BOKURA NO GASH BELL!

Especial de Halloween 1: "Un Beso Rojo Entre las Sombras"

Capítulo VII: "Escapa y se Atrapada"

-¡No lo hagan, son amigas! – Gritó.

Fue tarde, las cuatro hermanas empujaron a las chicas intrusas al claro, donde el piso se hundió debajo de sus pies y ambas cayeron a un pozo de más de dos metros de altura, no sufrieron heridas gracias al lecho de rosas en el suelo, pero imposibilitadas de poder escapar de aquél lugar.

-¡¿Por qué las han traído a la trampa?! – Exclamó Milla. - ¡Son amigas! –

-No seas ingenua. – Replicó Patie. – Si ellas han venido hasta aquí solo puede ser por una cosa. –

-¡Escuchen! – Gritó Tio desde el fondo. - ¡Nosotras no sabemos nada de este lugar y tampoco queremos hacerles daño! Vinimos porque nos contaron que en el Inframundo existe un elixir que puede curar enfermedades, y mi madre… ¡Mi madre lo necesita, está muy enferma! –

-¿Y qué enfermedad tiene tu madre? – Preguntó Reira mientras se asomaba al pozo.

-Jamás lo entenderían… - Murmuró Tio tratando de contener las lágrimas.

-No somos tontas y acaban de comprobarlo. – Dijo Jem.

-Nosotras entendemos muchas cosas, incluso más de las que imaginan. – Finalizó Elly.

-Mi madre… ¡Mi madre ha sido ataca por…por un vampiro! – Explicó Tio.

Al escuchar esto último, las cinco hermanas soltaron un grito de susto y huyeron rápidamente del lugar, dejándolas solas en aquél pozo.

Kurumi y Tio estuvieron gritando por horas hasta que terminaron roncas y sin voz, trataron de trepar por las paredes o alcanzar la salida subiéndose a los hombros de la otra, pero todo fue en vano…

Después de unas horas cayeron agotadas sobre el lecho de rosas y se quedaron profundamente dormidas…No supieron cuánto tiempo pasó, pero una voz suave desde la cima las despertó.

-¡Salgan rápido! – Dijo Milla mientras dejaba caer una especie de liana.

-¿Ya ha anochecido otra vez? – Dijo Tio mirando al cielo. - ¡La Luna está azul! – Exclamó después de frotar sus ojos.

-Pero solo han pasado 8 horas… - Murmuró Kurumi mirando el reloj en la mano de Tio.

-Es la hora de la siesta. – Explicó Milla. – Mis hermanas están durmiendo, ¡así que suban rápido! –

Tio se agarró de la liana y trepó por las terrosas paredes del pozo, Milla la ayudó a salir y después, entre ambas, ayudaron a Kurumi.

-Vamos al estanque. – Dijo Kurumi, pero Milla negó con la cabeza.

-Mis hermanas han tapado la entrada y soltaron la Hydra. – Dijo Milla. – Síganme, no debemos perder el tiempo, la Luna no tarda en convertirse en Sol. –

Sin más que decir, Milla salió corriendo entre los espinosos tallos del rosal mientras era seguida por Kurumi y Tio en silencio. La Luna azul que brillaba con sutileza se comenzó a volver violeta, después se hizo rojilla y finalmente terminó de color amarillo, en cuestión de segundos su brillo aumentó bruscamente y el día hizo aparición otra vez.

Estaban pasando cerca de la zona del rosal donde estaban los capullos de las cinco hermanas cuando un grito desgarrador las hizo detenerse.

-¡Es Patie! – Exclamó Milla. - ¿Qué habrá pasado? –

-¡Me han mordido! ¡Las forasteras me han chupado la sangre mientras dormía! – Exclamó Patie aterrorizada desde su capullo.

Kurumi y Tio se miraron atónitas, Milla rápidamente se abrió paso entre los tallos espinosos y llegó hasta su hermana.

