Hola perdón por la espera, pero en mi apuro de irme de vacaciones se me olvido la lap y no pude subir ningun capitulo en vacaciones! mil disculpas pero espero que se la hayan pasado genial y FELIZ NAVIDAD Y AÑO NUEVO! Ojala se cumplan todos sus propósitos para este año que comienza! mis mejores deseos siemppre para ustedes, sus familiares y amigos!
Bueno sin más que agregar les dejo el capitulo tan esperado, al fin se van a su cita/paseo y pasan muchas cosas interesantes! espero que les guste Y NO SE LES OLVIDE DEJAR REVIEW! :)
Disclaimer: Los personajes le pertenecen a Stephanie Meyer, y la historia y trama a myskyblue yo solo soy una humilde traductora
PD. Ah! si casi lo olvidaba, tienen que ver este vestido antes de empezar a leer el capitulo, es el vestigo que me imagine en Bella esa noche! les dejo el link, solo quitenle los espacios a la hora de querer cargar la pagina.
LINK: http: / / www. x17 online .com/ images /photo- sets / conv / BLively Gossip 090810_ X17 / B Lively Gossip 090810 _02 - full .jpg
Capítulo 6 – Un Hermoso Día para un Paseo
Son las 10 a.m. y el día ya ha sido demasiado largo.
Dejo un historial en la repisa de la estación de enfermeras y empiezo a hojearla con la esperanza de encontrar algún cambio de vendaje, pero la maldita cosa esta tan llena y más ancha que mi cuerpo y esta lista para explotar en cualquier segundo. Debo de tener al menos un mes de órdenes que clasificar.
Y de repente una taza de café aparece frente a mí.
"¿Un poco de café milky-way?"
Mis ojos incrédulos se encuentran con los de Edward, tomo deprisa el café de su mano. Estoy dividida entre estar extremadamente agradecida por esta inesperada taza de cielo, y dejarlo tratarme como si fuera su novia o algo así.
Porque no soy su novia.
Aunque signifique una taza de café milky-way todos los días.
Y luego noto algo.
"¿Estás usando lentes?" le pregunto incrédula. Edward frunce el ceño antes de tomarlos rápidamente y quitárselos. Luce un poco avergonzado.
"Mis uh… uno de mis lentes de contacto se rompió esta mañana," murmura.
Dios, es lindo. Incluso con lentes. Le sonrío.
"No tienes que quitártelos," le digo. "Es solo que nunca te vi como el tipo que usa lentes. El tipo que usa lentes y va a citas a ciegas." Le doy un sorbo a mi café y aun esta caliente.
"Tú vas a citas a ciegas," pone los lentes en el bolsillo de su bata. Me pregunto que tan bien ve sin ellos.
"Pero sin lentes," indico, señalando mis ojos. "Visión perfecta. Pero gracias por el café," rápidamente continuo. "Aunque, no tienes que hacer esto. Usualmente tomo café antes del trabajo. Venia un poco tarde ayer."
Me sonríe, y aun provoca la misma sensación.
"Estamos saliendo ahora, Bella. Es solo apropiado de mi parte que atienda tus… necesidades." Me guiña y yo pongo los ojos en blanco.
"Pervertido," miento mientras trato de distraerme con mi bebida. Al contrario, ese guiño me hace pensar cosas que harían sonrojar a mi madre. Bueno tal vez no a mi madre. Pero seguro a la mamá de alguien. "Pero nuestro paseo es mañana," le recuerdo. "Así que no estamos saliendo."
"Ya tuvimos una cita. Esta será la segunda."
"La primera no cuenta."
"¿Por qué no?" finge ofensa. "Pague por tu cena. ¡Incluso te acompañe a tu auto! Creo que fue una muy buena cita."
¿Una cita siquiera cuenta si no hubo beso de buenas noches? Estoy tan fuera de práctica que no puedo recordarlo, pero no hay forma de que lo mencione en el caso de que le de ideas locas.
Es suficiente con mantener mi compostura simplemente hablando con el hombre. Tener su lengua en mi garganta esta obligado a complicar las cosas, ¿verdad?
Si, Bella. Así que nada de enredos.
De acuerdo
"Debe ser que tengo estándares muy altos," bromeo encogiéndome de hombros. Edward frunce el ceño y cruza sus brazos mientras me examina.
"Anotado. Me asegurare de mejorar mi juego," contesta.
Dios mío.
"Hmm. Bueno espero que te funcione." Le sonrió, pero internamente, estoy gritándome a mi misma por alentar este comportamiento. No tengo idea de que este planeando, y no estoy segura que quiera saber.
Tacha eso. No saldría con él si no quisiera saber.
Estoy tan jodida.
-x-x-
Emmet luce exceptivo. Mantengo una sonrisa fija en mi rostro y trato de parecer inocente.
"¿Quiénes son todos los que van a ir?" me pregunta. De nuevo.
"Yo, Edward. Tal vez Alice. Mike dijo que probablemente iría."
"¿En serio? Porque me topé con Mike abajo y no dijo nada."
