14 de febrero 1er año de secundaria - jueves

.

Los jueves son tan a-bu-rri-dossss

.

Naruto dejó de escribir en su teléfono en cuanto sintió un ligero golpe en su hombro derecho. Sin muchas ganas, tomo el pequeño pedazo de papel rosa doblado en cuatro y lo guardo en su estuche de lápices.

.

Las clases de Ebisu-sensei son tan a-bu-rri-dassss

.

Se detuvo de nuevo cuando otro pedazo de papel, esta vez de color normal, pero con diferentes dibujitos de corazones en él, y doblado de forma bastante elaborada para darle forma de corazón, choco de forma abrupta contra su muñeca. No le dio una segunda mirada e hizo lo mismo que con el anterior y regreso a su teléfono móvil.

.

Las clases de historia son muy a-bu-rri-dassss

.

Cuando volvió a sentir otro golpe, un poco más insistente que los anteriores – porque los de hace solo unos segundos no habían sido los primeros de la mañana-, decidió voltear su vista hacia la razón por la cual no pudiera jugar sanamente con su recientemente adquirido celular.

Hinata se encontraba sentada en la columna de al lado, en una carpeta ubicada justo a su misma altura; y con cara apenada, y de un color solo un tono menos que el granate, inclinaba su cabeza una y otra vez en una clara señal de disculpa, para luego señalar de forma temblorosa hacia tres carpetas hacia su derecha y cinco al frente.

Naruto, aun semi acostado sobre su pupitre, dirigió su vista hacia el lugar que le indicaba la de ojos perlas. Frunció el ceño.

Genial. Simplemente, genial.

No le importó que otros ojos de una azul muy parecidos a los suyos le estuvieran observando. Regreso su mirada a móvil y después de guardar lo escrito en notas, abrió uno de los muchos juegos que se habia descargado la noche anterior, con toda la intención de mejorar la marca de Gaara en fruit ninja e ignorar cualquier tipo de intención hacia él. Ino después podía soltarle su discurso titulado por él: "Lo mal que se ve que un chico de secundaria y educado correctamente ignore deliberadamente a una chica que lo único que deseaba es expresar sus sentimientos en un día tan especial y demás tonterías. Por Ino Yamanaka".

Él ya estaba harto. Simplemente harto.

Ya no iba a aceptar más notitas de sus compañeras de salón, ni mucho menos seguir arriesgándose a ser atrapado en el acto. Ya había tenido suficiente con lo de la última vez. Porque una cosa era ser atrapado jugando en clase por Ebisu-sensei (o cualquier otro profesor) y otra muy diferente era ser atrapado recibiendo o teniendo esos papelitos; y el de cabellos rubios realmente prefería que su nuevo celular fuera confiscado, a pasar por la vergüenza de escuchar como era leído en frente de toda la clase los que estaba escrito en esas cosas.

Dios, no de nuevo.

Estando solo a dos frutas de batir el record del pelirrojo, la campana de almuerzo sonó, sorprendiéndolo de tal manera que termino cortando una bomba en lugar de las tres fresas que sentía que se estaban burlando de él por su equivocación.

Cerró el juego, introduciendo su celular en el bolsillo de los pantalones, y empezó a meter sus cosas en la mochila. Sin mucho orden que digamos.

Se levanto de su asiento y salió del salón en dirección a su casillero. Hinata lo siguió e Ino la siguió a ella.

Una vez recogió su almuerzo de su casillero, se dirigió hacia los jardines, mientras hablaba con Hinata sobre los planes que tenia para el fin de semana e Ino proponía películas de terror y palomitas.

Estaban en eso, cuando unos largos cabellos chocolate le impidieron abrir las puertas hacia el exterior. Naruto se detuvo y suspiro aburrido.

Ahí iba de nuevo.

.

Hinata extendió su pañuelo sobre el pasto y procedió a sentarse sobre este. Ino, por el contrario, se dejo caer sin ningún inconveniente sobre el grass y comenzó a desenvolver las cajas de obentou que tenía en las manos. Las dispuso en medio del círculo que formaban ella, la de cabellos azulados, Gaara y el sito destinado a su primo aun ausente.

Gaara tomo uno de los palillos que le ofrecía la rubia y comenzó a comer en forma silenciosa. El había demorado un poco mas de los normal en salir de su aula por motivos que no pensaba aclarar a nadie, por lo que cuando llego al lugar en el cual siempre se reunían a tomar el almuerzo y no vio a su amigo rubio no tuvo que preguntar la razón. Además que ver a Hinata voltear a ver la puerta de la escuela cada dos minutos, era confirmación a sus sospechas.

