Hola a todos/ todas,

Muchísimas gracias a las personas que me enviaron rewiews, y ya estoy continuando la historia para actualizar lo más pronto posible.

Aquí os dejo un nuevo capítulo, que espero que os guste.

Hermione se despertó la mañana siguiente y se vio a ella con el vestido arrugado y aún puesto. Decidió quitárselo. Estaba tan dormida que ni se dio cuenta de que abajo llevaba la ropa interior que le había dado Tracey, y volvió a tumbarse en la cama. Su mente no dejaba de trabajar con rapidez procesando todo lo que había pasado. No se podía negar que la química entre ellos era palpable, sin embargo, Hermione tuvo miedo. Miedo de que las cosas se torcieran, miedo de volver a depender de alguien. Pero no podía dejar de sentir esas cosas, sentía que su cuerpo necesitaba de la presencia de Draco, y sabía lo que le gustaba y lo que no de él. Perdida en estos pensamientos, Hermione no se dio cuenta de que él se estaba empezando a despertar.

-¿No tuviste suficiente con ayer, que quieres repetir leona?

Hermione se giró hacia Draco sin entender lo que decía, y vio como la recorría con la mirada. Miró hacia abajo y se vio con su conjunto de lencería. Se ruborizó, y Draco sonrió.

-No hacía falta que te pusieras esto para intentar seducirme, ya quería repetir.

Se acercó y empezó a esparcir besos por su cuello.

-No me acordaba de que la llevaba.

-Shh, no hacen falta excusas.

Hermione iba a dejarse llevar, cuando se dio cuenta de que era lunes. El fin de semana había sido eterno. Qué razón tenía Newton con su teoría de la relatividad…

-Draco para, tenemos que ir al trabajo, y tienes que apuntar a Scorp al colegio.

-No seas aguafiestas- Draco hizo un puchero y Hermione rió. Pero su mente estaba ausente. Reflexionaba aún con lo que le había dicho su madre acerca de cambiar de horarios y intentar alcanzar su meta. Miró la hora. Eran las ocho, ella entraba a trabajar a las diez, y Ros entraba al colegio a las nueve y cuarto. Pensó durante un momento, y decidió hacerle una llamada a Ginny. Tenía que hablar con ella.

-Draco, tengo que llamar a Ginny, ahora vengo-. Se fue al pasillo y marcó. Los Potter tenían teléfono gracias a que Harry había insistido a no estar incomunicado del mundo muggle. Aunque Hermione sabía que era para no romper del todo la relación con su primo, que había mejorado bastante. El teléfono lo cogió Harry. Por un momento se asustó, porque desde que había empezado a verse con Draco no había hablado con él, pero algún día tenía que hablar.

-Hola Harry

-Hermione! ¿Qué tal estas?

-Bien, ¿ y vosotros que tal?

-Muy bien, este domingo fuimos a la Madriguera con todos, solo faltabas tu. Molly me dijo que te dijera, que aunque no estés con Ron siempre tendrás las puertas abiertas.

-Muchas gracias Harry. ¿Qué tal los niños?

-Muy bien. James cada día se me parece más, Albus dice que echa de menos a Rose, y Lilly no para quieta un segundo con su escoba.

-¿Quieres que almorcemos juntos hoy, para ponernos al día?

-Me encantaría, ¿en la cafetería a las dos?

-Me parece perfecto. Pásame a tu esposa por favor.

-Vale. Un beso.

-Hasta luego.

Se oyó el grito típico del teléfono y se puso Ginny. Me puse el móvil a unos centímetros prudenciales de mi oreja.

-Hermy!

-Hola Ginny, me ha dicho Harry que tenéis a una futura campeona del quidditch.

-Sí, seguirá los pasos de su madre. Aunque no creo que hayas llamado por eso, el placer de oír mi voz no creo que sea tan grande ¿no?. Espera, no me digas, ¿Ha pasado algo con el hurón verdad? ¿Sí? Dime que sí Hermi porfa, ha pasado algo, ha pasado algo.- Ginny se había puesto a cantar.

-Sí, bueno, algo, pero no quería hablar de eso.

-¿Cómo que no quieres hablar de eso? Quiero detalles y los quiera ya.

-Vale, bueno, ¿sabes lo que te conté de Krum?

-Sí.

-Pues vino a Inglaterra, y Draco se hizo pasar por mi marido. Nos besamos, y una cosa llevo a la otra.

-¡No me lo puedo creer! Es que es demasiado fuerte, pero el jueves yo ya sabía que pasaría algo, si es que yo tengo un olfato para estas cosas.

-Ginny, no te des más aires que me llega el ego a través del teléfono.

-Vale, y ¿de qué querías hablarme?

