ciudadela durante la última hora, pero el Señor Oscuro y Harry todavía tenían que hacer su aparición. Iban a hacer una gran entrada en cuanto la mayoría de los invitados estuviesen allí.
Harry todavía estaba cansado por la falta de sueño de la noche anterior, pero no había nada que una pequeña poción Pimentónica no pudiese arreglar. También tenía un equipo de expertos estilistas que se asegurarían que estaba más que perfecto para la noche.
Tirando del cuello de su túnica de gala para conseguir un poco más de espacio para respirar, Harry esperó junto a su amante frente a las dos puertas selladas que les conducirían hasta el salón de baile. El leve murmullo de conversación que surgía del interior de la habitación indicaba que un gran número de invitados estaban allí esa noche. Por supuesto, cualquiera que estuviese invitado al baile estaba obligado a ir –todos deseando ver al Señor Oscuro y su futuro Consorte–.
—¿Estás listo? —preguntó Lord Voldemort a su amante, sus ojos carmesí estudiando al joven junto a él.
—Sí —, replico Harry con seguridad. Colocó su mano sobre el brazo de su prometido y se preparó para lo que estaba por llegar.
Lord Voldemort asintió al elfo doméstico que esperaba respetuosamente a un lado y la pequeña criatura chasqueó sus dedos. Las dos puertas se abrieron a la vez y la luz dentro de la habitación que había más allá cambió para enfocar la entrada, creando una zona iluminada frente a las puertas.
Mientras la pareja avanzaba hacia el foco el silencio cayó sobre la multitud. Las cabezas se elevaron para fijarse en la espectacular pareja. Estaban de pie sobre una tarima elevada con un tramo de escaleras que continuaba hasta llegar junto a los invitados allí reunidos. Harry mantuvo su mirada hacia delante, sintiendo sus palmas sudorosas bajo el escrutinio de tantos pares de ojos.
—Gracias por venir esta noche —, comenzó el Señor Oscuro. No necesitó amplificar su voz –imponía total silencio a sus invitados en virtud de su mera presencia–.
—A mi prometido y a mí nos gustaría extender nuestra gratitud a todos por vuestro apoyo durante el último año. Por favor disfrutad de los festejos de esta noche.
El Señor Oscuro era famoso por sus breves discursos, los cuales a pesar de todo provocaban impresión.
Un aplauso entusiasta siguió a su anuncio y el mismo elfo doméstico que había abierto las puertas señaló a la orquesta que comenzase a tocar. Mientras la música comenzaba a subir de tono, el Señor Oscuro y Harry bajaron por las escaleras.
Era tradición que el anfitrión sacase a alguien a la pista para el primer baile de la noche. En el pasado Lord Voldemort habría elegido a Bellatrix, Narcissa u otra importante dama como pareja. Pero ahora tenía un futuro Consorte que un día gobernaría a su lado.
Los invitados se dividieron para que la pareja avanzase, inclinando sus cabezas respetuosamente. Harry estaba demasiado nervioso para prestar atención a la gente junto a la que estaba pasando, sus ojos fijos al frente. Pero se aseguró de que mantener una actitud humilde para evitar que pensasen que era arrogante.
Se hizo espacio en el centro de la habitación, donde el Señor Oscuro condujo a su prometido. La música orquestal bajó de volumen mientras el director se preparaba para señalar el principio del primer baile.
Harry se volvió para encararse con su prometido, con una sensación de seguridad cuando el Señor Oscuro colocó una mano firme en su cintura. Se colocaron en posición y Harry inspiró profundamente, relajando su cuerpo. Había practicado aquello tantas veces con Daphne y Draco; era como algo instintivo para él ahora.
Cuando la música se elevó de nuevo Harry sintió sus pies llevándole al ritmo de la música, siguiendo con confianza la guía de su amante. Habían bailado juntos muchas veces antes, pero aquella noche era diferente.
Esta vez él sabía defenderse y eso marcaba la diferencia.
