Holaaa holaaa!
¿Qué tal? Vaya, me tardé muchísimo u-u lo siento, mis planes eran actualizar antes de fin de año pero bueh… las fiestas y el trabajo lo complicaron x.x espero hayan pasado unas agradables fiestas y que este año sea un año de cosas buenas para todos y todas y que Cassandra Clare no asesine más personajes que amamos Y_Y en fin… espero que el cap les agrade y me perdonen n.n
Respecto al anterior gracias a todos por leer, por sus favs y follows, en especial a AnaM1707, Kuroeve, Guest, Kaechan y YukariKira por sus reviews, me entretuve mucho con cierta teoria ;) contesto:
Kuroeve: Me alegra que te guste, ahora es que hay celos para Magnu ;) ya verás en este cap :D lamento haber tardado u-u besos :3
Guest: Oh bueno, Alec es un celoso nato, pero creo que con los años el Nefilim aprendería a controlarlo un poco y Magnus en cambio precisamente por el paso de los años podría empezar a demostrar un poco más de celos especialmente con un esposo tan guapo y chicos realmente jóvenes cerca, como veras en este cap n.n espero te agrade, y lamento la tardanza u.u
Kaechan: Holaaa,oh no te preocupes, yo también me compliqué y ahora me retrase u.u me alegra que te guste el fics y lamento la tardanza u.u
Los demás por Inbox
Ahora sí, les dejo leer :D
Capítulo 7: Inseguridades
- Pensé que el señor Lightwood vendría – Comentó Wil. Luego del entrenamiento con el brujo y Alec, el pelirrojo se había quedado un rato más practicando solo con Max hasta que Alec volviera para informarle que irían de cacería los dos solos; y ahí estaba, con el arco y flecha preparados de forma laxa al igual que el hombre junto a él, quien se encogió de hombros sin darle mucha importancia.
- Magnus solo está jugando a ser un cazador de sombras – dijo.
- Pero parecía muy… - Buscó la palabra adecuada – Interesado en salir de caza con usted.
- Puedes tutearme Wilhem, ya te lo he dicho – Aseguró Alec, él asintió dispuesto a ignorar eso ya lo llamaba por su nombre, lo menos que podía hacer en honor a la educación que le diera su madre, era seguir tratándolo de usted – Como sea, Magnus tiene responsabilidades reales: tiene asuntos de subterráneos que atender en Idris. Él realmente lleva años queriendo retirarse de su escaño en el consejo, pero ningún otro brujo ligeramente cuerdo quiere el cargo.
- Que aguante hasta que Max quiera tomarlo – Bromeó el alemán.
- ¿No mencione lo de "ligeramente cuerdo"? – Ambos rieron a costa del brujo azul, cosa que duró poco: el sonido atrajo el rápido correteo de muchas patas que los alertó del par de rapiñadores corriendo hacía ellos. - Son todos tuyos – dijo Alec – A los dos a la vez, como te enseñé.
Wil asintió tomando una segunda flecha, apuntando a ambos demonios con ellas. La chaqueta negra con delgadas líneas azules que llevaba sobre su traje de caza le limitó un poco el movimiento del codo, pero era demasiado tarde ya para quitársela y tampoco quería: mientras más la usará más la adaptaría a su cuerpo y sus movimientos de arquero. Alec preparó su arco para cubrirlo en caso de ser necesario, Wil esperó pacientemente, mientras los demonios se acercaban, esperando un tiro limpio que le permitiera acabar con ellos. El ojos azules aguardó en silencio: Wil tenía que ser capaz de elegir el momento adecuado por sí solo.
Finalmente el pelirrojo soltó la cuerda, una de las flechas dio de lleno en la cabeza del rapiñador haciéndolo estallar desapareciendo, mientras que la segunda le dio en la pata al otro.
- Fue un buen disparo – Aseguró Alec disparando para acabar con ese segundo demonio.
- ¡Le di a ambos! – Exclamó él alegremente, había practicado en el instituto esos disparos dobles, pero era la primera vez que lo intentaba con un blanco en movimiento y aunque no había acertado en la cabeza a ambos, el simple hecho de haberles dado era un logro para él - ¡Vamos demonios, estoy listo para ustedes! – Gritó con prepotencia, su voz resonando por todo el lugar.
- Shh – Lo chitó Alec, aunque sonreía satisfecho por su progreso – Debemos buscar el nido, no traerlo a nosotros. – Wil asintió y ambos continuaron caminando por un viejo lote lleno de viejas y abandonadas bodegas intrincadas, con los arcos preparados – Por cierto, sobre Max, estuve hablando con él – Comenzó – Y me dijo que te gusta alguien. – Le dirigió una sonrisa que intentaba ser cómplice.
