CAPITULO 7:

El cielo despejado daba suficientes esperanzas como para decir que la primavera estaba cerca. Aunque el amanecer fue algo nublado y frío, las siguientes horas habían superado cualquier adversidad y el sol brillaba en pleno cielo, destellando a todo lo ancho. Las franjas de verde pasto habían quedado algunos kilómetros atrás y ahora la carretera estaba flaqueada por la simple llanura de color arena. Una suave brisa paseaba con lentitud sin arrastrar nada con ella, salvo unos mechones cobrizos.

Los cabellos sueltos de su trenza danzaban agitadamente al ritmo de su propio trote más que por el aire. Algunas gotas de sudor recorrían ya el borde fino de su mandíbula, listas para caer, mientras otras comenzaban su camino desde la frente.

Sakura llevaba casi una semana entrenando. Parte de su trabajo era vigilar el bosque, el lago y las pistas de entrenamiento, las mismas que había recorrido toda la semana, intentado recobrar el ritmo que llevaba antes de dejar su ciudad. Eso era matar dos pájaros de un tiro: entrenar para las olimpiadas y patrullar en busca de ese algo. Los primeros días fueron realmente duros, sobretodo cuando el frío matutito amenazaba con tumbarla con un golpe en los pulmones, pero finalmente el sol estaba de su lado y hoy era el día perfecto para su nuevo reto.

Llegar a Edgedtown.

Si aquel pueblito tenía una historia Sakura jamás la había oído. Solo recordaba haberlo visto en su primer día en Londres, pero sólo era un borrón más entre los borrones que dejaba el taxi que la trajo hasta allí. Vaya viaje.

Y para obligarse a sí misma y no caer en la derrota, Sakura decidió no cargar agua consigo. Ni la más minima gota hasta que llegara al meta y estaba empezando a maldecirse por la estupida decisión. Un gruñido seco salió de su garganta; de haberse enterado antes no estaría explotando su cuerpo de esa forma.

El pasado lunes de esa misma semana, que para Sakura se hacía tan lejano, había caído en cuenta que tenía correspondencia atrasada; sólo una carta pero era Su carta. El papel tenía pocas palabras pero resumía dos cosas. Primero: la fecha del primer encuentro de eliminatorias se había adelantado 3 meses. Traducción: entrenar a lo Daft Punk: más duro, más rápido y en menor tiempo. Eso sin contar el hecho que su carta tenía casi un mes bajo la alfombra! Segundo: El entrenador encargado llegaría en esa semana y tendrían que comenzar de inmediato. Las palabras personal trainer parecían marcadas con profundidad en el papel que Sakura hizo bolita unos segundos después, sin haberse percatado de todo el contenido. Curiosamente Madison no mostró sus hermosos rasgos durante los días siguientes, pero Sakura tenía demasiadas cosas en su lista de cómo para agregarle venganza.

Salió disparada por el pasillo y bajó las escaleras casi sin tocar los escalones hasta el primer piso. Sus ojos buscaron el panel de informativos y tal vez si no estuviera una gran maza verde en el centro hubiese tardo más tiempo en encontrarlo. Con letras de diseño extravagante y colores que complementaban se anunciaba la fiesta primaveral. Sakura se detuvo un momento, no leyendo pero buscando un nombre en particular. Y bingo! Ahí estaba la redondeaba firma de Madisson como coordinadora, directora, administradora y todos los demás cargos que debían ser necesarios para el evento. Aún así, en la esquina inferior se encontraba una zona libre para la firma de los interesados y colaborar =adorar a Madisson.

¿Para que necesitaba gente si ella iba a hacerlo todo? Sakura se encogido de hombros y rompió la misma esquina para dejar libre la lista de postulantes al club de atletismo. Se preguntó si todos los nombres iban para la pista carrera como ella. Supuso que no; el decano parecía lo suficientemente desesperado como para no expulsarla por su pequeño desliz.