-Bueno, mi jefe se ha jubilado, y no sé si presentarme para el puesto. Es decir, lo he querido siempre, pero no quiero dejar a Rose con canguros, ni en esplais, y no tendría el horario tan flexible.

-¿Pero tú quieres el puesto?

-Sí, es el puesto de mi vida, podría proponer leyes para que los elfos tuvieran una vida digna. No digo que haya que liberarlos, porque en cuanto les hablas de libertad ya no escuchan, pero aun hay muchos elfos maltratados, y en opresión. También quiero que los hombres lobo tengan una mejor vida, que no se los excluya, y prohibir la caza de sirenas y…

-Para, para Hermione. Lo único que puedes hacer es buscar alternativas. Tú preséntate y establece los horarios que podrías hacer y las condiciones que pones.

-Gracias Ginny, necesitaba t apoyo. Hoy almorzare con tu marido, ¿quieres venir?

-No, suéltale la bomba tu sola, espero que te vaya bien.

-Gracias por todo Ginny.

-Adios.

Colgó el teléfono, sin darse cuenta de que justo detrás de ella estaba Draco.

-¿Por qué no me habías dicho lo del puesto?

-Ay, que susto.

-Hermione, lo del puesto.

-Pues porque no creo que sea una cosa que te incumba.

-No sé si te has dado cuenta, pero esta noche nos hemos acostado juntos, y no será la última vez que lo hagamos. Pretendo tenerte todas las mañanas posibles a mi lado, porque ahora tú eres mía. No te digo que puedas compartir todas las cosas que te preocupa, sino que lo hagas. Porque tu sola te has montado un problema que no existe.

-Vayamos por paso. Primero, no sabía que tenias un lado tierno.- Hermione sonrió, pero fue una sonrisa fugaz.- Segundo, no soy un jarrón, yo no soy tuya ni de nadie, y no tengo que hacer las cosas que tu quieres, y tercero, ¿Qué quieres decir que me he montado un problema donde no lo hay?

-Pues que yo trabajo en casa. Tengo un horario completamente flexible, y si voy a recoger a Scorpius a la escuela, también puedo recoger a Rose, y cuando llegues del trabajo la llevas a tu casa. O te quedas aquí.

-¿Cómo?

-Sinceramente, hay veces que no entiendo a los que dicen que eres la mejor bruja de la generación.

-¿No te importaría?

-A Scorp le encantaría, y mi madre que muchas veces cuida de él, aunque no lo creas, tiene una extraña simpatía por Rose.

-Gracias, gracias, te juro que eres el mejor.

-Lo sé.

Hermione le dio un beso rápido, y se fue a vestir.

-Por cierto Granger.- Hermione se giró- Estamos saliendo.

Hermione se vistió y se arregló para trabajar. Despertó a los niños, y les preparó la ropa. A la ocho y media estaban todos desayunando, cuando llegó Narcisa.

-Creo que se está haciendo una costumbre que estéis aquí.

-Hola madre.- Draco le dio un beso en la mejilla, y Scorpius corrió hacia ella y la abrazó.

-Hola nana, Rose y Hermi se han quedado a dormir.

-Así que Rose y Hermi. – Miró a Hermione, y esta se ruborizó.- se han quedado a dormir.- Bueno, ¿ y qué querrá hacer hoy mi cielito?

-¿Podemos pintar?

-Sí, ve a buscar los colores con Rose.

Los niños se marcharon corriendo.

-No hace falta que diga que no es ara mi una situación ideal, que queréis que os diga, pero no me quejare. ¿Y sabes por qué? Porque mi pequeñito ya es sangre pura, y no me pongas esta cara de indignación señorita, hace miles de años que no nos mezclamos, no quiero ser yo la que rompa la tradición.

Hermione decidió dejarlo pasar y apretó la mano de Draco porque hiciera lo mismo.

-Omitiendo tu comentario anterior, tengo que decirte que me gustaría inscribir a Scorpius a un colegio pre Hogwarts. No les enseñan magia, pero les enseñan conocimientos básicos. Además, así se relacionara con niños de su edad.

Draco omitió que era un colegio muggle, y Narcisa vio que no se lo había contado todo. Pero si algo definía a Narcisa, aparte de conseguir siempre lo que quiere, es la practicidad. Ella sabía bien, que Draco no la estaba consultando, y le parecía bien que fuera a un colegio. Y aunque sabía que algo de ese colegio no le gustaría prefería permanecer ignorante, que intentar descubrirlo todo y no poder hacer nada. Precisamente por eso conseguía todo lo que quería. Porque sabía que guerras luchar. Los niños bajaron, y se despidieron de Scorp y Narcisa para ir al colegio. Draco le dijo a Scorp que él pronto iría al colegio y este se alegró.

