Hola gente, ¿Cómo están?, yo espero que bien, (aunque ya sabían que les diría eso u.u) hoy les traigo un nuevo capituló, ya saben, cada vez que pienso que me quedo sin ideas, surge algo nuevo, bueno en fin, los dejo que lean tranquilos.
…
"Amigos con derechos"
Suburbios de Washinton, 03:40 am.
Era una noche calmada, no muy fría para ser una época de invierno, una joven de cabello moreno se encontraba sentada en el marco de la ventana de la cocina, mirando las estrellas perdida en sus pensamientos, una lagrima cae por su mejilla, pero su seriedad no desaparece de su rostro.
-¿Por qué lloras?-Pregunto el menor de los Redfield que por lo visto esta allí por haber bajado a beber agua.
-Porque si-le respondió con un tono seco y triste.
-puedo ser un niño, pero se cundo alguien me miente-respondió el pequeño de cabello rojizo oscuro.
-Matt, ya te tardaste mucho… tienes que…-la vos del hijo mayor de los Redfield se corto cuando vio a su "amiga" con un semblante triste en el rostro-¿Qué te ocurre Adi?-pregunto poniendo una mano sobre la cabeza de su hermano menor.
-Nada-le respondió de la misma manera que le había respondido a pequeño.
-Está mintiendo, yo la vi llorar-dijo el niño, pero se cayó al instante que vio la mirada fría de la joven sobre él.
-Matt… vete a dormir-dijo su hermano mayor.
-Pero…-trato de dar escusas.
-vete a dormir-le repitió de manera firme, el pequeño asistió y se retiro; el mayor se verifico que su hermano menor ya no estuviese y se acerco a la joven para sentarse a su lado derecho.
-Tú también deberías irte a dormir-dijo la chica al notar que el joven se encontraba sentado a su lado.
-Me siento solo y no tengo sueño-le respondió chico.
-Por lo visto, en esta casa, es normal sentirse solo-dijo después de soltar una carcajada falsa.
-¿Por qué eres así?-pregunto el chico.
-por la misma razón que tu… estoy hecha a una manera que se llama ejemplo-le respondió.
-¿Me estás diciendo que tu ejemplo fue, hacerte la fuerte y guapa de día, y llorar y ser débil en las noches?-le pregunto de manera irónica.
-No seas torpe, el de llorar en las noches y volverme débil, fue algo que me hice yo… pero el de ser una mujer, coqueta, manipuladora, fuerte y guapa, lo aprendí de mi madre-le aclaro.
-¿Entonces, por qué llorabas?-pregunto acercándose más a ella.
-Para mi llorar en las noches, es como escribir para ti-le respondió a su pregunta, aclarando cada duda.
-Tú y tu madre, me doy cuenta que tienen una relación complicada-dijo con una media sonrisa.
Ella lo ignoro, solo siguió con la mirada perdida en el cielo nocturno. Pasaron segundos en un silencio.
-Oye… nunca dudes en contarme algo que te incomode… o te haga sentir triste-le hablo el chico poniendo una mano en su hombro. Ella dirigió su mirada a la de él.
-Te doy las gracias Baron, pero ya me he acostumbrado… o necesito tu consuelos-el soltó una carcajada, bajando la cabeza y negando con ella.
-Todos necesitamos a alguien que nos apoye, que nos demuestre que valemos más de lo que parecemos-le dijo con una sonrisa cansada.
-La verdad… la poesía es lo tuyo-le dijo con una media sonrisa.
-Ya te dije que es rad-le respondió el joven mordiéndose el labio inferior y golpeando levemente su hombro derecho.
Pasaron un buen rato charlando en la cocina, recordando como la habían pasado de chicos y también con los intentos fallidos de Baron de robarle por lo menos un beso a la mini Wong.
-Ese día fue muy gracioso-dijo el chico mientras reía por lo bajo.
-Pensé que eras mejor peleando-se burlo.
-No te creas tan afortunada… solo me confié-dijo pasando un brazo sobre los hombros de la joven y esta apoyándose en su perfil.
-¿Qué hora es?-dijo la chica mostrando su tono nervioso, al darse cuenta que el chico puso su mano izquierda en su pierna.
-A ver… creo que son casi las cuatro y media-le respondió tratando de ver el reloj de la otra sala.
-Creo que me voy a dormir-dijo la muchacha queriéndose ir, pero el agarre no la dejo.
-No creo que tus padres se despierten a la cinco de la mañana-dijo el castaño, sentándola sobre sus piernas y abrazando su cintura con sus brazos.
-No te creas, no vas a lograr nada-le dijo colocando sus manos en los hombros del chico para mantener su distancia.
-Lo sé… de esta manera no lograre nada… me he dado cuenta que no eres como las demás chicas-le dijo mientras trataba de acortar su distancia.
-Acertaste, yo no soy como las chicas que se mueren por estar en esta situación contigo-le respondió.
De un fuerte tirón por fin logro hacer que sus brazos pasaran por detrás de su cuello, y cortar la distancia, atrapando su cuello con sus labios.
