Aquí os lo dejo, la canción es Yuukyou seisetsuka (o algo así ) de Ali-project.

Disfrutadlo

Podía oír el sonido de las gotas cayendo al suelo, golpeando la piedra dura y fría, podía oír las ratas corretear por la habitación. Se movió un poco y escuchó el replicar de las cadenas que ataban sus manos a la pared. Por fín Antonio abrió los ojos, estaba en una celda oscura, atado por las manos y el cuello por unas cadenas algo oxidadas. Buscó a sus compañeros con la mirada, pues aunque quería hablar no podía. Entonces escuchó una voz dulce al otro lado de la puerta una voz que cantaba una melodía.

Mientras sigues las pisadas de un animal ruge, '¡Oh, león! ¡Oh, tigre!",

La patria de mi espíritu queda al otro lado de este brillante cielo.

¿Son la debilidad y la furia enemigos sin forma

De la juventud que vaga en la soledad del encarcelamiento?

¡Oh, padre! Sigo pensando

Que es difícil entenderte.

La voz se fue acercando, hasta llegar a la puerta que se abrió dejando ver a una chica rubia vestida con un vestido blanco que dejaba muy poco a la imaginación.

-Maya-murmuró Antonio furioso- ¿que haces aquí?

-Mi amor

Cuando persigo las espaldas invisibles

De los hermanos que me precedieron

En una noche de confusión, el Demonio me llama.

Antonio notaba como la respiración se le aceleraba, odiaba esa sensación de ira, si se enfadaba era incapaz de controlarse.

-¿sería bueno dejarle salir ahora?-se preguntó mientras la chica se acercaba a él.

-Mi amor, serás mio-dijo la chica sentándose sobre las piernas del hispano.

-¿Qué haces?, bájate.

Aunque deba anhelar

Un sueño que no termine en la muerte.

Eres tú, que estás tan segura, mi vida.

-¿Por qué habría de hacerlo mi amor?-dijo la joven acariciando su rostro-es nuestra noche de bodas y la droga está haciendo efecto.

-¿Qué dices loca?-España estaba furioso-yo no me he casado contigo, ni pienso hacerlo.

-Mi amor, he esperado tanto tiempo para esto-dijo y besó a Antonio en los labios a lo que él le respondió con un mordisco-Cabrón

-No esperarías que me dejase besar por alguien como tú.-escupió el de ojos jade.

-Ah pronto te dejarás.-dijo antes de seguir con su canto.

La vida como mariposa, como una flor en un páramo con fuertes vientos,

La patria de mi espíritu florece junto con la primavera eterna.

Aunque mancillen mi cuerpo, mi castidad quede cubierta de barro,

Por favor, cree en el brocado de mi espíritu.

¡Oh, madre! Aunque

No deba mostrar jamás mis lágrimas

El rocío de la hierba bajo mis pies no desaparecerá.

Antonio comenzó a sentirse cada vez más y más débil, era el efecto de la droga y de la magia que había impregnada en la canción, la atlante tenía razón, no tardaría en tenerlo a su voluntad.

Por fin ha llegado el momento

De encontrarle sentido a mi nacimiento.

En este momento mi bandera de rectitud por fin

Está empapada en sangre.

Maya veía con satisfacción como la droga que le había inyectado a su prometido en el helicóptero hacía efecto poco a poco, los ojos jade comenzaban a nublarse, pronto sería suyo, solamente suyo.

Simplemente te amaba,

Y cavé eso en mi corazón,

Abrazando así una herida como un tatuaje.

La joven posó su mano en el corazón hispano.

-Mio-pensó, pero…-¿Qué narices?

Ante sus ojos aparecieron imágenes de lo que más anhelaba su prometido, le vio respirar agitadamente, con su piel perlada de sudor, y los labios hinchados, sus ojos verdes estaban llenos de pasión y lujuria. Quería saber quién era el que causaba eso en su amado, por lo que siguió con la mano posada en el pecho hispano, hasta que le vio, tenía la piel pálida, llevaba una bufanda y sus ojos eran violetas.

-"quiero hacerte sonreír de verdad" escuchó decir al corazón de Antonio-¡quiero que sonrías de verdad junto a mi".

Ese debía ser el señor de los hielos del que había hablado el chino, el supuesto dueño del corazón español

-Me da igual-murmuró acercando sus labios a los hispanos, Antonio ya no opondría resistencia, su conciencia estaba muy lejos-esta noche eres mío mi amor.

Y dicho esto le besó.

Desde la celda contigua China podía oir los gemidos de la chica y sintió pena por ella,¡porque no se cansaba?,¿acaso no veía que haciendo eso iba a sufrir más?. Y pensando esto China suspiró

continuará