Capítulo 7

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El resto de la semana en la escuela pasó sin incidentes. Newton no había insistido, al menos no personalmente, porque me enviaba papelitos invitándome a salir el fin de semana. Dejó de hacerlo cuando Alice contestó uno, enviándolo a un lugar nada agradable.

Hoy era sábado, día de compras con las chicas… Y Emmett. No era algo que me resultara emocionante, pues las compras y la moda nunca fueron lo mío. A las chicas por otro lado, las entusiasmaba sobremanera. Alice pasaría por mí, luego iríamos por Ángela y por ultimo recogeríamos a Rose. Iríamos luego a Port Ángeles. Además de eso hoy me quedaría en casa de Alice. Me había convencido –Aunque obligado sería una palabra más acertada– a quedarme también el día de mañana para así el lunes poder irnos juntas hacia el instituto. Como supuse Charlie cayó ante "La cara" y no pudo dar una negativa, diciendo que sería lo mejor, teniendo en cuenta que estaría metido en la comisaría todo el fin de semana. Estaba terminando de peinarme cuando escuché el sonido de un carro parqueando en la entrada de mi casa. Esto definitivamente sería una tortura. Suspiré acercándome a la puerta y con maleta en mano para recibir a mi hiperactiva amiga.

– ¡Hola Bella! ¿Lista para un día emocionante?

–Creo que tu concepto de emoción, difiere mucho del mío Alice.

–Vamos Bella, no seas necia. Te gustará.

–No quieres imaginar cuanto…– Dije saliendo y cerrando la puerta de mi casa. Ahí fuera estaba el enorme jeep de Emmett. Entramos a la parte trasera.

–Hola Emm.

–Hola Belly-Bells. Espero lleves zapatos cómodos porque este será un día laaargo– Dijo viéndome angustiado por el retrovisor. Yo me estremecí.

–No exageres Emmett, la estas asustando.

–No digas que no te lo advertí– Sentenció –Bien, ¿A dónde vamos primero?

–A casa de Ro…

– ¿No se supone que iríamos primero por Ángela? –Le interrumpí.

–No me la menciones.

– ¿Por qué?

–Esa era la idea. Pero la traidora prefirió irse de paseo con su novio– Dijo Alice haciendo un mohín.

–Entonces deberé buscarme un novio– Pensé. O eso creía, hasta que noté que Emmett me miraba burlón y Alice ofendida, ambos con las cejas alzadas. Me sonrojé al comprender que lo dije en voz alta. Esto solo me pasaba a mí.

–Bueno Bells, estas de suerte. Tengo al candidato perfecto– Dijo levantando las cejas sugestivamente.

– ¿Puedes callarte y conducir mequetrefe? –Le cortó Alice. Le dimos la dirección de la casa de Rose y al escucharla mostro en su rostro muchos sentimientos. Creo que entre ellos, enojo, arrepentimiento, tristeza y luego alegría. Una combinación un poco extraña.

Al llegar Alice y yo bajamos del auto y tocamos la puerta, Rose salió con un semblante muy alegre.

–Hola chicas.

–Hola Rose– Pronunciamos al mismo tiempo.

– ¿Dónde está Ángela?

–Tenía una cita con Ben– Contesté. La rubia vio en dirección al auto.

– ¿Tu manejas ese auto enana? –Preguntó divertida. Alice le dio una mirada envenenada, pero respondió.

–Claro que no. Gané una apuesta, por lo que mi hermano debe llevarnos.

–Y… ¿Cuál de tus dos hermanos?

–Emmett ¿Por qué? –Apenas Rosalie escuchó el nombre del grandulón, se puso más blanca que el papel, aun así habló con la voz firme de siempre.

–Simple curiosidad. Ya que tú hermano y Bella irán contigo, ¿Podría quedarme y acompañar a Jasper? No quisiera que se quedara aquí solo…

– ¡Por supuesto que no Rosalie Hale! Si no quieres dejarlo solo, seria genial que venga con nosotros– Expresó Alice.

–Esperen un momento chicas– Dijo entrando a la casa. Alrededor de cinco minutos después salió prácticamente obligada por Jasper.

–Hola Bella. Hola Alice– El chico apenas y me vio, para luego dar una mirada soñadora a mi pequeña amiga. Está de sobra decir que fue una mirada más que correspondida. Solo dejaron de verse hasta que alguien carraspeó.

– ¿Saben? Pueden mirarse como bobos dentro del auto también– Se burló Emmett. Los chicos apartaron la mirada avergonzados. El hermano de Alice era un experto generando esa reacción.

–Hola Emmett.

–Hola Jazz. O… ¿cuñado sería más correcto? –Dijo echándose a reír ¿Podía acaso ser más imprudente? La respuesta era fácil. ¡NO!

– ¡Emmett! –Lo reprendió una ruborizada Alice.