Él y Magnus habían logrado que sus hijos confiaran en ellos, que hablaran de sus cosas, sus gustos y relaciones con ellos; o al menos la mayoría del tiempo: Rafael solo habló de Jocie cuando lo necesitó para evitar que Jace lo degollara vivo, pero con sus relaciones anteriores sí que lo había hecho. Max por su parte siempre dejaba caer todo como si fuese lo más obvio del mundo, así había sido cuando salió con Katie, aquella pelirroja mundana de secundaria o cuando lo encontraron en las escaleras con Henry, el hijo del vecino del piso de abajo; y Alec tenía que admitir que de no ser así, ni siquiera se habría enterado que los vecinos tenían un hijo. Como fuese, después de esos momentos, sus dos hijos solían acudir a él o a Magnus para comentarles cómo les iba o pidiendo algún consejo, cosa que al Nefilim le encantaba porque le hacía sentir, en cierta forma, amigo de sus hijos; y eso era lo que le gustaría conseguir con su pupilo.
Y sin embargo no fue una respuesta de camaradería lo que obtuvo de Wil, ni siquiera una de enojo por estarse entrometiendo; Wil jadeó alarmado tropezado con sus propios pies, soltando la cuerda del arco en un intento de estabilizarse y no caer hasta el suelo. Alec tuvo que saltar hacia atrás para que la flecha no se clavara en su pie.
- ¡Lo siento! – Exclamó demasiado alto, totalmente rojo – No quise… yo no… Max no… no sé porque… ¿Qué le…? – Alec no supo si reñirlo por su descuido, preocuparse por su reacción exagerada o reír por la forma en que balbuceaba sin lograr conectar sus ideas.
- Recoge la flecha – Fue lo que dijo finalmente. Wil se apresuró en obedecer, momento que otro rapiñador, esta vez en solitario, aprovechó para intentar atacarlos. Alec cubrió al pelirrojo acabándole con un disparó rápido sin preocuparse en lo absoluto por el demonio, en su lugar se centró en el pelirrojo – Está bien si te gusta alguien – dijo intentando darle ánimos – Eres joven y tienes ya dos meses en New York: hay muchos lugares que visitar y muchas personas que conocer en ellos.
- No…yo no… no salgo del instituto – Balbuceó evitando mirarlo en lo absoluto, luego negó rápidamente con la cabeza – Bueno si salgo… obviamente… o no estaría aquí… también voy mucho al loft… y…a entrenar claro…¡Y de caza! – Su tono se elevó una octava por lo nervioso que se encontraba – No solo al loft, voy a patrullar y… Me refiero a que no salgo, salgo.
- Eso me dijo Max – Coincidió pensativo no queriendo hacer mención de su nerviosismo, no quería alarmarlo más; sin embargo, Wil se estremeció. – Hay que resolver eso, de lo contrario ¿A dónde piensas llevarla cuando la invites a salir? – Bromeó - ¿Quién es, por cierto? ¿Tal vez Lucy o Lisa? Ambas son muy bonitas y estuvieron en el instituto hace poco.
- ¿Qué? – El pelirrojo finalmente alzó el rostro confundido – No ellas no…
- ¿O quizás Jocie? – Siguió intentando – Su carácter es fuerte, eso atrae mucho…
- ¡Es la novia de su hijo! – Exclamó Wil alarmado.
- ¿Por eso está enojado Rafael contigo? – Preguntó; el chico ahogó un quejido lastimero antes de aclarar.
- No me gusta Jocelyn – Alec lo miró confundido, a su parecer ellas tres eran sus principales opciones.
- ¿Quién es la chica entonces? – El estremecimiento de Wil fue más notorio; el adulto lo miró preocupado por un segundo, riñéndose mentalmente: no era su intención someter a Wil a un interrogatorio policiaco ni mucho menos. Podía ver su incomodidad y la tensa ansiedad en sus hombros, el chico apretaba el arco con inquietud y una vez más se vio reflejado a sí mismo a esa edad. Abrió la boca ligeramente con entendimiento.- O quizás… ¿Es un chico?
El jadeo lastimero de Wil al verse descubierto, fue respuesta más que suficiente para Alec; el pelirrojo tenía una expresión que dejaba en claro que con tal de evitar esa conversación era capaz de ofrecerse como sacrificio humano a los demonios.
Por otro lado, también se preocupó ¿Sería entonces Rafael la persona que le gustaba a Wil? ¿Por eso su hijo estaba enojado con el alemán? Negó con la cabeza; no, debía haber otro motivo porque él y Magnus no habían criado a sus hijos para ser intolerantes en lo absoluto; si esa era la causa del rompimiento de su amistad iba a ser una gran decepción para Alec.
- Está bien si lo es – Intentó apoyarlo colocando una mano sobre su hombro, Wil casi salta como un resorte al sentirlo – Puedes hablar conmigo si quieres – El muchacho negó frenéticamente, evitando mirarlo y Alec suspiró, no tenía ningún caso presionarlo: al igual que él había hecho en su momento, Wilhem debía ir a su propio ritmo.
