Hércules (II)

-Pero, yo he vencido a todos los monstruos – explico levantando las manos en lo alto - Yo…soy…soy la persona más famosa en toda Grecia – suplico a los pies de la estatua que cobraba vida - ¿Qué mas tengo que hacer para probarles que no soy como ella? – su rostro se lleno de dolor.

-Ser famoso no es lo mismo que ser un héroe verdadero – respondió el gran Dios Adam.

-¿Qué más puedo hacer? – trago saliva intentando no llorar - ¿Como demostrar que soy digno?

-Sigue a tu corazón- término con aquellas palabras, la estatua dejo de tener vida en el momento en que un rayo volvió a caer.

Carlos se quedo ahí con las lagrimas amenazando en caer, y lleno de furia golpeo el suelo haciéndolo añicos, se quedo ahí, entre jadeos que definitivamente no eran llantos hasta que Evie apareció abrazándole con ternura.

Al día siguiente Carlos fue despertado por Lonnie quien ya había organizado toda su agenda, la sátiro se limitaba a recitar todas las citas importantes que tenia mientras Carlos era pintado en un jarrón por un artista, lo cual no duro mucho pues el artista se canso de que este se moviera tanto, en cuanto aquel hombre disgustado salió un montón de chicas entraron por la puerta acosando al pobre chico que solo grito por ayuda.

Lonnie de inmediato grito algo sobre una maniobra evasiva y las jóvenes entusiasmas salieron corriendo en busca del héroe, Lonnie fue tras de ellas solo para asegurarse que estas encontraran la salida así como para buscar a Evie que seguramente burlaron su seguridad, en cuanto la puerta se cerro Jay apareció detrás de esta sonriendo encontrando a Carlos detrás de una cortina.

No fue difícil convencer al chico de salir, una sonrisa amistosa, unas palabras dulces y Jay tenía al pobre e inocente Carlos en sus manos, así fue como terminaron ahí con un paseo entre los jardines después de un gran día de emoción.

-Eres realmente torpe – Se burlo Jay al ver como Carlos efectivamente se resbalaba en un escalón cayendo de boca contra el suelo - déjame ayudarte – le tendió una mano al recordar que tenía que ser amable - tienes algo ahí – quito las hojas secas y ramitas que se habían aferrados a sus rizos en su frente - listo no está, deberíamos sentarnos – señalo la banca más cercana al ver como la rodilla del chico sangraba un poco - ¿te has hecho daño?

-Está bien esto pasa siempre soy torpe – hablo con rapidez Carlos sonrojándose en cuanto Jay toco su rodilla - pero bueno ya sanara – mas este ya había levantado su pierna para dejarla en su regazo y examinar la herida.

-Quisiera poder hace eso – respondió dejando su mano en sobre su piel y levantando la mirada para cruzarla con la del pecoso - me gusta más pasear por el techo de las ciudades que las calles, la vista es mejor, aun que siempre termino con algún brazo roto o un tobillo – frunció la nariz al recordar esos dolorosos momentos sobre todo al tener que lidiar con Mal - ya ha curado, realmente no hay daños – se sorprendió un poco pues la herida donde sangraba está completamente limpia, claro que había sangre seca pero ni rastro de lo que la causo.

-Te lo dije – Carlos intento bajar su pierna pero el agarre de Jay era firme manteniéndole en su lugar.

-Eso es bueno para alguien tan torpe – su pulgar acaricio la tierna carne que sostenía - sería una pena que te lastimaras ya sabes algo así como tobillos frágiles – y la otra mano de inmediato acaricio su tobillo con suavidad poniendo mucho más nerviosos a Carlos - ¿entonces no tienes ningún problema?

-Oh. Uh, no. En realidad no – la voz de Carlos salió estrangulada pues la calidez de Jay así como su mirada lo hacían sentir extraño.

-¿nada? - insistió, su mano aquella que estaba en su rodilla subía cada vez más por su muslo - ¿Ni en la rodilla o en algún otro lugar? – le miro fijamente.

-No – jadeo sintiendo aquel inexplicable calor naciendo desde sus entrañas - La verdad es que no – paso saliva levantando su pierna para liberarse de su agarre mas esta vez Jay la atrapo en el aire.

-Eres perfecto C – término colocando un pequeño beso en su tobillo para después dejarlo ir con suavidad hasta el suelo.

-Gracias – Carlos se levanto tan rápido que parecía mareado pues sentía que debía mantener su distancia de Jay quien definitivamente le hacía algo, placentero pero algo -Sabes, cuando yo era niño, hubiese dado cualquier cosa por ser como los demás – Carlos soltó de pronto recordando su solitaria infancia.

