Capitulo 6:

¡Ay por Dios!

Mi falda otea el viento en el mismo momento en que abandono la comodidad de la hierva. Apenas doy un par de pasos. Mis ojos verdes buscan entrecerrados en el tronco del árbol. Finalmente detengo mi borrosa mirada en un puñado de líneas trazadas con gracia sobre la corteza del sauce. Una dulce pero melancólica sonrisa se dibuja en mis labios mientras recorro imaginariamente cada una de las líneas.

¿Ves? Shaoran y yo escribimos esto cuando descubrimos el lugar y nos prometimos que siempre que quisiéramos hablar vendríamos aquí.- La punta de mis dedos acaricia con cariño los trazos que forman el nombre de mi mejor amigo. Apenas sí puedo ver bien, así que lentamente voy trazando el nombre con los ojos cerrados, siguiendo los pequeños desniveles en la corteza. Un suspiro escapa de mis labios involuntariamente.

¿Le amas?- Mis ojos se abren de par en par a causa de la sorpresa y volteo veloz fijando la mirada en el muchacho. Eriol esta sentado justo a mis pies, no se ha movido ni un ápice y ahora me mira completamente serio. Pero no es una mirada fría, sino todo lo contrario. Algo en esos cristalinos ojos me da confianza absoluta. Un aprecio nacido de no sé donde crece en mi interior y el deseo de confesar de una vez por todas ese sentimiento que me desborda por dentro hacen del momento algo especial. Cierro los ojos haciendo desaparecer la borrosa imagen del muchacho ante mí. Por un instante solo siento el latir de mi desbocado corazón. Vuelvo a abrirlos y giro el rostro hasta ver los trazos que mis dedos aún acarician con sutileza. La necesidad de decirlo en voz alta se hace mayor que yo misma y casi en un susurro confieso lo que tanto tiempo me he negado.

Sí... le amo...

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Pero sigo diciendo que no debiste hacerlo Eriol... es mucho dinero y no te lo voy a poder devolver hasta el mes que viene... ¿Qué pasa si lo necesitas?

¿Quieres dejar eso de una vez Saku? Tus gafas aún tardarán unos días en llegar y no puedes ir de cegata por la vida niña... además así te acostumbras a las lentillas.

Pero... ¡es que son caras!

Sí, y te sientan de maravilla.- Sakura le mira con resignación a la vez que cruza los brazos.- Vamos... a mí no me cuesta nada, ya te dije que vengo de una familia adinerada. ¿O no?

Sí pero... no necesito la compasión de nadie... podría haber estado dos días sin las gafas.- Eriol cambia su expresión divertida a una de seria en cuestión de segundos y toma a Sakura por los hombros. Su rostro esta muy cerca del de ella y por un momento los latidos de la muchacha han detenido su marcha.

No vuelvas a decir eso. ¿Me oyes? Yo jamás he sentido compasión por ti. Ago lo que ago por qué quiero. Jamás he creído estar haciendo ningún acto de caridad al estar contigo sino más bien todo lo contrario. Tu compañía me encanta y si puedo hacerte sonreír con cualquier tontería me basta. ¿Entiendes? No estoy aquí por compasión y no te he prestado el dinero por pena. ¿Te ha quedado claro?- Sus ojos brillan intensamente y su pelo siempre perfecto cae levemente sobre su frente.

Entendido.

Bien.- Eriol la suelta lentamente y vuelve a iniciar la marcha. Una Sakura muy sorprendida le sigue de cerca. La verdad es que sus ojos se adaptan perfectamente a las lentes. Toya le había dicho que su padre no las toleraba. Le escocían y al poco rato de llevarlas sus ojos adquirían un color rojo a causa de la irritación. Pero ese no era su caso. Apenas sí le había costado esfuerzo ponérselas, y eso que era la primera vez que usaba. Levanta la vista y fija los ojos en el muchacho que camina a escasos metros por delante de ella. Eriol se para un momento en una librería y coge entre sus dedos un libro para seguidamente girarlo y leer el reverso. Sakura se queda parada muy cerca observándole. El flequillo le cae sobre la frente de una forma exquisita, la mirada otea de izquierda a derecha devorando las letras escritas en el objeto. Tiene unos ojos preciosos…tan penetrantes…tan intensos…Las pupilas le flirtean con el vaivén haciéndolas parecer iris incandescentes. Su porte erguido y la mano que no sujeta el libro reposando elegantemente en su impecable bolsillo le dan un aire irresistible, seductor y carismático. No tiene el aspecto de un muchacho de dieciséis años, pero tampoco el de un adulto. Es simplemente perfecto. La muchacha parpadea levemente al darse cuenta de que una voz fuerte y fogosa esta pronunciando su nombre.- ¿Perdona?

