El nuevo Lord Protector
Capítulo 7: Rin, tienes que darle de comer III
Comenzaron a servir la comida entre Kagome y Rin, sin que nadie en la casa supiera si Sesshomaru vendría o no. De todos modos, la más pequeña preparó un sitio para el daiyoukai, y dejó una bandeja con comida servida para él en caso de que viniera antes de salir a llamarlo.
En el bosque, Sesshomaru escucho el silbido. Siempre le resultó extraño, cada vez que ella hacía cualquier ruido con intención de llamarlo podía escucharlo. Lo descubrió aquella vez que tuvo que salvarla de que se cayera por aquel acantilado, a pesar de estar lejos ella gritó su nombre, supo que estaba en problemas y voló para salvarla. Todo eso sin apenas ser consciente, sin realmente darse cuenta de lo que estaba haciendo. De un momento a otro estaba persiguiendo la pista de Naraku, y al otro estaba oficiando de guardián, con Rin a salvo en sus brazos.
Se levantó de donde estaba para dirigirse a la casa de su hermano, y con un movimiento grácil se acomodó el pelo (momento fangirl), antes de comenzar a caminar. ¿Por qué sería que su Rin lo había llamado con un silbido? ¿No quería que nadie supiera que lo estaba llamando? Sus sentidos no le decían que algo malo estuviese pasando, por lo que, tras un momento de cavilaciones, se convirtió en una bola de luz para llegar hasta donde su protegida lo estaba esperando.
Rin silbó bajito, durante un corto tiempo y esperó unos momentos en la puerta. No sabía si ese llamado era suficiente para que lo escuchara su amo sesshomaru, pero no quería que dentro de la casa supieran que lo había llamado (y mucho menos con un silbido). Kagome ya le había dicho de la comida del mediodía, y dependía del daiyokai para llegar a tiempo: realmente no debería de haber necesitado ese aviso, pero quería mantener una buena impresión de su amo. Suspiró con decepción tras esperar durante un rato y comprobar que no venía. Se dio la vuelta con intención de entrar a la casa cuando lo escuchó: —Rin
Cómo no podía reconocer esa grave voz. Se dio la vuelta nuevamente para encontrarse a su amo muy cerca. Pero no era capaz de reparar en la cercanía en la que se hallaban, Rin no cabía en sí de la emoción. Su amo Sesshomaru había venido a la casa, según la invitación de la señora Kagome. Y comería y bebería a su lado lo que le había preparado. Y podría compartir ese momento tan cotidiano con él, podría saber si comía, conocerlo más, y lo que era mejor: su amo no lo consideraba una ofensa. Con una amplia y dulce sonrisa lo invitó a seguirla para entrar, mientras se quitaba las sandalias y las dejaba en la puerta.
Sesshomaru, por su parte, en cuanto lo invitaron a entrar, algo en su instinto lo hizo dudar. Estaba entrando en el territorio de otro, y eso implicaba una provocación para pelear. Pero no venía para pelear con el idiota de su hermano. Lo malo, es que no sabía cómo evitar una pelea. Normalmente en su mundo todos hacían lo que querían, la jerarquía de poder era bien sabida, y los que estaban abajo eran los que debían modificar sus costumbres y lo que quisieran hacer para no molestar a yokais más poderosos que ellos. Por supuesto que él, Sesshomaru, nunca había tenido que modificar un ápice de su comportamiento para evitar molestar a otros, quizá solamente con su padre y su madre. Por tanto, no tenía ni idea de qué debía hacer al entrar en esa casa. Vio a su protegida descalzarse antes de entrar, y además recordó al estúpido de Inuyasha yendo por todos los sitios descalzo. Quizá era una regla dentro del territorio de su hermano, y quería que hicieran como él. Como respuesta a ello, se descalzó también para entrar detrás de Rin. Ella le sostuvo la esterilla para entrar, y luego se dirigió a una de las tinajas para pillar algo de agua fresca, para luego desaparecer detrás de una segunda esterilla. ¿Debía quedase en el sitio? ¿Debía adentrarse más, se esperaba que lo hiciera por su cuenta? Escuchó cómo Inuyasha y su esposa discutían en susurros mientras ésta le decía que no estaba bien que comiera armado, que dejara a Tessaiga a un lado. Así que no debía ir con sus armas, y se las quitó de la cintura, ahora, ¿dónde debía dejarla? Enseguida Rin ya había anunciado su llegada, y se reía risueñamente de que los anfitriones estuvieran riñendo como de costumbre. Volvió a donde estaba, y soteniendo la esterilla le pidió que pasara. Antes de pasar, le estendió con una mano ambas de sus espadas. Definitivamente debía confiarse demasiado. Alguien llegaba a intentar desenvainarlas o robarlas y se aseguraría de asesinarlos. Rin recogió diligentemente ambas espadas y justo cuando pensaba avanzar hacia la sala principal, le preguntó: —Señor Sesshomaru, ¿cree que estará cómodo comiendo con tanta armadura?