Otra vez había pasado.

El pelirrojo dejo los palillos sobre la caja de obentou de la cual había estado comiendo y fijo su vista en Ino. La chica rápidamente sintió unos ojos sobre ella y levanto la vista para toparse con una mirada de color aguamarina, rodeada de oscuras ojeras, acusadora.

–No pude hacer nada, lo juro!

Gaara aun la miraba, pero la acusación de sus ojos había desaparecido, aunque no el enojo. Pero ella también estaba enojada; o más bien, decepcionada.

Sasuke podía ser un completo bastardo algunas veces.

Y el que haya faltado a clase ese día lo confirmaba.

Hinata observo a sus dos amigos en silencio, entendiendo sin necesidad de preguntar qué era lo que estaban pensando.

Sasuke era un idiota, pero Naruto lo era más.

.

Había perdido 20 minutos muy importantes del receso por hacer de buen samaritano. Ahora tendría que comer lo que sus queridos amigos y prima le hubieran sobrado, pues justo ese día habían acordado juntar todos los almuerzos y comer de todos, como una especie de compartir. Solo esperaba que Hinata, siendo tan buena como solo ella podía serlo, le hubiera guardado tortilla de huevo y croquetas.

Paso corriendo por la zona de arboles de cerezo, sin prestar atención a la persona que se encontraba ahí.

Sakura observó como el chico rubio, mejor amigo de Sasuke, pasaba por ahí y supo que no tendría una mejor oportunidad que esa. Esos dos años se había comportando como la mejor compañera y amiga para el rubio, previendo los beneficios que esto le supondría en un futuro. No era que despreciara a Naruto, para nada. En realidad este le caía bastante bien, e incluso lo consideraba muy apuesto y simpático; pero si lo ponía a contrapeso con Sasuke… era obvio quien era su favorito.

Si retrocediera unos cinco años en el pasado, jamás habría pensado siquiera que ella podría tener una oportunidad con Sasuke, o con ningún otro chico, debía aceptar. Ella había sido tan tímida y de aspecto tan común entre las demás niñas que estaban ilusionadas con el de ojos negros. Pero eso ya había quedado atrás. Muy enterrado en el pasado. En la actualidad, ella era la que tenía más posibilidades de enamorar al chico por el cual todas las chicas habían suspirado desde que tenían siete años.

Se levanto del pasto, arreglando su falta y comprobando su aspecto en la pantalla de su teléfono.

Listo.

– ¡Naruto-kun!

.

Sasuke observó con aburrimiento el libro que tenía en las manos y del cual pasaba las hojas sin apenas verlas. Solo era la segunda vez que lo leía, pero al ser del tipo suspenso perdía todo el sentido si ya sabía que era lo que pasaría después.

Lo dejó sobre la mesa de centro, frente a él, mientras se acomodaba entre los cojines del sofá y descansaba las piernas sobre este. Si su madre estuviera en casa, habría puesto el grito en el cielo por esa acción. Nadie debía osar contaminar sus muebles, y mucho menos demostrar unos modales inadecuados frente a sus ojos. Felizmente, ella no estaba y tampoco su padre.

Itachi llegaría muy tarde, según él por un "trabajo grupal" de la universidad; pero Sasuke sabía perfectamente que había ido a visitar a cierta persona de la cual sus padres no debían saber: su pareja.

Dirigió su vista al celular que se encontraba a un lado de él, sobre el sillón, constatando la hora. Diez minutos.

Tomo el control remoto entre sus dedos y lo dirigió hacia el televisor de cuarenta y dos pulgadas frente suyo. No tenía muchas ganas de ver algún programa, pero era eso o tener que prestar real atención cuando llegara a reclamarle por dejarlo solo ese día.

Naruto era muy predecible.

Escucho el familiar sonido del timbre, anunciando una visita a la casa, por lo que espero a que una de las sirvientas abriera la puerta, mientras que él procedía a sentarse de manera más ortodoxa en el suave sofá y deslizaba sus largos dedos sobre la pantalla de su móvil. Llevaba cortando ciento cincuenta y tres frutas en modo Zen- y aun quedándole veintisiete segundos- cuando sintió unos pasos acercándose hacia él.

Levantó la vista, no sin antes pausar su juego, y observó unos largos cabellos rubios sujetos en una alta coleta, y una falda alrededor de cinco centímetros por encima de lo permitido en el uniforme.