Mierda
"Bueno dijo que aún no estaba seguro."
Emmet entrecierra los ojos con sospecha. ¿Por qué soy tan mala en esto? Todo lo que tengo que hacer es mentir por cinco minutos.
"Como quieras," digo precipitadamente. "No tienes que venir. Solo pensé que te gustaría."
"De acuerdo, de acuerdo," deja la pluma que estaba usando para apuntar en el historial. "Iré. Pero puede que llegue un poco tarde."
"Si, si. Esta bien." Le sonrió tranquilizándolo. Su tardanza puede que haga enojar a la Dra. Hale, pero como sea. Es mejor que nada.
Finalmente convencí a Edward de que invitara a la Dra. Hale a un restaurante en el centro de Seattle por unos 'tragos'. Ella acepto, y mi trabajo, ahora, es hacer que Emmet vaya. Y una vez que el plan entre en acción, podemos alejarnos y disfrutar el show.
Bueno tal vez no el show, porque estaremos lejos en nuestro paseo. Pero probablemente hablaremos al respecto y nos burlaremos de ellos. Y podre molestar a Emmet la próxima semana y disfrutar la dulce, dulce venganza.
Edward no esta tan entusiasmado.
Estaré muerto cuando se den cuenta lo que hemos hecho, así que más te vale hacer que esta cita valga la pena, me manda mensaje. No estoy segura si hay una insinuación sexual escondida ahí o no. Malditos mensajes pueden ser tan crípticos algunas veces.
Estoy segura que puedes escapar de la Dra. Hale, le contesto. Es mejor mantenerlo casual para que no tenga bases para acusarme de que estoy siendo una pervertida.
¿Me vas a proteger?
Probablemente no.
Eso dolió
La verdad duele normalmente.
Ya veremos…
Suspiro. Si, ya veremos.
-x-x-
"¿Que vas a usar para tu cita esta noche?" Alice me pregunta. Me llamó después de que salió del trabajo, y ahora estoy parada enfrente de mi closet en mi ropa interior con mi celular atrapado entre mi oreja y mi hombro.
He estado parada aquí por casi media hora.
Ni siquiera me esmere tanto durante mi cita a ciegas.
¿Qué sucede conmigo?
"Es un paseo. Y probablemente me ponga unos jeans y una blusa bonita, ¿Por qué?" pregunto casualmente.
"Tienes un vestido azul muy bonito al final de tu closet que creo que deberías usar. Todavía tiene puesto las etiquetas."
El vestido al que se refiere es uno que compre para usarlo en una conferencia con Alec. Sin embargo, me intoxique el día anterior y me pase la noche vomitando en la basura mientras Alex se codeaba con un montón de idiotas y seguramente no pensó en mí. Bueno, me llevo sopa cuando termino, pero no podía comerla, así que seria igual decir que no hizo nada.
"Es un poco elegante," protesto, pero me lanzo al fondo del closet para tomar dicho vestido. Lo sostengo en su gancho y me pregunto si es apropiado.
"¿Estas bromeando? ¡Es hermoso!" exclama. "Me preguntaba porque no lo habías usado todavía. Y vas a ir a una cita, no ha escalar. No puedes usar jeans." Dice naturalmente.
"Es un paseo," digo de nuevo. ¿Alguien alguna vez me escucha? Empiezo a sonar como disco rayado. Casi me molesto a mi misma.
"Bien. Un paseo," dice burlonamente. "Que te diviertas en tu… paseo."
¿Se esta burlando de mi?
"Bueno me tengo que ir," digo despectivamente. Al diablo ella y su sarcasmo. "Necesito terminar de arreglarme."
"De acuerdo. Pero usa el vestido." Su tono suena como advertencia. Como si estuviera entrelazado con una amenaza no expresada.
"Lo pensare."
"No se porque las personas no solo confían en mi," se queja.
"Todavía no te he perdonado por el comentario de los bebes," le recuerdo. "Sin mencionar tu molesto amor de jugar a Cupido."
"Me mantengo en lo que soy buena," dice simplemente.
Cuando colgamos, me pruebo el vestido. Queda muy bien – y acentúa mis curvas e incluso hace que mi escote se vea bien. Y a todos les gusta un buen escote.
Pero, ¿será demasiado? Ni siquiera estoy segura de lo que significa este paseo. Me siento atraída por Edward, obviamente, pero no creo estar lista para empezar otra relación aun. Ni siquiera he estado soltera más de dos meses, por Dios. Necesito al menos dejar que el resentimiento hacia Alec se vaya antes de empezar a añadir nuevas capas de resentimiento.
Eventualmente me quito el vestido. Esto solo complicara las cosas.
Me paso los siguientes veinte minutos tratando de decidirme por un conjunto. Eventualmente me rindo y me paro frente al espejo del baño en ropa interior mientras me maquillo y arreglo mi cabello. Mientras trabajo, repaso los conjuntos en mi cabeza para poder tomar una decisión y ahorrar tiempo.