-Las forasteras han estado en el pozo todo el tiempo, Patie. – Dijo Milla. – Acabo de sacarlas y no me he separado de ellas ni un momento. –

-¡¿Las has sacado?! ¡Eres una traidora! – Exclamó Patie. - ¡Mira lo que me han hecho! –

Patie giró la cabeza y le mostró el lado derecho de su cuello, efectivamente había ahí dos diminutos puntos rojos. Kurumi y Tio salieron de la sorpresa y caminaron hacia donde estaban ambas hermanas.

-Escucha, Patie. – Dijo Kurumi mirándola. – Tio y yo hemos venido en son de paz y ustedes nos han arrojado a un pozo sin ningún motivo. – Explicó. – Y a pesar de todo no queremos dañarlas, juro que no sé quién te ha mordido.

-Sí, además ya has oído de Milla que nosotras hemos estado en ese pozo hasta hace unos minutos. – Continuó Tio. – Así que no pudimos haber sido nosotras. –

-No sé cómo lo han hecho. – Interrumpió Patie. – Pero han llegado hasta aquí en busca del elixir y poco después me han chupado la sangre. –

-¿Y qué tiene que ver una cosa con la otra? – Preguntó Tio cruzando los brazos.

Las cinco hermanas se miraron fijamente desconcertadas.

-Creo que las forasteras no mienten. – Habló Elly. – No huelen a falsedad. –

Patie hizo una larga pausa y después habló. – ¿No saben lo que es el elixir? –

-No. – Contestó Kurumi.

-¿Y cómo pensaban encontrarlo? – Preguntó Jem.

-Bueno…pensábamos que los habitantes del Inframundo nos recibirían amablemente y nos lo ofrecerían. – Respondió Tio.

-Si no están mintiendo… - Murmuró Patie tocándose el cuello. – Entonces alguien las ha seguido y me ha mordido. –

-¿Quién pudo haber sido? – Preguntó Milla mirando a la pelirroja y la pelinegra.

-No es algo posible. – Contestó Kurumi. – Hemos bajado por un pozo muy estrecho. –

-Sí, solamente alguien tan delgado como nosotras o ustedes podría pasar por ahí. – Terminó Tio.

Patie, Reira, Jem y Elly se juntaron algo alejadas y comenzaron a murmurar entre ellas un rato.

-Tal vez ustedes no sean culpables. – Dijo Patie. – Pero está claro que esa cosa ha venido con ustedes. –

Patie sacó una espina gigante de su vestido que blandió como si fuese una daga, todas las demás hicieron lo mismo exceptuando a Milla.

-¡No se muevan! – Exclamó Kurumi sacando su daga de oro y su cuchillo de plata.

Una vez vieron ambas armas, las cinco hermanas gritaron asustadas y huyeron a toda prisa del lugar.

-No entiendo nada de nada. – Murmuró Tio.

-Yo tampoco. – Dijo guardando sus armas. - ¿Y ahora qué hacemos? –

-No podemos volver por donde vinimos… - Respondió Tio. – Creo que tendremos que buscar otra salida. –

Kurumi observó detenidamente el lugar, rodearon el rosal y descubrieron que un pequeño arroyo corría por detrás de él. - ¿Lo seguimos? – Sugirió.

-¿Tenemos otra alternativa? – Preguntó Tio, Kurumi negó con la cabeza y la pelirroja suspiró. – Andando entonces. –

Caminaron siguiendo el pequeño arroyo por un buen tramo, el cual se iba haciendo un poco más grande, desembocaba en un rio grande que daba a una cascada de 10 metros de alto.

-¿Y ahora a dónde vamos? – Preguntó Tio sentándose en una piedra.

-Bueno, llegamos a un camino sin salida. – Respondió Kurumi. – Aprovechemos para comer y beber algo, estoy agotada. –

-Ojalá que esta agua sea bebible… - Murmuró Tio mientras miraba el rio a su lado.

Kurumi se sentó en el césped al lado de Tio y abrió la mochila que cargaba para buscar un poco de comida.

-¿Por qué has traído una muñeca? – Preguntó Kurumi confundida.