Naruto era muy predecible; pero Ino, lamentablemente, no

–Ya puedes apagar la televisión, Sasuke, que Naruto no va a venir hoy.

Sasuke mantuvo su vista en la corta falda de Ino, pensado en como se las arreglaba la chica para eludir a Anko-sensei y sus reglas sobre la correcta presentación del uniforme. Todo un misterio, y del cual no le había comentado nada a su rubio amigo, pues este ya llevaba dos detenciones en lo que iba de la semana por no llevar correctamente fajada la camisa.

De haber sido otro chico el que la observaba con tal descaro, Ino de seguro ya la habría propinado una patada entre las piernas por pervertido; pero como era Sasuke, que nunca había ni habría de mostrar interés en las chicas en plan sexual, solo se limito a empujar su frente con la palma de la mano, con gesto exasperado. Sasuke era muy infantil cuando no se encontraba su primo cerca, y ella no era muy paciente que digamos.

El chico frente a ella la miro molesto, apartando su mano con un aspaviento. No le dio importancia. Como lo había dicho, Sasuke era muy infantil, y también era muy dramático. Por lo que estaba segura que su atrevimiento nunca seria olvidado por el azabache; y su represalia seria… ahhh, Sasuke no tomaría represalia.

Le debía mucho como para hacerlo.

Riendo por lo bajo, tomo asiento en la mesa de centro, frente al otro. Su mochila se encontraba a sus pies, y era por lo menos el triple de lo que había sido en la mañana. Incluso había tenido que dejar varias de sus cosas en su casillero o dárselos a Naruto para que se lo llevara a su casa.

Abrió el cierre y empezó a extraer de uno en uno todos los objetos que esta contenía, colocándolos a un lado del chico.

–Esto es lo de este año, aunque solo son los chocolates y demás cosas comestibles.

Sasuke la observó sin decir una palabra, para luego dar un vistazo rápido a los objetos que había traído con ella su amiga, y luego de nuevo a Ino. La miró interrogante.

– Ahhh… las cartas y demás regalos las dejamos en tu casillero.

Eso no era la respuesta a la pregunta que Sasuke había querido formular, pero decidió dejar el tema para después. En su lugar, tomó entre sus manos uno de los tantos paquetes, torciendo el gesto ante lo que había en su interior.

–Gracias… creo.

Ino le dirigió una mirada cargada de reproche mezclada con enojo. ¿Cómo se atrevía a decir algo así?

–Malagradecido. La próxima vez que dejes a Naruto solo para hacerte de mensajero, te golpeare.

Sasuke solo se encogió de hombros, restándole importancia a lo dicho por la rubia. Muy mala reacción.

–La próxima vez que dejes a Naruto solo en San Valentín… no evitare que tu prometida decolorada le regale chocolates.

De haber estado ingiriendo algún liquido, Sasuke definitivamente lo habría escupido. Qué Sakura había hecho, ¿qué?! Fijo sus ojos negros en los otros, de un color azul pálido y muy diferente a los azules brillantes que pertenecían a su mejor amigo, y al cual debía pedirle ciertas explicaciones.

Ino le sonrió, satisfecha con su reacción, mientras se inclinaba hacia atrás, balanceando el peso de su cuerpo en sus brazos apoyados en el borde de la mesa. Realmente había sido buena idea venir en lugar de su primo, la cara de Sasuke en esos momentos era impagable. Parecía en completo shock. Una idea se infiltro en su mente. Una idea que de ser pensada por otra persona que no fuera ella acarrearía muchas consecuencias no muy agradables, pero como ella disfrutaba de carta blanca en cuanto a lo referente a Sasuke, no había problema. Busco en el bolsillo de su falda su celular y en un movimiento fluido de sus dedos sobre la pantalla, lo consiguió.

El azabache reaccionó al sonido de maullido del obturador de la cámara del celular de la rubia. En otra situación tal vez podría haberle suscitado cierta curiosidad esa acción, pero por ahora lo dejaría de lado, así como también obviaría que se había referido a Sakura como su prometida. Eso tal vez podría causarle ilusión cualquiera de los chicos de su secundaria. Cualquiera que no fuera Sasuke Uchiha, claro. A él solo le provocaba nauseas pensar en tener que convivir otros dos años con la de mechas rosas.

Realmente no la soportaba, pero eso era algo que no podía expresar en frente de su padre, y mucho menos en frente de Naruto.