Pero la decisión nunca llega, y en su lugar soy interrumpida por un toque en la puerta.
Inmediatamente tomo mi teléfono de la cama y veo la hora.
Mierda.
Nunca había pasado tanto tiempo arreglándome. ¿Cómo deje que se me pasara el tiempo así? Lanzo todo mi maquillaje a la bolsa antes de asomar la cabeza fuera del cuarto y gritar. "¡Un minuto!"
Estoy lamentablemente carente de tiempo, así que no tengo opción más que deslizarme dentro del vestido y cortar la etiqueta con mis dientes. Actuó como una mujer trastornada. Con suerte no rompí la tela.
Tomo mis zapatos del closet antes de correr fuera de la habitación. Me aseguro de cerrar la puerta detrás de mi por que, maldición, parece que un tornado paso por mi closet. Cada prenda que poseo esta o en el piso o en la cama. Es como una masacre de desfile de modas.
Edward esta tocando de nuevo para cuando llego a la puerta. "¡Ya voy!" grito de nuevo.
Abro la puerta con mis zapatos aun en la mano. Edward esta parado del otro lado, vestido elegantemente en una camisa de botones color azul claro con pantalones de vestir azul marino y zapatos de vestir café. No esta usando sus lentes, aunque no me molestaría que los tuviera, y su cabello esta domado por una vez, y maldición, no creo que se viera así de bien en nuestra cita a ciegas.
Su rostro completo se ilumina en una sonrisa cuando me ve. Sus ojos se mueven hacía el sur y por un momento fugaz me alegro de haber usado el vestido.
Me siento sexy. Segura.
Edward puede sentir esto. Los hombres sienten la confianza.
"Te ves… wow. Te ves hermosa," dice finalmente, sus ojos en los míos de nuevo. Su sonrisa me deja completamente sin aliento.
"Gracias." Sonrió con timidez y me hago a un lado para que pueda entrar. "Solo necesito un minuto más, si esta bien."
"Claro que si, Bella. Tomate todo el tiempo que necesites."
"De acuerdo. Siéntete como en casa." Me giro para alejarme antes de voltearme de repente de nuevo. "Dios, mis modales," me rio. "¿Quieres tomar algo u otra cosa?"
"Estoy bien. Yo solo, uh… iré a sentarme ahí mientras espero." Hace un gesto indicando el sofá y sonrió de nuevo antes de irme para terminar.
Me digo a mi misma unas palabras de ánimo.
Es solo un paseo. Ni siquiera una cita.
¿Entonces porque estas usando este estúpido sexy vestido, Bella? Tus senos lucen tan bien que es como si estuvieran cantando. Tanto así de atención están llamando.
No es mi culpa que tenga un buen escote
Oh, despierta. Sabes que hiciste todos esos ejercicios de pecho en el gimnasio por una razón. No naciste con buenos senos.
Perdóname por tratar de estar en forma.
De acuerdo, tal vez es menos una plática de ánimo y más como una discusión de un solo partido de una persona loca. Que es lo mismo, en realidad.
Rápidamente termino de arreglarme y me pongo mis zapatos. Edward esta viendo la TV cuando regreso, pero su mirada cae en mi de nuevo instantáneamente. Se levanta y apaga la TV.
"¿Estas lista?" pregunta entusiasmado.
Respiro profundo, porque ahora mismo, no puedo estar segura.
"Tan lista como puedo llegar a estar," digo finalmente con una sonrisa.
-x-x-
Decidimos cenar en el Jazz Alley Restaurant localizado en la 6ta Avenida. Técnicamente, fue mi decisión – acordamos que yo estaría a cargo de la cena mientras el decidiría que haríamos después. Este parece ser el mejor acuerdo considerando que no tenía grandes planes para esta noche.
Tomamos nuestra mesa cerca del fondo.
"Así que te gusta el Jazz," Edward reflexiona mientras el mesero le entrega un menú. Me encojo de hombros mientras tomo un trago de mi agua.
"Me gusta la música en vivo," digo.
"Es razonable."
Enarco una ceja en su dirección. "¿No te gusta el Jazz?"
"Me gusta lo suficiente," dice, "Solo que nunca te imagine como el tipo de chica que le gusta el Jazz."
"Supongo que ambos estamos llenos de sorpresas," bromeo.
"Las sorpresas mantienen a las personas alertas," me dice, con un brillo en sus ojos. No estoy segura si me gustan las sorpresas, y el aun no me ha dicho a donde vamos a ir después de la cita aunque yo le dije de este lugar sin más. No me parece un justo intercambio, pero él no se rinde no importa cuantas veces le pregunte.
Entrecierro mis ojos en su dirección, y él sabe lo que estoy pensando. Sonríe y regresa a ver el menú. La música ya ha empezado, y con la media luz, el lugar tiene una atmosfera melosa. Clientes regulares de Seattle vienen aquí cada fin de semana, y realmente puedes ver el amor en sus ojos mientras escuchan y toman sus bebidas y disfrutan de estar…
Bueno, solo disfrutan de estar aquí. Disfrutan estar sentados, platicando, el alcohol, la comida, y la música. Disfrutan la vida. Y es por esa razón que amo el Jazz.