¡Estas en las nubes muchacha! Te preguntaba si te gusta leer…

¡Ah! Pues no soy una adicta pero…tampoco me desagrada. ¿Por qué?- Eriol se acerca a ella y le enseña el reverso del libro. Están tan cerca que los hombros de ambos rozan suavemente crispando los nervios de Sakura.

"Anne Rice es una escritora que sigue caminos desconocidos para llegar a un mundo distinto. Si uno se rinde y la sigue en su viaje fantasmagórico, descubrirá que se ha rendido al hechizo como si se tratara de un sueño voluptuoso"- Su voz tan cerca provoca un escalofrío en la muchacha que apenas puede disimular.- ¿Has leído algo de esta autora?

¿Eh?... no…no… ¿es buena?- Él sonríe sutilmente y devuelve la vista a las cubiertas del libro.

Es una escritora fantástica. Describe las situaciones y los paisajes al mínimo detalle. Conoce cada rincón, cada mota de polvo que resta sobre los muebles que llenan las habitaciones. Ama a todos y cada uno de sus personajes y conoce todas sus reacciones, sus aficiones, sus facetas, incluso como toman el café. Se podría decir que crea un mundo de la nada y lo hace parecer completamente real, posible.- Sakura le observa con una sonrisa.

Parece que la admiras. Deja que vea…- Coge el libro de las manos de Eriol y con voz suave lee el titulo.- "Entrevista con el Vampiro" ¿Pero es que va de vampiros? ¡Que miedo!. – Una carcajada escapa de los labios del joven.

¡No da miedo! Los vampiros son criaturas fascinantes y ella los describe desde un punto de vista tan mágico, tan sensual, que te hace desear ser uno de ellos, a pesar de que en todas y cada una de las líneas te repite que están condenados.

Jamás me han gustado las historias de miedo… me crispan los nervios.

Créeme, esta te gustaría.

¿Sí? ¿Y no me daría miedo?

No, en lo absoluto.

Esta bien.- Sakura anda con paso decidido hacia el mostrador y le extiende el libro a la dependienta.

¿Lo vas a comprar?

Si tú dices que me gustará confío en ello. Además hace tiempo que me cuesta dormir por las noches, quizá un poco de lectura aligere mis horas de insomnio.

Pero…

Shhh… he dicho que lo compro y lo compro. Y ya que estamos... disculpe- dirigiéndose a la dependienta.- Podría también ponerme un libro de Stephen King? No importa el titulo.- La dependienta vuelve con el libro empaquetado y se lo ofrece a la muchacha. Sakura le paga y se despide educadamente con un "gracias". Y tal como se ha dirigido hasta allí coge sus cosas y se dirige a la salida con un Eriol completamente perplejo tras ella.- ¿Sabes? También creo que pasado mañana iré a comprar algo de ropa… quizá Tomoyo me acompañe… Se lo preguntaré.

¿Y eso?

Bueno… no sé… me apetece un cambio… puede que las lentillas no hayan sido más que el principio. Tal vez ya va siendo hora de que avance, ya no soy una niña… ¿no?

No… supongo que no… ¿Todo esto es por él? ¿Quieres llamar su atención?-Sakura se para un momento y deja su mirada en la nada. Eriol la observa atento.

No, no es por él.

¿Segura?

Sí, segura. Además no es Shaoran el que me ha motivado a cambiar… sino más bien… otro…- Los ojos del muchacho se ensanchan desmesuradamente cosa que provoca una tímida sonrisa en la muchacha.- Gracias Eriol…

¿Gracias? ¿Gracias por qué?