Alec se llevó la mano al bolsillo interior de su chaqueta buscando algo, su celular. El ojos azules marcó en la pantalla rápidamente antes de, para sorpresa de Wil, tendérselo. El chico no lo tomó, en su lugar miró confundido a su tutor quien continuó.
- No tienes que hablar ahora si no quieres; pero cuando estés listo, cuando quieras hacerlo, puedes llamarme – Insistió en entregarle el celular, colocándolo entre sus manos.
- Es su teléfono – Dijo sin comprender, intentando devolvérselo; Alec negó con la cabeza.
- Quédatelo – Insistió - Magnus me cambia el modelo cada vez que sale uno nuevo aun si es exactamente igual al anterior – Le dijo – Tomaré uno de los que tengo olvidados en el armario- Aseguró y agregó –Puse el número de ese celular como el uno de marcación.
- Pero… no puedo aceptar que me lo regale…
- Tómalo como un préstamo entonces - Insistió
Wil miró al mayor y luego el aparato en sus manos; en la pantalla se veía una fotografía familiar: Alec y Rafael sentados en un sofá mientras que Magnus y Max sobre cada reposabrazos los abrazaban cada uno con una mano mientras que con la otra generaban chispas azules y negras respectivamente, enmarcando el cuadro. El pelirrojo dudó, no estaba seguro de que debía decir, por lo que finalmente solo exclamó.
- Pero…yo nunca he tenido un celular; no sé cómo usar esto.
- Yo he tenido varios y tampoco sé cómo usarlo – Bromeó logrando sacarle una pequeña risita. Alec sonrió afable - Cuando salgamos de aquí, te enseño lo poco que sé – Aseguró. Wil asintió entendiendo que no lograría nada resistiéndose. Lo guardó en el bolsillo de su chaqueta, sobresaltándose por la gran cantidad de rapiñadores que encontraron al doblar la siguiente esquina: habían encontrado el nido.
Acabar con los rapiñadores no fue tarea difícil; si tuvieran que clasificarlos ambos Nefilims los colocarían en el escalafón más bajo del grupo de demonios menores poco inteligentes; eran más molestos que una amenaza real para el mundo de sombras, pero debían acabarlos porque aun así representaban un peligro importante para los mundanos, especialmente aquellos que vivían o trabajaban cerca de ese grupo de almacenes.
Como fuese, les tomó menos de media hora neutralizar el nido de los demonios y acabar con hasta el último de ellos, y Wil estaba tan feliz de haber podido practicar tanto su tiro doble, que casi había olvidado la anterior conversación.
- Buen trabajo – Alagó Alec dándole una palmada en el hombro. Wil sonrió satisfecho – Coloca un glamour sobre tus armas y vamos.
- ¿A dónde? – Preguntó confundido.
- Tienes que empezar a conocer New York – dijo – Empecemos por la mejor pizzería del país, me dio hambre – Wil lo miró confundido un segundo que tardó en asentir y sonreír siguiendo a Alec.
…Después de todo, él también tenía hambre.
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- Nos hacía falta esto – Comentó Rafael mientras caminaba por las calles de Brooklyn abrazando por los hombros a Jocelyn. Habían salido desde el atardecer, yendo al cine y luego hasta new jersey para comer en Carlo's, la pastelería favorita de la chica, un par de cannolis y un tiramisú; y ahora, casi a las once de la noche y tras un paseo en metro, ambos caminaban por las calles de Brooklyn el chico tomando un té frio mientras ella disfrutaba de un chocolate caliente. – Últimamente te enojas mucho conmigo – La acusó con un puchero.
- Yo no me he enojado contigo – Replicó Jocie.
- Vives enojada.
- Claro que no.
- Que sí.
- Rafael vas a hacer que me enoje de verdad – Le advirtió con un deje de irritación.
- ¡Lo ves! – Exclamó triunfal, Jocie iba a replicar al ver la sonrisa divertida de él, solo bufó: había caído en su juego. El moreno le robó un beso estrechando suavemente el abrazo.
Aun no estaban seguros a dónde irían, si pasarían la noche en Brooklyn o volverían al instituto; simplemente caminaban, Brooklyn era simplemente su lugar, Rafael había vivido allí prácticamente toda su vida en el loft con su familia, y Jocie junto a sus hermanos y sus padres lo habían visitado constantemente, la rubia también visitaba a sus abuelos y su tía Lucy o ambos iban de vez en cuando al departamento que el tío Simon y la tía Isabelle conservaban en la zona pese a ellos y sus hijos pasaban la mayor parte del año en el instituto. La abuelita Maryse también había encontrado un departamento cerca, queriendo estar lo más cercana a sus nietos; no era de extrañar que ambos quisieran solo caminar juntos por allí cuando habían crecido correteándose por esas calles, comiendo pizzas en Juliana's los fines de semana y…
Rafael se detuvo de golpe cuando pasaban precisamente frente a la pizzería; Jocie se quejó por el movimiento brusco, sintiendo como la atmosfera se rompía y Rafael miraba a través de la gran ventana al frente del local apretando el vaso de su té, tan fuerte que derramó lo poco que le quedaba, sin importarle en lo absoluto.
