Capítulo beteado por Patto Moleres, Betas FFAD.
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Capítulo 6: Inocentes
James estaba desnudo, tendido de espaldas en la cama del lujoso apartamento de Jane, mientras ella lo montaba a horcajadas salvajemente. Sin embargo, sus pensamientos no estaban rondando en la mujer que tenía encima.
Como le hubiese gustado que Bella estuviera de esa manera sobre su cuerpo, que ella tomara el control por primera vez de sus actos sexuales. Pero ella era muy distinta a Jane, Bella no se esforzaba en hacer nada ostentoso para seducirlo, aunque él podía quedar fascinado con su simple presencia. La razón por la que él seguía viéndose con Jane era solo por pura atracción física y por que la condenada sabía exactamente qué hacer para hacerlo caer rendido a sus pies.
Jane llegó al orgasmo y miró a James, para darse cuenta de que él no estaba del todo complacido. Él la apartó y se levantó de la cama para dirigirse al joyero que Jane tenía en unos de los cajones de su closet.
—¿Qué buscas? —le preguntó Jane
—¿Dónde está la gargantilla que te regalé?
—La aparté de mis otras pertenencias, está en el cajón de arriba… pero… —Jane hizo una pausa mientras veía que James sacaba la costosa gargantilla de oro de 18K con incrustaciones de rubí y la llevaba a su maletín— ¡No! ¿Qué haces? —dijo parándose de la cama y corriendo para ponérsele en frente y evitar que alcanzase su maletín—. No puedes llevártela, me la diste de cumpleaños… ¡Y fue la semana pasada!
James suspiró antes de besarla y apartarla de un tirón.
—Te traeré una réplica después.
—¡No quiero una réplica! —protestó Jane totalmente histérica— ¡Quiero esa! ¿Para qué demonios te la llevas? No. ¡Tú no estarás pensando en regalársela a la insignificante de tu esposa James! No irás a darle mi gargantilla a esa jodida perra estúpi…
Jane fue interrumpida por una fuerte bofetada que la derribó al suelo, quebrándosele la esquina del labio inferior.
—¡No vuelvas a insultar a Bella otra vez! —le gritó James mientras la levantaba por un brazo y la arrojaba devuelta a la cama—. No vuelvas siquiera a nombrarla.
James colocó la gargantilla en su maletín y se volvió para mirar a Jane que estaba como en un estado de shock, con las manos en su mejilla colorada. Él no la culpaba, nunca le había pegado y era porque nunca se había referido a Bella de esa manera. Él sabía que ella la odiaba, pero no había tenido, hasta hoy, la osadía de expresarlo con tales insultos.
James comenzó a vestirse, no había acabado de abrochar su pantalón cuando Jane cruzó los brazos por su cintura abrazándolo por la espalda, y empezó a sollozar, empapando su espalda de lágrimas.
—No te vayas todavía James, perdóname, no volveré a mencionarla, lo prometo. Pero no me dejes —le rogó Jane.
James se volteó para verla a la cara.
—Aunque lo quisiera, no puedo quedarme contigo, sabes que al final del día tengo que volver con mi esposa… —dijo James
Jane no pudo retener más a James. Ella vio con rabia como él cerraba la puerta y la dejaba sola, otra vez.
Recordó el día cuando James decidió cambiarla por Bella. Como la odiaba. Todo era perfecto entre ellos, hasta que él decidió casarse con ella. Jane lo dejó todo por él, renunció a su familia, a su vida y a todas las cosas que pudiesen inmiscuirse entre James y ella; y se había privado de todo eso, porque él se lo había pedido; inclusive traicionó a su esposo sólo para complacer a James. Podía acordarse del día que decidió decirle a James de que ya era una mujer libre, ese mismo día él le había anunciado su boda con Bella. Había objetado que ella había tardado mucho en decidirse, y que él necesitaba una buena mujer a su lado, para cubrir apariencias.
Pero las cosas no se iban a quedar así, James sería suyo, de una manera u otra ella sacaría a Bella de su camino.
Bella se tendió en su cama tan pronto llegó a su casa. En su mente rondaban las imágenes de lo que había pasado esa noche con Edward. Ella cerró los ojos y ahí estaba él, con esa belleza aristocrática que lo caracterizaba; aunque estuvo mal haberlo besado, algo en ella quería repetir el pequeño, pero placentero incidente.
Se dejó introducir en un sueño profundo, donde Edward era el protagonista. Bella se sentía a gusto allí, donde estaba él, no entendía como un hombre que apenas conocía podía brindarle tanta placidez.
Soñó que estaba otra vez en el restaurante, sólo que esta vez, ambos estaban solos; el lugar tenía una única mesa donde ellos se encontraban y el piano, él cual no estaba siendo tocado por nadie y aun así sonaba, pero la decoración era la misma. Edward, en vez de invitarla a bailar como había ocurrido originalmente, la tomó en brazos para luego recostarla sobre la mesa, y sin decir palabras comenzó a desvestirla. En un momento estaba vestida y en el otro se encontraba completamente desnuda ante Edward. Él, sin decir una palabra, bajó la cabeza y la tomó con su boca. Bella suprimió un gemido al sentir la lengua de Edward atormentándole esa parte tan sensible de su cuerpo.