Ya que estamos aquí, supongo que probablemente deberíamos empezar a conocernos. El mesero nos trae nuestras bebidas antes de inclinarme un poco hacía Edward.
"Escuche que tu papá es doctor."
Edward me mira con sorpresa. "¿Lo conociste?" pregunta.
Niego con la cabeza. "No, yo solo, uh… oí hablar sobre él."
"Oh. Bueno… si. Mi papá es doctor." No parece muy emocionado en hablar al respecto y no ofrece nada más.
"¿Qué tipo de doctor?" presiono
"Cirujano cardiovascular."
Frunzo el ceño. Oh… un cirujano. Usualmente son peores que los doctores regulares.
Me pregunto si su padre actúa como él. En mi último trabajo había dos hermanos que eran gastroenterólogos. Se parecían y actuaban igual. Sin mencionar que ambos eran los Reyes del Colon. Incluso una vez fueron a una reunión de personal usando playeras iguales que decían, "Relájate, soy un gastroenterólogo." Era un poco raro.
"Eso debió haber hecho las cosas más fáciles para ti," digo. "Quiero decir, querías ser doctor y tu papá ya era doctor..."
Edward me ve. "Mi mamá también es doctor. ¿Has escuchado hablar de ella?" No esta presumiendo al respecto, solo diciéndolo. Pero aun así me sorprendo.
"No. Wow."
"Sip. Aunque ella es ginecóloga-obstetra. Ella asiste partos." Toma un largo trago de su bebida y puedo sentir la tensión que he creado. Dios, sus cenas familiares deben de ser insoportables. No puedo evitar imaginarme una familia completa de doctores sentados alrededor de la mesa comiendo caviar y tomando vino mientras discuten casos médicos y lo maravillosos que son. "¿Qué hacen tus padres?" me pregunta de repente.
Aclaro mi garganta, la imagen mental de su familia desaparece. "Mi papá es jefe de policía. La última vez que escuche mi mamá estaba tratando de empezar su propio negocio en Ebay. Esta vendiendo velas caseras o algo."
Luce intrigado. "¿Tu papá es un policía, huh?"
"Sip. Tiene una pistola y todo lo demás. Así que más te vale tener cuidado," bromeo.
"Lo hare," Edward se ríe. "Eso debió ser muy intimidante para tus citas en preparatoria. No puedo imaginarme parado frente a la puerta del jefe de Policía cuando tenía diecisiete para salir con su hija."
"No lo sabría. Yo me quede con mi mamá en Florida hasta los dieciocho. Aunque creo que tienes razón, probablemente sea la razón por la que escogió la profesión," le sonrió.
"Es un hombre inteligente."
El mesero llega y toma nuestra orden.
"¿Tienes hermanos o hermanas?" le pregunto.
"Nop. Hijo único."
"Yo también."
"¿Qué edad tenías cuando tus padres se divorciaron?"
"Trece."
Luce sorprendido. "¿Y te mudaste al otro lado del país?"
"No exactamente," digo. "Mi mamá tiene una hermana en Colorado, así que nos quedamos ahí por un tiempo. Y luego, si, mi mamá de repente decidió que quería estar en un lugar soleado. Así que nos mudamos a Florida y ella se enamoro tanto que ha estado ahí desde entonces."
Continuamos nuestra sencilla conversación hasta que el mesero trae nuestra comida, y comemos silenciosamente mientras escuchamos la música. Me mantengo lanzando pequeñas miradas a Edward, notando lo bien que le queda su camisa y como puedo ver cierta definición de sus brazos a través de sus mangas. Y luego lo imagino sin camisa y tomo un desvió a ciudad pervertida.
Y esto no se supone que sea una cita.
Zorra, por favor. Usaste el vestido.
Nos quedamos y escuchamos la música unos minutos más después de que terminamos de comer. Nos burlamos de Emmet y especulamos que podrían estar haciendo ahora – Edward admite que probablemente este muerto en una zanja mientras la Dra. Hale recorre las calles con un cuchillo buscándonos. Yo apuesto a que lo están haciendo en el baño, solo porque pienso que algo de la tensión de Emmet es sexual y me la esta pasando un poco. Al menos eso es lo que me digo a mi misma cuando me prendo viendo a Edward. Eventualmente, Edward se levanta y me ofrece su mano, la cual acepto. Me ayuda con mi silla.
"Deberíamos de irnos o vamos a llegar tarde," dice.
"¿A dónde vamos a ir?" pregunto de nuevo, esperanzada.
"Aun no voy a decírtelo," contesta con una sonrisa presumida. "No soñaría con arruinar la sorpresa."
Lo sigo fuera del restaurante y me doy cuenta que aun estamos tomados de las manos, así que alejo la mía. Aun no sé que pensar sobre… esto. Sobre Edward. Es un doctor, por Dios santo, pero más importante, es un hombre.