No sé… por todo…- Lo que Eriol no sabe es que si hay alguien causante del deseo de la joven por cambiar no es otro que él mismo.- Anda, vamos, quiero ir a casa, ducharme y prepararme para mañana.

Cierto… mañana tienes tu primer ensayo oficial. ¿Por cierto… no tenías que ir a llevar unos papeles al parque?- El rostro alertado de la muchacha y el ahogado grito que contienen sus labios son suficiente para él.- Vamos… yo te acompaño…

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Los atardeceres son para él una delicia creada por los dioses como ofrenda a los ojos humanos. Desde la comodidad de su mecedora observa con atención como los azules se convierten en naranjas, rosados y violetas para posteriormente adquirir el tono azul oscuro, casi negro, que describe la noche. Miles de pequeñas motas de color brillante inundan el cielo formando hermosas constelaciones que él conoce bien. Toma otro trago de su café y se refugia un poco más en la manta que lo envuelve. El mes de abril puede ser algo traicionero por las noches así que nunca esta de más ser precavido con los cambios climáticos.

La cabeza del muchacho esta plagada de pensamientos. La mayoría son confusos, dispersos y poco concretos. Es difícil entender a tu cabeza cuando se mezcla con sentimientos dudosos e irracionales. Shaoran Li no entendía por qué estaba tan furioso, tan molesto y dolido con su amiga de la infancia. Es cierto que ella se estaba distanciando, que pasaba menos tiempo a su lado y lo dedicaba a otros amigos, o a "otro amigo". También es cierto que le estaba ocultando cosas y que parecía no querer confiar en él del modo en que siempre lo había hecho… Además… esta el echo de que ella le ha mostrado "su lugar" a otro, a ese tal Eriol… Pero… ¿por qué este odio hacía el muchacho? ¿Por qué tanto recelo? Sakura tiene dieciséis años, es normal que se interese por los chicos, que cambie y evolucione. Él lo sabe por qué lo ha pasado y durante un tiempo también estuvo distante. Recuerda perfectamente las broncas con Sakura por su estado ausente unos dos años atrás. Pero él había vuelto a la normalidad y jamás había dejado de lado a la muchacha… Es cierto que no se veían tan seguido, pero no la dejaba colgada por qué había quedado con alguien ni le ocultaba secretos ni nada de lo que ella hacía ahora. ¿Era ella tan injusta? ¿Realmente estaba siendo una egoísta por pasar tiempo con el chico que le gusta? ¿Pero que tiene ese Eriol que no tengan otros? Sakura jamás ha mostrado interés por ningún muchacho. Él siempre había sido su universo, ellos dos habían construido una amistad autosuficiente y no necesitaban más que la compañía del otro para sentir que estaban completos. ¿Cuándo la amistad de ambos había dejado de bastar para la muchacha y había necesitado de otra cosa? ¿Desde cuando Sakura era capaz de amar a un hombre? ¿Y por qué esa elección? ¿Y por qué negárselo a él tan efusivamente cuando él le había confesado complacientemente su interés por Rika?

La cabeza de Shaoran hervía en pensamientos insanos y poco entendedores causándole una tremenda jaqueca. El echo de deliberar tanto en un mismo asunto sin llegar a ninguna conclusión lo irritaba profundamente. La noche había caído ante sus ojos sin apenas ser participe de ello, pues, ya estaba muy ocupado analizando la lluvia de frases que caían en su cabeza como para además notar el cambio del cielo que en un día normal hubiera sido tan placentero para él. Una luz se encendió en el otro edificio, la luz de una ventana que él conocía muy bien. Pronto la figura de una muchacha se dibujo en la cortina. La figura se paseaba de aquí para allá recogiendo y ordenado cosas que él no podía adivinar. Pero una figura permanecía en su mano todo el rato a la vez que ella inclinaba la cabeza sobre esta. Shaoran aguzó la vista para distinguir el objeto y cuando adivinó de que se trataba no pudo evitar su sorpresa.

