¡Hola a todos! ¡Aquí les traigo el capítulo del encuentro de "Amor en tiempo de redes"!
Capítulo 7: El Festival de Primavera (Parte I)
Ya era sábado por la mañana pero Sakura no había logrado dormir bien esa noche. Sentía muchos nervios por lo que iría a pasar en las próximas horas. Después de dar muchas vueltas en la cama imaginando incontables escenarios posibles, finalmente había logrado conciliar el sueño. Despertó un par de horas más tarde y cuando bajó a desayunar, su padre y hermano ya estaban levantados.
-Buenos días, pequeña Sakura- saludó Fujitaka
-Buenos días, papá. Buenos días, hermano – respondió muy somnolienta
-Vaya, mírate. Hasta que al fin te convertiste en un monstruo
-¡¿Qué dijiste?! - exclamó Sakura levantando un puño y despabilándose totalmente.
-Nada…monstruo- continuó Touya socarronamente, mientras levantaba su taza y la llevaba a la cocina.
-Por cierto, hoy es el Festival. Me imagino que iran - dijo Fujitaka.
Al escuchar esto, Sakura se ruborizó completamente al recordar que ese día era sábado. Pero no cualquier sábado…¡era sábado de Festival! Los nervios y la ansiedad volvieron a salir a flote con mayor intensidad.
-Sí, iré con Yuki y Kaho - contestó Touya con simpleza.
-¿Y tu Sakura? ¿Iras con ellos?
La ojiverde no contestaba, sus ojos estaban fijos en el reloj de la cocina. Eran las nueve de la mañana. Dentro de doce horas tendría que estar frente a él…
-¿Sakura?
- ¿Qué? Lo siento, papá –salió de su ensimismamiento - N-No. Yo…estaré con Tomoyo y Eriol - mintió sonrojada.
-Lo pasaran muy bien. Recuerden llevar sus antifaces y no llegar muy tarde, por favor.
-Sí – contestaron al unísono los hermanos.
Luego de desayunar, la mañana pasó rápido mientras la castaña presa de la ansiedad, practicaba frente al espejo, cómo se presentaría cuando finalmente esté con él. Sin embargo, todos sus intentos, le parecían terribles. O sonaba demasiado formal o demasiado tonta. Resignada, se tiró boca arriba en su cama mirando el techo y luego su mirada se posó en el antifaz que estaba en su escritorio y que había comprado el día anterior. Era un antifaz muy bonito en distintos tonos de rosa. Sakura se levantó y se lo puso cuidadosamente para luego verse en el espejo. Sus ojos verdes resaltaban más que nunca con el antifaz puesto.
-Me alegra mucho conocerte finalmente – le dijo al espejo con sinceridad como si realmente estuviese viendo al príncipe de sus noches – No importa lo que pase, todo estará bien, Sakura.
Con más ánimo, luego de bañarse, decidió ir a la casa de Tomoyo, quien le haría la prueba final del vestido. Nuevamente estaba con los ojos vendados, mientras sentía que su mejor amiga hacía unos últimos ajustes. Pero eso no era todo. Después de mucho insistir, la había convencido de maquillarla y cortarle el cabello antes de que se viera. El problema no era maquillarla, lo que realmente le costaba aceptar era que las tijeras corten su hermoso largo cabello castaño, con el que disfrutaba hacerse una trenza y jugar con ella cuando estaba aburrida o nerviosa. Tomoyo era muy persuasiva y solo le bastó unos minutos para convencerla de que se vería increíble con el cabello corto.
El sol ya se había ocultado y en su lugar, las estrellas fueron tiñendo la noche. Fue entonces cuando su amiga, la llevó hasta un gran espejo cuidadosamente, anunciando que ya había terminado.
-¿Estás lista, Sakura?
-¡Sí, ya quiero verme! – exclamó con entusiasmo y nerviosismo.
Acto seguido, Tomoyo le pidió que abriera los ojos, quien obedeció sin rodeos.