Pudo sentir la intriga y el orgullo de su amante mientras se movían por el salón de baile, claramente preguntándose cómo había mejorado Harry su baile de forma tan significativa.
La pieza acabó demasiado pronto y Harry parpadeó sorprendido cuando los invitados que les rodeaban rompieron a aplaudir.
—Has mejorado —, le hizo notar su amante en voz baja, hablando junto al oído de Harry mientras se detenían.
—Puedes dar las gracias a Daphne Greengrass y Draco Malfoy —, siseó Harry a modo de respuesta.
Otras parejas estaban entrando en la pista ahora, con un nuevo número musical comenzando mientras el Señor Oscuro y Harry salían y caminaban hacia dos sillones que dominaban el recinto desde un estrado ligeramente elevado.
Acomodándose en uno de los sillones, Harry no pudo evitar una sonrisa de satisfacción en su rostro. Un elfo doméstico se acercó llevando dos copas de champán, que el Señor Oscuro aceptó. Le pasó una a Harry y guardó la otra para sí mismo, tomando un recatado sorbo mientras sus ojos recorrían la sala de baile.
Harry observó a Draco escoltando a Daphne a la pista, los dos acoplándose fácilmente al número musical. Ambos tenían un aspecto maravilloso, Draco llevando un traje diseñado según la última moda y Daphne en un elegante vestido verde oscuro.
Draco le murmuró algo a Daphne, provocando que ella le sonriese y se le escapase una risa, los dos moviéndose en grácil armonía el uno con el otro.
A Harry le asaltó de repente la idea de lo bien que ambos se complementaban el uno con el otro. Habrían formado una pareja memorable.
Aparentemente él no era el único en la habitación que se había percatado de la pareja que tan bien encajaba; Theodore Nott estaba de pie en el límite de la pista de baile, sus ojos completamente fijos en los dos mientras bailaban vals juntos.
Harry no podía ver bien su expresión desde donde estaba sentado, pero a juzgar por el lenguaje corporal del joven, estaba enfadado.
—¿Qué ha captado tu atención? —murmuró el Señor Oscuro, observando a Harry con curiosidad.
En vez de responder a su pregunta, Harry preguntó—, ¿Por que los sangres limpias todavía conciertan los matrimonios de sus hijos?
El Señor Oscuro no se sorprendió visiblemente por la repentina pregunta pero Harry lo sintió a pesar de todo.
Los ojos rojos estudiaron el rostro de su amante antes de elegir cuidadosamente su respuesta.
—Siempre ha sido un aspecto importante de la tradición sangre limpia. Los padres pueden seleccionar una pareja para su hijo que garantice una línea de sangre fuerte.
Harry lo comprendía y respetaba el hecho de que el linaje era crucial en la sociedad sangre limpia. Aun así la práctica parecía una costumbre retrógrada de una era pasada.
—¿Qué pasa si el hijo desea casarse con una familia sangre limpia diferente, una que sus padres no han considerado? —preguntó Harry con curiosidad.
—Entonces se pueden hacer acuerdos alternativos. Si todas las familias están de acuerdo, se puede redactar un contrato matrimonial alternativo —, explicó el Señor Oscuro. Miró a Harry a los ojos y dijo con tono serio—, los deseos de los hijos son tenidos en cuenta. Si están realmente en contra de la pareja que sus padres han elegido, pueden objetarla.
Harry apartó su mirada de aquellos ojos rojos, volviendo la vista a la pista donde sus amigos bailaban vals cómodamente en brazos del otro. Lord Voldemort siguió la dirección de su mirada.
—Daphne Greengrass está comprometida con el heredero de los Nott —, comentó. Harry supo entonces que su amante ya se había dado cuenta de por qué había estado preguntando sobre matrimonios concertados.
—¿Ella se opone a la unión? —preguntó el Señor Oscuro identificando astutamente el núcleo del problema.
—Sí, pero es más complicado que eso —, murmuró Harry, luchando por explicar la situación de una forma que tuviese sentido para su amante—. Ella se opone a la idea de un matrimonio concertado.
