Wellcome. Jeje, sean bienvenidos a otro capitulo del "Diario ZoXNa 2YL", esta ves les traigo un intento de "Capitulo corto", mientras termino uno mas largo que subiré pronto, espero. Entre mas corto queria el capitulo, mas cosas se me ocurrían... en cierto punto me pareció gracioso jeje. Espero que disfruten la moraleja de esta historia XD.

One piece, como sus personajes no son mios (Ojala lo fueran), Le pertenecen al señor Eiichiro Oda, SIGA CON SU BUEN TRABAJO XD.


- ¿Una poción de la verdad?

- Sip. – Dice Chopper.

Nos encontramos a una sorprendida Nami y a Chopper hablando en la enfermería del Sunny. Ella lo ayudaba a cargar unas cajas, cuando un frasco misterioso cae a sus pues.

- Ceasar me dio la receta. Puede ser alguien malvado, pero sus conocimientos sobre químicos son asombrosos. – dice Chopper luego de sentarse en su escritorio. – El problema es que esa poción es muy volátil, al contacto con el oxigeno forma una gran nube de humo que hace difícil manejarlo.

- ¿Pero funciona?

- Claro.

Los ojos de Nami se iluminaron, y una mirada de malicia emanaba de ellos. Se le había ocurrido una grandiosa idea: desde que Zoro y ella estaban juntos, este nunca le a dicho un "Te amo" de forma directa; Era frustrante la verdad. Ella sabía que la amaba, pero deseaba escucharlo decir "Te amo" mas seguido, pero cuando se lo pedía:

- "¿Por qué me pides algo así?. Tu ya sabes la respuesta?"

- ¡Le sacare esas palabras, aunque sea con una cucharilla! – Se dijo para si misma con frasco en mano, mientras se dirigía al Puesto del Vigía.

El plan era sencillo, usar la "poción" en Zoro y preguntárselo directamente. Todo estaba listo, Nami ya estaba por entrar al puesto de vigía con el frasco medio abierto, cuando la naturaleza volátil de la sustancia se hizo presente. Hubo una pequeña explosión, causando que Zoro se asomara extrañado por la ventana y la viera salir de una bola de humo.

Luego de calmarse un poco las cosas, Zoro la ayuda a subir al puesto de vigía.

- ¿Pero que fue eso mujer? – Pregunto Zoro con preocupación.

- *Cof* "Pues nada… Solo una Poción de la verdad…" ¿Eh?

- ¿Poción de la verdad?...

- "Sip, una poción de la verdad…" ¿ah?, ¿¡Pero porque dije…!? Oh no…

- ¿Y qué haces tú con algo así? –

- "Quería usarlo contigo, pero creo que me termino afectando a mi"… ¿¡PERO QUE ESTOY DICIENDO!?.

Nami no puede evitar mirar a Zoro con pánico, mientras el la ve extrañado durante unos segundos. Luego, en su mirada comenzó a mostrarse cierto brillo que solo hace sentir escalofríos en la navegante.

- Así que "la verdad"…

- S-si… - Dice Nami, ya muy nerviosa.

- ¿Dónde guardas tu oro?

- "En un baúl escondido en el suelo, debajo de mi cama"… ¡! ZORO !¡

- Calma, calma, solo fue una prueba. Siempre puedes esconderlo en otro lugar.

- ...*llorando*

- ¿Por qué querías hacer algo asi?

- "Quiero que digas que me amas"…

- ¿Eso es todo?... Nami, tú ya sabes lo que siento…

- "Lo sé, pero quiero que lo digas, necesito oírlo"… - dicho lo ultimo entre lagrimas.

- …*Suspiro*

- Ya dímelo… por favor… no lo soporto mas, lo necesito… *llorando*.

- T-te Amo…

- …

- ¿Qué?, ¿quieres que lo diga de nuevo?

- "Si…"

- Si serás… Te amo. *suspiro* Ahora deja de llorar, por favor…

- Gracias…Te amo, Zoro – Dice Nami, mientras se lanza a el por un abrazo

- ¿Cuánto me amas? - Dice Zoro, regresando el abrazo

- "jeje… mucho"

- Jeje.

Moraleja de la historia: "En algunas cosas es mejor ser sincero, y en otras solo preguntar, ¿Quién sabe?, quizás solo estas a una pregunta de distancia". Claro, y por ultimo: "Niños, no usen poción de la verdad"


Bono:

- Dime Nami, ¿Dónde te gustaría que te besara?

- "En el cuello. Me estremezco de solo imaginármelo meow~~…" ¿¡PERO QUE!?

- ¿Así que en el cuello?

- "Y mientras estas en eso, me gustaría que mordieras un poco el lóbulo de mi oreja…" – Esto último lo dice tapándose la boca – "O también que me besaras el ombligo…" – y se tapa la boca de nuevo. – "Meow~~, O lo lamieras…" *llorando*

- Ok, lo tendré en mente. – Dice Zoro levantándose, mientras sale del puesto de Vigía.

Ese día Nami no puso un pie fuera de su habitación, y "escalofríos" cruzaban su espalda cada minuto.

- Ya lo sabe… ya lo sabe… - Se repetía ella misma, dentro de las sabanas de su cama.