Los ojos se le abrieron como platos. Sakura no creía que la chica que estaba mirando al espejo fuera realmente ella. No, no era posible. Su vestido era de color blanco con algunos bordes rosa. La parte de adelante del mismo era corto hasta la rodilla, dejando ver sus piernas largas y torneadas, mientras que la de atrás era más larga llegando casi al piso. En la parte de arriba, el vestido tenía unas mangas cortas con volados en los hombros mientras que en la zona del pecho presentaba un leve escote, donde su cuello lucía una cadenita con una estrella pequeña. El maquillaje era sutil, apenas algo de rubor y un leve delineado, ya que usaría un antifaz. Notó también como sus cejas tenían una forma perfecta, haciendo más intensa su mirada. Pero lo que definitivamente más la sorprendió fue su cabello…estaba muy corto, hasta los hombros. Ese había sido un cambio abismal ya que desde que tenía memoria había conservado su cabello hasta casi la cintura. No creyó que lo diría pero realmente le encantaba cómo le quedaba. Sentía que ya no sería un problema peinarlo por las mañanas.
-¿Realmente soy yo?- se preguntó mas para sí acercándose más al espejo, sonriendo – Parezco… otra persona totalmente diferente.
-Créeme cuando te digo que eres hermosa, es porque lo eres.
Sakura se dio vuelta para mirar a la amatista
-Muchas gracias, amiga. Este día es muy importante para mí. Y realmente, hoy me siento hermosa.
Ambas muchachas, se fundieron en un abrazo sincero hasta que alguien golpeó la puerta de la habitación.
-Adelante – dijo la anfitriona
La puerta se abrió dejando entrar a Eriol que saludó a Tomoyo y se sorprendió de ver a alguien que nunca había visto en su vida.
-Oh, no sabía que tendrías visitas. Discúlpame, esperaré afuera.
El ojiazul estaba a punto de salir de la habitación hasta que la supuesta desconocida habló.
-Hola Eriol. ¿No me reconoces?
Él se dio vuelta y se acercó lentamente hasta la chica. La analizó muy minuciosamente y luego de unos segundos, dudó.
-¿Sakura?
-¿No se ve soñada? – contestó Tomoyo con estrellas en los ojos; estaba embelesada de ver a su amiga.
La castaña jamás olvidaría la cara de sorpresa que le dio Eriol cuando asintió. No solo no dejaba de decirle varios halagos sino que se disculpó por no haberla reconocido antes. Pero no lo culpaba, por poco ni ella se reconocía a sí misma. Se sentía diferente, como una nueva Sakura. Una Sakura que jamás había visto: preciosa, llena de confianza y fuerte. Una Sakura que haría que esa noche fuera diferente.
Bep bep
Su celular sonaba en anuncio de un mensaje de texto:
He estado pensando en ti todo el día. Debo admitir que estoy muy nervioso y muy feliz a la vez! A las 21 en el puente cerca del Parque Pingüino, como habíamos acordado. Recuerda que usaré un antifaz rojo. Te espero, princesa.
Sakura sonrió de oreja a oreja y le respondió al instante. Ella usaría un antifaz rosa. Ya estaba lista para partir.
Aun faltaba para las 21 pero quería llegar antes y no estar corriendo a último minuto. Los tres amigos con sus respectivos antifaces, se dirigieron hacia el Festival.
Las calles estaban hermosamente decoradas, llenas de arreglos florales y luces pequeñas que daban una ambientación de relajación. Había muchos estantes de comida, otros que vendían coronas de flores, otros de juegos y un escenario principal, donde tocaban bandas. En el camino, se había cruzado con varios compañeros de la universidad con sus respectivos antifaces, y varios de ellos no dejaban de mirarla. Sakura pensaba que no la reconocerían por el antifaz aunque también creía que si Eriol no lo había hecho sin el mismo puesto, menos lo haría el resto.