Sesshomaru levantó una ceja extrañado, no sólo debía desarmarse, sino que ¿también quitarse su armadura? Siguió con la mirada a su protegida que entraba y le decía que preguntaría dónde dejar sus espadas a buen recaudo. Vio cómo las abrazaba con fervor y respeto antes de continuar. Le sorprendió lo grandes que parecían sus espadas comparadas con la menuda anatomía de la chica. En cuanto se dio la vuelta, en un ágil y grácil movimiento se quitó su armadura y la siguió. La pequeña bodega en donde estaban daba a un pequeño pasillo en cuanto atravesaban la esterilla. Éste pasaba por delante de dos habitaciones hasta llegar a una sala principal donde se desarrollaba la mayoría de la vida en la casa. Definitivamente era mucho más grande que la pequeña y cochambrosa cabaña a los pies de las escaleras ddel templo donde vivía Kaede criando a Rin. Ya le ordenaría más tarde que se trasladara aquí. Después de todo, recordaba cómo hacía años le había comentado que querían que se mudara aquí pero les había dicho que no.
Llegaron a su destino, y los otros tres ocupantes se le quedaron viendo como si hubieran visto a un fantasma. Definitivamente Sesshomaru había hecho caso de la invitación de Kagome, y ahora estaba descalzo, sin armadura y con Rin portando sus espadas, en su casa, supuestamente para comer. Se le veía muy raro. No es que pareciera más pequeño, definitivamente no se había separado de su estola y eso no ayudaba a que pareciera más pequeño, pero definitivamente parecía menos… ¿Punzante? ¿Peligroso? Kagome observó que tenía garras también en los dedos de los pies igual que Inuyasha, pensó. El Inuyokai se sentó a la primera en el lugar que Rin le había preparado, sin preguntar si ese era su sitio, ¿lo había adivinado?
Se sentó sin iniciar conversación con nadie, en la bandeja de las dos que más olor a Rin tenía y la que más comida de ellas tenía. Y el gran detalle, su sake, el resto simplemente iban a beber agua. Su hermano estaba receloso de tenerlo al lado, a su otro lado se sentaría Rin, y justo enfrente, ambas sacerdotisas. Rin le estaba preguntando donde dejar las espadas, y señalada ya en donde, fueron dejadas de pie encima de una mesilla al lado de su hermana, Tessaiga. Rin se apresuró a estar al lado de su amo, y en cuanto éste empezó a levantar suavemente el sakazuki (1) en su bandeja dispuesto a servirlo, Rin comenzó a atenderlo
—Ya me encargo de servirle, amo Sesshomaru —Rin procuró servir como ya le había enseñado alguna vez, girando ligeramente el recipiente para que no goteara al retirarlo. —Espero que sea de su agrado, realmente no sé si hay una forma en particular de preparar esto.
Un silencio sepulcral todavía más intenso que desde la llegada del yokai a la sala, se abatió en los presentes, expectantes de ver cómo se bebía el asqueroso brebaje. Rin esperaba que con haber mezclado mitad y mitad, además de haberlo dejado a la temperatura adecuada de un sake sirviera, pero no obtener respuesta le carcomía un poco los nervios. La anciana Kaede no le sorprendía mucho, pues ofrendas extrañas a diferentes demonios ya había visto en sus viajes con su hermana cuando era pequeña. La sangre de un pollo no era tan fuera de lo común. Kagome intentaba no pensar qué se estaba bebiendo su cuñado porque con el embarazo le daba náuseas. Inuyasha, sin embargo, no sabía por qué a pesar de que pensar en la mezcla le resultaba tan asqueroso, tenía unas ganas horribles de pedirle un poco para tomar él también. Olía delicioso. Pero todavía más que la grasa derritiéndose encima de la carne cruda cuando apenas comenzaba a cocinarse. Intentaba mirar en otra dirección, pero su olfato lo traicionaba, y cada tanto miraba la botellita que había preparado Rin y cada tanto a su hermano.