-Yo no he traído ninguna muñeca. – Respondió Tio mirándola.

Kurumi metió las manos en la mochila y sacó del interior una muñeca de porcelana con cabellos rizados de color castaño, mejillas rosadas y piel blanca. Usualmente tenía un vestido negro con encajes blancos, pero ahora estaba en un ceñido calzón de seda hasta las rodillas y una ajustada blusa de tirantes con encajes.

-¡Es la muñeca de Nicole! – Exclamó Tio mirándola. - ¡Te juro que yo no la he traído! –

-¿Y quién pudo haberla metido en la mochila? – Preguntó Kurumi mirando la muñeca.

-Nadie, Kurumi… - Murmuró Tio. – No solo no la he traído, sino que también abrí varias veces la mochila y no estaba ahí. –

-¿Estás segura? – Cuestionó no muy convencida.

-Segurísima, la mochila es muy pequeña y la he revisado varias veces desde que salimos de casa. – Respondió con firmeza.

Ambas se quedaron en silencio tratando de entender la situación, pero una voz detrás de ellas las alarmó y las hizo levantarse de golpe.

-No se asusten, vengo sola. – Dijo Milla con una sonrisa.

Kurumi escondió la muñeca en la mochila rápidamente, Tio se puso frente a la pelinegra para cubrirla y soltó una risita nerviosa.

-Ya-Ya veo… - Dijo nerviosa. - ¿Cómo podemos salir de aquí? –

-Esa cascada conecta con el fondo de un lago del Mundo de Arriba. – Contestó Milla apuntando a la cascada.

-¿Y cómo saldremos por el fondo de un lago? – Cuestionó Tio.

-Creo que sé cómo funciona. – Dijo Kurumi acercándose un poco a la orilla. – Saltamos y al caer en el fondo de ese estanque ahí abajo llegaremos al punto donde se conecta con el fondo del lago arriba. –

-Dos metros de profundidad…y todavía otros más para salir del fondo del lago. – Dijo Tio nerviosa. – Eso es mucho… -

-Tranquila, solo tardaremos unos segundos en salir a la superficie del lago. – La tranquilizó Kurumi. – Solo tenemos que saltar…desde estos 10 metros de altura. -

-Correcto. – Afirmó Milla. – La profundidad del estanque es de dos metros solamente, aunque yo nunca he pasado por ahí. –

-¿Y no quieres venir con nosotras? – Le preguntó Tio.

Milla negó con la cabeza. – Este es mi lugar. –

-Pero tus hermanas se enfadarán cuando sepan que nos ayudaste… - Murmuró Tio.

-Sí, podrían hacerte daño. – Afirmó Kurumi.

Milla sonrió. – No se preocupen, ellas no pueden hacerme nada. – Dijo con seguridad. – Ellas me necesitan tanto como yo las necesito a ellas. –

-Ya veo…Entonces gracias por todo Milla. – Dijo Tio con una sonrisa. – Adiós. –

-Tengan buen viaje. – Dijo con una sonrisa.

-Sí, adiós. – Dijo Kurumi.

Ambas se tomaron las manos y Kurumi se colocó la mochila nuevamente, se acercaron a la orilla y respiraron hondo.

-Estoy muy asustada. – Dijo Tio.

-Yo igual, pero no tenemos de otra. – Afirmó Kurumi. – A la de tres. –

-Una... - Murmuró Tio. – Dos… -

-¡Tres! – Exclamó Kurumi.

Ambas chicas cerraron los ojos y se lanzaron, cayeron con fuerza en el lago y se sumergieron en él, entraron en un hoyo oscuro al fondo y nadaron otros cinco metros hasta que llegaron a la superficie…


¡Yahallo! xHimemikoYukix aquí~

Capítulo 7 de este especial de halloween, creo que no lograré terminarlo antes de que llegue el 31...pero igual lo continuaré hasta el final owo7

Dudas, comentarios, quejas, sugerencias, traumas, demandas, copyright y demás en los reviews siempre serán bienvenidos X3

¡NOS LEEMOS!