¿Esta leyendo un libro?- Vale… ahora ya si que no podía salirse de su asombro. Sakura estaba cambiando, estaba cambiando rápidamente y lejos de él. Sus ojos se ensombrecieron lentamente observando la figura de la muchacha.- ¿Qué esta pasando con nuestra amistad Gatita?- Shaoran recoge las cuatro cosas que había dejado junto a él en la mesa de madera a un lado de la mecedora. Coge su taza de café ya vacía y entra en su habitación no sin antes contemplar una vez más la figura de una joven traslucida en una ventana.

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Son las ocho y media de la mañana en el instituto de Tomoeda. Una muchacha llega en su bicicleta a toda velocidad y, tras aparcarla sin mucho cuidado, sale disparada en dirección al edificio principal. Sus pies resuenan por el pasillo vacío durante lo que parecen eternos minutos y al fin llega a destino. No llama a la puerta y entra estrepitosamente a la clase. Pero nadie le hace absoluto caso, no hay reproches del profesor ni risas de los alumnos. La chica mira a su alrededor. Sólo ve a estudiantes amontonados en sus mesas riendo, charlando y lanzándose bolas de papel. Al fondo puede ver a Tomoyo y Eriol hablando así que se aproxima a ellos con una profunda cara dubitativa.

Hola chicos... ¿puedo preguntar dónde esta el profesor?- Los dos muchachos se giran al oír la voz de una de sus mejores amigas.

Hola Sakura el profesor esta... Dios!- El grito de Tomoyo hace que por un momento toda la clase deje lo que esta haciendo para mirar al trío.- No llevas las gafas! Estas... estas...

Shhhhh... calla, todo el mundo nos esta mirando Tomy... para una vez que llego sin llamar la atención.- Tomoyo se levanta de su asiento y con asombro observa a la muchacha.

¡Hay Sakura te ves divina! Creo que nunca te había visto sin las gafas... no al menos desde los diez años... Tienes los ojos de tu madre... ¿Te has puesto lentillas?- Sakura no podría estar más roja, no solo por las palabras de Tomoyo sino porqué toda la clase seguía atenta a ellos. Eriol solo se reía.

Sss...sí...

¡Pues luces maravillosa! ¡No entiendo por qué no las has usado antes!

Estoy de acuerdo con Tomoyo, tienes unos ojos preciosos Sakura.- Es la voz de una chica de clase, Sakura no logra recordar su nombre.

Gra...gracias...- Algunas de las amigas de la muchacha se acercan también. La pobre Saku se muere de la vergüenza ante unos sonrientes Eriol y Tomoyo. Al final de la clase un chico de cabello rojizo contempla la escena con recelo. La sonrisa de la muchacha le desconcierta por un momento y provoca un sonrojo en sus mejillas. Tras entender su reacción abandona la clase dando un sonoro portazo y alterando a toda la clase que minutos antes tenía la atención sobre Sakura.

¿Ese no era Kenshin?- dice una de las chicas.

Sí... ¿esta molesto por algo?

No lo sé... parece un chico algo raro...

¡Y eso que es guapo!- Sakura desvía la cabeza y mira fijamente a la puerta dejando en segundo plano la charla de las muchachas. Una sonrisa se dibuja en su rostro al imaginar a un muy molesto Kenshin.

¿Y tú te vienes Sakura?

¿Eh?

¡Estas en la luna mujer! Mañana...¡De compras! Tú vienes ¿no Tomoyo?

No me lo perdería por nada.

¡Bien! Y tú también tienes que venir Sakura, hay que buscarte un vestido que combine con tus hermosos ojos. Verás como te convertimos en una chica diez.

Yo...no sé si...

¡Vamos! El look a mosquita muerta no te favorece para nada... tenemos que ponerte al día.

Esta bien...- La chica portavoz del grupo se muestra muy entusiasta ante la idea y una gota muy gruesa resbala por el rostro de la muchacha. Con sutileza se acerca a Tomoyo y le susurra al oído.

Estaría bien que antes del final del día me informaras de los nombres de estas chicas... por qué no tengo la menor idea.

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Tomoyo, Eriol y yo estamos saliendo por la puerta principal de la secundaria. El día ha pasado bastante bien, tranquilo y sin demasiados trabajos por hacer. No puedo evitar estar nerviosa, en unos minutos tendré mi primer ensayo y quiero hacerlo bien, no estoy salvada de un despido así que tengo que esforzarme al máximo.