Con el mismo perfecto porte con el que se había sentado, se bebió por completo el sake que le habían servido. No era lo mejor que había tomado, pero era bastante pasable, y se lo había servido rin, no había margen de rechazo a la bebida. Notó como su hermano se contenía a olfatear el sake, como se lo tocara le cortaba la mano. Era su sake. Abrió los ojos tras terminar de beber, y vio a todos observándolo como un mono de feria.
—Está bien Rin, puedes comer.
Con esa orden, la muchacha se relajó y se dispuso a cortar parte del jabalí para servir a su amo, y luego para ella, para así poder empezar a comer. En cuanto ella comenzó el resto la imitaron, no hubiera sido cortés quedarse mirando hasta que el invitado comiera sólo para ver cómo demonios lo hacía. La conversación comenzó a fluir, con Rin muy animada contándole a su amo cómo había sido su día de ayer, y lo que había preparado esa mañana, además de lo vergonzosa que había sido esa situación en la que estaban llamándola princesa en medio del centro del pueblo. Enseguida Inuyasha le echó la culpa a su hermano por las ropas que le llevaba, Kagome reprendiéndolo por lo bajo, y Kaede felicitándola de lo buena que era ya con los niños, recordándole que sería buena madre. Eso entristeció a la muchacha por unos instaantes, sólo notado por su protector, pero no consideró intervenir en ese momento si ni siquiera él mismo sabía con certeza aún qué quería ella hacer con su vida.
Aprovechó los momentos en los que estaban los demás distraídos para, gracias a su velocidad sobrenatural, aprovechar y comer lo que le correspondía y estaba servido en su bandeja. No quería que Rin lo viera comer, solía ser muy impresionable cundo era pequeña, y cuando realizaba cualquier actividad que no implicara caminar a su lado o descansar debajo de un árbol, la niña lo veía demasiado raro y solía gritar. Y por lo que había observado de humanos comiendo, él definitivamente no comía a pequeños bocados de esa manera. La comida estaba pasable, no era a lo que estaba acostumbrado, pero no parecía que le estuvieran dando nada que le fuera a sentar mal. También agradeció que en su bandeja sólo hubieran servido zanahorias de todo ese surtido de verduras que insistían las humanas en comer. Todo era demasiado raro. Cerró los ojos. Le agradaba tener a Rin a su lado, dándole de comer, había algo que sentía con ello que no sabía cómo calificarlo, pero era agradable. Si ella decidía venir cuando pudiera llevársela consigo, quería poder repetir, sólo para tenerla a su lado, sirviéndolo de aquella manera. Sólo una copa de sake, y haría todo lo que ella quisiera. Un poco de carne caliente sin cocinar, y se recorrería las islas enteras en busca de regalos para ella si hacía falta. Abrió de nuevo los ojos, para descubrirla mirándolo furtivamente mientras continuaba con su conversación con Kaede. Se la veía feliz. Era extraño, a cambio de una mínima y desinteresada acción como esa él intentaría hacerla feliz, pero parecía que atenderlo era lo que la hacía feliz. ¿Por qué?
Pero algo no iba bien del todo. Kagome comenzaba a huir de mirar a quién estaba sentado al otro lado de su esposo. Eso molestó al Inuyokai, esa mujer no solía asustarse con nada, y hasta se había atrevido a invitarlo a su dichosa casa, invitación que había aceptado sólo porque Rin estaría allí. Pero con el tiempo que pasaba estaba cada vez más asustada. Lo cual no entendía, no había participado de la conversación, ya que no había sido necesario, nadie le había visto comer, se había encargado de ello, y estaba procurando no responder con amenazas a las impertinencias del retardado de su hermano.