Mi última relación fue agotadora. Todo el tiempo que Alec me engaño, peleamos. Solo que nunca supe las razones detrás de su descontento. Nunca supe que tenía alguien que lo hiciera más feliz de lo que yo podría – que se había desligado de nuestra relación, pero era simplemente demasiado cobarde para decírmelo. Pase años comprometida y meses emocionalmente agotada, y ahora añoro la libertar que viene de estar soltera. Añoro la idea de ir a citas y conocer nuevas personas. Añoro ser capaz de hacer lo que quiera sin tener que preocuparme por poner celoso a alguien, o peor, tener que pedirle a alguien permiso.
Añoro ser mi propia persona. Quiero descubrir quien soy, no verme como la persona que me he convertido con un hombre como mi sombra constante.
Sin embargo aquí esta Edward. Es guapo, inteligente, y gracioso. Y realmente parece que le gusto.
Pero Alec también lo era. Le gustaba a Alec los últimos dos años de la escuela de medicina, todo hasta que empezó su internado y empezó a presentarse como doctor con todas las chicas lindas. Y él siempre se había burlado de los doctores conmigo, hasta que se convirtió en uno. Luego empezó a decir que estaba fuera de lugar el quejarme con mi supervisor cuando un doctor me grito – que tenían demasiado trabajo y estrés y que no debería ser tan ruda con ellos.
Presencie la transformación del complejo de Dios en sus primeras etapas, y déjame decirles, no es algo bonito de ver.
Ahora, no estoy segura de como lidiar esta cosa con Edward. En contra de mi buen juicio, realmente me gusta. Mucho. Pero podría estarme precipitando a las cosas muy rápido. Tal vez debería tomarme todo más lento y tomar un tiempo para mi misma antes de adentrarme en otra relación.
¿Y siquiera él quiere una relación? Tal vez sale mucho. Tal vez esto es algo casual. Si acepto ir a una cita a ciegas, después de todo. Pero eso parece tan fuera de lugar en el.
Todo es tan confuso.
Edward abre la puerta de su auto por mí, y me quejo mientras me deslizo dentro.
"Pensé que te había dicho que no me gustan las sorpresas."
Se ríe mientras se me une en el auto. "Una razón más para hacerlo. Eres linda cuando estas nerviosa."
Parpadeo confundida. "¿Así que me contradices a propósito?" le pregunto incrédula.
"Bueno… si. Pero te gusta," dice simplemente.
"Claro que no." cruzo mis brazos.
"¿Entonces porque no me has dicho que me vaya a la mierda hasta el momento?"
"Creo que te dije eso la primera vez que nos conocimos."
"Quiero decir desde que estamos saliendo, por supuesto." Sonríe descaradamente mientras espera una respuesta.
"¿Edward?" digo con dulzura.
"¿Si, Bella?"
"Vete a la mierda."
Se ríe y mueve la cabeza mientras enciende el auto y empieza a salir del estacionamiento. Mi expresión refleja la suya.
Si, creo que si me gusta.
-x-x-
Tomamos un transbordador desde Fauntleroy a Southworth, donde desembarcamos y caminamos un poco por el centro. El sol se esta ocultando y llovizna por un momento, causando que Edward se quite su chaqueta y la ponga sobre mis hombros. Me sorprende el gesto, pero el buen olor y la calidez de su chaqueta rápidamente me gana.
"Probablemente debí haber pensando en traer un paraguas," dice, lanzando sus ojos al cielo naranja y gris. "Aparentemente no pensé muy bien esto."
Me encojo de hombros. "Esta bien. Estoy acostumbrada a que llueva aquí." Sigo su mirada a donde el sol se oculta. A pesar de la constante oscuridad, Seattle es una ciudad hermosa.
"Falta solo un poco más," dice. Ni siquiera me molesto en preguntar a donde vamos – ya me canse de rogar. Es obvio que no va a ceder.
Pero de repente luce un poco nervioso.
"Espero que no pienses que esto es completamente ridículo. Parecía mejor que una película y realmente me divierto cada vez que vengo aquí."
Volteo a verlo. "Bueno ayudaría un poco si supiera a donde vamos," digo naturalmente.
Él suspira. "De acuerdo," viéndome me dice. "Vamos a un club de comedia."
Estoy sorprendida, aunque es principalmente porque revelo a donde vamos. Estaba segura que no podría sacárselo para este punto.
"¿Un club de comedia?" repito.
"¿Esta bien?" pregunta, luciendo preocupado de nuevo. "Para ser honesto, no sé que es lo que te gusta. No te conozco muy bien, ni conozco a nadie que si te conozca. Excepto por Emmet y Alice, pero ellos te han conocido por unas pocas semanas. Dudo que ellos sepan en realidad si guardas un odio secreto por los shows de comedia…"
Rápidamente muevo la cabeza, esperando que eso elimine sus preocupaciones. "Esta bien, Edward," digo. "En realidad eso suena… grandioso. Nunca he visto un show de comedia en vivo antes."