Cada vez que sus conversaciones tocaban el tema de Sakura, acababan peleando. Incluso llegando a los golpes, como lo ocurrido el año pasado cuando no había pensado sus palabras y había dejado salir lo primero que pasaba por su cabeza, en medio de la ira que le despertó escuchar al rubio alabando a la chica de cabellos rosas.

Pero…es que Naruto era ciego, ¿o qué?

Sakura estaba completamente loca.

Jamás iba a dejar que alguien tan tocadita como ella se le acercara al de ojos azules –ni ella ni nadie, había de aclarar– y mucho menos que le regalara chocolates. Nadie tenía permitido hacer tal cosa, ni siquiera Hinata; ella debía conformarse con haber sido aceptada en su grupo y poder conversar en los recesos con su mejor amigo.

Pero dejando de lado eso, no había sido su intención que Naruto pasara por todo el problema de tener que hacer frente a sus fans y justo el día de San Valentín (Lo ocurrido en su pasado cumpleaños no contaba porque esa vez si estaba enfermo). Pero realmente odiaba la fecha. Y todas las fechas que involucraran al sexo femenino asediándolo para darle cosas. ¿No tenían algo mejor que hacer esa fecha? O por lo menos, a alguien a quien asediar que pudiera aceptar sus regalos de buen grado.

Él odiaba el chocolate.

Era alérgico al chocolate.

Y estaba seguro que todo el colegio lo sabía, lo que por extensión indicaba que sus admiradoras también lo sabían. Entonces, ¿por qué seguían insistiendo en regalárselo?

¿Querían intoxicarlo?

Sus pensamientos sobre los posibles intentos de envenenamiento por parte de sus compañeras del colegio fueron interrumpidos con un golpe en su hombro.

–Se que debes tener muchas cosas que pensar… –y venganzas que planear–, pero yo ya me voy, Sasuke-kun.

–Hmn

Ino camino, mochila en mano, hacia la salida. Había ido muchas veces de visita como para no saber que si la madre del de mechas negras no estaba en casa, ella debía acompañarse sola hasta la puerta. Sus pasos se detuvieron a medio camino de la sala, recordando algo. Giro sobre sí misma, mientras hurgaba en el bolsillo de su chaqueta.

– ¡Atrápalo!

No espero a saber si Sasuke había reaccionado a tiempo, o si su presente había terminado en la alfombra.

Ella ya había hecho lo que había ido a hacer.

Naruto le debía un gran favor y una copa de helado con doble fudge y cereza.

.

Hoy fue… un día agotador.

El idiota de Sasuke no se presentó, y claro, como es costumbre yo me tuve que hacer cargo de todos sus regalos. ¿Es que las chicas son tan tontas? ¿Qué le ven de bueno a alguien como Sasuke? Puede que sea un poco atractivo… y saca muy buenas calificaciones… y es bueno es deportes… y los profesores siempre confían es él para las tareas más difíciles… pero es prácticamente nulo en lo que es relacionarse con la gente!

Hasta Gaara es más sociable, creo. Si yo no hubiera sido tan buena persona de hablarle ese primer día de parvulario, ese tonto no tendría amigos.

¿Y como me paga? Haciéndome actuar de celestina. Asco. Si mis compañeras de salón piensan que las voy a ayudar para que Sasuke se fije en ellas, están muy equivocadas.

Yo no soy Cupido.

Y…

.

.

.

Estoy molesto con Sasuke.

Muy molesto.

Y para que quede claro, NO son celos.

Para nada.

¿Quien estaría celoso de él?

Para nada…

.

Naruto dejo de escribir por la simple razón de que ya no sabía que escribir sin que pareciera tonto en su cabeza. Incluso lo que ya había escrito era estúpido. Estuvo tentado a arrancar la hoja y romperla en pedacitos tan pequeños que impidieran a alguien volver a juntar las piezas y poder enterarse que Naruto Namikaze había escrito algo tan de chica en su libreta.

Dios, debía dejar de leer los mangas shojou de Ino a escondidas. Y debía dejar de hacerlo ya. Le estaba empezando a afectar seriamente.

Releyó las palabras en la libreta con forma de rana que tenía desde que era pequeño –y a la cual había ido agregándole más hojas con el paso de los años– y sintió sus mejillas sonrojarse.

Dios, esto no le podía estar pasando.

Decidido, debía dejar de leer los mangas shojou de Ino; y sobre todo, quemar los mangas shonen-ai que guardaba su prima en el ultimo cajón de su ropero.