Bueno chicos, tengo algo de prisa así que les veo mañana.

¿Ya te vas Saku? Creí que podríamos ir a tomar algo los tres, anda no seas sosa.

No puedo en serio Tomy, otro día. Nos vemos mañana chicos.- Eriol se acerca a mí con sutileza y me susurra al oído.

"Suerte princesa"- Dejo escapar una sonrisa sincera y salgo corriendo mientras me despido con la mano.

Bien, ahora a toda pastilla. Desato mi bicicleta y aprieto fuertemente contra mí mi cartera. Lista. Empiezo a pedalear con fuerza mirando a mí alrededor y despidiéndome una vez más de mis amigos. Justo cuando aparto la mirada de ellos veo a una pareja a lo lejos que reconozco. Son Shaoran y Rika... la muchacha sonríe por algo y Shao parece muy feliz a su lado. Algo dentro de mí remueve partes rotas, pero aumento el paso y desvío la mirada esforzándome al máximo para olvidar la escena. Lo más importante hoy es estar atenta al ensayo.

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Parece que Sakura y tú tenéis mucha confianza- Tomoyo y Eriol caminaban juntos de regreso a casa mientras tomaban un helado.

Sí, nos hemos caído muy bien en poco tiempo.

Y en tan poco tiempo, en solo unos días parecen los mejores amigos del mundo. Parece raro a menos que...- Una muy astuta Tomoyo deja la frase en el aire esperando la reacción del chico. Eriol sonríe con malicia al ver las intenciones de la joven.

¿A menos que...? ¿Qué?- Tomy sonríe con dulzura y gira el rostro restándole importancia.

A no nada... no tiene importancia.- La sonrisa de Eriol se vuelve más amplia y en un gesto rápido tira el poco helado que le quedaba a la basura y hace lo mismo con el de Tomoyo que queda de lo más sorprendida.

¡Eh! ¡Aún me quedaba helado!- Con una mano él coge la cintura de la chica y la acerca hasta que sus labios quedan a la altura de la oreja de ella. El susurro que provocan sus palabras hacen que un escalofrío recorra la espalda de Tomoyo de arriba a bajo.

Si estas pensando en que nos hemos hecho amigos tan rápido porqué alguno de los dos tiene sentimientos amorosos respecto al otro ten cuidado... porqué puedes estar muy equivocada y talvez un día de estos yo me tome "confianzas" contigo.- Con su mano libre acaricia levemente la mejilla de la muchacha tirando su largo pelo hacia atrás. Tomoyo no puede estar más sonrojada. Su mirada se ha perdido en los ojos acuosos de Eriol. Viéndose vencedor del juego el joven se aparta de ella rápidamente con una sonrisa de superioridad. Tomoyo se sorprende del vació que ha dejado su falta de calor.- O puede que no... no sé...- La chica indignada al darse cuenta de que esta jugando con ella frunce el ceño y pone una expresión enfadada.

No juegues conmigo Eriol porqué no soy una muñeca que puedas manejar a tu antojo.

Oh disculpa, es qué eres tan linda que te confundí con una.- Ese comentario tendría que haber indignado más a Tomoyo pero un sonrojo aparece en sus mejillas ante la palabra "linda". Intenta disimularlo aumentando el tono de su voz y su enfado.

Me voy, tengo cosas más importantes que hacer. – La muchacha empieza a caminar furiosa en dirección contraria a la que iban con un semblante demasiado erguido para ser natural. Eriol no puede evitar una sonrisa traviesa.

¡Pero si no te has acabado el helado! ¡Vamos mujer, que te compro otro!- A lo lejos la chica oye los gritos de un divertido Eriol.

Se me ha quitado el hambre. ¡Adiós!- El chico la ve partir y una sonora carcajada sale de sus labios. Había encontrado su nueva diversión, a partir de ahora se divertiría provocando a esa muchacha. Sus reacciones le habían echo reír un buen rato. Lentamente fue recuperando la cordura y la carcajada pasó a ser una sonrisa cariñosa mientras sus pensamientos volaban a otro lugar, con otra chica.

Espero que te vaya muy bien tu primer ensayo Sakura, de verdad que sí...

