ECOS DEL PASADO

ONCE no es mía, ni sus personajes.

WOW! La historia ha pasado de los 50 review y 30 seguidores, así que muuuuuuuchas gracias a todos. Aquí un nuevo capítulo, espero que les guste.

ECOS DEL PASADO

CAPÍTULO 7

Whale las llevó a un cuarto y les dio ropas estelarizadas para que se cambiaran y pudieran ingresar a visitar el niño, pues como les había informado previamente quería mantener el riesgo de infección al mínimo. Mientras se cambiaban ninguna de las dos pronunció palabra, se estaban dando la espalda una a la otra, se cambiaron rápidamente y siguieron al médico. Cuando ingresaron a la habitación, Emma creyó que se iba encontrar con un típico niño de 4 años haciendo un berrinche porque no obtenía lo que deseaba, pero lo que vio estuvo muy lejos de aquello.

El niño se encontraba acostado de lado, acurrucado, dándole la espalda a la puerta, se podían escuchar los sollozos pero en un tono bajo, como tratando de no hacer demasiado ruido. Regina no dio espera y de inmediato se subió a la cama y acomodó al niño en sus brazos.

- hey bebe – le dijo – mami ya está aquí – besándole la cabeza.

- lo siento mami – dijo el niño entre lágrimas – no soy un caballero, no podré protegerte, pero Henry lo hará – le decía el niño

- no digas eso bebe, tú eres mi héroe – le decía al niño acariciando su sedoso cabello negro, para luego tratar de limpiar las lágrimas que salían de sus hermosos ojos grises – tú eres mi luz en los días de obscuridad

- mami te amo – le dijo el niño somnoliento.

- lo sé cariño, desde tú corazón hasta la más lejana estrella y de vuelta a mi corazón y yo te amo aún más – le habló a su hijo tratando de contener las lágrimas.

- mami – comenzó a hablar de nuevo Emmanuel – no quiero quedarme dormido para siempre – dijo el niño.

En ese momento tanto Emma como Regina sintieron una punzada en el corazón, Regina se había quedado perpleja ante semejantes palabras y no sabía cómo reaccionar.

- hola amigo – dijo Emma haciéndose notar y acercándose a la cama

- váyase sheliff no quiero que me vea llorado – dijo el pequeño cómo si se tratara de un hombre adulto avergonzado de que lo vieran llorar – los caballeros no lloran

- eso no es verdad chico, mira yo estoy llorando – le dijo y ante estas palabras el niño se liberó un poco del abrazo de su madre para ver el rostro de Emma – los caballeros también lloran y eso los hace aún más valientes y tú mi pequeño amigo, eres uno de los caballeros más fuertes y valientes que he conocido – el niño sonrió y luego bostezó haciendo evidente su cansancio y a la vez su resistencia a quedarse dormido.

- estás cansado bebe? – le preguntó Regina una vez se hubo recuperado del impacto, internamente agradecida con Emma por haber intervenido

- no quiero dormir – repitió el niño

- hey no tengas miedo – le dijo Regina acariciando su lindo rostro – te prometo que cuando despiertes todo estará mejor, y tendrás lo que quieras de desayuno – le sonrió

- una garra de oso? – preguntó el niño de manera pícara.

- una garra de oso – le respondió Regina.

- quieres una historia para dormirte? – le preguntó Emma a lo que el niño asintió – te puedo contar una? – le preguntó otra vez – me encantará hacerlo – el niño asintió de nuevo.

Érase una vez una hermosa reina, la más hermosa que puedas imaginarte, ella había dejado su tierra en busca de su final feliz, pero ese final parecía escaparse de ella. La reina había llegado a un lugar nuevo donde tal vez encontraría la felicidad que estaba buscando. Ella buscó desesperadamente y por muchos años aquello que la hiciera volver a sonreír, pero su búsqueda había sido en vano. Hasta que un día, mucho tiempo después llegó a la reina un pequeño niño; la reina al ver que el pequeño no tenía padres decidió que ella lo cuidaría y le daría todo lo que necesitara. Poco a poco en compañía de aquel niño la hermosa reina comenzó a sonreír, todos los días lo hacía, ahora su corazón estaba lleno de alegría y felicidad, porque ese niño, su pequeño príncipe, había llenado su corazón, logrando que ella encontrara su final feliz.