- ¿Rafe, cariño? – Lo llamó con cautela siguiendo la dirección de su mirada -¡Oh Rafael no hagas un escándalo! – Exclamó de inmediato al ver lo mismo que el moreno: en el interior de la pizzería estaba Wil con el tío Alec, se suponía que después de ambos entrenar, el extranjero se quedaría en el instituto y su papá acompañaría a Pá a Alacante, y en su lugar ahí estaba Alec robándole el ultimo trozo de pizza del plato del pelirrojo y mordiéndolo mientras el chico le tomaba una foto con un celular para luego emocionado mostrarle el resultado al mayor quien asentía alborotándole el cabello para luego indicarle algunas cosas en el teléfono; se notaba que ambos estaban bastante cómodos y agradados allí.
Rafael rompió el abrazo a su novia y dio un paso en dirección a la pizzería con una mirada furiosa. Jocelyn se apresuró a agarrarlo del brazo.
- Por favor, vámonos – Le pidió halándolo del brazo obligándolo a cruzar la esquina; Rafael se soltó con un movimiento brusco.
- ¿Irme? ¡Pá está en Idris y Papá se aprovecha de eso para salir con ese imbécil! – Espetó, la chica podía jurar que podía verlo echar chispas por los ojos mientras caminaba de un lugar a otro como un furioso león enjaulado - ¡Por Lilith! Pá hasta hizo una reservación para celebrar con él su cumpleaños pasado mañana ¿Y así le paga?
- Rafael cálmate – Intentó ella con tono conciliador – Estoy segura que las cosas no son como crees.
- ¡Claro que lo son! Primero lo besa y ahora están saliendo – Escupió – Lo que pasa es que tú siempre te pones de su lado – La acusó - ¿Qué clase de novia no me apoya?
- La clase que no se deja llevar por tus tonterías – Espetó ella cruzándose de brazos desafiante.
- ¡Mis padres no son una tontería! – Replicó furioso - ¿Cómo te sentirías tú si de pronto el tío Jace empieza a engañar a la tía Clary con alguien menor que tú que además considerabas un amigo… alguien como Lucy o Lisa?
- ¡No seas absurdo, no es lo mismo! – Bufó ella – Ellos no…
- ¿Por qué no? ¿Por qué no son tus padres? – La picó - ¿O es que crees que como solo me adoptaron no me preocupo por ellos como tú por los tuyos?
- Yo no he dicho eso – Se indignó ella –Si lo creo es porque pienso que deberías comportarte con la madurez del hombre de veintidós años que eres y escuchar lo que los demás te dicen – Dijo – Además, Max…
- Tú y Max se han dedicado a poner a esa zanahoria por encima de nuestra familia – La acusó – Él no sabe lo que es no tener padres, lo adoptaron desde que nació; pero yo si lo sé, yo recuerdo lo que fue vagar por las calles, el miedo, la soledad…sé de lo que mis padres me salvaron, de lo que me rescataron y se los agradezco demasiado como para permitir que ese recién llegado mande su matrimonio al infierno.
- Ni siquiera estás intentando escucharme – Suspiró Jocie frustrada, dándose por vencida – Está bien entra ahí, haz lo que quieras, pero cuando metas la pata hasta la rodilla, no vengas a buscarme – Se dio media vuelta marchándose enojada.
Rafael también resopló volviéndose hacía la pizzería y soltando una maldición cuando llegó a ella: ya se habían ido y sabría Raziel a donde o a hacer que.
El moreno gruñó enojado con Wil, con su padre, con Jocie y golpeó la pared, furioso. Rosenbauer iba a pagársela, ese pelirrojo no sabía lo que era meterse con la familia Lightwood-Bane.
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Se dejó caer en el sofá agotado, la reunión con la clave había durado horas; admitía que en parte había sido su culpa: los hombres lobos habían propuesto un receso ante la gran agenda que se estaba manejando, y continuar la reunión el sábado, pero él se había negado rotundamente: el sábado sería el cumpleaños número cuarenta de Alec, tenía muchas cosas planeadas para su Nefilim y no iba a permitir que nadie, mucho menos la Clave, arruinará sus sorpresas.