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Shaoran no puede parar quieto con el lápiz mientras intenta mantener su concentración en el trabajo. Sus ojos leen una y otra vez la misma frase escrita sin entender palabra y su pierna se mueve de arriba a bajo frenéticamente. Rika esta a su lado risueña. Es más que evidente la incomodidad de su compañero y no se resiste a aumentarla. Con delicadeza se acerca más a Shaoran y deja que uno de sus pechos roce el brazo del muchacho inclinándose sobre el papel.

No se muy bien qué hay que poner en este punto... ¿me lo puedes explicar Shao?- El casi imperceptible roce y la voz dulce de ella tan cerca de su oído hicieron que un escalofrío recorriera toda la espina dorsal del joven que de un salto saltó un metro. La muchacha dejó fluir una sonrisa divertida.- ¿Te asuste?

Sí... sí... es que... estaba concentrado...

Ya... Oye... creo que llevamos mucho rato trabajando, ¿que te parece si subo unas pastas y dos tazas de te?

Bi...bien...

Esta bien, tú espera aquí, no me tardo nada.- Rika se levanta y con una sonrisa pícara abandona la habitación. Shaoran deja escapar un suspiro de alivio al verse sólo.

Madre mía...

Sakura! Sakura!

¿Sí señor Lucas?

Lucas, niña, Lucas, no me hagas sentir más viejo.- El hombre sonríe afablemente haciendo más notorias sus arrugas de vejez.- Bueno niña, bienvenida a tu primer día de ensayo. Te tengo una buena noticia.

¿Sí? ¿cuál?

Este domingo podrás aparecer en la obra, considéralo un ensayo adelantado al público.- Una cara de susto y asombro se dibuja en el rostro de Sakura provocando una gran carcajada a Lucas.- Vamos... sabes que tenía que llegar.

Pero... pero no tendré tiempo de estudiar ningún papel... ¿y si no puedo lograrlo? ¿Y si me quedo en blanco y no recuerdo el texto?- El hombre vuelve a reírse con ganas.

Tranquila pequeña, no tendrás que recordar ningún texto porqué no lo hay. Estrenamos nueva obra y uno de nuestros extras se ha roto una pierna, así que no vendrá durante un par de meses.

Ah... de extra...

Bueno... en realidad tiene un papel... básico en la obra...

¿Cómo? No le entiendo...

Si... usamos a un extra porqué el rostro no se ve...

¿Qué no se ve el rostro? ¿Cómo...?

Va disfrazado de la cabeza a los pies.

Ah... ¿y que disfraz es?

El de un gato.

¿Un gato?

Sí... digamos que es la mascota de la obra... tiene un papel por lo demás gracioso... tu tarea será hacer reír a nuestro público Sakura.

Va... vale...

Aquí tienes el guión, mientras ensayan una vez más el final puedes leer la primera y segunda escena, en las dos sale tu personaje.

Si señor.

Lucas... niña Lucas...

Sakura busca un rincón en el que estar cómoda y durante un minuto distrae su atención en el escenario. Parece una comedia muy interesante. Los sucesos transcurren en las habitaciones de un hotel, así que el escenario esta dividido en cinco estancias. Cuando transcurre una escena se tapan con las cortinas los cuartos en la que no transcurre l'acción y así no se distrae al público con cambios de escenario. Sakura da un salto y se da cuenta que no esta leyendo su papel. Así que sacude la cabeza sacando cualquier idea y centra toda su concentración en el libreto que tienen sus manos. Sus ojos devoran con ganas las líneas del guión y lentamente su rostro se va tornando más y más pálido.

Hay Dios... ¿cómo voy a hacer eso? Es vergonzoso...

¿Qué Sakura? ¿Lista para tu primera obra?- La voz de Kenshin la sobresalta. El muchacho esta detrás de ella con una sonrisa de oreja a oreja.- El gato ¿eh? Cómo voy a disfrutar esta obra...

El chico abandona el lugar con una sonora carcajada para subir al escenario e interpretar el papel de un chico que se aloja en la suite del hotel, uno de los principales actores de la obra. El rostro de Sakura no podía estar más pálido.

Bien, ahora ensayaremos la primera escena para que Sakura vea cual será su papel. Sakura por favor, sube al escenario.