Cuando llegó finalmente al puente cerca del parque, vio como aun no había nadie que usara un antifaz rojo. En realidad, casi no había nadie por ahí pero no faltaría mucho para la hora acordada, por lo que Tomoyo y Eriol se despidieron de ella antes de que el muchacho apareciera, sin antes desearle mucha suerte.
-Sé tú misma amiga y todo estará bien – le dijo Tomoyo
-Estas preciosa. Siempre lo has sido. Disfruta este momento –secundó Eriol.
Ya sola, sentía su corazón latir muy fuerte con solo imaginarse que estaría con él en unos minutos y que podría abrazarlo para agradecerle todo lo que hizo por ella; por los tantos piropos, los consejos, los chistes malos que la hacían reir igual, por simplemente conversar con ella y aceptarla sin saber cómo era. Que afortunada era de que su camino se haya cruzado con el suyo. Porque en ese punto, ya no había retorno. A Sakura le gustaba, le gustaba mucho…
*.*.*.*.*
Shaoran vestía un pantalón clarito con unos zapatos marrones haciendo juego. Una camisa blanca con tres botones sueltos y una campera marrón oscuro que llevaba sobre los hombros. No quería estar demasiado formal pero tampoco quería ir como en la universidad. Obviamente no se había olvidado de su antifaz rojo intenso con hermosos bordes dorados.
Estaba ansioso, sin embargo, no podía ocultar que también estaba algo asustado, gracias a que Yamazaki no había dejado de insistir en que su grupo de admiradoras despechadas, le tenderían una trampa. Que lo mejor era que cancele esa cita y se fuera con él a tomar unas cervezas. Claro que ignoró completamente esa propuesta. Había esperado mucho ese día como para dejarse influenciar.
Sin embargo, había algo que lo preocupaba más que nada, y era que su mala fama haya llegado a los oídos de ella. No quería que supiera que tenía un lado agrio. Menos que supiera cómo trataba a las chicas que se acercaban. Tratando de olvidar esos pensamientos, sacudió la cabeza. Debía tranquilizarse y disfrutar el momento que tanto había estado esperando. Al fin y al cabo, por fin entablaría una conversación con una chica de verdad, a la única que había permitido entrar a su vida desde su llegada a Japón y con quien se mostraría como él era realmente.
Habían acordado encontrarse a las 21, pero entre la ansiedad había llegado mucho antes, por lo que para matar el tiempo se dispuso a ver los estantes del festival. Cosa extraña, ya que él detestaba los festejos y el ruido de la música. Pero esta vez era diferente, parecía incluso agradarle. Decidió no usar el antifaz hasta el momento que tuvieran que encontrarse. Era tedioso caminar entre tanta gente con los ojos a medio tapar. Sin embargo, luego de caminar varios metros se dio cuenta que sacárselo, había sido un gran error. En el tumulto, varias chicas de la universidad lo reconocieron y se acercaron.
-Hola Li –dijo una
-Pero que guapo estas – dijo su compañera
-¿Estas solo? Te invito algo de beber – comentó otra chica que se acercó
-¿Bailas? – aparecieron otras tres chicas más
-Nos fascina tu perfume – agregó otro grupito.
En pocos segundos, el ambarino se vio rodeado de varias chicas, sin posibilidad de huir.
-N-No, un momento. Esperen - pero ninguna de las chicas lo escuchaban; él tragó en seco. Una cosa es rechazar a una chica pero otra cosa es que una decena de ellas te rodeen, empiecen a tocarte el pecho, rodearte de los brazos y no te dejen hablar - Disculpen…oigan… pero yo…debo irme…
-¿Tan pronto?
-El festival apenas empieza
-Ven conmigo, Li. Podemos tener nuestro propio festival a solas.
Las chicas empezaron a hablar más alto, todas a la vez. El ambarino no lograba entender nada de lo que decían; parecían estar discutiendo por quién se quedaría con él.
-¿Qué les pasa? Ya suéltenme, por favor – empezaba a desesperarse al no poder zafarse del agarre.