Emma guardaba silencio y Manny la miraba fijamente, como si estuviera tratando de formular las palabras precisas para decirle.

- y donde están las peleas de espadas y los dragones? – le preguntó el niño – y los viajes a caballo de los caballeros – dijo de nuevo. El quien hace unos instantes estaba a punto de ser derrotado por el sueño, ahora se mostraba totalmente revitalizado, atento a escuchar la historia que le habían prometido.

Emma no sabía que decir, ella nunca había contado historias para dormir, lo que acababa de decir, era porque básicamente se inspiró en Regina y Henry para hacerlo. Como un reflejo miró a Regina esperando que ella le diera alguna señal o indicación de qué hacer, pero la mujer permanecía sosteniendo a su hijo, tratando de disimular la sonrisa que se estaba formando en su rostro, pues ciertamente aquella era una de las historias para dormir más pobres que hubiera escuchado, y Manny, era lo que podría llamarse un público exigente en la materia, pues los tenía a ella y a Henry, quien era un magnífico contador de historias.

- quizás la Sheriff no ha terminado bebe – le dijo al niño – recuerda que ella es el caballero blanco, tal vez, esa es sólo la introducción de la historia – habló de nuevo besándole la frente tratando de disminuir la decepción ante la historia que acababa de escuchar.

Emma ciertamente notó que Regina le estaba dando una salida para arreglar a los ojos del niño la horrenda historia que le estaba contando.

- no soy muy buena inventando historias para contar mi ilustre amiguito – le dijo decidiéndose a hablar con la verdad

- entonces no lo hagas – le respondió el niño – si eres el caballero blando entonces tienes muchas historias

- y ya no las has escuchado muchas veces? – le preguntó Emma un poco asombrada de cómo el niño podía mantener una conversación de esa manera con ella.

- pero no de ti – le sonrió

- sabes qué – comenzó Emma – te propongo un trato, mañana te contaré una de mis historias y traeré la espada de mi padre con la que derroté al dragón – lo ojos de niño realmente se iluminaron como si acabara de abrir el mejor regalo del mundo – tenemos un trato? – le preguntó Emma – pero debes dormir, no tienes que preocuparte okay – finalizó

- trato – dijo el niño y sin saber de dónde había reunido fuerzas le dio un abrazo y un beso en la mejilla. Se acercó a Regina la besó y se acurrucó en su regazo para dormir.

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Ambas mujeres permanecían en silencio, Emma encantada con la demostración de afecto que acababa de recibir de su hijo y Regina deseando con todas sus fuerzas que pudiera sostener a su pequeño en sus brazos por mucho tiempo.

Rápidamente el niño estaba dormido apaciblemente, Regina no quería soltarlo, pues estaba consciente que existía una altísima posibilidad de que estos momentos con su pequeño hijo no se repitieran. Estaba absorta contemplándolo viendo lo mucho que se parecía a Emma cuando estaba así dormido sin la preocupación que ningún niño de cuatro años debería tener sobre sus hombros.

- gracias – dijo Emma – sé que no he sido la mejor de las personas y que ciertamente poco o mejor dicho nada he hecho para merecerme estar aquí, pero de verdad, te lo agradezco – finalizó.

Regina se quedó mirándola con detenimiento, no sabía que responderle en aquel momento, o sí quería hacerlo, todo este día se había sido una locura, habían pasado tantas cosas que era casi risible pensar que no hubiera transcurrido más tiempo. Cuando inició la mañana nunca pensó que justa ahora estaría compartiendo el espacio de una habitación con Emma Swan pendiente de la salud de su hijo.

Ella se había alejado de Storybrooke y no se arrepentía de haberlo hecho, si se hubiese quedado, lo más probable es que estuviera en el mausoleo familiar junto a la tumba de su padre. El estado emocional en el que se encontraba antes de irse, estaba segura que la habría llevado a cometer una locura, ella era una mujer de impulsos y en su vulnerabilidad bien hubiera una forma "poética" de acabar con su propia vida; así que agradecía profundamente la presencia de Emmanuel en su vida, pues él la había salvado en más de una forma. Y así mismo, de una forma u otra, estaba agradecida con Emma, pues ella también era una parte de que su hijo existiera. Observó detenidamente a Emma, ahora no era el momento de reproches y peleas, justo ahora necesitaba a la Emma de hace más de seis años, confiada y poderosa, de la persona de la cual se enamoró, porque esa mujer que estaba en frente apenas y era una sombra, Regina podía ver como la culpa se la estaba carcomiendo desde adentro, y aunque fuera en parte una estrategia para ayudar a su hijo menor, utilizaría todo lo que tuviera al alcance para lograrlo.