-Miserable y mentiroso – gruño Jay cruzándose de brazos levantándose también.

-No todo el mundo es así – Carlos frunció su nariz molesto.

-Sí lo son.

-Tú no lo eres – y aquello le tomo con la guardia baja, Jay dejo caer sus brazos a sus costados mirando a Carlos, aquel niño que le miraba con franqueza.

-¿Cómo sabes que no soy así? – pregunto entre molesto y esperanzado.

-Todo lo que sé es – Carlos desvió la mirada avergonzado un momento - Eres la persona más increíble - levanto entonces la mirada sonriendo – que ama correr entre los techos a caminar como la gente normal – se acerco un poco más al chico que parecía tener una guerra dentro de si - Jay, cuando estoy contigo, no me siento tan – hizo una pausa tomando su mano - solo.

-A veces es mejor estar solo - Jay contesto con frialdad soltando su mano y alejarse de inmediato.

-¿Qué quieres decir? - le miro confundido.

-Nadie puede hacerte daño- gruño recordando a su padre, a Mal, a todos aquellos que le habían mentido y engañado.

-Yo nunca te haría daño – dijo con firmeza Carlos volviendo a tomar su mano y obligándole a mirarle.

Y Jay quería decir algo, cualquier cosa, lo que fuera que le hiciera evitar tener que continuar en esa situación de lo contrario sabia que haría algo indebido, como besar a ese niño, arrepentirse o peor aun enamorarse.

Por suerte para el Lonnie apareció detrás de unos arbustos con Evie interrumpiendo su momento gritando cosas sobre secuestro y citas perdidas, un rápido regaño después Evie tomo a Carlos subiéndole a su nube mientras Lonnie le explicaba todo el ejercicio extra que haría por escaparse en el último momento Carlos salto de la nube para entregar una pequeña flor al moreno y robar un pequeño beso de su mejilla.

Evie gruño molesta jalando a su hermano pero este ya estaba totalmente rojo ante su osadía y Jay aun perplejo por aquel movimiento, aquel trió se marcho dejando a Jay con más dudas que las que tenía antes, por que el no podía caer, Jay no iba a dejar entrar a nadie más, no cuando todos eran unos mentirosos manipuladores, lo fue su padre que lo obligo a venderse para salvarse, lo era Mal que solo le mantenía cerca por serle de utilidad, lo eran cada una de las chicas que solo buscaron algo de él, también lo sería Carlos, así que no, Jay se repitió que no debía sentirse culpable por eso.

Lamentablemente ya era muy tarde, pues al tirar la flor con furia e intentar pisarla hasta destrozarla se detuvo, sus hombros cayeron derrotados mientras dejaba salir un suspiro, levanto la flor y al contemplarla lo supo, se había enamorado.

-¡Oye Jay! – Mal tan dramática como siempre apareció de entre dos estatuas del jardín destrozándolas por la mitad haciéndose un trono con estas - ¿Qué hay de nuevo? – sonrió encantadora -¿Averiguaste el punto débil del enano?

-Consíguete otro – gruño Jay apretando la flor entre sus manos – estoy fuera.

-Jay, Jay, Jay – Mal negó acercándose al moreno - mi querido Jay – ante esto el aludido rodo los ojos - Estas olvidando un pequeño, pequeñito chiquitito, detallito – sonrió para después soltar furiosa con llamas purpuras ondeando furiosamente - ¡Soy tu dueña!

Lonnie quien había caído de la nube inconsciente al suelo despertó ante tal grito escuchando la conversación.

-¡Tú trabajas para mí! – enfatizo - Si tienes que acostarte con medusa para conseguirla en mi equipo vas y lo haces – tomo su muñeca aquella cuya mano sostenía la flor en un puño – si yo digo que robes las crías de las arpías para amenazarlas lo haces – gruño apretando con más fuerza sus ojos llamantes de ira- si yo digo "Quiero la cabeza del enano en un plato", Tú dices con sal…

-O con pimienta – termino Jay por el abriendo la mano y dejando caer dicha flor, sin saber que la sátiro había escuchado todo y ahora se disponía a ir a contarle a Carlos - Además es imposible, no tiene ningún punto débil - Jay se soltó de su agarre murmurando molesto - es perfecto - termino mirando con melancolía la flor hecha trizas a sus pies.

-Yo creo que si lo tiene Jay – Mal sonrió victoriosa al notar la mirada de Jay, la renuencia a ayudarle y aquello definitivamente no le gusto.