Se quitó las botas perezosamente con los pies y chasqueó los dedos para aparecer un par de pantuflas y cambiarse toda la ropa por un suave albornoz de seda; otro chasquido y el maquillaje había desaparecido y un Martini flotó ante él; lo tomó dando un sorbo y disfrutándolo. Le habría gustado que Alec lo acompañase esa noche como habían sido los planes inicialmente, habría podido comenzar las celebraciones de cumpleaños con antelación; quizás un portal que les permitiera un pequeño tour por el Caribe o tal vez un rápido viaje a Japón, Alec adoraba Japón; y él adoraba ver a su Nefilim feliz.
Pero sus planes se habían arruinado: había surgido una misión "de último minuto" y Alec tuvo que ir a cazar demonios con Jace; sinceramente cuando su esposo se lo dijo, Magnus había tenido el deseo homicida de arrojar a Jace desde lo alto del Empire State pero como buen cuñado que era, el brujo se contuvo; además, no quería que Alec pasara su cumpleaños en un funeral.
Tomó otro sorbo de su trago; si bien el sol del mediodía resplandecía fuera de su casa en Idris, en New York estaría apenas amaneciendo lo que significaba que a como lo veía su cuerpo, había pasado la noche entera en vela y no precisamente haciendo cosas divertidas. Revisó su reloj de muñeca, si, estaba por dar las seis de la mañana apenas en su hogar; Alec debía estar despertando ya.
Chasqueó una vez más sus dedos invocando un celular que estaba guardado en una repisa en la sala; era un teléfono especial que Magnus había hechizado, no sin esfuerzo, para que funcionara en Idris alimentado solo por su magia; marcó al ojos azules y esperó con impaciencia en cada repique, deseando escuchar la voz de su esposo. Amaba escucharlo en las mañanas cuando recién se despertaba, con ese tono ronco y parcialmente adormilado que lo hacía querer comérselo a besos. Finalmente, la llamada fue contestada casi en el último repique.
- Buenos días, cielo.
- ¿Bueno? – La sonrisa de Magnus desapareció al instante: esa voz adormilada y dudosa no era la de su esposo, ni siquiera la de Jace - ¿Qu…uien habla? – Preguntó entre bostezos.
- Eso pregunto yo – Magnus había dejado la copa del Martini sobre la mesa auxiliar y se había enderezado rígido.
- Soy Wil.
- ¿Dónde está Alec? – Preguntó de inmediato.
- Du…durmiendo – Bostezó de nuevo, el brujo se incorporó totalmente pálido ¿Qué diablos significaba eso? – ¿Quiere que se lo pase?
- Voy… a…matarte…rositas – Masculló colgando la llamada y apresurándose en volver a vestirse; maldiciendo Alacante y sus estúpidas salvaguardas que no le permitían hacer un portal allí mismo pero que aun así habían permitido la intrusión demoniaca hacía veinte años. Si ese mocoso se atrevió a dejarse tocar por Alec iba a machacarlo, pero si Alec se atrevió a tocarlo iba a…iba a…
Magnus se detuvo en medio correr por la calle de la ciudad, sintiendo como el pecho se le estrujaba, si Alec había mentido sobre su "misión", si había aprovechado su ausencia para ponerle el cuerno con ese muchacho, si estaba deseando carne joven, inocente y virginal ¿Qué iba a hacer?
Él estaba intentando evitarlo, intentando ponerse en el lugar de Rosenbauer para que Alec no quisiera buscar al pelirrojo, pero lo cierto era que, aunque él pudiera aparentar y fingir esos tres adjetivos, hacía siglos que no era ninguno de los tres.
Su teléfono vibró antes de que su cerebro lo sumiera en depresión. Magnus observó la pantalla "Alec Galaxy J10" rezaba la solicitud de video llamada; se extrañó, el ultimo celular que le había regalado a su esposo había sido el Iphone 12 al que había llamado minutos antes.
Se apresuró en contestar, sonriendo cuando la pantalla de su celular se llenó con el rostro de su esposo, sus ojos azules se veían brillantes y adorables con el cabello totalmente alborotado de alguien que acaba de levantarse. La sonrisa de Magnus desapareció ante el pensamiento, al recordar a Wilhem.
- Buenos días – Saludó Alec con una sonrisa al verlo; frunciendo un poco el ceño luego - ¿Dónde estás, en la calle? – Preguntó confundido al ver el albornoz con que vestía – Pensé que estarías durmiendo ya.
- Voy para allá – Dijo serio; Alec se mostró sorprendido.
- ¿Ahora? ¿Pasó algo? Dijiste que venías hacía el medio día.
- ¿Te molesta que interrumpa tu pijamada con pecas?
- ¿Eh? – Preguntó confundido – Wil me dijo que habías llamado ¿Pasó algo?
- ¿Qué hace él con tu celular? – Preguntó, negando luego rápidamente – ¿Es más, que hace en el loft? Porque están ahí, ¿no? – Cuestionó, lo cierto es que la cara de Alec abarcando toda la pantalla no le permitía ver el lugar.
