Los personajes no me pertenecen...
El sol entraba por la ventana mientras el par de nadadores aún estaban dormidos y abrazados sobre la cama de Haruka, el más alto de ellos abrazaba al otro, apretándolo contra su cuerpo de forma instintiva en su sueño.
-¡Haruka!- se escuchó la voz femenina a lo lejos - ¡Haruka! – al ver que su hijo no bajaba la señora Nanase decidió pasar el cuarto de su hijo - ¿Haruka? -golpeteó un par de veces en la puerta sin recibir respuesta, los jóvenes en el interior del cuarto estaban profundamente dormidos. Al notar que la puerta no parecía tener seguro, giró la perilla para luego quedarse congelada por unos segundos – ¡Haruka! ¿Qué significa esto? – gritó la mujer despertando a los dos nadadores.
Haruka un poco desorientado se salió del abrazo de su novio y se sentó en la cama, no muy consciente de lo que ocurría en ese momento, en cambio el joven de ojos verdes estaba en sus 5 sentidos y comenzó a buscar su yukata y a ponérselo tan rápido como pudo. ¡Esto no puede estar pasando!
¡Haruka respóndeme!
- ¿De qué hablas, mamá? – se frotó el rostro con pereza y ladeó un poco la cabeza. - ¿por qué tanto escándalo?
- ¿Haruka? – a la mujer le temblaban las manos, francamente estaba perdiendo la cordura y la paciencia – Te pregunté que significa esto. – señaló de manera acusante a Makoto que estaba rojo como un tomate y temblaba como una gelatina.
- Señora Nanase…
- Makoto es mi novio – lo dijo con una tranquilidad casi exasperante.
¿Perdón? -su voz estaba teñida de incredulidad – Estás loco, Haruka.
-Haru-chan…
-Nanase Haruka, tu padre se va a enterar, no creas que no se va a enterar. – se giró para ir a buscar a su esposo, pero volvió a encarar los muchachos – Tus padres también se van a enterar – señaló a Makoto – y vete a tu casa, no quiero verte aquí. ¡Largo!
-Pero…
- ¡Largo de aquí!
Makoto buscó sus sandalias, las tomó y salió escaleras abajo con el corazón desbocado. Esta nueva situación le asustaba demasiado, jamás había querido que ocurriera algo similar pero un desliz lo había puesto todo de cabeza. Entró a su casa con el mayor sigilo posible y se encerró en su cuarto, suerte para él nadie parecía haber notado su presencia. De inmediato tomó el teléfono y marcó el número de su novio.
-Hola.
- Haruka ¿en que estabas pensando? Decirle eso a tu mamá, mira la que se ha formado ahora. -los nervios en la voz de Makoto eran notables, trataba de no alzar la voz.
- ¿Qué se suponía que iba a inventar? Creo que era muy obvio lo que estaba pasando. Estábamos en ropa interior y me estabas abrazando…- hubo pausa larga.
-¡Makoto! – se oyó la voz de la señora Tachibana a lo lejos.
- Creo que tu mamá acaba de llamar a la mía.
- Ve con ella. Hablaremos luego.
Dos horas después, la familia Nanase estaba sentada en la mesa de su casa, la señora Tachibana con una sonrisa de disculpa estaba sentada frente a ellos con su hijo al lado, esperaba a su esposo con impaciencia. Makoto no había sabido explicarle que era lo que había ocurrido, pero le aseguraba que no había nada de que preocuparse, que todo había sido un malentendido y Haruka había hablado sin pensar, su madre no estaba muy convencida, pero le daba el beneficio de la duda. Cuando al fin llegó el señor Tachibana, éste se sentó al lado de su hijo mientras un pesado silencio se instaló en el lugar.
Haruka, explícanos una vez más lo que me has dicho hace un rato – vociferó la señora Nanasa con expresión seria.
No necesita explicación.
Nanase Haruka, explícanos ahora. – su voz era un poco intimidante haciendo aún más pesada la atmosfera.
