En una sesión con el Doctor Grey Ciel no aguantó más y se intentó resistir a la violación de él. Gritó, lloró, suplicó, pateo y golpeo al aire con desesperación. En uno de esos golpes llegó a darle al Doctor quién obtuvo una cicatriz en la cara de por vida debido a las largas uñas de Ciel. Como castigo no solo le violó y golpeo a su antojo si no que le encerró en una celda de aislamiento.
Había pasado una semana entera y Ciel solamente recibida agua una vez al día. No tenía cama por lo que dormía en el suelo. Y hacia sus necesidades ahí mismo. Las voces se volvieron más fuertes y agresivas en su mente.
"Cuando salga de aquí pienso desmembrar a ese maldito pedófilo" Decía la oscura voz de Bard.
"Le ataremos… le cortaremos su pene… y le obligaremos a tragárselo… después le cortamos la piel a tiras… y por último dejaremos que se lo coman los perros" Añadió Finny.
"Nosotros te protegeremos Ciel. Estamos aquí" Meylin le calmaba.
Ciel no decía nada. Solamente se quedaba sentado mirando por la pequeña rendija que dejaba pasar un poco de luz al cuarto. Perdió la noción del tiempo y ya no sabía si había pasado una semana más o un mes más. Pero entonces una voz comenzó a hablarle.
-¿Qué haces aquí? –Una voz melodiosa, suave y aterciopelada le habla. Es una voz masculina pero ninguna que conozca- ¿Cómo te llamas?
Ciel no responde. Cada cierto tiempo esa voz volvía. Le hablaba desde fuera de ese cuarto.
-Has sido abandonado… y aquí eres maltratado… no eres más que una rata asquerosa más entre toda esta mierda… Dime ¿No deseas vengarte? ¿No quieres matar a todos los de aquí y regocijarte en su dolor?
Ciel escuchaba, más no hablaba.
-Yo te puedo ayudar… podemos vengarnos de todos… les daremos su merecido… tú eres Ciel Phantomhive. No eres ninguna escoria. –Ciel alza la vista. Había olvidado su apellido- eres un Conde. No un loco.
Ciel se levanta y siente sus piernas de gelatina, hacía mucho que no se levantaba del suelo.
-Ven a mí… Pídemelo… deja atrás la luz y adéntrate más en la oscuridad… Ven a mí y da la espalda a tu Dios… yo sí puedo ayudarte mientras que él te ha olvidado… -Sus palabras eran dulces como la miel, y le daban fuerzas para caminar hasta la puerta de hierro. Una vez ahí Ciel se apoyó en esta, totalmente cansado por el esfuerzo que hizo- Ciel Phantomhive… dilo…
Ciel traga saliva, o lo que pudo para aclarar su garganta, y con voz rasposa y gutural habló por primera vez en mucho tiempo.
-Quiero venganza… quiero… quiero salir de aquí… no estoy loco… soy… soy el Conde Ciel Phantomhive… -La voz ríe con satisfacción ante sus palabras- ¿Quién eres?
-El Diablo.
Y la puerta se abrió.