Recordó eso último con pesar. Si tan sólo hubiese sido más cuidadosa entonces, podría dormir ahora sin tantas pesadillas. Por si el entrenamiento militar no fuera suficiente, Sakura casi había olvidado lo que era una noche de sueño. Sus constantes despertares abruptos en la madrugada dejaban verse en las permanentes sombras oscuras bajos sus grandes ojos verdes, que lucían cada vez más opacos.

Su pecho subía y bajaba, agitado y adolorido por el ejercicio, cuando un peso extra pareció colgar de su cuello y golpearle las costillas con cada movimiento.

De lo poco que podía recuperar de sí misma entre todas las cosas de su Caja de Pandora personal era como hacerse sentir culpable y responsable de todo. De alguna forma se sentía como la causante de los extraños suceso que venían aconteciendo. Durante los días pasados había reparado mucho en esa situación. Era de lo más normal que en un lugar donde habitara algún ser con poderes mágicos, cosas inesperadas sucedieran. Pero Eriol y Syaoran ya llevaban tiempo viviendo ahí y no fue hasta que ella apareció que se vieron amenazados. Y si bien, exceptuando el último acontecimiento, nada serio había ocurrido en verdad, estaba segura que no tardaría en complicarse.

Luego de repartirse las áreas que deberían vigilar, Eriol había determinado que en poco tiempo debían volver a reunirse y que Sakura llevara las Cartas consigo. Ella casi sabía lo que el quería, pero otra parte de su mente temía develar sus oscuras especulaciones.

¿Notaría la diferencia?

Pregunta estupida. Por supuesto que sí. Pero necesitaba una mejor respuesta para la pregunta no formulada. Aunque tenía tiempo intentando dar una explicación decente y poco refutable, otra vez se encontraba con dificultades en ese aspecto. Realmente no sabía mentir. Y menos cuando la aguda mente de Eriol era el obstáculo a superar.

Alejó esa preocupación durante un momento, concentrando su visión en el exterior. Una sonrisa se dibujo en sus labios. Definitivamente sus pies iban mejor que su cerebro.

Un gran arco de cemento se erguía sin elegancia delante de ella, proporcionándole algo de sombra a la autopista.

"BIENVENIDOS A EDGEDTOWN"

Hasta las letras del anuncio parecían destilar cansancio y aburrimiento. Con razón no había reparado en aquel pueblecito. Lucía como detenido en el tiempo, con aquella plaza central y la pileta en desuso. Sakura avanzó, ahora a paso de caminata, hasta llegar a un pequeño café con aspecto parisino. Un niño de no más de 10 años le atendió con la botella de agua que ordenó. No había notado lo sedienta y cansada que estaba hasta que se sentó en una de las mesas fuera del local. Tal como un café parisino, las sombrillas en tonos claros le protegían del radiante sol que se centraba sobre la plaza.

Tomó el sorbete entre sus dedos y jugó con el mientras observaba a lo lejos todo el camino que tenía que recorrer de regreso. Sus músculos se estremecieron cuando su cerebro les dejó saber la distancia calculada; realmente estaba exhausta.

Un sonido, como el de la maquina de succionar de los dentistas, le hizo saber que había terminado su bebida. Casi al instante otra botella apareció en la mesa. Ella la observó un momento, las gotas producto de la condensación recorrían rápidamente su superficie, tanto como las de sudor en su frente. Estuvo tentada de tomarla y consumirla también, pero sus ojos dejaron la botella en la mesa y se dirigieron hacia arriba, hasta encontrarse con una cara pálida y una gran sonrisa.

"Yo invito"

El ¿joven?, bueno, para Sakura no parecía ser mayor que su hermano Touya, tomó asiento frente a ella y destapó la botella cuidadosamente y luego cambió el sorbete para ponerla más cerca de ella. Sakura le observó extrañada, pero se puso de pie y se dirigió hacia el interior del local sin decir nada. Ella estaba acostumbrada a eso, a que hombres se dirigieran hacia ella con toda la frescura del mundo asumiendo que ella quedaría encantada con lo que sea que le ofrecieran. El tipo no la siguió y ella supuso que con su desplante era suficiente.