"Tierra... trágame... quién me mandaría a mí apuntarme a esto... Suerte que con el disfraz no me verá nadie..."

Aquí tienes Shao

Gra... gracias...- Rika se sienta a su lado extendiéndole una gratificante taza de te.

¿Has visto el anuncio del parque?

¿El parque?

Sí hombre, el parque de atracciones. Me han dicho que inauguran una montaña rusa nueva y que en honor a ello harán una obra de teatro nueva.

Vaya... no lo sabía...

¿Te gustaría ir?

¿Cómo?- Una risita muy graciosa escapa de los labios de Rika.

Digo que si te gustaría ir este domingo conmigo.

Yo... yo... no sé... quizá este ocupado y... yo...

Oh vamos Shaoran... me hace mucha ilusión.- La joven deja escapar una mirada de súplica adorable ante los ojos de Li. Con el corazón a mil y los ojos de par en par susurra su respuesta.- ¿Eh?

Digo... digo que vale... vayamos...

Perfecto. Entonces tenemos una cita el domingo. Verás que bien lo pasamos...- Un gran sonrojo cruza las mejillas de Shaoran y grita casi por inercia.

¡¿Cita!

¡Sakura al teléfono!

Ya voy Toya... ¿Diga?- Sakura espera al otro lado del teléfono con una cara realmente agotada.

¿Saku?- Una sonrisa aparece en sus labios al oír la voz del otro lado del teléfono.

¡Eriol! ¡Que gusto verte!

En realidad no me ves Saku...

Bueno... oírte, jejeje. ¿Y para qué me llamas?

¿Para qué? Que más que para saber como le ha ido a mi princesa.- Las mejillas de Sakura se encienden hasta no poder.

Pues... en realidad no demasiado bien...

¿Te ha salido mal el ensayo?

No... para nada... es sólo...

Sólo... ¿sólo qué?- Los dedos de Sakura enredan el cable del teléfono con incomodidad y nerviosismo...

Pues que este domingo actúo...

Pero eso es genial ¿no? Eso significa que eres realmente buena...

O que un extra se ha roto una pierna...

Vaya... bueno... no es nada que no se pueda curar y así tu adelantas tu lanzamiento al estrellato... ya veo tu foto en los carteles...

Para nada...

Te noto muy desanimada... ¿que ocurre?

Verás es qué... el papel... bueno... es algo... vergonzoso...

¿Vergonzoso? Vamos Sakura no me dirás que tienes que salir desnuda o algo así...

¡No!- Si Sakura estaba roja ahora parecía un farolillo de navidad.- Pero que cosas se te ocurren Eriol.

Vamos... ¿qué puede ser tan malo?

Pues... voy a ser la mascota de la obra...

¿La mascota?

Sí... voy a disfrazarme de gato...

Eso no es malo...

No... eso no... lo malo es lo que me hacen hacer...

¿Sí? Vaya... ¿Y que es?

No te lo diré, me da vergüenza...

Vamos Sakura dímelo...

No.

Bueno... pues el domingo lo descubriré.

¿Cómo?

¿Qué te crees? ¿Qué no vendré a ver a una amiga actuando por primera vez delante de cientos de personas?

¿Cientos de personas?

Claro... o acaso no recuerdas como estaba el estadio cuando fuimos a ver la obra...

Hay Dios... Hay Dios...

¿Sakura?... ¿Sakura? ¡Sakura!- La línea había sido cortado y lo único que escuchaba Eriol era el pitido del teléfono.- ¿Pero qué?...

En casa de los Kinomoto, una jovencita permanecía de pie al lado del teléfono tapándose la cara que lucía mortalmente pálida.

¡Monstruo la comida!- Pero ella no se movía. Se había dado cuenta de lo que significaba esa obra. Un domingo. Abarrotado.

¡Ay mi madre!

Continuará...

Comentarios: Perdón! Muchas cosas en la cabeza, muchos líos, mi novio, asuntos familiares, carné de conducir, trabajo y mil y una cosas más. Pero ya tienen aquí el episodio. Siento si me ha quedado un poco corto... pero no doy para más. Espero subir el próximo más rápido. Un beso y hasta pronto. Chiao!