Ella no emitió ningún sonido, solo cerró los ojos, disfrutando del momento, alentando al joven a seguir debido a que jugaba con su cabello; el paso su lengua por su cuello mientras apretaba su cuerpo con el suyo.
Ella por alguna razón no quería separarse, pero al sentir la mano del chico tocar uno se si pechos, trato de hacerlo, pero él no la dejaba y siguió jugando con su lengua y su mano en su pecho.
-Creo que ya te éstas pasando… Redfield-dijo con un tono de desagrado.
-Tu tranquila… yo nerviosa-le dijo mientras le separaba las piernas y la obligo a sentarse de rodillas alrededor de su cintura.
-No tengas tanta confianza-le dijo con mirada amenazadora-solo somos amigos-
-Mejor considerémonos, "amigos con derechos"-respondió el chico y atrapo su boca en un beso profundo.
Ella se resistía, pero las manos del joven luchaban con fuerza para mantenerla en su lugar; ella en su defensa mordió con fuerza el labio inferior del "niño malo" provocando que este frunciera el seño y se alejara, soltándola levemente.
Adaiz aprovecho el acto y se separo lo más rápido que pudo, parándose ir dándole la espalda, para retirarse.
-Espera-dijo el chico, con una mano en la boca.
Ella no se detuvo, solo acelero el paso para subir las escaleras los más rápido que pudo.
Echo una mirada para atrás para ver si la seguía, pero no. Se detuvo, sinceramente se sentía extraño, ¿por qué no la seguía? Se di la media vuelta y se topo con el rostro de su madre.
-¿Qué haces despierta a estas horas de la mañana?-le pregunto un poco arrogante.
-Fui a beber agua-mintió, al menos ya sabía porque el Redfield se había quedado en el primer piso.
-Haber… ¿Por qué no te creo?-dijo la dama de rojo, mientras caminaba a su alrededor.
-¿Por qué no me crees?-respondió nerviosa.
Su madre puso ambas manos en sus hombros, aprovechando que estaba a las espaldas de su hija; movió el pelo de la parte izquierda de la chica y lo posiciono dos dedos en el cuello aun algo húmedo de su hija.
-Esto no es sudor… ¿verdad Adi?-le dijo al oído.
Adaiz solo abrió los ojos como platos, estaba asustada, nerviosa, tenía mucho miedo. Ada ya le había aclarado muy bien las cosas, que sus relaciones las mantuviera fuera de la casa; antes de que ella pudiera articular palabras, su progenitora no la dejo.
-Y supongo que esta marca en tu cuello, es una mancha-
El "Don Juan" no se percataba de barias cosa, Adaiz maldijo al Redfield.
-Puedo… explicarlo-la última frase la dijo en un susurro.
Ada coloco ambas manos en su cuello, apretándolo levemente, la verdad era que no le aria daño, pero como castigo comúnmente la ponía nerviosa.
Y hay iba de nuevo, el diablo con cara de ángel. la muchacha puso sus manos sobre las de su madre y serró los ojos. La mujer de rojo acerco su rostro a la mejilla de su hija y la beso.
-Que no lo vea tu padre… vete a dormir… luego voy a hablar con el chico Redfeld-dijo la mujer mientras se alejaba de ella para dirigirse a el baño.
La mente de la chica estaba hecha un mar de dudas, ¿desde cuándo su madre era tan tolerante?
Se dirigió a su cuarto, se acorto de caída en su cama boca abajo y al cerrar sus ojos no tardo en encontrar el sueño.
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El hijo mayor de Redfield, subió las escaleras de manera cautelosa, verificando que nadie se encontrara cerca, se acerco a la puerta de su "amiga con derechos" y al colocar su mano en el picaporte.
-¿A dónde crees que vas?-dijo la mujer que se encontraba apoyada con la espalda en la pared.
-¿Pero cómo?-dijo el chico soltando el picaporte del susto.
-Tienes un mejor sensor que Adaiz… pero aun así no lo tienes muy bien desarrollado-dijo la mujer asiendo referencia a la imprudencia del chico al intentar entrar al cuarto de su heredera.
-Yo… este…-ahora el muchacho entendía los nervios de su amiga.
-Creo que fue suficiente por hoy… si sabes a lo que me refiero-dijo pasando por su lado-vete a dormir-fue lo último que dijo antes de entrar a su cuarto.
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-¿Por qué tardaste?-pregunto el rubio cenizo.
-Estuve con Gothe-respondió mientras entraba en la cama.
-¿Se despertó?-pregunto mientras abrasaba su espalda.
-No-
-¿Entonces?-
-Solo quería verlo-dijo acomodándose en los brazos de su amado.
Leon beso su hombro.
-Ada-le susurro al oído.
-¿Mmm?-dijo ella en un gruñido.
-Vamos a jugar-le dijo y beso su cuello.
-No-dijo ella directa.
-no te lo estoy pidiendo-dijo el apretando su vientre y acariciando su cicatriz.
…
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Bueno hasta acá, tengo flojera porque hay un clima lluvioso por acá, así que por eso estoy con mucho sueño últimamente… como sea, dejen reviews, cuídense, hasta la próxima.
Anaiz D.
