Sorry, no puedo decir más. Años y años de no continuar esto, que hasta recientemente, que vi el anime de Maison Ikkoku, me dieron ganas de escribir algo de este anime, pero recordé, además, que tenía pendientes, tengo que primero terminar esto antes de que mi flojera me gane, quizá mi final no se parezca demasiado al que antaño tenía, pero les juro que será similar.
De antemano muchas gracias, aunque quizá haya perdido ya algunas de mis lectoras, lo siento.
Todas se separaron para cubrir el centro con mayor rapidez y encontrar a Serena. Parecía una de esas películas donde los rescatistas peinan el área de un bosque o montaña para encontrar personas perdidas. Bueno, así lo imaginaban.
Rei mientras la buscaba imaginaba que sería más eficiente colocar carteles de Se busca con la cara de Serena como si fuera un animalito perdido. Rió para sí al imaginarse a la rubia dentro de una botarga de perrito y actuando como tal.
—¿De qué te ríes, Rei? —preguntó Mina.
—(Je, je). De nada —enjugó sus lágrimas causadas por lo hilarante que parecía su pensamiento, y señaló hacia una calle—. Yo iré por aquí, nos vemos luego.
—Está bien.
Mina siguió de frente mirando hacia ambos lados de la calle para intentar divisar a su amiga pero no lo pudo hacer. Había más personas de lo usual ese día transitando por las calles.
Esquivó a tantas personas como pudo para seguir adelante. Caminar por ahí era una tarea difícil para ella.
Se detuvo un rato para pensar, en eso escuchó algo interesante acerca del fantasma loco que le pareció intrigante. Pero no le dio mucha importancia y siguió su camino.
Se preguntó qué habría pasado si ella no hubiese escuchado la conversación entre Artemis y Darien, cómo sería la situación actual. Posiblemente ya se hubiera hablado del matrimonio y, en lugar de estar buscando a Serena, se estría buscando fecha para la boda.
Le pareció gracioso. ¿Qué clase de vestido usaría su amiga? ¿Qué clase de vestido usaría ella cuando llegara el momento? Quién sabe…
—Debería dejar de pensar en esto y mejor busco a Serena —dijo para sí.
Notó un par de coletas rubias peculiares moviéndose adelante. Se trataba de Serena.
—¡Ahí está! —casi gritó.
Se acercó fieramente hacia ella, pero por alguna extraña razón no pudo alcanzarla. Lo que más le extrañó era que Serena no era buena en deportes. Demostraba así que si se lo proponía ella podría ser mejor que cualquier velocista.
—Debería entrar al club de atletismo —dijo Mina—, en lugar de querer crear un club para comer dulces.
Al doblar en una esquina vio que Serena se escondía detrás de unos botes de basura. Se acercó a ella. Y le habló.
—Serena, ¿qué haces?
—¿Mina, eres tú? —Serena miró por encima de los botes.
—Sí, ¿qué pasa?
—Darien me persigue, está detrás de mí.
Al girar Mina, Darien estaba dando la vuelta y cuando miró en su dirección la vio. Se acercó a ella.
—Hola Darien —rió escandalosamente—. ¿Qué te trae por acá?
—Lo mismo te preguntaría a ti. ¿No estaban en el templo estudiando?
—Sí, pero ya sabes lo que dicen: Al mal tiempo darle prisa.
—Es al mal paso darle prisa… pero no sé qué tiene que ver con esto.
—¿En serio? —Mina rió.
—Por cierto, ¿no has visto a Serena?
Mina se puso pensativa.
—Mmm… Mejor te propondré algo —dijo coquetamente— olvídate de Serena y sal conmigo. ¡Ya sé! Cómprame un helado.
Desde su escondite Serena escuchó todo.
—"Esa Mina, ¿cómo se atreve a coquetearle a mi Darien frente a mí?".
—Pero yo… —Darien no pudo terminar su dialogo ya que Mina le tomó del brazo.
—¡Ándale, sólo un helado!
Serena mordió su manga por la explosión de celos. Estaba a punto de saltar entre ambos cuando Darien habló y dijo:
—Lo siento, Mina, pero de verdad, estoy buscando a Serena porque tengo algo sumamente importante de que hablar con ella.
Serena esbozó una sonrisa. Tanto era su amor por ella que la buscaría hasta el fin del mundo para proponerle matrimonio de una manera formal. (Lástima que eso no es así… nosotros conocemos la verdad [inserte carita triste aquí] pobre chica).
—Bueno, Mina, me despido. Buscaré a Serena.
—¡Espera, Darien! ¡Pensas dejarme aquí! Sabes que hay un Loco fantasma suelto amante de las chicas rubias.
—Espera, ¿qué dices?
—Digo que si piensas dejarme aquí a pesar de que hay un fantasma loco rondado la ciudad.
—¿Eso es verdad? Si es así acompáñame, no me gustaría que te pasara algo.
—Está bien —dijo feliz Mina y tomó el brazo de Darien—. El mío de vainilla, por favor.
Ambos se fueron.
Serena salió de su escondite.
—A mi también sálvame Darien —dijo llorando—… y también quiero de vainilla…
»»»
—Esa Serena, ¿a dónde se habrá metido? —preguntó Rini.