Carlos estaba feliz, entusiasma, aun sin poder creerse la fantástica tarde que había tenido al lado de Jay, podía sentir aun los dedos de este tocando su tobillo y su mejilla en sus labios, el estaba completamente enamorado, ni siquiera el sueño de querer ser digno para entrar al Olimpo nublo su felicidad ahora.

Entonces Lonnie apareció arruinándolo todo, lo llamo mentiroso, farsante y de muchas formas más, palabras hirientes, Carlos no le creyó, el sabia que a ella jamás le agrado Jay, sabía que ella odiaba a los conquistadores como él, pero Lonnie no entendía, ella no había visto al verdadero Jay a aquel que se preocupaba por él, al chico con tantos miedos y debilidades, la sátiro no comprendía que Jay usaba su sarcástica pantalla para alejar a todos y protegerse, aquel chico solo tenía miedo a ser herido y prefería estar solo a sufrir dolor.

En algún momento la conversación se volvió más violenta, Carlos empujo a Lonnie sin querer hacerle realmente daño pero esta golpeo contra una pared, la sátiro se levanto entonces, sacudió sus pesuñas, acomodo su toda y le deseo buena suerte para marcharse, intento detenerla, realmente lo hizo pero la venda que Jay había puesto sobre él era mucho más gruesa y le dejo marchar.

El no supo que Evie fue atraída por un hermoso joven para atraparla, ni como aquella nube rodeaba su campo de entrenamiento, para cuando Mal apareció Carlos no tenía idea de lo que pasaba, ella se presento sonriente siendo ignorada ante cada intento, Mal sonrió entonces tronando los dedos aquello sí que llamo su atención.

Jay apareció entre una nube verdosa confundido, en cuanto vio a Carlos supo lo que pasaba intento advertirle llegar a el pero gruesas cadenas lo tumbaron al suelo y una mordaza silencio sus palabras, Carlos no dudo corrió a él pero al intentar tomarlo en brazos este de desvaneció como humo.

-¡déjalo ir! – gruño Carlos abalanzándose contra Mal quien solo desapareció para reaparecer detrás de él.

-La cosa es así, yo libero a Jay si tú renuncias a tu fuerza por 24 horas – sonrió inocente mostrando sus brillantes dientes - Y después de eso se abrazan, se besan todo lo que tú quieras. Pero tienes que aceptar mi trato sino no lo dejo ir – volvió a tronar los dedos para que este apareciera nuevamente encadenado.

-La gente, va a salir lastimada, ¿no? – Carlos miro a Jay como este negaba con la cabeza y nuevamente a la chica que lo tenía en su poder.

-Nah, nada que ver – desestimo - No creo, tal vez sí, yo creo, Un poco, La verdad es que si. Pero que importa la gente – volvió a tronar los dedos para aparecer a Jay junto a ella - ¿No es a Jay a quien tu quieres? – sonrió tomando la barbilla de chico.

-¡Basta! – gruño Carlos.

-¿No es él? - repitió encajando sus largas uñas en la piel canela del chico.

-Vas a jurar que va a estar a salvo de cualquier daño - Carlos la miro dudosa aun debatiéndose aceptar o no el trato.

-Bien, te lo juro – rodo los ojos soltando la barbilla del chico - Jay está a salvo – desestimo – o Tu recuperas a tu fuerza bla bla bla, entrelineas, clausula 15, etc, etc. – extendió la mano para que este la estrechara - Oye no tengo todo el día ¿quieres o no?

Carlos miro a Jay aquel que aun le pedía desistir, miro a Mal cuyas llamantes llamas lo asustaban y con un gran suspiro asintió, estrecho aquella mano y sello aquel trato, se empezó a sentir cansado, un fuerte dolor le atravesó uno como ninguno otro antes como si lo quemaran por dentro.

-Te vas a sentir un poco cansado o mareado pero es lo normal – se bufo la chica empujándole con fuerza - será mejor que te sientes – rio tronando los dedos para que las cadenas dejaran a Jay - Por cierto ya está hecho Jay ¿No crees que es un gran actor? - Aplaudió emocionada.

-Mal – gruño en advertencia el joven sacudiéndose lo último del humo verdoso.

-¿Qué quieres decir? – Carlos se levanto confundido aun cansado y dolido.

-Oh cierto no podías saberlo, el trabaja para mí – sonrió triunfante abrazando a Jay que solo se tenso ante el contacto - niño estas mal jamás dañaría a Jay – se alejo hasta donde un enorme carruaje negro de corceles de ojos centellantes relinchaban para llevarlos - ahora vamos hay un Olimpo que conquistar – le indico a Jay.