- Si – Alec giró la cámara, mostrándole como en la sala; un Wil aun adormilado apartaba del sofá a Lady Miau para sentarse mientras que Max, con un par de tazas de café en la mano, le tendía una para sentarse luego sobre el reposabrazos del otro sofá. Magnus sintió un gran alivio cubrirlo: si Max había estado con ellos no tenía de que preocuparse ¿o sí? – Se nos hizo tarde luego de la cacería y pues…
- ¿Dónde diablos está Jace? – Gruñó el brujo aunque debía admitir que estaba más tranquilo. Alec volvió la cámara hacía él y Magnus notó que estaba avergonzado con un ligero rubor mientras se rascaba la nuca ¡Por Lillith que era adorable aun a su edad!
- Wil está pasando por un momento…ummm… difícil y le ofrecí quedare aquí para hablar con él – Dijo – Además creo que es bueno que tenga como comunicarse en caso de que quiera hablarlo en otro momento y…Espero que no te moleste que le diera mi celular – Se rascó la nuca con una sonrisa apenada; Magnus se habría derretido por esa sonrisa o los hoyuelos que se le formaban en las mejillas de no ser porque seguía disgustado – Yo usaré este, de todas formas está casi como nuevo.
- Perfecto – Masculló agrio – Espero que encuentre los videos que intercambiamos el mes pasado. – Dijo para sí; pero aun así Alec lo escuchó y palideció de inmediato.
- ¡Mierda! – Exclamó, olvidándose de Magnus por completo, el brujo solo podía ver ahora el piso del loft moverse a velocidad mientras oía a Alec apresurarse al pelirrojo y exclamar – Wil necesito el teléfono que te di, tengo que borrar algunas cosas.
Magnus escuchó la confusión del pelirrojo y las risas de Max; masculló colgando la llamada. Haber visto a Max en el loft lo había tranquilizado un poco: por muy amigo que su hijo fuese del extranjero, estaba seguro que no iba a permitir que nada ocurriese entre su padre y él chico en sus narices; se restregó el rostro porque aun así no estaba conforme en lo absoluto con la situación.
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Abrió la puerta de su habitación entrando a prisa para cambiarse y colocarse la ropa de entrenamiento, Alec había dicho que buscaría un informe que debía darle a Jace y lo vería luego en la sala de entrenamiento, y Max llegaría pronto; así que debía apresurarse y…
Pegó un brinco asustado al notar que su habitación estaba ya ocupada por alguien que lo esperaba sentado en la cama.
- Así tendrás la conciencia – Bromeó Jocelyn viendo como el muchacho se llevaba la mano al pecho intentando recuperar la normalidad de sus latidos.
- ¿Qué haces aquí? – Preguntó Wilhem terminando de entrar y cerrando la puerta tras de sí.
- Ese no es el punto – Desestimó ella incorporándose de la cama, encarándolo con las manos en cintura cual mamá regañona – ¿Dónde pasaste la noche, jovencito?
- Estaba de Caza con Alec – Comentó, ella enarcó una ceja.
- ¿Cazando pizzas? – Preguntó con sorna; él la miró sorprendido – Ayer los vimos en Juliana's – Dijo omitiendo deliberadamente su discusión con Rafael.
- ¿Y?
- Y ya es medio día y apenas vuelves al instituto – Le hizo ver con tono cómplice – No creo que se hayan quedado allí hasta ahorita.
- Salimos tarde, Alec me dijo que podía quedarme a dormir en el loft –Explicó sacando el celular de su chaqueta y colocándolo sobre la mesita de noche junto a la daga de plata, casi con solemnidad.
- ¿Tienes celular? – Preguntó ella sorprendida al verlo, después de todo cuando conoció a Wil y le pidió su número, ella había armado un escándalo incrédulo al descubrir que el chico no tenía ninguno.
- No es mío, es de Alec – Jocie enarcó una ceja. - Me lo… prestó – Dijo, sabía que Alec había dicho lo del préstamo solo para que lo aceptara, pero no sentía correcto quedárselo, así que planeaba tenerlo solo el tiempo suficiente para que su tutor estuviese tranquilo y devolverlo luego
- ¿Ah sí? ¿Solos estuvieron ustedes dos en el loft?- Había genuina curiosidad den su voz, el muchacho intentó contener su vergüenza.
- Max llegó poco después – Dijo – Fue… más bien incomodo, la verdad – Admitió – Aunque pudimos hablar a solas un rato; luego esta mañana salimos a desayunar también, comimos waffles en Denny's - Explicó quitándose la chaqueta que puso sobre la cama. La rubia se fijó la prenda, era una chaqueta de cuero con delgadas líneas azules en vertical; enarcó una ceja porque eso tampoco se la había visto antes. - Luego volvió a llamar el Señor Lightwood… –
- Bonita chaqueta – Lo interrumpió - ¿También fue un préstamo? – Preguntó, un ligero sonrojo cubrió sus mejillas.
