Los personajes que pertenecen a la gran Naoko-sama (salvo los que voy inventando durante el camino) los utilizo solo con el fin de entretener a los pajaritos que tengo revoloteando en mi cabeza y a todos los que deseen leerme.
La Guerrera
Capítulo VII
Decir la verdad y saberla son dos sensaciones distintas. El decirla te puede acarrear una serie de problemas y preguntas difíciles como "¿porque?" pero la paz interior que brinda es indescriptible. Por otro lado, el que te quiten la venda de los ojos después de tantos años de ocultártela puede ser un golpe tan duro y bajo que quizás te hagan coger uno de dos caminos: crees en todo lo que te dicen o decides seguir viviendo con esa ilusión a la que ya estás tan acostumbrada y te sienta tan cómoda.
- Te mentí. Tu madre nunca te abandonó.-
Michiru tendría que escoger entre esos dos caminos.
- ¿Qué clase de broma es esa? - sonreía divertida
- Lo lamento Michi-chan, yo he sido un cobarde y preferí mentirte a decirte que fui yo quién te separo de ella.
- Mentira... -
- Escúchame hija, tu madre y yo...en realidad nunca debimos casarnos y sin embargo lo hicimos, no me arrepiento de ello y estoy seguro que ella tampoco porque así fue como te tuvimos. -
- Ella me abandonó... - el tenedor callo de su mano.
- No, yo soy el que te alejo de ella. -
- Mentira... -
- Perdóname por favor. -
- ¡Mentira! -
Se levantó de golpe y salió corriendo del restaurante, tomó un taxi y dejó que sus sentimientos fluyeran libres por sus mejillas.
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Siempre había sido hábil en las matemáticas o al menos eso es lo que siempre le habían dicho sus tutores pero el problema le estaba dando dolor de cabeza. Ya había leído el contrato mandando su visto bueno a su representante, ordenado el departamento y lo único que le faltaba para tener el resto del fin de semana libre era ese bendito ejercicio.
Vio la tarjeta crema que estaba al pie de su lámpara de escritorio.
Kaioh Michiru
(3) - 9459-5817-6
Miro el reloj, eran las 21:00 y ella misma se había ofrecido a ayudarla. Cogió su celular y marcó. Al otro lado esperaron hasta el tercer timbre parea contestar.
- ¿moshi-moshi? -
- Buenas noches, soy Tenoh Haruka y... -
- ¡Tenoh-san! -
- Si...¿Kaioh-san? -
- Tenoh-san...me alegro tanto que llamaras, quisiera pedirte un favor. -
- Claro, lo que sea. - la rubia se había asustado ya que la vos de la chica sonaba gangosa y asustada.
- ¿Podrías pasar por mi? -
- ¿Qué? -
- Estoy en el mirador y me olvide mi monedero jeje -
- No te preocupes, estaré en 15 minutos. -
Llego en 10 minutos y la vio sentada en el asfalto con la cabeza apoyada en sus piernas. Se bajó de su carro dejando las luces prendidas y camino hacia ella sentándose a su lado. No se había dado cuenta de su presencia y temblaba.
- Te puedes enfermar.- se sobresaltó y levanto la cara. Estaba húmeda por las lágrimas y tenía los ojos hinchados - ¡Dios! -
- ¿Tan mal me veo? - trato de hacer un amago de sonrisa mientras se secaba la cara.
- No, para nada. Solo... ¿estás bien? -
- Si, solo no sabía cómo regresar Tenoh-san. -
- Puedes llamarme Haruka. Vamos, te invitare algo caliente y luego te llevare a casa. -
La ayudó a pararse y la subió a su carro, decidió coger el camino largo e ir por la costa, a pesar que estaba oscuro se podía escuchar el sonido del mar y eso hacía que las personas se relajen.
- Por favor, llámame Michiru. -
- Esta bien, Michiru. ¿Quieres hablar de lo que te ha pasado? -
La muchacha se quedó callada, miraba por la ventana perdida en sus pensamientos. Haruka no insistió y la llevo a una cafetería que estaba abierta las 24 horas. Pidieron dos cafés, empanadas y se sentaron.
- No quiero regresar a casa. - confesó después de estar callada todo el camino.
- Tu familia se puede preocupar. -
- Al diablo con ellos...siento que ya no tengo familia. -
- A ver, Michiru. Yo puedo ayudarte sobre lo del hospedaje pero necesito dos cosas, la primera es saber porque estas escapando y la segunda que llames a tus padres y les digas donde te vas a quedar para que te puedan mandar una muda. -
Michiru se quedó callada, pensaba. Cogió su celular y llamo a su ama de llaves, le pidió que le hiciera una pequeña maleta y se la mandara con el chofer a la cafetería en la que se encontraban. Se quedaría el fin de semana en la casa de una amiga.
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- Señor, la srta. Michiru ha pedido que se le envíe una maleta con sus pertenencias, dice que se quedara el fin de semana en casa de una amiga. - informo el ama de llaves.
- Has lo que te ha pedido, incluye su ropa favorita y no comentes nada de esa llamada con mi suegro, por favor. -
- Sí señor. -
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En media hora el chofer estaba dejando el maletín en la cafetería, Michiru agradeció y cuando partió el mercedes ingreso una vez más a la cafetería. A Haruka le había tomado por sorpresa la decisión de la muchacha por quedarse todo el fin de semana, ella tenía en mente que sería solo por esa noche pero no se podía negar ofrecerle su departamento a ella.