Makoto es mi novio. No hay nada que explicar. – se cruzó de brazos al cerrar los ojos con disgusto, no tenía que estar dándole explicaciones a nadie sobre su vida y sus decisiones. Las reacciones por partes de todos no se hicieron esperar.
-Makoto, hijo ¿Eso es verdad? – le preguntó el señor Tachibana al joven de ojos verdes quien escondía el rostro en la mesa mientras su madre le frotaba la espalda en un intento de hacer que se relajara un poco, a ella no le importaba nada de eso, amaba a su hijo tal como fuere.
- No hay que alarmarse, estoy más que seguro que es sólo una etapa. Aún están terminando de madurar, se les pasará- comentó el señor Nanase muy seguro de sí mismo pues prefería creer que era eso y no que en realidad estaban juntos.
- No es una etapa, papá – estaba molesto como muy pocas veces lo habían visto enojarse – Amo a Makoto y no voy a dejar que nadie piense que es una mentira y no necesito aprobación de nadie, ya soy mayor. – apretó los puños a lado y lado de su cuerpo – No voy a permitir que nadie se interponga entre nosotros.
- Haru-chan. – Makoto lo miró con una enorme sonrisa, los ojos se le anegaban de lágrimas de felicidad.
- No importa si son amigos, novios o lo que sea, yo los apoyo – la madre de Makoto sonrió mientras le tomaba de la mano a su hijo – Sabes que te amo y nada va a cambiar a eso. – Su hijo le sonrió desbordando lágrimas y ella buscó la mirada de su esposo. - ¿Cariño?
- Supongo…que era de esperarse – suspiró soltando el aire que había estado reteniendo desde hacía un buen rato – digamos que sabía que algo no andaba del todo como debería…presentía que Makoto ocultaba algo. – se quitó los lentes – Me tomará tiempo asimilarlo, pero estoy contigo hijo. – el muchacho de ojos verdes abrazó a su padre sin poder hablar, lo aceptaban como era y eso lo hacía inmensamente dichoso, también parecía que aceptaban a Haruka como su pareja y para él eso era suficiente para ser feliz. Por el otro lado, la familia de Haruka…
- Pues yo no estoy de acuerdo con nada de esto – la madre de Haruka se cruzó de brazos – No es que no aprecie a mi hijo o a Makoto, pero …simplemente no puedo aceptarlo.
-Yo no sé que pensar – explicó el padre de Haruka frotándose la frente – tengo pensarlo mejor, por el momento no sé si tengo siquiera una opinión frente a esto.
- En realidad no me importa, no importa si tienen una opinión o no – respondió cortante el nadador de ojos azules.
- Haru…-le llamó el futuro entrenador de nado y su mirada le rogaba que fuera más suave con sus padres.
- Haruka hijo, danos tiempo para asimilar y pensar en todo esto. No es tan simple – comentó el señor Nanase con mucha calma – El mundo cambia muy rápido y a los viejos no es difícil adaptarnos.
-Creo que por el momento es mejor volver a casa – comentó la señora Tachibana con una sonrisa tranquilizadora – Hay que dejar que las cosas se enfríen y que cada familia pueda resolver por aparte todo el asunto.
- Estoy de acuerdo -replicó la otra mujer con bastante cansancio, la situación la tenía al límite.
Los Tachibana salieron con destino hacia su casa en silencio, cuando llegaron a casa los gemelos esperaban ansiosos por saber que había ocurrido, ellos eran bastante suspicaces y notaban que algo andaba fuera de lugar.
¿Te peleaste con Haru,onii-chan? – preguntó Ren
No puede ser, pero si onii-chan es el mejor amigo de Haru-chan. – complementó Ran y los 3 adultos se miraron entre sí mientras la pregunta principal les rondaba en la cabeza. ¿Está bien decirles?