-No – se alejo de ella.

-¿Qué? – ella le miro confundida pues realmente no se esperaba eso.

-Dije que no Mal - Jay se alejo de ella para correr completamente a donde Carlos.

-Tu perdida – gruño la chica golpeando las riendas para ser llevada por los caballos hasta donde liberaría a los titanes y pondría en caos el Olimpo.

Jay intento ayudar a Carlos a aquel que aun no entendía la fragilidad de su cuerpo, peor este lo rechazo, dolido ante aquélla mentira, entonces un titán apareció gritando el nombre de Carlos, clamando al héroe que debía luchar por defenderles, Mal había sido muy clara no podía arriesgarse a que algo interfiriera con su victoria por lo que mando a un ciclope uno relativamente indefenso para asegurarse que Carlos no interfiriera.

Ella no entendía lo estúpidos que eran estos ciclopes y más uno que estuvo encerrado por años, el ciclope encontró a Carlos quien empujo a Jay para alejarlo y encaro al monstro, no era rival para él, en cuestión de minutos era el juguete golpeable del gigante que se divertía de lo lindo, Jay se horrorizo esa era su culpa de inmediato busco ayuda, algo que pudiera servir.

Así fue como encontró a Evie atada en un armario, ella le gruño pero este la calmo le explico la situación se aseguro de dejarle en claro que debían buscar a Lonnie para salvar a Carlos y ella entendió una nube de inmediato se formo bajo sus pies y ambos volaron en busca de la sátiro, claro que antes Evie dio un derechazo en su rostro por ocasional dicho mal.

Lonnie no quería volver, aun estaba dolida por las palabras de Carlos pero ante la mención de su muerte acepto, encontraron a Carlos demasiado herido, la batalla era desigual, pero Lonnie lo animo le recordó todo lo que le había enseñado y que no solo debía valerse de su fuerza, fue fácil entonces o al menos relativamente facial, una columna cayendo derrotando al titán, una parte de esta directa a Carlos que no se daba cuenta.

Jay ni siquiera dudo, se abalanzo contra Carlos empujándole, sacándole del camino y quedando completamente debajo de la enorme columna de concreto.

-¡Jay! ¡No! – Carlos grito al notar lo sucedido de inmediato se acerco intentado levantar columna, salvar al joven, un milagro sucedió entonces esta empezó a ceder, la pesada pila de rocas se hacía cada vez más liviana y sin problema alguno Carlos pudo levantarla - ¿Qué está pasando? - pregunto confundido.

-Se rompió el trato –jadeo Jay - ella dijo que no me haría daño.

-Jay… ¿Por qué? – estrecho su mano con dulzura - no tenías …

-A veces la gente hace locuras – sonrió mirando a los ojos de Carlos - por amor.

-Jay… yo te… - empezó a balbucear aferrándose a su mano con fuerza.

-No tengo mucho tiempo – frunció la nariz reprimiendo un gemido – detenla – pidió – evita que le hagan daño –susurro con dolor, pues aun se preocupaba por Mal.

Lonnie se acerco entonces asegurándole que cuidaría de Jay hasta su regreso, el no quería dejarle, no cuando estaba tan débil pero Jay nuevamente le empujo y Carlos asintió llamando a Evie que apareció su nube y ambos partieron para evitar una gran masacre.

En el Olimpo las cosas estaban de maravilla, al menos para Mal, quien ya había logrado atrapar a todos los dioses, ni siquiera Adam con sus rayos lograron detenerla, su titanes hicieron todo el trabajo rudo y ella podía tomar posesión del Olimpo al instante, bajo de su carruaje a bufarse del todo poderoso rey de los dioses quien era enterado en una montaña de magma y hielo.

Cuando de la nada las cadenas de los prisioneros se rompieron y Carlos empuñando su espada salto de la nube de Evie para atravesar al titán de hielo en dos sorprendiéndole.

-¿Qué diablos hace Carlos aquí? – Mal gruño frustrada estaba tan cerca no podía perder ahora.

-Acaso no lo sabes tu engendro lastimo a Jay ahora Carlos te destruirá a ti – Evie apareció flotando sobre ella riendo lanzándole las cadenas que había quitado, Mal palideció aun mas su mirada se lleno de horror e ignorando la batalla corrió de vuelta a su carruaje para salir de ahí - hey ¿a dónde vas? – frunció la nariz al ver como la principal causante de todo huía - Carlos, Mal se escapa – llamo pero ella ya estaba muy lejos.