-¿No es lindo? ¡Dijo por favor!
El castaño no tenía idea cuanto tiempo había pasado desde su pequeño paseo para hacer tiempo. Pero esas chicas, solo lo estaban atrasando más. No tenía idea de qué hora era, su celular estaba en el bolsillo. ¿Y si Miss_teriosa se había ido pensando que la había plantado? Había esperado mucho ese momento para perder una oportunidad así. Solo pudo tomar conciencia de la situación, cuando una chica rubia aprovechando que el ambarino estaba distraído, quiso besarlo, logrando darle un beso cerca de los labios. Ojalá no lo hubiera hecho porque eso realmente lo molestó, volviendo a recuperar su aspecto firme y serio.
-¡Pero qué asco! - explotó limpiándose con la mano la zona donde lo habían besado - ¿quién mierda te crees que eres? ¡Están locas! Déjenme en paz. No tengo interés en ninguna de ustedes ni lo tendré jamás - y dicho esto, se deshizo del agarre de ellas de forma brusca y se fue corriendo.
Las chicas se quedaron viéndolo con un gesto ofendido y molesto.
-No puedo creer que hayas intentado besarlo, Arami –dijo una de ellas, sacándose su antifaz.
-Me gusta mucho – contestó la atractiva chica rubia con falsa inocencia, misma que en una ocasión había invitado salir a Li - Tenía que intentarlo. Vengan, vamos chicas.
-¿A dónde? –preguntó una.
-¿A dónde más? A seguirlo –contestó sacándose su antifaz - ¿No lo entienden? Li no es de venir a fiestas como estas, algo importante lo trajo hasta acá y quiero saber qué…o quién.
*.*.*.*.*.
El tiempo pasaba y Sakura seguía luciendo hermosa pero a la vez triste. Habían pasado diez minutos de la hora acordada y "el lobo" no llegaba. O al menos no veía a nadie cerca con un antifaz rojo. ¿Y si se arrepintió? Treinta minutos. Correcto, la impuntualidad suele ocurrirles a las mujeres, no a los hombres. Sakura suspiro profundamente y vio su celular por enésima vez. No tenía ni una llamada, ni un mísero mensaje avisándole que no iría. La había dejado plantada.
-Tonta. Sabía que todo esto era demasiado bueno para ser verdad.
Se dio media vuelta dispuesta a volver a su casa, ya no tenía ganas ni de buscar a Tomoyo y a Eriol. Solo quería estar sola. Pero justo antes de que pudiera dar un paso más, sintió el calor de un brazo sujetándola de la cintura por detrás. Una respiración algo agitada le impactaba en el cuello. La fragancia de ese perfume masculino la hipnotizaba. Su corazón empezó a latir muy rápido. ¿Acaso era…?
-Discúlpame por haberte hecho esperar…princesa
Las mejillas de la castaña se tiñeron de rojo inmediatamente. No pudo evitar sonreir de oreja a oreja. ¡Él sí había ido! Sentía una felicidad inmensa ¡Cómo había soñado escuchar de sus labios que la llamara así! Sin embargo, una alarma interna empezó a sonar en lo más profundo de su ser. A medida que iba procesando aquella voz, su sonrisa iba desapareciendo poco a poco. Aquella voz era hermosa y suave pero extrañamente familiar. Más bien, terroríficamente familiar. No era la primera vez que escuchaba ese tono de voz. Su respiración se volvió más rápida y empezó a temblar al pensar en el posible dueño.
Tragó en seco y se dio vuelta muy lentamente, esperando que sus sospechas no sean correctas. Rogaba al cielo que él no fuera…
Esperaba encontrarse con un antifaz rojo y un muchacho. Pero al estar frente a frente, Sakura hubiese deseado que se la tragara la tierra. Efectivamente, había un muchacho pero sin ningún antifaz. Y no era cualquier chico el que veían sus ojos. Su rostro se convirtió en uno de sorpresa e impotencia. No podía ser. No. No. No. No. Esto estaba mal. Esto estaba peor que mal.