Pero para Kagome, aunque todos los intentos de ser educado de su cuñado los estaba entendiendo, por momentos odiaba la excesiva buena vista que tenía en cuanto a materia de cosas sobrenaturales. Aunque no estaba mirando directamente la vez que Sesshomaru comía, en la periferia y por momentos cortos, lo vio comer. Era asqueroso. No, asqueroso no era la palabra. El daiyokai no comía por bocados. Devoraba. Y no era como devoraba la comida su esposo cuando tenía hambre. Era el devorar de una bestia. Su dentadura era enorme, y de un bocado se tragaba piezas enteras de comida. Casi ni se molestaba en coger los palillos si no era para recoger algo de alguna bandeja que Rin le ofrecía. ¿Cómo Rin todo este tiempo había viajado con él y no se había asustado de estar al lado de tal monstruo? Ahora era que caía cada vez más en la cuenta de todas las veces que le decían lo temeraria que era por tomarse confianzas con el yokai. Cada vez más escalofríos recorrían su espalda, pero debía mantener la compostura si no quería desatar una batalla campal entre los hermanos. El miedo se estaba haciendo presente, pero debía pensar en otra cosa, hablar con el resto de los comensales, felicitar a Inuyasha por lo bien asado que quedó el Jabalí, agradecer a Kaede las hierbas que trajo para el té, pero el miedo se acrecentaba y la cría en su vientre comenzaba a sentirlo también. El bebé comenzó a removerse, asustado, lo cual ya no le permitía mantener su fachada de serenidad. Ya si el niño sentía miedo de la presencia, ya no había discusión posible, tenía que salir de allí. Tenía que sacar a su hijo de allí y calmarlo.
—Puedo oler el miedo, humana. (2)
Toda conversación y buen ambiente que comenzaba a haber fue cortado de repente, con todos mirando a Seshomaru. Rin sabía que no se dirigía a ella, porque nunca la había llamado así, pero las otras dos mujeres en la habitación eran de una valentía envidiable, por tanto no podía entender que se refiriera a ellas tampoco. Pero enseguida se supo a quién se estaba dirigiendo. De repente, lágrimas comenzaron a inundar los ojos de Kagome, y se salió disparada de la casa.
—¡¿QUÉ MIERDA TE PASA SESSHOMARU?!
Inuyasha le gritó, pero no sabía si enfrentarse al hijo de puta de su hermano o ir a proteger y consolar a su esposa.
—Tranquilo, señor Inuyasha, e iré a ver qué le pasa a la Señora Kagome.
—NO, LO QUE QUIERO ES QUE ESTE BASTARDO SE MARCHE DE MI CASA SI SE VA A PONER A ASUSTAR A MI ESPOSA —Apenas respiró entre frase y frase: —QUE ESTÁ EMBARAZADA JODER, ¿ES QUE NO LO VES?
—Entonces me iré.
—No por favor, amo Sesshomaru, ya me encargaré yo de ver qué está pasando, por favor.
Rin intentó detenerlo al verlo levantarse tan decidido a salir, mientras se dirigía por el camino a recoger sus espadas.
—No te metas.
Fue muy cortante, pero tenía que ir a ver por qué de entre todos en la casa, la impertinente sacerdotisa era la única que le rehuía asustada. Pudo notar cómo detrás de sí Rin intentaba aguantar las lágrimas, sólo para cumplir la orden que se le había dado. Recogió sus espadas, no iba a dejarlas en el mismo sitio que a su hermano y se perdió a través de la puerta en el exterior.
REVIEWS REVIEWS REVIEWS REVIEWS!
Ya por fin Sesshomaru se ha aparecido! Aquí quise reflejar un par de cosas: por un lado me lo veo siendo educado para que se comporte sin parecer un perro maleducado, pero sinceramente no veo la sociedad yokai siendo perfectamente estructurada como para saber cómo relacionarse socialmente. Además de que el tema dar/recibir comida, como ya he dejado caer antes, se acercará más al tema ofrendas/subyugación y pedido de favores que lo que es compartir la mesa con alguien XD También al igual que he hecho con el sake, creo que con el tiempo se verán más gustos raros disfrazados de gustos finos por parte de Sesshomaru e_e ¿Qué más pensáis que le puede gustar a nuestro Sesshy?
(1)El sakazuki es la copa esa que casi parece un mini plato para beber sake
(2) Aquí sesshomaru huele el miedo que Kagome intenta camuflar antes que Inuyasha, porque para empezar, tiene mucho mejor olfato, y por otro lado, con comida de por medio y estando vigilando a su hermano, dudo que Inuyasha le prestara la suficiente atención a Kagome como para darse cuenta rápidamente 9.9
Y bueno, siento haber cortado por aquí, peeero quiero mantener el largo de capítulos, ya el próximo está a medio escribir, así que en teoría para el viernes está :D
Muchas gracias freakin'love-sesshourin por los reviews! Gracias también a todos los que me leen y todavía no han decidido tirarme tomatazos, espero que os haya gustado, y hasta el siguiente capítulo! 3