- sabes su nombre verdad? – le preguntó Regina repentinamente

- hablas de Manny? – le respondió Emma con una pregunta – ummm si, lo sé

- Emmanuel Swan, esos son sus nombres – le dijo Regina – lo nombre después de tí, sería la forma en la cual estarías presente en su vida, además esperaba que pudiera también de esa forma heredar tú coraje, tú tenacidad, tú nobleza y la capacidad que tenías de servirle a los otros; quería eso para mí hijo, aún lo quiero, deseo todo para él.

Emma estaba estupefacta ante las palabras de Regina, nunca imaginó que aún después de todo el daño que le había hecho, la morena tuviera ese concepto de ella y mucho más difícil de creer que hubiera nombrado a su hijo en su honor. En ese momento quería llorar, o mejor que alguien la golpeara, eso era lo que ella realmente se merecía, que le dieran una monumental paliza.

- eso no es verdad Regina, todo lo que dices sobre mí es todo lo contrario – le dijo – soy cobarde, egoísta, soy desleal y sirvo a mis propósitos – le dijo – la mujer de la que hablas no soy yo, si así lo fuera, nunca te habrías ido.

- lo eras Emma, y aún lo eres, sólo que tuviste miedo de aceptarlo y preferiste tomar otras decisiones – le dijo – pero eso no importa ya, nada de lo que digamos o hagamos borrará lo que pasó

- lo siento Regina, realmente lo siento y sí tienes razón, nada podrá reparar lo que te hice, como te hice sentir, y sé que apenas voy a comenzar a ponerme en paz conmigo y a aceptar mis actos y sus consecuencias, sólo espero que cuando lo haga, puedas permitirme ponerme en paz contigo. – Dijo – pero mientras llega ese momento, sólo puedo decirte que lo siento, desde el fondo de mi corazón – guardando silencio por un rato

- tú eres todas esas cosas – comenzó a hablar de nuevo – todo eso que dijiste sobre mí eres realmente tú, y la prueba está en el hombre en el que Henry se convirtió y en el pequeño que duerme en tus brazos y en todo eso yo no tuve ninguna influencia, todo eso es sólo tú mérito – sonriéndole – hiciste un espléndido trabajo con ambos.

Quizás no lo habían dicho abiertamente, pero de cierto modo habían establecido un tipo de tregua, pues quisieran o no, habían llegado de nuevo al punto en que lo quisieran o no de ahora en adelante, formarían parte mutuamente de sus vidas.

- crees que Blue haya podido encontrar algo? – preguntó Regina cambiando radicalmente el tema.

- espero que sí, aunque no ha pasado mucho desde que se fue – dijo mirando su reloj – ella va a encontrar algo, ya lo verás Regina, si no iré a ver a Gold y si eso tampoco funciona voy a congelarlo o a colocarlo en una maldición del sueño hasta que encontremos una cura.

En ese momento el doctor Whale entró a la habitación acompañado de Henry, quien también vestía el mismo tipo de atuendo que les había sido provisto a Regina y Emma

- Blue está aquí – dijo el muchacho – yo me quedaré con mi hermano para que ustedes puedan ir a hablar con ella – de inmediato se acercó a Regina le dio un abrazo y tomó su lugar sosteniendo al niño – yo voy a cuidarlo – le dijo sonriendo.

Ambas mujeres lo miraron orgullosas y salieron de la habitación; cuando llegaron a la sala de espera vieron al hada hablando con Snow y David

- Su Majestad, Su Alteza – las saludó formalmente el hada – creo que encontré una respuesta a lo que le pasa a su hijo – les dijo en un tono serio.

- por qué tengo la impresión de que no nos gustará la respuesta – dijo Emma sintiéndose nerviosa ante la actitud de la mujer.

- porque no va a gustarnos querida – respondió Regina.

- su hijo tiene un eco, un eco mágico – dijo el hada mirando como el color de la cara de Regina se drenaba completamente y se sostenía del brazo de Emma para no caerse al piso.

Continuará…

Jejeje dejen sus reviews espero que les haya gustado.