Se acercó a caja para pagar su bebida pero el niño hizo señas hacía el exterior. Él había pagado. Aún así ella dejó la paga en el mostrador y salió de ahí. Pero el mismo sujeto seguía afuera, aparentemente esperándola y aún con la botella en mano. Sakura cerró los puños con fuerza, su enorme sonrisa le irritaba, aunque era claro que estaba hecha para otro efecto. Sin dirigirle otra mirada salió directo hacia la entrada principal del pueblito.

El la siguió con paso firme y ella apresuró el suyo. No iba a correr, parecería estupido hacer eso, pero quería alejarse de ese tipo. El deseo persistió hasta que el dijo su nombre.

'Kinomoto, se que eres campeona pero no vengo a competir contigo'

Su tono era casual, divertido y extrañamente familiar. Sakura giró en sus talones pero no avanzó. ¿Se conocían? Nadie en se lugar conocía sobre sus muchas medallas doradas, no era internacionalmente famosa. Sakura dudó un momento y le observó con detenimiento. No se equivocaba con la edad, posiblemente era un año o dos mayor que su hermano. Tez blanca, cabello negro y unos deslumbrantes ojos grises. Con razón era tan confiado de sí mismo, pero eso no explicaba que supiera su nombre. Ella revisó su camiseta pero tampoco llevaba puesta la que tenía su apellido escrito.

¿Quién diablos era él?

''Travis Grave, tu entrenador' contestó él, adivinando su expresión. El le tendió una mano, olvidando que estaban a casi 2 metros de distancia. La mandíbula de Sakura se desencajó. Aquel chico no podía ser su entrenador.

Pero lo era. Sí que lo era. De alguna forma se las ingenió para meterla en su auto y regresar a la universidad. Sakura iba en el asiento del copiloto con la mirada colgada en la ventana, sin muchos ánimos de admitir que estaba cómoda y contenta de no tener que regresar a pie.

Había esperado a que Travis encendiera el motor y comenzara a andar para hacer su primera pregunta, pero nuevamente el había respondido sin siquiera escucharla.

'Te mandaron una citación hoy en la mañana, pero tu compañera de pieza dijo que habías salido desde muy temprano. Llevaba ropa deportiva y bastante pasada de moda.' Sakura intentó no reír ante la imitación de Madison pero era bastante buena.

'¿Cómo supiste…?' No supo qué preguntar primero: cómo supo que era ella o en dónde encontrarla.

'Tu expediente y preguntar por la chica más guapa que había pasado por ahí ese día' respondió a ambas y la satisfacción brilló en sus ojos. Sakura se ruborizó, pero su rostro estaba demasiado rojo por la agitación y el sol de la mañana que no se notaba. O eso pensó ella.

'Así que vine a buscarte,. Se supone que debo armar un horario de entrenamiento contigo pero veo que te has adelantado'. Continúo como si no le hubiese interrumpido. Sus ojos iban fijos en la carretera, pero la sonrisa no abandonó sus labios ni un instante: a pesar no estala viendo fijo, Sakura tuvo la impresión de que esa persona se encontraba al tanto de cada uno de sus movimientos. Eso no le agradaba en lo absoluto.

'De todos modos llegaremos poco antes del almuerzo así que comenzaremos en la tarde hasta la tarde'

Ella solo arqueó una ceja como respuesta a sus comentarios, para luego darle la espalda y adormecerse en la felpa del asiento. Ya aclararía sus dudas y le dejaría los puntos en claro cuando haya comido, por ahora quería ignorar los reclamos de su estómago.

Travis solo sonrió más ampliamente.

Sakura se revolvió en su asiento cuando los rayos del sol de medio día golpearon su rostro. Abrió los ojos pesadamente, no muy consiente de cuanto habría dormido, pero se sentían como muchas horas. El reloj automático junto al radio indicaba poco más de la 1 PM.