–Ok, ok. Lo siento…– Se disculpó. Aunque era obvio que no estaba arrepentido para nada –Hola Rosalie– Saludó. La aludida se sorprendió y en voz muy baja le dio un insípido "Hola".

Subimos todos al auto. Jasper parecía no querer apartarse de Alice y subió a la parte trasera con nosotras, dejando a una molesta, confundida e incómoda Rosalie en el asiento del copiloto. Alice y Jasper charlaban entre si y me sentí una entrometida aquí atrás con ellos. Minutos después Emmett encendió la radio, luego de algunas pistas, palabras del locutor y no encontrar nada de su agrado, decidió poner un CD. Subió el volumen cuando sonó la canción Best Of Both Worlds de Hannah Montana y comenzó a cantar a todo pulmón. ¿Qué hombre tenía un CD con las canciones de Hannah Montana? Luego del coro Rose comenzó a reír y a cantar con él. Ahora ambos reían mientras en la parte trasera a mis compañeros parecía no afectarles nada. ¿Es que el objetivo era hacerme sentir fuera de lugar?

Cuando llegamos al centro comercial bajamos todos del auto, Alice corrió hacia la primera tienda que vio llevándome a mí de un brazo, alegando que no se arriesgaría a un escape de mi parte. Así pasamos por la mitad de las tiendas del centro comercial. Los chicos cargaban las compras de las chicas, llevaban diez bolsas cada uno, y eso sin contar las que ya habían llevado al auto. Yo cargaba solo tres bolsas, ya que no pude luchar contra la corriente. En ellas había algunas blusas, un par de vaqueros, y por insistencia de las chicas dos vestidos ideales para salir de paseo. Compré poca ropa, o mejor dicho, Alice me había regalado ropa. Cada vez que quise pagar, ella ya lo había hecho por mí. Ahora estábamos en la última tienda… La última antes de un descanso para comer algo y seguir con más energía según Alice, quien se había adelantado a buscar una mesa junto con Jasper. Rosalie estaba en el probador mientras Emmett y yo esperábamos, salió con un hermoso vestido negro, bueno, en ella se veía hermoso. Era corto, ajustado y de un solo hombro.

– ¿Cómo me veo?

–Perfecta– Soltó Emmett de repente. Al parecer fue sin pensarlo, pues aparto la mirada rápidamente.

–Lo sabía. A nadie se le vería igual, este vestido está hecho para mí– Contestó la rubia muy pagada de sí misma.

–Egocéntrica– Dijo Emmett aun viendo hacia otro lugar.

–Realista, diría yo– Rebatió mi amiga.

– ¿Ah sí?

–Sí, me queda perfecto– Respondió desde el probador.

–Eso quisieras.

–Fuiste tú quien lo dijo– Siguió Rose.

–Un momento de desconcentración.

–Así que te hago perder la concentración…– Insinuó seductora saliendo de nuevo.

–Ni por un segundo– Dijo al fin viéndola –Pensaba en otra cosa– Y como antes, volvió la cara hacia otro lado.

–Acéptalo, me veo perfecta. Y fueron tus palabras.

–Y al parecer siempre me arrepentiré… Siempre.

Esta vez Rosalie se quedó callada y salió muy aprisa de la tienda, dejándonos al grandote y a mí confundidos por su reacción. Emmett luego de unos minutos pareció entender. Lo que significaba que mi cerebro estaba en muy malas condiciones si Emmett podía deducir algo con más facilidad que yo

–Mierda. ¡Jodí todo! – Estalló. ¿De que Demonios hablaba? Lo que le dijo no fue tan grave.

– ¿Por qué dices eso?

–Las palabras que usé Bella… Soy un completo imbécil.

–Emmett no entiendo qué diablos está pasando aquí. ¿Me puedes explicar?

–Yo ya había usado esas mismas palabras con ella– Fue su única respuesta. Y yo seguía sin adivinar.

–Lo siento, pero aun no comprendo.

–Es algo complicado y que no puedo aclararte. Sé que ustedes son amigas, pero no me corresponde a mí decírtelo.

–Claro, no te preocupes. Vamos con Alice…

– ¿Y dejaremos a Rosalie? –Preguntó algo alterado.

–No, ella debe estar con los chicos. Ven– Le dije caminando hacia el auto para guardar las ultimas bolsas y luego llevándolo hacia el restaurante en qué quedamos de vernos. Como aseguré Rose ya estaba ahí, al lado de Jasper hablando entretenida con ellos como si el suceso en la tienda no hubiera ocurrido. Al vernos llegar sonrió, pero en sus ojos se veía la tristeza. Algo que también llamó mi atención es que no estaban solos. Había alguien más con ellos. Y aunque me daba la espalda, yo reconocería ese cabello en cualquier lugar.