Estoy segura de que entenderán, los niños no tienen prejuicios y están acostumbrados a verlos juntos. Esto no cambia nada- dijo la madre del hogar con dulzura.
Makoto sentó a cada chico en una de sus piernas, les explicó que él y Haruka ya no eran sólo amigos, que estaban juntos, juntos como lo estaría un novio y una novia, que se querían mucho más allá de una amistad. Ambos se tardaron algunos momentos en comprender que ocurría pero finalmente sonrieron y lo tomaron como si fuera lo más normal del mundo, toda la vida los habían visto juntos y Haru era como un hermano para ellos, que estuviera con su hermano mayor no cambiaba nada tal y como había dicho su madre.
-Makoto, ¿tienes un momento?
- Claro, papá.
- Vamos a caminar un rato – Ambos salieron sin rumbo fijo a caminar por las calles, con las manos en los bolsillos sin atisbos de comenzar una conversación, se sentaron en la playa bajo una gran carpa instalada el día anterior para el festival del calamar.
- Entonces…- comenzó el padre de Makoto…- ¿lo amas en realidad?
- Más de lo que cualquiera puede imaginarse – Makoto dibujaba patrones en la arena con su dedo índice evitando la mirada de su padre quien suspiró y soltó una suave risa llamando la atención de Makoto - ¿Qué? – la risa se hizo poco más fuerte - ¿Qué pasa? ¿Qué hay de gracioso en ello?
-Nada en realidad- el señor Tachibana recuperó el aliento – Es sólo que no sé cómo puedo admitirlo, pero… tú mamá y yo teníamos una apuesta sobre ustedes dos – el muchacho de ojos verdes lo miró con incredulidad – Tú mamá ganó y yo presentía que ella iba a ganar.
- ¡¿Papá?!
- Si terminarían juntos o no, nada grave. Es algo que siempre intuíamos…dos personas no pueden estar juntas tanto tiempo sin desarrollar sentimientos muy fuertes. – entrelazó sus manos reforzando lo que había dicho- Sí, a veces se puede desarrollar amistad profunda, pero ¿leerse la mente el uno al otro? Eso está fuera de cualquier liga – sonrió – Ya no te tendré que mortificar con los interrogatorios sobre chicas ¿eh? – le guiñó el ojo y miró al horizonte donde el mar se unía con el cielo - ¿Cuánto tiempo lo has ocultado?¿ O…?
- Llevamos 4 meses saliendo juntos, pero yo me di cuenta de que bueno…tenía sentimientos…por él desde hace ya un buen rato – pausó y empezó a hacer hoyitos en la arena – Todo ha sido muy natural, casi como respirar.
- Claramente son el uno para el otro – Makoto miró a su padre sorprendido y luego esbozó una sonrisa - ¿Están…muy involucrados? Ya sabes…
- ¿Huh?
- ¿Se están protegiendo?
- ¡¿Papá?! – se le subieron todos los colores al rostro.
- Yo sólo pregunto porque me preocupo, no por ser chismoso – se rio con nerviosismo – Tampoco es fácil aceptarlo todo de un momento a otro, pero yo te apoyo, hijo.
- Gracias – comentó en voz baja y continuó jugando con la arena mientras un silencio incómodo se apoderaba del lugar, solo se escuchaban las gaviotas y las olas del mar. El joven volvió a interrumpir el silencio – Sí, estamos muy…involucrados. – murmuró mirando a cualquier lado menos a su padre – Haru es mi mundo, todo lo que hago lo involucra a él y no me imagino el no estar a su lado y tampoco quiero pensar en ello. – Su padre le pasó el brazo por los hombros en un abrazo paternal.
- Definitivamente estás enamorado – el señor Tachibana se rio con humor haciendo que su hijo esbozara una gran sonrisa. – ¿Vamos por helado? Yo invito.
Se acerca el final de este mini fanfic...
Agradezco su lectura, pueden dejarme reviews, dudas, comentarios, críticas...etc...muchas gracias de nuevo.