Se incorporó rápidamente para dar un vistazo por la ventana. A lo lejos se divisaba los edificios del campus alzándose sobre el plano horizonte que había cambiado hacia un color verde muy vivo.. Ir en auto reducía su paseo de toda la mañana a 15 minutos.

'¿Dormiste bien?' Preguntó Travis con tono casual. Sakura casi pega un saltó!: Había olvidado por completo con quien se encontraba. La sonrisa de su acompañante se amplió más y ella frunció el entrecejo.

El carro siguió rodando suavemente en la autopista hasta que finalmente era visible toda la universidad. Atravesaron la zona oeste en dirección al aparcamiento. Sakura estaba realmente agradecida que fuera hora de comer y que casi nadie estuviese por ahí de testigo. No quería imaginarse a sí misma atacada por una multitud de miradas acusadoras, incluyendo en la primera fila la cantidad de chicas que se habían escrito en atletismo ese semestre. Ahora entendía el porqué.

Rodó los ojos ante le pensamiento, pero antes que Travis apagara el motor, Sakura salió rápidamente del auto y cerró la puerta con fuerza.

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Las maravillas de la ingeniería mecánica. Las manos de Syaoran se deslizaban suavemente sobre el mango de su motocicleta. Describirla no le hacía justicia, pero mencionar el precio podría explicar los pormenores de su construcción. Aún así, fuera del estilo, los amortiguadores y que trabajara con gas natural, lo que realmente apreciaba Syaoran de su última adquisición era lo ultra silenciosa que podía llegar a ser. Siempre había odiado las motocicletas por el estruendoso rugir de sus motores, pero ésta podría usurarse en la misma biblioteca nacional sin molestar a nadie.

Acomodó el dispositivo de seguridad localizado debajo de la rueda trasera y varios clicks pequeños acompañaron el movimiento hasta dejar a la motocicleta imposibilitada de movimiento alguno. Muy a su pesar, no había podido disfrutar de un paseo decente desde que toda aquella fantasía ajena lo había envuelto. Lo que le recordaba su propia posición en esa parodia.

Jugar de peón no era lo suyo, mucho menos ser el peón de Eriol. Con ese sujeto jamás estás seguro de nada, tampoco pensaba en traición, pero ser tan cauteloso todo el tiempo era simplemente fastidioso. Pero si existía algo que Syaoran Li no podía aceptar era la ignorancia, aunque casi podía regodearse de haberla controlado. Y no eran oscuros magos ni fuerzas sobrenaturales lo que le hizo aceptar todo ello, ni siquiera el poder averiguar lo que deseaba matarlo en aquella oportunidad. No se consideraba alguien que se dejaba arrastrar por los rumores, ni por los misterios ni ninguna cosa que no se ligara directamente a el o a su familia e incluso en ese punto habían excepciones. Sólo conocía a una persona capaz de sacar lo peor de él…

"a diferencia tuya Syaoran, yo tomo al toro por los cuernos".

Aún recordaba el extraño brillo de sus lánguidos ojos esmeralda cuando hacía pocas noches, en silencio se habían retado el uno al otro. Era extraño pensarlo, pero sentía que entre ellos se había formado una suerte lazo, como un pacto y estaba seguro que ella lo sentía también. Ambos en la misma posición, deseando no volver a vivir nada del pasado y teniendo que ocultar sus razones de la mente más astuta del mundo. Y aunque no quisiera aceptarlo, conocer a esa nueva persona a la que se sentía atado había pasado de ser la simple curiosidad de los primeros días a una necesidad.

Sakura se había transformado en un rompecabezas para él, un acertijo, un enredo. Primero frágil, pasando a inestable; luego, sin explicación, terriblemente poderosa y que esos mismo poderes tiraban de su vida desde un extremo hacia el otro. Y ahora formando parte de lo que era potencialmente desequilibrante para ella. Aun recordaba los días en que se encontraba incapaz de encender los interruptores de su casa, por temor a cortar la electricidad de toda la ciudad o electrocutar a los pobladores.

Sakura siempre estaba en los extremos.