Luce aliviado. "¿En serio?"
"Sip. No sabía que había uno de esos aquí," agrego. Su paso igual al mio mientras caminamos más al centro, lejos de la estación del transbordador.
"Si, hay algunos." Se rasca la nuca. "Los shows son muy buenos también."
"Bien. Porque si el show apesta, te va a costar," bromeo.
Edward sonríe. "¿Me va a costar, huh? ¿Costarme que?"
Me tomo un momento para pensarlo, y Edward se ríe, lo empujo en el hombro. "¡Cállate! Va a ser algo terriblemente inconveniente y vergonzoso para ti, es todo lo que necesitas saber."
"Claro," dice, y la palabra esta enlazada con diversión.
Entramos al club de comedia y, aunque hay algunos asientos cerca del frente, me acobardo e insisto que nos sentemos atrás. "¿Que pasa si me llama o algo?" le digo, mi paranoia hacienda otra gran aparición, obviamente. Es agradable y oscuro atrás, y estamos muy bien escondidos en las sombras. "Vi el Profesor Chiflado. Se como funcionan estas cosas. Se va a burlar de mí."
"¿Por qué demonios se burlaría de ti?" Edward me pregunta mientras nos sentamos. El mesero pasa y ordenamos unas bebidas, y luego se gira hacía mi. "Si acaso, se burlaría de mi," continua.
Considero discutir al respecto, pero en su lugar me inclino y jalo el cuello de su camisa. "Si, es cierto. Quiero decir, ¿te vestiste en la oscuridad o algo así? Porque esta camisa es horrible," bromeo. Pero es una mentira. Todo es mentira. Se ve jodidamente atractivo.
Sonríe y, se acerca más, murmura en mi oreja. "Me gustaría poder decir lo mismo sobre ti, pero Dios, en verdad te ves asombrosa en ese vestido."
Me sonrojo.
Y juro, que antes nunca me sonrojaba.
Tomamos nuestras bebidas y hablamos hasta que el primer acto comienza. El show termina siendo increíble – nunca me había reído tanto en mucho tiempo, y el comediante si se burla de alguien sentado al frente. Le doy un codazo suave a Edward en su costado y trato de ignorar como se siente su cuerpo.
"¿Ves?" murmuro en su oído. "¡Ese pude ser yo!"
"Bella, ese hombre esta ebrio y atrayendo atención negativa hacia él," Edward argumenta. "Lo esta pidiendo prácticamente."
Tiene razón, pero aun así me pongo paranoica.
Las dos bebidas que me tome me dejan sintiéndome ligera y relajada. Y también incapaz de caminar. Me agarro del brazo de Edward mientras cuidadosamente navego el tramo de escaleras en mis tacones, todo el tiempo temiendo una caída de cabeza hacía el cemento abajo.
La mano de Edward en mi espalda no me ayuda. No puedo concentrarme en caminar. Me alejo de él una vez que estamos afuera, mientras sin más caminamos de regreso al transbordador. Faltan casi quince minutos para que llegue el próximo, y nos sentamos en una banca para esperar.
"Me divertí en nuestro paseo," digo, acentuando la palabra. Estoy bromeando con Edward. Él pone su chaqueta sobre mis hombros de nuevo y me embriago de su olor. Incluso me inclino cuando no esta mirando para olerla una o dos veces.
Cada parte de mi lo desea, y es un desafío el estar tan cerca sin tocarlo.
Pero es solo el alcohol hablando. O su olor.
Tal vez ambos.
"Si, nuestra cita fue divertida," contrarresta.
"Deberíamos tener otro paseo de nuevo algún día."
"Me encantaría tener otra cita contigo."
"Bien. Te acabas de conseguir un paseo."
"Cita."
"Paseo."
Ambos sonreímos.
"¿Cuando trabajas de nuevo?" pregunto.
"Mañana."
"Oh. Yo tengo el día libre," digo estoica. No se porque, pero me siento decepcionada. No es como que vaya a pasar el día conmigo. Y no es como si él quisiera pasar el día conmigo.
Pero entre más lo pienso, más me doy cuenta que si quiero pasar más tiempo con él. Y esa idea me molesta.
El viaje en el transbordador es algo callado. La ciudad esta iluminada a nuestro alrededor, y es terriblemente romántico. Pero trato de mantener mi distancia con Edward. No me mantengo cerca o me inclino contra él o le robo un beso como una chica normal en una cita lo haría. En su lugar, solo revoloteo cerca del barandal con su estúpida chaqueta, oliéndola como si fuera una fanática.
Escuchamos música en el auto de camino a casa y platicamos un poco. Me imagino que Edward esta probablemente cansado por su día en el trabajo. Todo el tiempo, me pateo a mi misma por proponer otra salida con él hace rato. Solo se me salió. Fue fácil y algo que dirías cuando te la has pasado bien.
Pero no debería guiarlo hacía ese camino. Es solo que no estoy lista para… más.
La gran 'R' hace una aparición tenebrosa y llamativa, y es endemoniadamente terrorífica.