Lord Voldemort bajó su cabeza ligeramente comprendiendo, y Harry sintió una oleada de alivio por que su amante aceptase aquello como una reacción razonable.
—Si se opone a esta unión, sus padres simplemente la emparejarán con algún otro, a quien probablemente ella ni siquiera conocerá —, explicó Harry. Sintió una punzada de simpatía en lo profundo de sus entrañas por su amiga.
—Creo que Miss Greengrass se beneficiaría de hablar con Bellatrix acerca de este asunto —, anunció el Señor Oscuro. Harry parpadeó sorprendido, distraído de su preocupación por Daphne.
—¿Bellatrix? —preguntó confuso, dejando de hablar en Pársel por la sorpresa.
—¿Me llamabais? —preguntó la propia mujer, que se había acercado sin hacer ruido hasta detrás de donde se encontraban sentados, sobresaltando a Harry. Había estado tan absorto en la conversación con su amante que ni siquiera había percibido su presencia mágica aproximándose.
Lord Voldemort no se vio afectado por su repentina aparición, claramente habiéndola sentido venir. Nada parecía escapar a su atención.
—Estaba sugiriendo al Lord Consorte que tú podrías ser una candidata adecuada para discutir el asunto de un matrimonio concertado con la heredera de Greengrass —, declaró el Señor Oscuro.
Harry todavía estaba perdido acerca de cómo podía Bellatrix ayudar a entender la materia cuando ella ronroneó—, ah sí, una de las pequeñas amigas de mi sobrino. ¿Un matrimonio concertado dices? Estaría encantada de hablar con ella —, dijo Bellatrix, con una sonrisa ligeramente maníaca en su rostro.
Obviamente leyendo la persistente confusión de Harry, el Señor Oscuro dijo—, Bellatrix estaba originalmente comprometida con Lucius Malfoy.
Harry intentó no reaccionar ante aquello, pero algo de su sorpresa debía haberse filtrado, porque Bellatrix se echó hacia atrás sus salvajes rizos negros y rió guturalmente.
—Sí, es un poco difícil de imaginar, ¿verdad? —cacareó ella—. El arreglo era una idea desagradable para ambos. No ayudó que Cissy estuviese asquerosamente prendada de él.
—Tanto Bellatrix como Lucius pusieron objeciones a la unión y fue disuelta. Narcissa fue sugerida como una nueva candidata para casarse con él —, continuó Lord Voldemort.
—¿Entonces tus padres concertaron tu matrimonio con Rodolphus? —preguntó Harry llegando a la conclusión lógica.
—No, no lo hicieron —, murmuró Bellatrix, con su sonrisa tan afilada ahora como la hoja de un cuchillo—. Acababa de graduarme en Hogwarts –no iba a atarme en un matrimonio tan pronto–. Así que encontré una laguna legal.
A Harry le asaltó el recuerdo de que a pesar de que Bellatrix era descontrolada y un poco loca, todavía era una bruja extremadamente inteligente y llena de recursos.
—Mi Señor casi había logrado el control total del Ministerio —, murmuró Bellatrix, lanzando una mirada de admiración hacia Lord Voldemort—. La mayoría de las familias sangre limpia ya habían jurado fidelidad a su causa. Simplemente decidí llevarlo un paso más allá.
—Bellatrix hizo un Juramento de Lealtad hacia mí —, declaró el Señor Oscuro. Sus ojos carmesí albergaban un destello de orgullo por su seguidora—. Tenía apenas dieciocho, pero era lo suficientemente atrevida como para solicitar una audiencia conmigo. Yo estaba… intrigado por su entusiasmo.
Los labios de Harry se curvaron en una sonrisa ante aquello, imaginando la reacción de su amante al encontrarse por primera vez con una joven tan salvaje y descarada. También estaba atónito por el hecho de que Bellatrix hubiese realizado un Juramento tan joven.
