La Melodía
Una vez la todos despiertos fueron al comedor a desayunar, Octavia se llevó el libro de partituras que había encontrado, quería leerlo analizar un poco las partituras. Vinyl seguía explicándole lo que habían hecho y descubierto a Fiddle de la manera más discreta que podía. Junto a Octavia se sentó coloratura con un aspecto agobiado y cansado.
-Buenos días...- dijo con un tonó cansado Rara.
-¿Qué te paso? –cuestionó Octavia.
-Larga historia –respondió Rara tallándose los ojos.
Finalmente después de terminar de explicarle a Fiddle, ambas se sentaron junto a Octavia y Rara. Mientras desayunaban Rara vio de reojo la cara del libro de Octavia, al verla por su lomo subió un escalofrió, ya lo había visto antes.
-¿Octavia me permites hacerte una pregunta?
-¿Claro, que pasa? –respondió Octavia.
-¿Dónde conseguiste ese libro? –cuestionó Rara.
Octavia se puso un poco nerviosa ante la pregunta, sin embargo se mostró lo más segura posible y respondió:
-Lo traje conmigo de casa.
- Oh ya veo, perdona es que tuve una pesadilla y bueno tu libro se parecía al que vi en mi pesadilla.
Octavia no pudo evitar sentirse interesada por esta pesadilla y decidió preguntar:
-¿Qué pesadilla? ¿Cómo fue?
-Pues fue extraña, estaba yo en una especie de fuerte medieval podía escuchar muchas voces susurrando en una lengua que no comprendía creo que era latín, de la torre de este castillo salía una tétrica luz de color rojo, rojo sangre. La puerta de la fortaleza se abrió frente a mí dejando salir esta especie de humo negro que no tardo en rodear todo mi cuerpo. Mientras estaba dentro de ese humo las voces se fueron y comencé a escuchar muchos instrumentos y risas, sin embargo no veía nada. Después de las risas misteriosamente escuche un gritó, los instrumentos dejaron de sonar, todos menos uno que entonaba una dulce melodía, sin embargo, su dulzura era opacada por los gritos, gritos desesperados como si huyeran de algo. Fue entonces cuando pude sentir un calor inmenso y percibí un fuerte olor a azufre y cenizas. Después de escuchar esto todo se volvió frio y el silenció reino, sin embargo, podía escuchar la misma melodía… la seguí hasta llegar a una puerta de madera, la abrí y me encontré dentro de una torre rectangular subí las escaleras y al llegar arriba lo primero que vi fue un estante enjaulado con un libro adentro. Recuerdo que fui a la ventana y observé por ella sin embargo en mi sueño no había más que oscuridad afuera. El libro en el estante era igual al tuyo- explicó Rara.
Octavia ahora se sentía aterrada, la pesadilla de Rara coincidía con donde había encontrado el libro y con algo que ella y Vinyl habían visto de camino, razón por la que la dj también mostro cierta alteración al escuchar su pesadilla, el fuego y los instrumentos no se podía tratar de otro cuarto, era el que ellas encontraron. Los demás ponys cercanos que escucharon como narraba su pesadilla la observaron algo perturbados, otros pensativos y otros simplemente preocupados por ella, sin embargo había uno, el maestro de orquesta que desde lejos la miraba con una seriedad que otros dirían que era odio, Rara lo notó y recordó lo que había pasado más temprano, su hambre la abandono y sin más se levantó se disculpó con Octavia, Vinyl y Fiddle y se retiró. Los demás siguieron con la comida.
El resto del desayuno fue normal sin embargo, al menos entre ellas notaron la ausencia de Lyra quien no aparecía por ningún lado, sin embargo no fue hasta que se trasladaron al teatro que Vinyl preguntó:
-¿Nadie ha visto a Lyra?
-No, creí que la vería hoy en el desayuno – respondió Octavia.
- No la he visto desde ayer en la noche, ¿alguien sabe quién eran sus compañeros de cuarto? –añadió Fiddle.
-Ella se notaba muy interesada en el castillo tal vez estuvo dando un recorrido y accidentalmente… -añadió Octavia.
-Se fue a la zona insegura –completo Vinyl.
-Sí.
-Lo que significa que puede estar perdida – dijo Fiddle.
-Bueno tal vez si le comentamos a Twilight pueda enviar a los guardias. –propuso Octavia.
-Cierto, yo buscare a Twilight ustedes adelántense al escenario –añadió Fiddle.
Dicho esto Fiddle fue en busca de Twilight, Vinyl y Octavia fueron tomaron sus posiciones, sin embargo antes de iniciar el maestro de orquestas se acercó a Octavia y le preguntó:
-¿Disculpa te vi leyendo un libro de partituras en el desayuno no es así?
Octavia afirmo con la cabeza y el continuó:
-quisiera escuchar un poco de la música escrita en ese libro. ¿te molestaría mostrarme? Tal vez podamos sacar más material para el espectáculo.
-Supongo que puedo hacerlo – respondió Octavia.
-Magnifico – añadió el maestro de ceremonias.
La condesa Fiore observaba desde un placo el escenario, su ojo fue atraído por el libro de Octavia y ayudándose con unos prismáticos de teatro lo logro ver con más claridad y dijo para sí misma:
-Así que te encontraron…
-Si lo han encontrado, creo que sabes qué significa esto – dijo una voz en su cabeza.
-Se lo que debo de hacer –respondió levantándose y dirigiéndose a la salida del palco.