Se estaciona frente a mi apartamento y sale del auto antes de tener siquiera oportunidad de quitarme el cinturón. Lo miro confundida mientras camina hasta mi lado del auto y abre la puerta.
"¿Qué estas haciendo?" pregunto. Tomo la mano que me ofrece y salgo del auto.
"Acompañándote dentro," dice simplemente.
"Oh. No tienes que hacer eso…"
"Sin discutir, Bella. Cuando alguien va a un paseo, uno acompaña a la dama adentro."
Lo veo, igual de impresionada y divertida. "Eso es muy…galante… de tu parte."
"Si, bueno. Esa es la otra clase opcional para los doctores de la que no te cuentan."
"Cierto ¿Y tu la tomaste?" enarco una ceja en su dirección.
"Tal vez."
"Solo que no siempre pones todo lo que has aprendido en practica," observo.
"¡Hey, he sido bueno!" argumenta. "He sido muy agradable con Ángela desde ese día. Y contigo, también. Parece que puedo recordar a alguien diciendo que se la paso muy bien esta noche."
Caminamos dentro del edificio. Su mano aun sostiene la mía.
Debería alejar mi mano. Quiero alejarla.
Pero entramos al elevador, y no la alejo. Y luego estamos en la puerta de mi apartamento, y aun no la alejo.
Aun quiero, pero no lo hago. No puedo.
Edward me ve, la conexión finalmente rota. Por su parte, claro. Yo no podía alejarme. Y mis pensamientos dan un giro de 180 grados, preguntándome si es cortés despedirlo sin invitarlo a entrar primero.
Se aclara la garganta. "En verdad me la pase muy bien," dice, tímidamente frotando su cuello. Y luego me ve sospechoso. "¿Era en serio lo de salir otra vez?"
Si. No. No tengo la más mínima idea.
"¿Quieres entrar muy rápido?" le pregunto en lugar de contestarle. No se porque hago esto – la verdad va a salir eventualmente, no importa cuanto tiempo más la evada. "Tengo un delicioso Kool-Aid," sonrió, tratando de ocultar mi malestar con humor.
Edward sonríe también, y lo guío dentro de mi apartamento. Cierro la puerta detrás de nosotros y me excuso antes de deshacerme de mis zapatos y mi bolsa.
Necesito hablar con él. Y si lo hago rápido, la verdad solo dolerá unos segundos. Luego puedo superarlo y seguir adelante.
Pero esta muy cerca cuando me volteo. Tan cerca que brinco hacía atrás en sorpresa.
"¡Oh!" jadeo, mi mano volando a mi corazón. Ya esta acelerado, la sensación como una estampida contra mi pecho. Nunca se detiene cuando esta cerca.
Edward me mira, disculpándose. Hay una pequeña arruga en sus cejas mientras verdes, pensativos ojos se encuentran con los míos.
"Lo siento," dice finalmente, y yo frunzo el ceño.
"¿Por qué?"
Responde al presionar sus labios contra los míos, y por un breve momento mis ojos se abren y me tenso en alarma. La presión es suave al principio, apenas capturando mi labio inferior entre los suyos antes de alejarse.
Y luego sus labios encuentran los míos de nuevo. Y de nuevo. Mis dedos viajan al norte para enredarse en su cabello, mi brazo rodeando su cuello, el otro sobre su hombro, y mi cuerpo pegado al suyo. Es cálido y firme y perfecto, y huele y sabe como a nada que he experimentado antes. Mis labios se abren, permitiendo que su cálida lengua se deslice contra la mía, y mi cuerpo es atrapado entre el suyo y la pared mientras soy empujada hacia atrás y capturada.
Respirar es rápidamente sobrevalorado. Lo atraigo más cerca, queriendo más. Sus manos se deslizan por mi cuello, mis costados, a mis caderas. Nuestros besos se transforman en frenéticos. Firmes.
Apasionados.
Finalmente se aleja una fracción para recuperar el aliento, pero sus labios nunca permanecen más allá de un centímetro de los míos. Y tan rápido como nos separamos, nos estamos besando de nuevo, desesperados y ansiosos y determinados.
Y es muy bueno.
La segunda vez que se aleja, empujo su pecho, urgiéndolo a alejarse. No se mueve de su posición, solo me ofrece unos centímetros más de espacio.
Me mira a los ojos y sé que esta tratando de descifrar mis pensamientos.
Siento todo al mismo tiempo.
Lo beso de nuevo, suave, y luego con cuidado alejo su rostro. Fruñe el ceño.
"¿Qué sucede?" sus palabras son sin aliento, rodeadas de cortos suspiros mientras ambos luchamos por recuperar el aliento.
Cierro mis ojos y muevo la cabeza. No puedo pensar cuando esta así de cerca. No puedo pensar mientras me esta viendo, esperando una respuesta razonable.
No puedo pensar.