- Fue… ummm fue un regalo – Admitió sonrojándose.
- ¡Por el ángel! Realmente eres adorable cuando te sonrojas – Comentó ella antes de saltar a exigirle detalles de todo lo ocurrido el día anterior, pero él, azorado le explicó que lo estaban esperando para entrenar; sin embargo, tuvo que prometerle que le contaría todo luego del entrenamiento para que Jocelyn pudiera irse y dejarle cambiarse de ropa.
- Al menos prométeme que hablaras con Rafael – Dijo ella justo antes de salir.
- ¿A qué te refieres? ¿Por qué? – Se mostró confundido.
- Creo que está planeando hacerte la vida realmente miserable.
- ¿Más? – Ahogó él alarmado. - ¿Por qué me odia tanto? No entiendo
- No es odio…solo…que ninguno se ha preocupado en sentarse y resolver los malentendidos – Había riña en su voz. Wil se rascó la nuca y ella suspiró – Tenlo en cuenta ¿Sí? – El asintió no muy seguro - Nos vemos después del entrenamiento – Aseguró con un tono que dejaba claro que no le permitiría escaparse y cerrando la puerta tras de sí; Wil suspiró: él sabía que los niños se habían puesto en su contra debido a Rafael ¿Cómo podían culparlo por pensar que el moreno lo odiaba?
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Alec entró al despacho del que disponía en el instituto con la intención de buscar el informe de la anterior misión, el cual aún no le daba a Jace; y deteniéndose por la sorpresa de ver a Magnus allí esperándolo. El brujo no parecía en lo absoluto feliz: Estaba sentado sobre el escritorio con los brazos cruzados y el ceño fruncido en una actitud que lo hizo pensar "Estoy en problemas" lo que era extraño porque generalmente era el brujo quien estaba en problemas.
- ¿Cómo te fue? – Preguntó cerrando la puerta tras de sí y acercándose al brujo para saludarlo con un beso, pero este solo desvió el rostro desconcertando al Nefilim - ¿Qué pasa?
- ¿En dónde estabas con Rosenbauer? – Fue al grano, totalmente serio. Alec enarcó una ceja.
- Fuimos a desayunar. – Dijo. Magnus también enarcó la ceja en un gesto similar al de su esposo.
- A desayunar – Repitió chasqueando los dedos para hacer aparecer un gran reloj frente a ellos. – Es medio día – Señaló el artefacto - ¿Acaso pensabas almorzártelo?
- Magnus no me gusta ni tu tono ni lo que dices– Le advirtió.
- Y a mí no me gusta que lo tengas siempre a tu alrededor, pero eso a ti no te importa.
- No digas tonterías Magnus, Wilhem es mi estudiante.
- Pretextos – Bufó enojado incorporándose – Ya lo tenemos rondando día y noche con esa justificación, se queda en nuestra casa… ¡Hasta le diste el celular que te regale!
- Si a ver vamos me los regalaste todos -Le restó importancia – Y ya te dije que Wil está pasando por un momento…complicado, quiero que tenga como comunicarse si…
- …Eso sin contar ese asunto en Delirio´s – Continuó sin prestarle atención. – Que ha hecho que todo el submundo crea que tengo una cornamenta del tamaño de la estatua de la libertad.
- Ya te expliqué lo que pasó esa noche – Dijo cansino – Era necesario para que no nos descubrieran antes de tiempo.
- ¡Por Lillith! -Magnus se exasperó - ¿Te estás escuchando con excusas y excusas? ¿Cómo no te das cuenta que ese chiquillo se te está metiendo por los ojos?
- Magnus, no voy a seguir teniendo esta conversación – Lo interrumpió, el brujo dudó por un segundo: su esposo estaba realmente ofendido – Wil podría ser mi hijo, es un niño.
- Es un adulto – Lo contradijo – Y tú también.
- Magnus…
- Tiene la misma edad que tú tenías cuando empezaste a salir conmigo, así que no me vengas con esa tontería de los años.
- ¿Entonces qué quieres que te diga?
- ¡No lo sé! – Bramó – Pero no estoy tranquilo temiendo que te des cuenta que a diferencia de mi él si es joven.
Alec parpadeó perplejo, sin estar seguro de estar entendiendo bien, y mucho menos de cómo manejar a un Magnus celoso. Generalmente era él quien tenía ese papel, quien temía que el brujo un día decidiera que no quería estar con alguien que aparentaba doblarle la edad, alguien que tarde o temprano ya no podría seguirle el paso a su eterna juventud ¿Cómo es que Magnus temía precisamente por contrario?
- No me interesa nadie más que tú, Magnus – Aseguró - Confía en mí.