Carlos había recuperado su fuerza, el contrato se había roto, lo que se resumía a que el idiota del ciclope había lastimado a Jay, su Jay, la razón por la que la toma del Olimpo era tan importante, Mal no había mentido, le había dicho a Carlos que nunca iba a lastimar a Jay y era verdad, por eso prometerlo no fue un problema, pero ahora seguramente el muy idiota se había lastimado, iba a morir y todo era por la estupidez del amor, ese sentimiento que lo había metido en problemas desde el principio, que incluso a ella la motivaba a hacer estupideces.

Llego tarde, no se molesto en correr a buscar a Jay, ella sabía que era demasiado tarde cuando escucho el grito en su sala, aquel al que se había atado para asegurarse de traerle tan pronto como era posible, encontró a las Moiras sonrientes con tijeras en mano y un hilo ya cortado, furiosa las ignoro empujo a las mujeres y salió corriendo hasta el rio de los muertos.

Ahí estaba Jay flotando con los ojos cerrados pacíficamente, ella simplemente salto.

-Mal - Carlos había llegado tarde en cuanto vio a Mal huir supo que algo no estaba bien por eso corrió a ver Jay, claro que Adam ya tenía todo bajo control y bueno el simplemente corrió con el chico, ni siquiera se lo pidió a Evie se dejo caer y esta lo atrapo en su nube para hacerlo llegar a tierra, pero ya era tarde el frio cuerpo de Jay estaba vacío, la ira hirvió en el, Jay estaba muerto, se había sacrificado, el lo amaba y murió para salvarles a todos eso no era justo, así que hizo lo impensable entro al inframundo para traerlo de regreso, ni siquiera el gran cerberos que protegía las puertas pudo detenerlo - te ofrezco mi vida por la de él solo deja que viva y yo – llego gritando montando en la bestia de tres cabezas que se alejaron mansos de él.

-Atrás almas impías – la voz de Mal le guio directamente hasta donde el rio de aguas verdosas estaba - ¿qué diablos haces aquí? – gruño ella al notarlo pues en sus brazos traía el alma de Jay.

-¿Qué haces? – Carlos vio a la diosa completamente mojada por haberse zambullido en las aguas - no lo toques – gruño recordando que ese era su Jay y era culpa de ella que estuviere muerto.

-Te dije que no lo lastimaría idiota – le gruño ella pasándole de largo confundiendo aun mas a Carlos que se limito a seguirla hasta donde nuevamente el cuerpo inerte de Jay descansaba.

Lonnie miro sorprendida como la misma diosa del inframundo traía de vuelta el alma de Jay, Evie enojada casi arremete contra ella pero fue detenida por Carlos que solo la dejo continuar, entonces ella dejo caer con suavidad el alma de Jay y toco su frente con suavidad.

-Despierta idiota – llamo ella quitando un mechón de pelo en la frente del chico quién ya empezaba a respirar.

-Mal –gruño su nombre dando un manotazo a su mano y sentándose con algo de dificultad, el dolor fantasmal en su abdomen a un persistía - Hey Carlos – sonrió al ver como el chico le miraba - ya quieres ir a tomar una copa – y Carlos no pudo más se lanzo de lleno a los brazos de Jay haciéndole jadear, Mal solo rodo los ojos ante eso y las otras chicas se deleitaron ante el reencuentro tan hermoso.

-Eres un idiota Jay – gruño Carlos apretando con fuerza el pecho de Jay, quien se quejaba de la fuerza sobre humana de este.

Se separaron al fin luego de un par de minutos, Carlos le tendió la mano y esta vez Jay no dudo en tomarla, sus dedos se entre lazaron entonces y ambos compartieron una mirada, fue Jay esta vez quien se acerco acaricio la mejilla del pecoso y se inclino un poco para besarle, entonces un trueno resonó y un rayo cayó a sus pies para formar una nube que los llevaba al Olimpo interrumpiéndoles.

La alegría y gozo ya estaba restaurado en el Olimpo donde todos los dioses y diosas festejaban la victoria de Adam, de Carlos de Vil, Evie al notar como su hermano y el idiota eran llevados en una nube no dudo en tomar a Lonnie del brazo y aparecer su nube también, por alguna razón, una que no logra explicarse también tomo a Mal para llevarla sorprendiéndolos.

-Carlos – llamo la diosa madre tomando entre sus brazos al chico que ya estaba lejos de Jay - estamos tan orgullosos de ti.

-¡Ah! ¡Buen trabajo, muchacho! – Adam se acerco golpeando con suavidad su espalda felicitándole - ¡Lo has hecho! eres un verdadero héroe - asintió tocando su cabeza mientras aquél brillo dorado lo rodeaba, el aura inmortal.