Tal vez era lo poco que sabía de ella ahora, o lo mucho que recordaba de la persona que ya no era, pero le resultaba demasiado difícil entender sus actitudes. Se sentía frente a un extraño cuando la veía pasar o cuando la escuchaba hablar. Pero aquello era la punta del iceberg, quizá fue solo el que Eriol estuviera presente, con él junto a ella, Sakura montaba otra escena.

Tenía que averiguar más de ella, de la nueva Sakura, de la que estuvo apunto de matarlo en su primer encuentro, esa misma chica que le acusa de todo lo que sigue ignorando y que acababa de salvarlo hacía pocos días, y más aún, quería saber que conservaba ella de la pequeña Sakura de hace más de 8 años.

Lo físico pasaba un segundo plano cuando miraba detenidamente sus pesados ojos verdes. Podría ser la viva imagen de su madre a diferencia del cabello castaño y tener todas las facciones de la mujer en la que se debía convertir, pero había algo en el aire que la rodeaba que no podía entender. Algo que la hacía ver tan ajena a si misma; simplemente no lo podía definir. Y conforme pasaron los días esa extraña necesidad de resolver el rompecabezas que representaba para él había crecido hasta llevarlo a ese mismo punto.

Fuera de los beneficios, tenía las de perder. Si su vida no hubiese sido el blanco de ataque talvez seguiría tan escéptico como antes. No había tenido un recuerdo tan vivido de la magia en años, por obvias razones, pero no podía simplemente ignorar lo sucedido. Eso sumado a arriesgarse a un nuevo ataque y sin modo de protegerse era lo más estupido que había hecho en los último años. ¿Cuales eran las probabilidades de que saliera con vida la próxima vez?. Su mente se burló al sacar los cálculos; estaba tan expuesto como cualquier mortal. Sus poderes se habían ido para siempre, al igual que todo su futuro como heredero del clan Li.

Syaoran pasó una mano entre los enredados mechones de su cabello. Una cosa a la vez era lo que sus capacidades mentales le permitían manejar. Y su prioridad estaba definida; las repercusiones de sus actos le tenían sin cuidado.

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'Kinomoto'

Madison corrió hacia ella, haciéndole un gesto de saludo con la mano. Sus brillantes rizos rubios danzando a su alrededor. Cuando llegó junto a ella, la mano que tenía alzada la apoyó sobre el hombro de Sakura y una radiante sonrisa apareció en su fino rostro. Sakura se incomodó al contacto y sin mucha sutileza sacudió su hombro y tomó la bandeja que le había acercado la cocinera. Había algo en Madison que ella simplemente no podía tolerar. No estaba segura si era su voz, que había tomado el primer lugar en su lista de molestias la primera semana. O le hecho de aparecerse siempre de la nada o que tuviese tanta seguridad de si misma…

O que la hubiese visto seguirla recientemente.

Había considerado muchas teorías, algunas locas y otras extremas… pero estaba completamente segura de que una cosa era cierta: ella la estaba siguiendo! Pero en ese momento no estaba cumpliendo con el patrón, había venido a ella abiertamente y esos lo significaba una cosa: Madison quería algo.

Solo se preguntaba una cosa: tendría las agallas para pedírselo? Sakura dudó en la respuesta y lo dejó ir para concentrase en otro asunto; uno que de verdad le concernía.

Madison no dijo nada más por unos segundos mientras Sakura se adelantaba a observar el menú del día. Su estómago rugió desanimado cuando le echó el primer vistazo general; pasta, pasta y más pasta! Las primeras semanas habían sido geniales: la pasta siempre había sido uno de sus platos preferidos. Pero desde que apareció 4 veces a la semana en el menú… y sabiendo que la cocinera es italiana… definitivamente habían perdido su encanto.

Sakura le dio unas palmaditas a su furioso estómago y suspiró resignada.