- ¡Y un demonio, es en él en quien no confío! – Exclamó exasperado – Si no confiara en ti, cada vez que entrenas a solas con Rositas, te pondría un cinturón de castidad y…
La puerta se abrió dándole paso a Jace, el rubio jefe de instituto tenía sus ojos dorados abiertos de par en par mirando del brujo a su parabatai y viceversa.
- Cinturón de… vale…es más información de la que necesitaba.
- Jace no es el momento… - Empezó Alec.
- Solo vine a avisarte de tu próxima misión – Dijo mostrando una carpeta – Lleva a Wil contigo – Magnus gruñó arrojando un portalápiz del escritorio mientras que Alec le dirigió una significativa mirada al rubio – Eh… también al tu nuevo Nefilim en entrenamiento si quieres – Agregó entre confundido y burlón. Magnus movió las manos sacándolo del despacho con un portazo mientras la carpeta voló contra Alec golpeándole con más fuerza de la necesaria en el pecho.
El brujo respiró profundo intentando calmarse; ya era suficientemente malo haber dejado salir a flote todas sus inseguridades, estaba arruinando la víspera del cumpleaños del Nefilim, y si lo último que ambos arrastraran esa discusión durante la celebración del día siguiente. Alec suspiró dejando la carpeta sobre el escritorio, encarándolo.
- No entiendo porque crees que me interesa otra persona – Dijo intentando tranquilizarlo – Nunca me he fijado en nadie más que en ti.
- Eso es lo que me preocupa – Admitió sin atreverse a mirarlo a la cara; algún día Alec se daría cuenta de que no conocía nada más que a él y querrá conocer nuevos horizontes, probar nuevas experiencias, y le aterraba pensar que ese día había llegado. Alec abrió la boca sorprendido por esa respuesta.
- Mags…
- Solo dime porque no me respondías las llamadas mientras desayunabas con él – Preguntó – Fui al loft y ya se habían ido, te llame mil veces y no contestabas – Alec se sorprendió por eso – Llamé a Rosenbauer y me colgó y luego llamé a Max y me dijo que los dejó a ambos luego de que Octavian lo llamara – Su voz se volvió agotada, se volvió a sentar sobre el escritorio solo que no había ya enojo sino cansancio - ¿Tienes idea de cómo me sentí, Alexander? ¿Por qué no contestabas?
Alec sacó su celular viendo que en efecto había casi veinte llamadas del brujo, se lo tendió ruborizado.
- Yo… no recuerdo como quitarle el silencio a este aparato.
Magnus lo tomó observándolo, y en efecto; el perfil "Silencio" estaba seleccionado; relajó su postura esta vez con un bufido que contenía una sonrisa.
- A veces eres tan tontito que no sé si quiero golpearte o besarte.
Alec tomó la decisión por él, acercándose hasta apropiarse de sus labios. El brujo dejó el celular sobre la mesa abrazándose al Nefilim que lo incorporó pegándolo a su cuerpo, el brujo
- ¡Alec! Tienen que estar en el puente antes de media noche – Gritaba Jace desde el otro lado de la puerta, golpeándola.
- Jace…no es el momento – Exclamó de nuevo, ya no por el mismo motivo que antes; Magnus sonrió torcidamente, besándolo el cuello, succionando sobre la manzana de Adán y…
- Necesito que coordines todo para saber si necesitas que convoque más refuerzos – Seguía el rubio golpeando; Magnus bufó, si no hacía algo pronto Jace conseguiría que Alec se centrara en el trabajo y se olvidara de él.
- Ah más duro garbancito – Jadeó por lo alto.
- Magnus – Lo riñó el Nefilim por lo bajo.
- ¡Alec, ese escritorio es propiedad del instituto; no lo profanen!
- Si, párteme en dos ¡ah!
- ¡Por el ángel! – Exclamó Jace horrorizado – Son un par de pervertidos – Gritó
- ¡Magnus! – Exclamó Alec a la vez, avergonzado por completo. Magnus rio al escuchar los pasos del rubio alejándose. Mordió el labio del ojos azules, atrayéndolo de nuevo hacía sí, besándolo ahora con más intensidad. – Espera… ¿Vas a acompañarnos a la misión?
- Por supuesto que sí – Aseguró, el Nefilim sonrió complacido adueñándose de la boca del brujo nuevamente, recostándolo sobre el escritorio; de todas formas, Jace pensaba ya que estaban profanando el escritorio…otra vez.
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¿Qué les pareció? Es bueno que Magnus y Alec hayan hablado pero ¿Habrá sido buena idea decir que Jace los había acompañado? Al menos ahora Alec se ha hecho a una idea sobre Wil; Y Rafael D: oh Rafael, los vio en Juliana's y no está nada feliz ¿Qué tramará?
En el próximo cap "Caza" Wil, Alec, y Magnus se irán los tres solos a cazar demonios… Cuando los dos últimos dejen de profanar el escritorio xD
Nos leemos pronto
Besos :3