-Entregar tu vida para salvar la de este joven – señalo ella recordando aquel momento en el que Carlos entrego todo, el cómo estaba dispuesto a dar su completa existencia por salvar a Jay.

-Un héroe verdadero no se mide por el tamaño de su fuerza, sino el de su corazón – continuo en gran dios sonriendo como un padre a su hijo – Has demostrado ser digno ahora, puedes venir a casa – le empujo con suavidad presentándole a todos los dioses reunidos que vitoreaban su nombre sonriente.

Evie emocionada grito un fuerte "Al fin" lanzándose contra la espalda de Carlos ignorando a su madre que fruncía su nariz ante su comportamiento reprobatorio, fue ella quien le empujo a saludar a cada uno de los dioses, a Chad que incluso alejo su mirada de su amado espejo para darle una pequeña sonrisa, a Audrey quien reprimió una mueca de desagrado para igual colocar una corona de laurel en su cabeza.

Jay solo retrocedió observo la felicidad en el rostro de Carlos y lo comprendió ese era su mundo, el que tanto anhelo por pertenecer, Jay tenía suerte de haberlo conocido antes, de siquiera pasar un tiempo con él.

-Felicidades C – murmuro Jay dando una triste sonrisa - serás un gran dios – se dio vuelta entonces para ver a Mal que al igual que el estaba mucho mas alejado de todo el ajetreo.

-Vamos a casa Jay – aquellas palabras no le sorprendieron, Mal extendía su mano como siempre lo hacía, como cada vez que rompían su corazón para darle una salida.

Y al igual que tantas veces antes la tomo, la fría y pálida mano de Mal, aquella que mostraba apoyo irónicamente después de causarle la muerte, ella le sonrió preparándose para tronar los dedos y regresar al inframundo antes de ser vistos, para evitar el castigo por su rebelión lo más posible.

Carlos estaba feliz, incluso Lonnie vibraba de emoción entre las ninfas con quienes parecía formar una alianza para arrebatar el espejo de Chad, entre tanta felicitación, parloteos felices de Evie ante sus planes para el futuro ya que podía vivir libremente en el Olimpo Carlos noto la ausencia de Jay, lo busco con la mirada para encontrarlo ya en el carruaje de Mal listo para partir.

-Gran Adam – de inmediato hablo acercándose a Jay para llamar la atención del Dios - éste es el momento en que siempre he soñado, pero... – le sonrió al dios que solo miro confundido como Carlos se acercaba a dicho carruaje para detener al joven -Una vida sin Jay, incluso una vida inmortal, estaría vacía – hablo con firmeza tomando la mano de este tras bajarlo del carro entrelazando sus dedos y mirándole con demasiado amor que incluso Audrey no pudo evitar reconocer.

-¿Jay? – Mal hablo entonces sintiéndose completamente desolada, porque ese niño volvía a hacerlo, ese estúpido ahora dios intentaba arrebatarle nuevamente lo más precisado que tenia, fue un error pues entonces toda la atención cayó sobre ella.

-Mal – la voz reprimente del dios mayor le hizo temblar – aun debes pagar por tu insolencia – sentencio, Jay soltó entonces la mano de Carlos para interponerse entre el Dios y la pequeña diosa que parecía mucho más pequeña que nunca, eso la sorprendió porque Jay nuevamente volvía a ella, porque aun después de todo el mal que le causo Jay la protegía.

-¿Qué era lo que pretendías lograr? – una serena y suave voz hizo callar a todos los dioses, Mal levanto la mirada paso desde donde podía ver la espalda de Jay a este extraño joven, su aura era brillante, dorada como cualquier dios en la gracia de Adam, sus cabellos dorados así como su tersa piel parecían resplandecer una corona de flores adornaba su cabeza en lugar de los olivos, ella lo reconoció entonces, este era Ben el hijo favorito del gran Dios, aquel que era tan amable como temible.

-Mataste a mi madre y me obligaste a tomar un reino que no quería – Sin embargo Mal le ignoro salió detrás de Jay para mirar con firmeza al dios mayor - una obligación que no anhelaba - termino entre dientes con ojos centellantes de ira.

-Simple venganza – respondió el dios - lamento lo de tu madre pero ella – intento excusarse nuevamente, igual que la última vez, cuando llego para entregarle la responsabilidad de un reino que nunca pidió.

-Joder no – gruño ella interrumpiéndole - ella no me importaba nunca lo hizo – apretó sus manos en puños conteniéndose.