Edward incrementó sus caricias, haciendo que Bella gimiera constantemente. La habitación empezó a dar vueltas alrededor de los dos, y mientras lo hacía, rodaron imágenes de ambos haciendo el amor, como si fuese un espectáculo de espejos que rondaban permitiéndole a Bella verse a sí misma en diferentes posiciones con Edward.
Se escuchaba la voz de Edward en el aire llamando a Bella, como si necesitara más de ella. La voz se hacía cada vez más y más fuerte, y aunque Edward estaba cerca de ella, no era él quien hablaba, era su voz, pero él estaba muy sumido en proporcionarle placer.
—Bella, Bella, Bella. —Se oía la voz de Edward.
Bella luego sintió un empujón que la llevó a caerse de la mesa y Edward desapareció, esfumándose en el aire.
Ella abrió los ojos espantada, alguien le había perturbado el sueño y al despertar supo quien fue, ella vio a James parado frente a ella mirándola extrañado.
Bella se asustó, nunca le había tenido ese terror tan grande a su esposo, pero después de lo que pasó en la tarde, ella le temía y con mucha razón.
—Levántate Bella, quiero que me acompañes a cenar.
Bella frunció el seño antes de contestarle.
—No tengo hambre —dijo con un tono de desasosiego.
—Vístete y te espero abajo.
Bella no entendía su insistencia, pero ella no quería siquiera estar cerca de James, no sólo por miedo, sino también porque en su interior sentía los aguijonazos de la traición por haber besado a un desconocido.
—James, no me siento bien…
—¿Ahora qué tienes? —dijo James con notable exasperación.
Bella no podía creer su cinismo. Actuaba de manera inmune al abuso que cometió con ella en la tarde, pero así como a él le importaba poco el haberle causado daño, ella tampoco le mostraría importancia.
—Estoy cansada James; ¿tú realmente quieres compañía? Mejor llama a algunos de tus "socios" porque bastante tiempo pasas con ellos, ahora, si me disculpas volveré a mi pecaminoso sueño.
James no creyó haber escuchado bien, se quedó pasmado con la respuesta de Bella, mientras ella se cubría con las sábanas de pies a cabeza y volvía a dormir. Esta no era la mujer que había dejado en la tarde. ¿Qué fue lo último que le dijo? "Pecaminoso sueño", definitivamente algo estaba mal en ella.
James respiró profundamente, para evitar corromper a su mujer nuevamente, lo último que quería era escuchar sus lloriqueos otra vez. Así que por primera vez, intentó apaciguarla, cosa que no sabía hacer bien.
—Bella —dijo James mientras retiraba la sábana del rostro de ella—, compláceme y ven a cenar conmigo por favor.
Bella se llenó de cólera, este hombre no tenía ni el más mínimo gramo de vergüenza. A pesar de lo que le había hecho, él pretendía que ella se entusiasmase con sus propuestas.
—¿Complacerte, James? ¿Cómo eres capaz de pedirme tal cosa después del modo en que me trataste esta tarde? —preguntó Bella mirándolo con disgusto—. ¿Ni siquiera vas a disculparte?
—¿Disculparme? ¿Y por qué Bella? Por haberte hecho el amor, ¡por Dios eres mi esposa y no tengo por qué disculparme por eso! —le gritó James tomándola del brazo y obligándola a levantarse de la cama—. Ahora vístete, te espero abajo, y por lo que más quieras, no me hagas esperar mucho tiempo.
2 Años atrás.
Renée abrió la puerta de la habitación del hospital dónde su esposo estaba interno, ella estaba acompañada de James Witherdale y se proponía presentarle a su marido el futuro esposo de su hija.
Cuando James entró a la habitación, se quedó pasmado al reconocer al hombre que estaba allí postrado en la pequeña cama del hospital, con el rostro pálido y los ojos cerrados.
Qué pequeño es el mundo.
—Charlie, estás despierto… Vine a presentarte a alguien —dijo Renée casi en un susurro, mientras se acercaba al hombre con James detrás.
Charlie abrió los ojos al escuchar a Renée, y casi se le fue el aire cuando vio a James parado al lado de su mujer
—¡Qué diablos significa esto! —protestó Charlie, su tono de voz era grave y cortante.
—Charlie, él es James Witherdale, el prometido de Bella, es de quién te estaba hablando ayer… Él pagará…
—¡No pensarás venderle a mi hija a este maldito bastardo, Renée! —Le interrumpió Charlie alterándose y cambiando de postura en la cama, de modo que pudiese quedar menos recostado y así mirar de frente a James, el cual tenía el rostro menos amistoso que él.
—No hables así, James es un buen hombre para Bella —dijo pacientemente Renée y luego se dirigió a James—. Disculpe su actitud, es que está enfermo y…
—No se preocupe… ¿Por qué no nos deja a solas, así hablamos con más calma? —dijo James y curvó los labios en una media sonrisa antes de continuar—. No quiero tener problemas con mi futuro suegro.