Era un asunto serio, uno que casi estaba a la par con un Juramento Inquebrantable. El Juramento obligaba al que hacía la promesa a entregar su vida por su Señor, a dedicarse completamente a su causa. Si su Señor moría, también lo hacía aquel que hubiese realizado el Juramento.
Harry sabía que cada miembro del Círculo Interno había hecho el Juramento al Señor Oscuro en algún momento de sus vidas, pero nunca se había percatado de que Bellatrix lo hubiese hecho tan joven.
—Mi Juramento a mi Señor tomó prioridad ante mis padres y mis obligaciones familiares —, explicó Bellatrix. Sus ojos oscuros centellearon con satisfacción—. Sólo mi Señor podía ordenar que me casase. Lo que nunca ocurriría, porque había trabajo importante que hacer.
—Cuando Bellatrix vino a mí doce años más tarde anunciando su deseo de casarse con Rodolphus Lestrange, consentí en su unión —, finalizó el Señor Oscuro.
La mente de Harry zumbaba por la nueva información que había recibido, formulando ya un plan para ayudar a Daphne a salir de su aprieto. Pero estaba indeciso, porque significaría que su amiga tendría que realizar un enorme compromiso en forma de Juramento.
Sabía que su amante y él habían discutido la posibilidad de que Harry tuviese su propio Círculo Interno, pero había creído que tendría mucho más tiempo para sacar el tema a sus amigos.
Lanzando su mirada hacia la pista de baile una vez más, vio a Draco dando el giro final a Daphne antes de renunciar al contacto con ella. La escoltó fuera de la pista, los dos internándose en la multitud, sin duda en busca de otros amigos del colegio. Theo ya no estaba a la vista, aparentemente habiéndose marchado en algún momento.
—Espera hasta el final de la temporada de Yule para exponerle tu plan a ella —, siseó Lord Voldemort en Pársel una vez más—. Date tiempo para considerarlo cuidadosamente.
—Tienes razón —, siseó a modo de respuesta Harry, tomando la mano más cercana de su amante y apretándola con fuerza. Por un momento sus miradas se cruzaron, deslizándose a un espacio donde su atención estaba enteramente ocupada por el otro.
—Me tomaré esto como mi señal para marcharme —, bromeó Bellatrix, su sonrisa de nuevo en su lugar.
Recogiendo su vestido en un gesto casi burlón, se inclinó ligeramente en una absurda reverencia—. Mis Señores —, ronroneó.
Después se fue, alejándose tan rápido como había llegado.
Observándola acechar entre la gente, probablemente en busca de su marido, Harry no pudo contener la risa que bullía en pecho. La mujer era una absoluta contradicción, mortalmente respetuosa en ocasiones y aun así tan audaz como para mofarse de sus superiores.
—Creo que es momento de que regresemos a la pista de baile —, declaró el Señor Oscuro, la diversión rondando en algún lugar de sus ojos carmesí tras su encuentro con Bellatrix.
Tomando la mano ofrecida por su prometido, Harry se puso en pie, preparándose para la agotadora noche que tenía por delante. En cuanto estuviese de regreso en la pista, las peticiones para bailar con él probablemente serían interminables.
Con la barbilla alta, y con una cortés sonrisa fija en su cara, Harry entró en el campo de batalla social una vez más.
Continuará...
¡Hola! ¿Qué tal los carnavales? Esperamos que os lo estéis pasando genial ^^
Pobre Sirius, menudo mal trago ha pasado y ahora sabemos un poquito más de lo que sufrió cuando Voldemort se hizo con el poder.
¿Quién más piensa que Daphne y Draco hacen una buena pareja? (aunque eso lo llevo pensando desde la primera vez que los vi interactuar juntos XD)
Me alegra saber que hay una opción para que pueda evitar el compromiso con Theo ¿creéis que aceptará la propuesta de Harry? Estoy deseando que llegue ese momento. *_*
¡Muchas gracias a todxs por vuestros comentarios!
¡Nos vemos el lunes!
Un saludo.
Traducciones. A ver qué sale.