De otro modo no dejaría de pensar en que lo que había escrito se parecía demasiado a lo que estaba escrito en esas ridículas historias.

.

Sakura dejó de presionar las teclas del piano en cuanto su profesor le reconoció que había mejorado mucho desde la última vez que la había visto. Habían pasado casi dos años desde la última vez que había recibido lecciones de piano. Y la verdad es que no había estado muy interesada de continuar con esa disciplina, pero su padre había mencionado por teléfono que sería bueno que lo hiciera y ella no había podido expresar su inconformidad.

Recogió sus cosas y procedió a despedirse de su maestro. Al ser tan tarde, un coche de la familia Uchiha la esperaba fuera. Se acomodo en el asiento trasero, se puso el cinturón de seguridad y le dijo al chofer que ya podía avanzar.

Abrió su mochila en busca de su espejo. Su cabello se había desordenado por acción del viento de la tarde y debía acomodarlo. Observo su reflejo, apreciando sus ojos verdes y su piel blanca y sus cabellos rosados. Ya habían pasado años, pero aun no recordaba la razón que había tenido de niña para utilizar su cabellos como una venda para esconder su ojos. Sus ojos eran bonitos. Muchas de sus compañeras estaban envidiosas del color de sus ojos, no muy comunes en una japonesa. Aunque también estaban envidiosas de que ella viviera en la casa de Sasuke-kun.

Cuando se aseguro que su aspecto era impecable, guardo el espejo y se dispuso a buscar su celular. Estaba a punto de tomarlo, cuando vio un pequeño paquete que se encontraba a su lado. Lo tomo entre sus dedos, recordando la razón de tenerlo con ella y no haberlo entregado a su destinatario.

Sasuke-kun es tan guapo… las chicas de su salón tienen tanta suerte de poder verlo todos los días.

Yo prefiero a Naruto-kun.

Pero no tienes oportunidad porque a él le gusta Haruno, por lo menos a Sasuke-kun no le gusta nadie.

Había escuchado esa conversación por coincidencia antes de alcanzar a Naruto y entregarle el chocolate que había preparado. No era que este tuviera un significado oculto, o por lo menos no tenía el significado oculto que ahora sabia que el rubio podía pensar.

¿Realmente estaba segura de hacer cualquier cosa para lograr que Sasuke se fijara en ella?

En ese momento su respuesta había sido sí, y estaba segura que si Ino no la hubiera interceptado para avisarle que Anko-sensei la estaba buscando, ella habría alcanzado a Naruto para entregarle el chocolate.

Pero ahora ya no estaba tan segura.

Naruto no se merecía eso.

.

.

.


...¿Lo siento? La verdad no planeaba demorarme tanto. Pero los exámenes y exposiciones confabularon en mi contra y me tuvieron alejada de mi carpeta de fics pendientes por todo este tiempo. Y este no es el único fic que tengo pendiente, pero es el único que no se me dificulta escribir, en los demás estoy bloqueada, super bloqueada... U.u

Igual espero que les haya gustado este capitulo. Se que hay varias cosas que quedaron inconclusas del capitulo pasado. (seguro quieren saber como se amistaron nuestros niños luego de la pelea que tuvieron, pero eso quedara para capitulos posteriores en algún recuerdo; por ahora no es muy necesario saber como se arreglaron, solo que ya son amigos de nuevo) Primera vez que incluyo algo desde el punto de vista de Sasuke. Sé que esta un poco OoC (Sasuke sin plan emo o vengador psicótico no es un Sasuke muy IC pero esto esta ambientado fuera del manga y no tiene traumas severos (aparte de haber sido llamado prometido de Sakura) xD

Naruto y su ultimo POV... lo dejo a su criterio, piensen lo que deseen, hagan sus conjeturas; pero tengan en cuenta que esto no sera Sasunaru en todas la de la ley hasta bastante mas adentrada la historia. (Por parte de ambos)

Espero sinceramente no demorarme mucho con el siguiente capitulo.

Bye ^^

Muchas gracias a: Em Hatake, Hagane Yuuki, harunablakrose, chizuruchan1999, Princezz inuyoukai, Zanzamaru, amante-animeid, al3-5tar, kane-noona, Asusa.Z.S, 00Hatake-Hikari-chan00, nekita namikaze, teffyshineetae y todos los que leen anonimamente. Espero que disfruten este capitulo =)

Y ya saben, comentarios, quejas, sugerencias, pedidos, fanservice, tomates, lechugas y demás verduras-hortalizas en el cuadrito de abajo ^^