Los trámites legales fueron cuanto menos, graciosos. Draco había conseguido todos los papeles muggles necesarios a través de su abogado, pero no conocía el significado de muchas cosas. Suerte que Hermione estaba allí. Se despidieron y Draco se fue a su casa, preparado para un interrogatorio de segundo grado. Hermione en cambio de fue a su oficina. Cuando tuvo un descanso entre papeles, lo primero que hizo fue rellenar los papeles del ascenso, poniendo que renunciaba a su horario flexible, y se los fue a entregar al jefe de la oficina. El señor, aunque jubilado, era el encargado de decidir quién le substituía, y el plazo máximo era hasta ese mismo martes. Era un hombre mayor, de esos que siempre habían sido serios y siempre lo serían. Asintió con la cabeza y le dijo un seco.

-Bien

-¿Bien?

-Ya era hora que usted pusiera en orden sus prioridades y renunciara a ese horario. Debo informarla, que será usted mi sustituta.

-¿En serio?

-¿Tengo cara de bromear? Hace una semana que espero su petición. Es usted la más apta, sin embargo, tendrá que luchar duro, porque hay aún muchos prejuicios por su sangre. Pero no hay duda de que tiene usted buenos amigos.

Sin decir más, le señalo la puerta y le dijo que el miércoles podría mudarse. Hermione sabía que había sido todo muy fácil. No sabía a qué venía la última frase pero lo averiguaría. No le había gustado la forma como lo había dicho. Había dicho que había subido gracias a influencias y de repente lo vio claro. Cada vez que solicitaba la plaza hacia lo mismo, esta vez solo había habido dos diferencias. Que había renunciado a su horario flexible, y que se había acostado con Draco Malfoy. Como aún no era la hora de comer, se fue muy furiosa a su despacho, pero lo que no esperaba era encontrarse allí a la persona que estaba recibiendo todos sus insultos mentales: Draco Malfoy.

-¿Pero quién te crees que eres?

-Hasta ahora hubiera jurado que soy Draco Malfoy, pero me estas llenando de inseguridades.

-No estoy para tus estúpidas bromas Malfoy, como te atreves a estar aquí después de todo

-¿De todo? No creo que haya hecho nada mal.

-¿No? Inmiscuirte en mi vida no te parece suficiente. Que sepas que no necesitaba tu ayuda para conseguir el puesto. Me has hecho quedar como una estúpida enchufada.

Draco enfureció. No tenía derecho a estar reclamándole todo eso, él pretendía ayudar, y sabía que no la subirían por sus antepasados no mágicos.

-Mira Granger, cree lo que quieras, pero sin mí no habrías conseguido el puesto.

-¿Y como estas tan seguro? ¿Acaso crees que no soy suficientemente pura?

-Yo no, pero los de arriba sí.

-¿Y acaso tú no eres de arriba? No me hagas reír.

-Piensa lo que quieras Granger. No seré yo quien te saque de tu error.

Y se marcho elegantemente, con la cabeza en alto, y dirigiéndole una gélida mirada. Hermione se la correspondió, pero cuando se fue no pudo evitar un gemido de frustración. Siempre le salía todo mal. No sabía si había actuado bien con él, pero tenía que entender que ella era independiente. Por otro lado, él tenía razón, sin él nunca hubiera conseguido el puesto. Y sabía que le había dolido que ella le dijera que era de los de arriba, porque des que la guerra finalizó, los Malfoy se habían convertido en parias. Ya no pintaban nada en política, y al principio nadie quería trabajar con ellos. Pero Draco se había encargado poco a poco de limpiar su apellido, sin la ayuda de nadie, y había recuperado pocas pero valiosas influencias. Hermione vio claro que no había sido justa con él, pero ella estaba acostumbrada a tenérselo que ganar todo, y odiaba que los demás pensaran que si conseguía algo era por obra de terceros. Miró el reloj y vio que aún faltaba media hora para las dos, y para encontrarse con Harry en la cafetería, pero decidió ir yendo aunque se tuviera que esperar allí. No sabía qué hacer con Draco Malfoy y no sabía del todo en que había quedado su relación después de eso. Recordó todo lo que había pasado desde que se lo encontró en el parque y tuvo un presentimiento. Si continuaba viéndose con él, acabaría totalmente enamorada de Draco Malfoy.

Les ha gustado?

Tengo el próximo capitulo un poco empezado, y espero actualizar pronto... Pero que sepais que cuantos mas rewiews mas pronto jajajajja

¿Qué hará Hermione? ¿Seguirá viendo a Draco aún con el riesgo de enamorarse de él?

¿Que dirá Harry sobre el asunto?

¿Que pasará con el puesto?

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