-¿Entonces por qué atacaste el Olimpo? – Ben volvió a intervenir sin molestia alguna por ser ignorado antes.

-Es frio haya abajo – susurro ella bajando la mirada negándose a mostrar mas debilidad - oscuro, demasiado solitario, ni siquiera las Moiras se quedan lo suficiente –cerro los ojos conteniendo las lagrimas que amenazaba con salir - quería la ambrosia, ese era mi objetivo – levanto la mirada totalmente firme.

-¿Por qué? – Ahora fue Jay quien pregunto confundido, el siempre había creído que se trataba de poder, de los tesoros, nunca se imagino que sería por algo tan inútil como eso, pues la ambrosia solo era un caramelo para alguien inmortal.

-Solo hay un número de veces que puedo traerte de vuelta – ella le miro entonces respondiendo a su duda - pero con la ambrosía serias tan inmortal como yo – el rostro de Jay paso de la confusión a la sorpresa en un segundo -estarías conmigo para siempre, serias…

-Un dios – murmuro entendiendo al fin todo, porque Mal se arriesgaba, porque parecía tan furiosa cuando su plan era amenazado, por eso insistía tanto en tomar el Olimpo, Mal quería hacerlo inmortal - ¿Por qué? – la confusión nuevamente llegándole, pues ellos no eran amigos, solo socios convenientes, de hecho Mal tenía razón aun era su dueña, Por qué iba entonces a pasar tantas molestias en hacerlo inmortal si podía obtener un nuevo sirviente cuando quisiera.

-Porque la gente hace locuras por amor – termino ella en un suspiro, sus hombros cayeron rendidos ante revelar a aquel secreto, y Jay lo entendió todo, las veces en que Mal se enfadaba cuando este se lastimaba, cuando un brazo roto tenía que ser atendido, cuando se rompía el cuello en alguna maniobra y ella lo traía de vuelta, el cómo los sirvientes lo trataban como un amo y no un esclavo, Mal no quería un sirvo eterno, no ella quería una familia.

-También eres especial para mi Mal – Jay entonces rodeo con un fuerte abrazo a la diosa que fue sorprendida por este acto tan cálido algo que hizo a Carlos temer al creer que tal vez Jay prefería estar con Mal a él – eres como una hermanita también para mí- y aquello lo hizo sentir mucho mejor, la declaración de Jay al ver a Mal como una familia – una molesta y gruñona hermana menor.

-Soy mucho mayor que tu Jay – ella le recordó abrazándole de igual manera – tu eres el hermano menor aquí.

Ben entonces se acerco a ellos dos, Jay aun con temor de algún castigo para la chica en sus brazos la apretó más en su pecho, pero Ben solo sonrió levanto entonces el pequeño cuenco en sus manos y se lo ofreció a Jay, un jadeo provino entonces de todos los demás dioses, Mal no podía creer lo que pasaba, pues aquel joven dios simplemente entregaba la ambrosía aquello por lo que tanto lucho.

-Creo que ambos lo merecen – dejo caer el cuento en manos de Jay – bienvenido al Olimpo Jay.

-No estás hablando enserio Ben – Audrey de inmediato cuestiono las acciones del dios que solo sonrió en su dirección.

-Mi hijo tiene razón – callo los susurros de todos el gran Dios - Carlos lograste demostrar un verdadero sacrificio hijo mío es derecho tuyo unirte a nosotros como un dios – señalo nuevamente - y como se que no aceptarías sin él- continuo, Carlos mirando nuevamente esperanzado – como una disculpa aceptaremos a Jay entre nosotros – se dirigió nuevamente a Mal – pero debe ser él quien elija estar en el inframundo – y la felicidad en el rostro de Mal no pudo evitarse, las llamas ondeantes de su cabello bailaron de felicidad quien asintió ante esto.

Jay miro el cuenco no muy seguro de probarlo, pues una pasta gelatinosa no le daba buena pinta, miro a Mal que le indicaba comer, a Carlos ansioso por brincar a sus brazos y nuevamente al gran Dios Adam que solo asintió nuevamente, el lo comió, era dulce, exquisito, lo mejor que hubiera probado nunca, en cuanto aquella delicia paso por su garganta un brillo rojizo le envolvió, no era dorado como la mayoría de los dioses, no era purpura como el de Mal pero al menos no era rosa como el de Audrey.

No se sentía diferente, al menos no lo hizo hasta que Carlos se lanzo contra él y le abrazo con fuerza y esta vez para su sorpresa no se sintió completamente asfixiado al contrario regreso el abrazo con tanta fuerza como la del ahora dios, claro que Carlos aun seguía siendo mucho más fuerte que Jay pero el lo omitió para no hacerlo sentir mal.