-Tú…- fue todo lo que le salió decir a Sakura con un hilo de voz apagada después de un tiempo-… ¿q-qué estás haciendo aquí, Li?
El ambarino se había percatado del tono decepcionado de voz de esa hermosa muchacha de ojos verdes y antifaz rosa. Ella ya sabía quién era y presentía que no solo porque no tuviera puesto en ese momento su antifaz rojo sino porque seguramente ya había escuchado como era él en la Universidad.
-Yo…
-Contesta. Acaso… ¿t-tú e-eres "Lobo Solitario"?
De nada servía dar más vueltas al asunto. Él se había prometido ser sincero con ella de principio a fin.
-Pues…sí – contestó muy nervioso – Lamento no tener puesto el antifaz, lo he perdido. Déjame que te explique, como llegué muy temprano, la ansiedad me estaba matando, así que decidí dar una vuelta por los estantes y bueno…me he retrasado más de la cuenta. Lo lamento mucho pero prometo que te lo compensaré - Sakura se sentía decepcionada, mientras que Shaoran estaba muy nervioso. No pensaba contarle de su encuentro con esas maníacas y que gracias a ellas, extraviara su antifaz y llegará tarde a su primera cita - Todavía no puedo creer que estés en frente mío. Por fin puedo conocerte - agregó intentando tranquilizarse y dándole una sonrisa sincera, mostrándole sus dientes blanquísimos. La tomó nuevamente de la cintura para mirarla de arriba a abajo y detenerse en sus ojos verdes – No me equivocaba…la realidad es mil veces mejor que los sueños. Eres realmente muy hermo…
-¡Cállate! - gritó interrumpiendo Sakura cerrando fuerte los ojos para no llorar y apretando los puños mientras lo empujaba para romper la distancia tan cercana a la que se le había puesto Shaoran. Sentía mucha impotencia de que él estuviera ahí jugando con ella. ¿Cómo podía tener el descaro de decirle que era hermosa cuando hace unos días le decía fea? – ¿Por qué? ¿Por qué haces esto, Li? Me estás haciendo una broma de mal gusto y no creo merecerla. No puede ser que tú seas "Lobo".
-¿Broma? ¿Cuál broma? -preguntó sin entender el ambarino
-¡Deja de fingir! Me niego rotundamente a creer que el chico más popular y arrogante de la universidad sea el dulce chico con el que estuve hablando por las noches y el que me ha enviado mensajes de texto durante meses. ¡Meses! No pueden ser la misma persona. ¡Es imposible! - Sakura le volvió a dar la espalda, mirando al arroyo que cruzaba el pequeño puente, perdiéndose en un punto fijo. Sentía un torbellino de sentimientos. Solo anhelaba que todo fuera una gran confusión. Una pesadilla de la cual despertar. Él no podía serlo…se negaba a creerlo. No tenía idea qué rayos hacía Li ahí cuando ella estaba esperando a alguien realmente importante. No encontraba una explicación coherente. Pero tenía la absoluta certeza de que él no…
Bep Bep
Sus pensamientos fueron interrumpidos cuando su celular sonó en anuncio a un mensaje de texto. Tomó el celular con las manos temblando y al ver que el destinatario estaba bajo el nombre "Lobo", leyó en silencio:
Lamento decepcionarte, solo quiero que sepas que jamás jugaría contigo
-Jamás - escuchó que decía Li con mucha seguridad a espaldas de ella. Cuando volvió a darse vuelta, lo vio parado con el celular en la mano y con una mirada que jamás había visto en los cruces que tenía con él. No estaba serio ni tenía el ceño fruncido, más bien lucía muy triste y preocupado.
Pero pese a cualquier mirada, no dejaba de ser él, Li. Así que el muchacho con el que había hablado por meses de forma virtual, era en realidad el mismo que más evitaba en la vida real, porque su presencia la molestaba, la dañaba, la detestaba.