'La pasta esta muy buena' sonriendo radiante. Sakura se ajusto el casco de soldador imaginario que había creado para ese tipo de situaciones; definitivamente Madison quería algo. Lo podía deducir del exagerado y dulce noto de su voz. Pero hacerle un complemento a la pasta no ayudaría en nada.

Tampoco ayudaría el que le haya reservado una mesa o que de alguna manera se las había ingeniado para traer su propio almuerzo y que fuera específicamente comida japonesa ni que accidentalmente había ordenado de más como para una porción extra.

No, definitivamente eso no ayudaba.

¿Cómo diablos sabía que su debilidad era la comida?! Sakura olfateó el delicioso aroma y su estómago rugió potente y deseoso. Seguramente la habría visto llegar sudosa, cansada y habría adivinado lo del entrenamiento, no tenía que ser demasiado inteligente para deducir eso. Observó lánguida el festín en frente suyo y luego a su compañera. No pudo evitarlo y deseó no ser tan débil.

'¿Qué quieres?' preguntó mientras dudaba en acerca sus palillos chinos a la pequeña caja con sushi.

Madison sonrió nuevamente y un atisbo de luz, como una chispa, se encendió en sus ojos.

'No es que sea interesada… pero…recuerdas lo que te comenté cuando nos conocimos?'

Sakura reprimió una carcajada. Claro, obviamente no era interesada. Miró hacia atrás, haciendo memoria de aquel fatídico día en que tuvo que cruzarse con ella. Las imágenes eran algo borrosas, pero podía verse a sí misma ser arrastrada por la pequeña habitación escuchando los incesantes parloteos de una pequeña rubia. Habían sido unas largas horas aquella vez y su brazo estaba más que resentido. Aún así no pudo recordar que ella mencionara algo importante.

Lo que sea que ella quisiera no podía ir demasiado lejos; Madison no parecía ser una persona muy profunda. Con esa resolución más proveniente de su estómago que de su cerebro, Sakura tiró sus prejuicios por el hombro y atacó la primera pieza de sushi que contenía camarones pasándola casi sin masticar. Saboreó el rastro de los distintos ingredientes antes de abrir los ojos; estaba muy bueno. Madison le miró complacida.

'No, no recuerdo'

'No hay problema, ya recordarás.'

Un bocado fue todo lo que se necesito para sacar a flote lo peor de ella. Sin esperar a otro comentario de Madison, Sakura se hizo paso entre cada pequeña caja en la mesa.

'Ah!' Sakura palmeó su vientre nuevamente, aun plano pero satisfecho. Observó a Madison frente a ella y finalmente se incorporó en su asiento. Para una buena comida, siempre se paga un precio caro; ahora le tocaba a ella.

Madison pareció entender los pensamientos de la chica y tomó una gran bocanada de aire, antes de acercarse a ella en todo confidencial.

'Recuerdas que cuando me dijiste qué carrera estudiabas dije que me podrías ayudar?' Sakura asintió lentamente mientras los recuerdos de esas mismas palabras llegaban a su mente.

'Si'

'Pues es justo ahora que te necesito; no podría encomendarle este trabajo a nadie más' Madison se aproximó más a ella y Sakura se inclinó también; simplemente había despertado su curiosidad. ¿Qué había que Madison no podría conseguir y ella si?

'¿y eso es…?'

'Haz que Syaoran me invite al baile de primavera!'

Sakura retrocedió en su asiento, pegando su espalda contra el respaldar de la silla; el frió contacto contra su piel fue la representación física del impacto de esa última frase y estaba bastante agradecida de no tener nada con lo que atragantarse en ese momento. Todo eso era de lo más irracional!. ¿Tenía Madison la menor idea de a quién precisamente le estaba pidiendo el favor?!¿Ella… de cupido entre esa chica y EL?!! No es como si Madison estuviese muy al día de todos modos.

Instintivamente volteó hacia la izquierda, encontrando al susodicho mirando hacia su dirección.