"No lo sé," finalmente contesto. Dejo que mi cabeza se recargue contra la pared y respiro profundo. Puedo sentir la respiración de Edward, corta y rápida, contra mi mandíbula. Abro mis ojos para verlo y finalmente lo suelto. "No estoy segura que pueda hacer esto," susurro.
"¿Hacer que?" pregunta. Sus manos aun están en mi cadera, sus cejas aun fruncidas.
Trago. "Esto."
"¿Qué?" pregunta de nuevo. "¿besarnos?"
Muevo la cabeza rápidamente. "No. Quiero decir… si. Quiero decir… no estoy lista para esto," hago un gesto entre nosotros dos. "Todo el paquete de novio-novia. Las peleas, la relación, el compromiso, acabo de terminar una relación hace un poco más del mes. No he estado soltera en años. De hecho… no puedo recordar como es estar soltera," termino lentamente. Muevo la cabeza de nuevo, pero esta vez, es por una triste realización. Me rio sin humor y veo mis pies.
Edward finalmente toma un paso hacia atrás con un pequeño suspiro, dándome el espacio que deseo y odio.
"Bueno, en mi defensa, nunca te pedí que fueras mi novia," dice. Le echo una ojeada, insegura sobre si esta bromeando o no, y lo encuentro sonriendo suavemente.
Tal vez así es como lidia con el rechazo – con humor.
Asiento. "Lo se." Mis ojos caen al suelo de nuevo, pero esta vez Edward los atrae de nuevo a los suyos con un dedo bajo mi barbilla.
"Hey," dice ligeramente. "En verdad me gustas, Bella. Pero no estaba tratando de… precipitarme a tomar un compromiso esta noche. No lo estaba proponiendo, o si quiera preguntándote que fueras mi novia." Pasa su mano por su rostro y luego por su cabello. "Solo me gustas," concluye finalmente.
"Tu también me gustas," ofrezco quedamente.
Edward sonríe.
"Para ser honesto, me alegro que no sea porque soy doctor," dice, y yo sonrió.
"Bueno, no quería decir nada…"
Frunce el ceño y toma mi costado brevemente, causando que me retuerza. Luego me relajo contra la pared de nuevo. Esto se supone que es una conversación seria.
"Parece que eres un buen doctor," le digo. "Por ahora, al menos."
"Y tu parece que eres una buena enfermera, por ahora, al menos," dice con una sonrisa.
Sonrió y muerdo mi labio inferior. Edward esta pensativo.
Eventualmente habla de nuevo. "¿Entonces estamos de acuerdo en que solo… nos gustamos?" pregunta. De repente luce tan inseguro como me siento. "No tiene que haber compromisos. No si no estas lista para ellos."
Siento que voy a masticar un hueco a través de mi labio. "No estoy segura de lo que eso significa," admito.
Estira su mano para quitar un cabello de mi rostro, y luego da un paso al frente hasta que su nariz esta a milímetros de la mía. Contengo la respiración y me mantengo perfectamente quieta esperando su próximo movimiento.
"Significa que podemos hacer lo que se sienta bien," murmura, su aliento un fantasma sobre mis labios. "y si te gusta, lo haces. Y si no te gusta… no lo haces."
Esto tiene un poco de sentido. O tal vez no tiene sentido.
Es realmente difícil pensar cuando esta así de cerca.
"Yo no… quiero decir… de acuerdo," digo tontamente.
"¿Te gusta cuando te beso?" me pregunta. Ni siquiera tengo que pensarlo.
"Si."
"Entonces probablemente deberíamos continuar," dice, y hay un pavoneo, un aire de confianza en su voz que me deja tanto divertida como un poco excitada.
Pienso en ingeniosas respuesta, pero nunca salen de mi boca. Mis labios son atraídos a los suyos, la atracción superando cualquier pensamiento racional de mi mente, y de nuevo estoy presionada contra la pared mientras tiro y atraigo su cuerpo más cerca del mio. No puedo sentir lo suficiente de él, y sin embargo es demasiado. Estoy perdida en él – su olor, su sabor, la forma en que su piel y cabello se siente bajo mis dedos. No es hasta que su erección presiona contra mi estomago que la realidad me golpea.
Cuando finalmente nos alejamos para recuperar el aliento, lo alejo con ambas manos.
"Estoy segura que vas a tener un largo día mañana," jadeo.
Quiero más que nada que se quede, ¿pero cuales son las repercusiones? ¿Qué pasara mañana? Y nunca he tenido sexo casual antes, aunque no estoy segura que alguna vez querría que fuera casual.
Hay demasiados factores que necesito resolver antes de volvernos el tipo de amigos que se acuestan. "De acuerdo," dice, tomando un paso hacia atrás para darme espacio. Él entiende que lo estoy despidiendo, aunque no parece molesto y ni siquiera lo menciona.
Lo acompaño fuera del apartamento. No decimos adiós, porque es probable que hablemos pronto. Juzgando por la sonrisa de lado que me ofrece antes de irse, no me sorprendería que me mande un mensaje de buenas noches.
Y cuando se va, siento que puedo respirar de nuevo.