-El inframundo – en cuanto se separo de Carlos, Jay anuncio –viviremos en el inframundo con Mal – se acerco a la chica - ser una familia – sonrió tomando su mano al igual que la de Carlos.

-No mientas odias ese lugar, yo lo hago – pero Mal solo rodo los ojos ante su respuesta - vive aquí o entre los mortales como se que te encanta – golpeo su nariz suavemente con cariño.

-Te visitare- asintió Jay no pudiendo esconder mas como odiaba tanto ese lugar.

-Tal vez pueda yo visitarte también – Ben nuevamente intervino asustándoles, saliendo detrás de la chica y mostrando su hermosa sonrisa radiante.

-Ben, hijo no puedes la tierra moriría sin ti – la Diosa Bella de inmediato intervino ante las palabras de su hijo recordándole el cómo era necesario para la vida de esta.

-Incluso la tierra necesita un descanso – hablo Ben sin dejar de mirar a Mal – dejemos sanar a esta durante seis meses – sonrió tomando la mano de Mal - ¿Qué son seis meses para un Dios madre? - termino lanzando una mirada de suplica a esta que solo asintió.

-Perfecto siempre eh querido conocer el inframundo – Evie de inmediato se apunto abrazando a Carlos por un lado y por el otro a Mal.

-No voy a sacármelos de encima ahora – gruño medio molesta pero secretamente feliz – ya extraño mi soledad.

Y ante esto todos empezaron a reír, incluso el gran Adam que simplemente pidió nuevamente que la celebración comenzara, pues no solo darían la bienvenida a Carlos, sino también a un nuevo dios, así fue como Ben cumplió su promesa pasando seis meses en el inframundo causando que su madre cubriera la tierra con una sabana de nieve para protegerla de la muerte y seis meses de vuelta al Olimpo regenerándola y dándole vida nuevamente, Evie también paso mucho tiempo ahí abajo, convirtiéndose en la mejor amiga de la reina del inframundo.

No paso mucho para que Mal aceptara a Ben y este se convirtiera en el rey de inframundo quien contrario a lo que parecía era mucho más de temer que la misma reina.

En cuanto a Carlos y Jay, bueno el primero se convirtió en el dios mas aclamado de todos, el segundo en el de las sátiras y burlas, demasiado critico para muchos pero honesto ante todo, le encantaba burlarse de todos los dioses en especial Audrey.

Ellos no Vivian en el Olimpo, ni el inframundo, Carlos eligió como casa una hermosa parcela de tierra donde las flores crecían con gran júbilo, un lugar que era fácil de encontrar para cualquier hombre que tuviera un problema, una casa donde eran bienvenidos todos, el siguió haciendo el bien, salvando al débil y siguiendo cada una de las reglas que su maestra Lonnie le dio, ella vivió feliz rodeada de ninfas el resto de sus días, Jay por su parte se encargo de hacer realidad su deseo conseguir el tesoro mas valioso para si aquel que tenia por nombre Carlos de Vil.


Notas:

Decidi hacer a Evie una Cárite que eran las diosas del encanto, la belleza, la naturaleza, la creatividad humana y la fertilidad. Ella vendría siendo Aglaya ('Belleza'). Las Cárites solían ser consideradas hijas de Zeus y Eurínome, aunque también se decía que eran hijas de Hera, de Dioniso, o de Helios y la náyade Egle. Homero escribió que formaban parte del séquito de Afrodita. Las Cárites estaban asociadas asimismo con el inframundo y los misterios eleusinos, de ahí que Evie ame tanto pasar tiempo en el inframundo.

Chad es Narciso, sé que no es un Dios pero Disney lo puso así que dije naaah que más da.

Audrey es Nike la diosa de la victoria de ahí la corona de laurel que le da a Carlos para celebrar su victoria.

Así como Adam es Zeus, Bella es Hera.

Si adivinaron Ben es Perséfone quien es hija de Zeus y de Deméter. La joven doncella, es raptada por Hades que la obliga a casarse con él, y se convierte en la reina del Inframundo, en el mito es Hades quien se enamora de ella y la obliga a vivir con él, aquí lo cambie es Ben el que se enamora de Mal y se auto invita a vivir con ella.

Jay vendría siendo Momo, Dios de la sátira, burlas, sátiras y poetas.

La Ambrosía era el néctar o comida de los dioses según da la inmortalidad a quien la coma, el hacerla parecer como gelatina lo copie de Xena princesa guerrera con quien me encapriche con el mundo de estos dioses.