'No seas tan obvia!' Dijo Madison, enfocando la mirada de su compañera en la suya. Esperó paciente mientras la mirada de Sakura seguía siendo confusa. Tal vez, sus sospechas eran ciertas. Tal vez ella y Syaoran si tenían algo; no por nada le pedía eso a ella, necesitaba saber si ella estaba en el camino. Así se encargaría de quitarla de en medio.

'Y bien, lo harás?'

'¿Por qué yo?' eso era lo primero que Sakura necesitaba saber.

'Porque, tu eres la persona más cercana a Syaoran; obviamente después de mi, claro está.' Respondió con orgullo.

Sakura ahogó una risa. Cuánto en verdad habría averiguado esa chica sin siquiera darse cuenta! Aunque debía invertir lo dicho: era ella, quien era más cerca de Syaoran. Aunque para Madison pueda definirse cercano como a punto de obtener la orden de restricción.

'Y por qué crees eso?'

'Te he visto con ellos, con mi Syaoran y Hiragizawa. Se ven muy unidos, siempre los tres. Además tu eres nueva aquí así que debes conocerlos de antes o me equivoco?' Madison sonrió amablemente; una amabilidad de lo más fingida para Sakura.

Su Syaoran. El era su ex!. Los nervios de esa chica! Después de todo no era tan hueca. Así que ese era el motivo por el que Madison la estaba espiando.

¿Y no deberías pedírselo tu entonces?' Sakura intentó no reír de nuevo. Como si no fuera conocido por todos que Madison acosaba a Syaoran las 24 horas del día. Eso significaba solo una cosa: que el NO había aceptado.

Madison rió con aquel sonido suyo, tan delicado y musical. 'No seas tonta Kinomoto. No, no te enojes, pero los chicos son los que invitan. Syaoran me lo quiere pedir, estoy segura de eso. Pero es muy tímido para arriesgarse así que ahí es dónde entrarás tú. Hazle entender, muy sutilmente, que yo aceptaría la oferta. ¿Entiendes?, es bastante simple; solo un par de sugerencias y será suficiente'

Sakura la observó unos minutos, su mente trabajaba rápido para armar sus propias conclusiones: Primero: ella definitivamente NO se lo había pedido. Lo que era bastante extraño con la sobredosis de confianza que corría por su sangre. Eso llevaba a lo segundo: Syaoran y ella no eran tan unidos como Madison proclamaba, de ser así ella simplemente habría hecho la pregunta. Y tercero: ella sospechaba algo más, porque teniendo un millón de chicas de primer año dispuestas a hacer el trabajo y aún así se lo estaba pidiendo a la persona que la estimaba menos.

'No.'

Madison la miró sorprendida, intentado vocalizar alguna réplica pero la mirada fija de su compañera le hizo entender que no había forma alguna de cambiar su opinión.

Sakura se levantó de la mesa lentamente; sus ojos fijos en los de su compañera. 'Gracias por la comida'.

Esa era su respuesta final. Ella simplemente no caería en su juego, ni en nada que tuviera que ver directamente con Syaoran. No es que le importara que ellos fueran juntos.


HEYYY!!!... sii bien por fin logre terminar este capitulo ... me habia quedado estancada pero finalmente logre formar nuevas ideas y recuperar algunas perdidas entre mis lagunas mentales para continuar este fic! =)

Nuevamente disculpas por el retraso: ok no voy a dar excusas porque he estado un poco floja .. pero entre las cosas nuevas en mi vida .. me mude de ciudad xD y de universidad ... y ahora vivo practicamente sola ... xD y como solo llevo un par de cursos este ciclo .. prometo solemnemente darle mas tiempo a este fic ...

Sobre los comentarios de la ultima vez... pronto habran mas escenas SXS .. ahi ya puso los indicios .. es dificl lograr un ambiente romantico entre dos personas que .. bueno.. estan en la situación que yo les puse jejej

Y nada .. manden sus reviews... me ayudan a escribir más rápido (me deprimo si no hay muchos)

Espero que hayan disfrutado el capitulo y haganmelo saber..

REVIEWS!!

REVIEWS!!

REVIEWS!!!

=) zivian