Renée asintió y salió de la habitación, James tomó una silla y se sentó a una distancia prudente de la cama dónde estaba Charlie, él cual le lanzaba una mirada que hubiese matado a cualquiera si los ojos tuviesen esa habilidad.
—¡Eres un maldito desgraciado, no te conformaste con arruinarle la vida a Jane, y ahora también te quieres llevar a mi otra hija! ¡Primero sobre mi cadáver!
—Charlie… Te diré dos cosas: primero, yo no le hice daño a Jane, ella tomó su decisión de venir a mí; y segundo, no imaginé que Bella fuera tu hija. Realmente no lo sabía. —Dio un suspiro antes de seguir— Me casaré con Bella y espero que no tengas problemas con eso, y si los tienes, tendrás que tragártelos. —James se levantó de la silla, y se acercó más a Charlie, mirándolo a los ojos— Descuida, no lastimaré a Bella —dijo con suma sinceridad.
Charlie alargó el brazo hasta alcanzar la garganta de James, y comenzó a ahorcarlo con fuerza. James logró zafarse empujando su mano. Charlie intentó agarrarlo nuevamente, pero el joven retrocedió varios pasos, haciendo que el enfermo se tambaleara perdiendo el equilibrio y se cayera de la cama. James rápidamente, llamó a las enfermeras, las cuales preguntaron cómo llegó a caerse, James objetó que él había intentado levantarse.
Desde ese momento James sospechó que Charlie sería una molestia para sus planes de casarse con Bella, y si había algo que James no podía soportar eran los impedimentos. Él siempre se deshacía de ellos, y éste no sería la excepción.
Bella fue a reunirse con James al comedor. Tomó asiento al lado izquierdo de James que estaba sentado en el centro de la mesa. Su cena estaba servida, pero la miró con poco interés. Ella estaba muy desconcertada por la extraña actitud de su esposo, jamás la había tratado de esa forma en lo poco que tenían de casados.
—Pregunté si habías comido algo, y como me dijeron que no pediste nada, supuse que me estabas esperando como siempre lo haces. —Tomó un bocado antes de continuar— Pero al parecer no es así, ¿cierto?
Bella no respondió, ni siquiera lo miró a la cara, lo conocía lo suficiente como para saber que él estaba disfrutando mucho lo que para ella era una humillación. Odiaba que su esposo la manipulara de esa manera, pero más humillante le parecía el hecho de que ella se dejara manipular; así que empezó a revolotear su cena sin intención alguna de comerla.
—Te traje algo —dijo aclarándose la garganta y sacando de su bolsillo derecho una gargantilla de oro con incrustaciones de lo que Bella pudo reconocer como pequeños rubíes, acto seguido se levantó para acercarse a ella por detrás y colocársela en su cuello.
Bella se movió ligeramente para evitar que él le tocara el cuello, tenía miedo de su cercanía, aparte de que su cuello todavía era víctima de pequeños hematomas que le dolían con cada tacto.
—Es solo una gargantilla Bella, no un collar de fuerza —dijo James colocando finalmente la gargantilla en su cuello sin lastimarla. Definitivamente tenía un esposo bipolar o con complejos de personalidad múltiple
—Gracias —dijo en un susurro.
Edward se levantó a tiempo para contestar el teléfono que estaba en la mesa de su escritorio. Echó una maldición en italiano cuando reconoció la voz del hombre que lo llamaba.
—¡Es que no sabes la diferencia horaria de aquí a Italia! ¡Maldición es más de la una de la mañana Anthony!
—No me hables en ese tono —dijo la voz del teléfono—. Ya me entere lo que estás haciendo. ¡Maldición!, ¿cómo se te ocurre tal cosa? Estás totalmente desquiciado… Sabes que, creo que necesitas ayuda, así que toma el primer vuelo y regresa aquí de inmediato. Ah y ni se te ocurra protestar, porque no te estoy dando una maldita sugerencia —exclamó.
Edward estaba hirviendo en furia. ¡Rayos! Él sabía que no podía confiar en su indiscreta cuñada. Ella se había enterado de sus intenciones, por descuido de Edward, cuando escuchó su conversación con su cómplice mientras planificaba sus futuros crímenes, y por supuesto le había ido con el chisme a su hermano, aunque hubiese prometido no decir palabra.
—¡Por qué no mejor te ocupas de controlar a tu mujer y me dejas terminar de arruinar mi maldita vida cómo diablos se me plazca! —dijo Edward con rabia.
—Edward, sabes perfectamente que odio a esa gente tanto como tú, pero por un demonio, no puedes hacer eso, ¡esas mujeres son inocentes!
Edward se bufó de eso.
—Inocentes… —repitió el con la voz fría y baja.
Muchos misterios con respecto a Edward y su venganza... mmm tal vez sea hora de esclarecer un poco la situación...
No se olviden de dejarme sus reviews con sus opiniones, me gusta saber que tal les esta pareciendo la historia.
Y Gracias a mi querida beta Patto por hacer un excelente trabajo.
Follow/Favorite y hasta la semana próxima!
Un beso enorme, yyhalia :3