Cuando finalmente aceptó la realidad, un dolor en el pecho y un gran deseo de llorar, aparecieron de repente. Quería huir lo más pronto posible de ahí.
-Bien. Creo que me has convencido…definitivamente eres Li Shaoran – empezó a hablar mirando al cielo estrellado, ya que si lo volvía a ver, seguramente se largaría a llorar.
-Por favor, déjame explicarte. La verdad yo…
-Que tonta no haberme dado cuenta antes – lo interrumpió - si hasta las iniciales de tu nombre coinciden con "Lobo Solitario" – de repente Sakura empezó a reír con amargura por lo cruel que era el destino por querer burlarse de ella. Sus lagrimas amenazaban cada vez más con salir en cualquier momento – No sabes quién soy aún, ¿verdad? – se atrevió a preguntar con la voz quebrada.
-Claro que lo sé –dijo con suavidad el castaño - Eres Miss_teriosa, la chica más increíble con la que he tenido la suerte de conocer y hablar por tanto tiempo. He esperado mucho este día, por conocerte finalmente, princesa – dijo Li acercándose un poco más y tratando de apartarle los mechones de la cara pero la castaña lo detuvo en seco para que no la rozara siquiera.
-No vuelvas a llamarme así – le dijo muy seria – Y seré sincera contigo. No eres lo que esperaba…y estoy segura que tampoco soy lo que tú esperabas de mi. No soy de…tu tipo. Créeme, en serio, créeme que te estoy haciendo un favor si desaparezco de tu vida y hacemos como si nada hubiese pasado ¿De acuerdo? - finalizó Sakura.
Lo último que vio fue un Li atónito por escuchar aquellas duras palabras. Poco le importó como se sentía él. Estaba claro que él no tenía idea quien se ocultaba detrás de ese antifaz rosa. Sakura corrió y corrió tanto como pudo.
Tenía el corazón destrozado. Jamás había sentido tal decepción. Decepción de saber que su "persona especial" está en el cuerpo equivocado. Se había preocupado tanto por gustarle y agradarle que no se había puesto a pensar en qué pasaría si a ella no le gustara. ¡Pero por qué demonios de los miles de chicos que estudiaban en Tomoeda, tenía que ser justo él! ¡Qué ilusa! Sakura se sacó el antifaz y dejó de poner resistencia al llanto. Grandes lágrimas empezaron a desprenderse de sus orbes verdes por las calles en silencio hasta encontrar un banquito, donde se sentó. Una vez allí se tapó la cara con las manos y dejó finalmente largar el amargo llanto. Tantas horas conversando resultaron ser una pérdida de tiempo. Una melancolía la invadió porque sabía internamente que jamás volvería a hablar con él. No podía a hablarle, simplemente no podía olvidar todo lo que le había dicho.
Había soñado tanto que esa noche sería única y estaría muy pero muy feliz. Completa. Pero se equivocó. Sería el peor Festejo de Primavera de todos.
Continuará…
La identidad de Lobo ya ha sido descubierta y la reacción de Sakura no ha sido para menos. Sin embargo, aún Shaoran no tiene idea de la identidad de la misteriosa muchacha.
Recuerden que este capítulo tiene una segunda parte. Solo adelantaré que alguien va a tener que remar muuucho si no quiere perder a la única persona con la que pudo ser él mismo.
¡Mil gracias por sus review, a las de siempre y a los nuevos lectores que han descubierto la historia recién!
No prometo cuándo subiré la segunda parte. La próxima semana me voy de viaje por unos días, sumado a que se vienen los exámenes y exposiciones. Lo que sí les garantizo es que NO pienso abandonar la historia y tampoco subiré dentro de un año, ni mucho menos un mes. A lo sumo será poco menos de dos semanas. Espero sepan entender y espero que en este tiempo más lectores se sumen a esta historia virtual que pareciera tomar un rumbo de desamor. Veremos que ocurrirá…
Un abrazo virtual y no se pierdan El Festival de Primavera (parte II)!