Fiddle por su lado regreso junto a Vinyl y le dijo:
-Le he dicho a Twilight.
Detrás de Fiddle entro la condesa coloratura y se detuvo junto a ellas, Octavia llegó al centro del escenario abrió el libro en su primera página y lo coloco en el pódium tomó su chelo, su arco y se preparó para tocar la partitura frente a ella, el maestro de ceremonia se acercó a ella para poder cambiar la página cuando viera que la chelista la iba a terminar, con esto Octavia comenzó.
El principio de la melodía era suave, cálida para el oído, sin embargo conforme avanzaba la melodía se volvía densa, profunda y oscura. Jugaba con la clave de fa desde lo más alto que esta llegaba hasta lo más bajo, las escalas eran cambiantes los acordes no solían repetirse con frecuencia, mas, sonaba magnifico. Los demás músicos comenzaron a observarla asombrados por la canción, el eco de la música se escuchó en todo el escenario y pronto pareció que el sonido retumbaba en todo el castillo. Algunos comenzaron a escuchar más instrumentos tocando al unisonó con Octavia pero, no importaba en qué dirección buscaran, a donde miraran, nadie más tocaba… no tardo en escucharse también un coro a ese punto ya sentían que algo iba mal, en este punto las páginas del libro empezaron a moverse por sí solas.
Vinyl se acercó a Octavia y trato de llamarla pero, esta no la escuchaba, la chelista se encontraba en trance sus ojos estaban perdidos en las notas y sus oídos sordos para todo lo que no fuera música, su cuerpo no le pertenecía en ese momento. Del libro comenzó a salir una luz rojiza y las partituras parecían proyectarse en el mismo, al mismo tiempo de debajo del pódium comenzó a crearse una densa niebla negra y el piso comenzó a temblar.
Lejos del escenario donde la desorientada Lyra corría por los pasillos se escuchaba la orquesta maldita tocando al son del chelo de Octavia. La melodía aterrorizaba a Lyra quien desesperada se cubrió los oídos y se tiró al suelo cerrando los ojos por un momento, al abrirlos vio como de las paredes comenzaba a escurrir sangre y en esta se proyectaban imágenes de ponys, al ver esto Lyra se levantó rápidamente y siguió corriendo.
En el escenario por otro lado, pasaba exactamente lo mismo, solo que en este caso el techo fue el que lentamente se cubrió de sangre, Vinyl intentaba hacer reaccionar a Octavia quien aún tocaba. Fiddle observando el techo preguntó alterada:
-¿Qué está pasando? ¿Por qué escurre el techo esta rojo? ¡¿Porque hay ponys tras la capa de sangre?!
-No es simple sangre… -dijo coloratura palideciendo.
-¿Qué? –cuestionó Fiddle.
-Hay que salir de aquí Fiddle –dicho esto coloratura fue hacia la puerta eh intento abrirla pero, estaba atascada.
Coloratura palideció aún más y retrocedió llevándose un casco a la cabeza y diciendo con profundo temor.
-Se acabó… se acabó, vamos a morir.
Fiddle escuchó esto y se acercó a ella preguntando:
-¿De qué hablas a que te refieres?
-En el momento que Octavia termine de tocar, todos los ponys que ves en el techo saldrán como espectros y empezaran a atacar todo lo que vean
-¿Cómo sabes eso?- cuestionó Fiddle aterrada.
-Porque… esa fue la última parte del sueño –respondió Coloratura paralizada.
Como lo explicó Coloratura en el momento en el que Octavia termino la canción su cuerpo se hecho hacia atrás, cayendo al suelo inconsciente y el techo ya completamente rojo, se partió como si de vidrio se tratase dejando pasar a todos estos espectros que rápidamente comenzaron a cazar a los presentes. Twilight quien estaba presente intento detenerlos con hechizos de defensa pero, nada funciono. Los gritos no se hicieron esperar y el caos reino en el teatro, Vinyl observaba aterrada desde el escenario único lugar que estos espectros no atacaban. Al percatarse de eso comenzó a gritar:
-¡Aquí es seguro! ¡Vengan Rápido!
Sin embargo, detrás de ella apareció uno de los guardias y la empujo con fuerza sacándola del área segura. Cuando cayó al piso y volteó la mirada vio a todos los guardias que venían con ellos con las espadas desenvainadas y en dos patas. Los ojos de estos carecían de esclera pues esta se había vuelto completamente roja. Los ponys intentaron subir al escenario, pero los que lo hacían eran o bien empujados fuera del escenario por los guardias o asesinados por los mismos. Sin embargo, la atención de Vinyl vio como justo frente a ella uno de los guardias atravesaba con su sable a uno de los desesperados. El rostro de asombro y horror de la unicornio era imposible de olvidar para quien lo viera.
Twilight mantuvo la lucha hasta que un ataque masivo sobre ella logro doblegarla y la alicornio soltó un grito atroz. Fiddle y Coloratura se pegaron a la puerta y la golpearon constantemente unos ponys se les unieron animados por la pequeña esperanza de que se abriera y pudieran salir… no lo consiguieron.
Lyra por su lado ahora era perseguida por estos espectros, su adrenalina le permitía ir a una velocidad que jamás en su vida se creyó capaz de alcanzar. Su respiración era agitada y su corazón latía más rápido que nunca, sin embargo no lograba perderlas, hasta que en una zona del pasillo la pared se abrió y un casco la tomó arrastrándola dentro. Al momento de cerrarse esta puerta los espectros siguieron su camino sin enterarse que ya no perseguían a nadie.