Aún sin encontrarla, ella vagaba por el parque con la ligera esperanza de encontrarla por los alrededores escondida en algún lugar de allí.
Su vista se paseo por las áreas abiertas y por los sitios de juegos, pero no estaba. Se detuvo en medio del parque y de nuevo escaneó todo. Faltaba poco para que el sol se ocultase en el oeste, tendría que darse prisa en encontrarla si no quería volver sola a casa.
Caminó por la pista del parque, algunas personas estaba haciendo ejercicio. Un joven y su novia, trotaban por ahí y ellos la vieron. La chica le dedicó una sonrisa cuando sus ojos se cruzaron y Rini se la devolvió.
Giró sobre sí misma para ver a la pareja alejarse. Y suspiró.
—¿Podrá ser que haya regresado a casa? —dijo para sí.
Lo más probable era que sí, pero de alguna u otra manera algo en su interior le decía que no era cierto. Regresó sobre sus pasos para seguir buscándola por segunda vez en los alrededores del parque.
Preocupada por no encontrarla, Rini, caminó más aprisa. Todo iba mal hasta que…
¿Eso que vio era una cabellera rubia? Se cercioró de ello. ¡Sí, sí lo era! Apresuró el paso para alcanzarla, la chica rubia estaba junto a otra persona. Le pareció extraño verlos juntos. Rini se escondió en un arbusto cercano. Las personas que había visto eran Darien y a Mina.
Mina comía un helado de vainilla mientras caminaba y hablaba con Darien de algo.
—¿Qué extraño? —volvió a hablar consigo—. ¿Qué hace Darien con Mina aquí en el parque? ¿No se suponía que ella estaba en la habitación de Rei con las demás?
Estaban por desaparecer de su vista cuando fue tras ellos para seguir espiándolos un rato antes de seguir buscando a Serena.
Mina hablaba animadamente durante todo el camino, y aunque Rini no podía escuchar de qué hablaban, podía ver su cara.
Darien se detuvo cerca de una fuente y Mina hizo lo mismo. Ambos escanearon sus alrededores en busca de algo. ¿Quizá a Serena?
Rini también hizo lo mismo, y cuando lo hizo, vio a Serena que se acercaba peligrosamente a Darien. La rubia no se había percatado que Darien estaba cerca por lo que distraída se estaba acercando hacia el chico que evitaba.
Rini tenía que pensar en algo y pensarlo en ese momento. Si se encontraban, todo lo que habían hecho, habría sido en vano. Y sin pensarlo dos veces, salió apresuradamente de entre los arbustos y embistió a Serena haciéndola caer dentro de otro arbusto cercano.
—¡Ah! —gritó la rubia al ser tirada y caer al piso—. ¿Qu-qué fue eso?
—¡Shh..! —le cayó—. Silencio, Serena. Darien está cerca.
Rini volteó y vio a Darien y Mina acercarse a ella.
—¿Rini, qué haces aquí? —preguntó Darien.
Serena se hizo bolita cuando escuchó la voz de su novio. Ahora no era el momento de ser descubierta. Se dedicó a esperar y escuchar en completa calma.
—Yo… este… eh… bueno… veras…
—Bueno, eso no importa. ¿Rini, de casualidad sabrás dónde está Serena?
—No. La verdad es que no la he visto desde que desperté. Sólo escuché que se levantó temprano y se fue.
—Rini, dime la verdad —le indicó Darien—. Serena no se puede levantar temprano ni aunque se caiga de la cama.
—En eso tienes razón —respondió la niña—. Y si quizá se acerca el fin de los tiempos y este extraño suceso es un presagio de que el fin se acerca y será inevitable.
—Ay, eso mismo estaba pensando yo —intervino Mina—.Y si el mundo se acaba mañana, Darien, ¿Qué haremos? Esto debe ser un sueño. Rini abrázame.
—Mina, no es para tanto. No creo que eso vaya a pasar —dijo Rini—. Oye Mina, hueles a vainilla.
—¡Oh! Es cierto. Verás es mi sabor favorito.
—Darien, también cómprame un helado, yo también quiero.
—Pero ahora estoy buscando a Serena. En otro momento será.
—Vamos Darien, no seas malo, Rini sólo quiere ser feliz —intervino Mina.
—Bueno está bien —a Darien no le quedó otra cosa más que decir.
—¡Yei…!
—Y ya que andas muy generoso —musitó Mina, luego se enganchó al brazo de Darien—. Cómprame uno, ¿sí?
—Pero si ya…
—Shh-Shh-Shhh —le cayó Mina—. El mío de Vainilla por favor —y le giñó un ojo.
Serena desde los arbustos no pudo evitar sentirse celosa. Se levantó y un montón de hojas se cayeron y otras cuantas se quedaron sobre su cabeza.
—Y el mío… —se quejó— ¡quiero, quiero, quiero!
—Esperen, creo que oí a Serena —Darien volteó, para ese entonces Serena ya se había ocultado otra vez.
—Eh… yo no oí nada… ¿Y tú Mina?
—Yo tampoco… vamos antes de que se acaben… —le jaló la rubia.
—Ah…, sí.
—Por poco y me descubren. Por ahora será mejor no pensar en helados y me concentraré en escapar. Mejor me voy del parque ya que ellos rondan por aquí.
Serena se fue…
