Antes de comenzar quiero pedir disculpas por demorarme tanto en subir capítulos, lamentablemente la Universidad me tiene bastante ocupada. También una disculpa por no responder sus comentarios, aunque no los respondo, si los leo y los valoro de todo corazón. Una cosa más... sé que lo he dicho, pero igualmente quiero reiterarlo; si hay faltas ortográficas o algunas palabras están fuera de sí, no es culpa mía, sino que Fanfiction las corrige así. Sin más que decir... ¡A DISFRUTAR EL CAPITULO!
Capítulo 6: "Extrañas miradas"
Definitivamente debo estar mal de la cabeza, pensar en que Sesshomaru se veía hermoso me afectó mucho. Maldición, el solo hecho de recordarlo me averguenza, y más encima Inu... Ese sinvergüenza ¡COMO SE ATREVE! es un descarado, quererme con él cuando también tiene a Kikyo... ¡TONTO!
Narra autora
La noche paso muy deprisa para desgracia de algunos. El sol comenzaba a iluminar el rostro de una hermosa mujer de largos cabellos negro azulado. Se encontraba durmiendo en una de las ramas mas altas de un gran árbol. Los rayos del sol pegandole en el rostro hicieron que esa bella mujer despertara, dejando ver sus hermosos ojos zafiro.
- Se siente tan bien despertar así, escuchar a las aves, sentir el aroma del bosque... antes nunca hubiera pensado que ser Youkai se sintiera tan bien - comentó la miko para sí misma.
- Rin... - llamó una fría voz.
- Dígame señor Sesshomaru -
- Hoy vendra esa mujer a verte – dijo mientras se acercaba a la pequeña
- ¿Se refiere a la señorita Kagome? – preguntó la niña con clara emoción es su ojos, a lo que el Youkai solo acintió con la cabeza - ¡Que bien! - gritó la niña alegremente.
- Niña no grites ¡molestas al amo! - habló enojado el pequeño youkai.
- Lo siento señor Yaken, es que estoy muy contenta porque la señorita Kagome vendrá a verme –
- ¡¿LA MUJER DE INUYASHA VENDRÁ AQUÍ?! - gritó alterado.
- Silencio Yaken – dijo el Youkai con una de sus miradas asesinas.
- Si... si amito -
En otro lugar bastante lejano, se encontraba un malvado hanyou reponiendose de sus heridas, y mientras lo hacía, pensaba en un malvado plan.
- ¡Kagura! - llamó a la mujer.
- Diime Naraku – habló la Youkai con clara molestia en sus ojos.
- Quiero que vayas a investigar a esa youkai que me atacó.
-Esta bien, como digas - dijo saliendo del lugar.
- ¡Señorita Kagome! – gritó feliz la niña mientras corría a abrazar a la youkai.
- Rin... ¿has sido una buena niña?. – preguntó la miko mientras respondía a su abrazo.
- ¡Si señorita Kagome! - contestó separandose un poco para verla.
- Me alegro mucho Rin, mira esto es para ti - dijo entregándole una hermosa cadena con un pequeño dije en forma de corazón.
- ¡Que hermosa! ¡muchas gracias señorita Kagome! -
- De nada Rin, ven aquí, te ayudaré a ponértelo -
Después de llevar a la pequeña a comer un poco, Kagome y Rin fueron a buscar flores, seguidas por Yaken y Sesshomaru quienes las miraban desde lejos.
- Señorita Kagome ¿quiere que le haga una corona de flores? – preguntó sonriente.
- Por supuesto Rin, yo también haré una para ti – contestó alegremente.
- Señorita Kagome ¿puedo preguntarle algo? - dijo mientras dejaba las flores en el suelo.
- Claro Rin, dime -
- ¿Por qué usted no ha vuelto con sus amigos? - preguntó inocentemente.
Kagome quedó estática ante la pregunta de la niña. ¿Cómo podría decirle que no volvió porque el hombre que amaba está con otra mujer?. Era complicado.
- Señorita Kagome ¿se encuentra bien? lo siento si pregunté algo que no debía - dijo triste por la actitud de su amiga.
- No Rin, no es eso – contestó mientras suspiraba.
- ¿Entonces? –
- Es solo que ellos ya no me necesitan y eso me hace sentir un poco mal - dijo acercandose a la pequeña.
- Señorita Kagome yo siempre la necesitare a mi ladp - prometió la niña abrazandola.
- Rin... - se agacho para quedar a su altura y correspondio a su cálido abrazo - Muchas gracias. -
Sus ojos color oro miraban la cálida escena entre la niña y la Youkai, el rostro alegre de Rin confirmó su fuerte cariño hacia la sacerdotisa; aceptó para sí mismo que la pelinegra algún día sería una buena madre, claro que nunca lo reconocería fuera de sus pensamientos.
Así el día pasó muy rapido, Kagome y la pequeña Rin jugaron todo el día. De vez en cuando la joven sentía una penetrante mirada que la observaba, trataba de no prestarle mucha atención porque sabía con claridad quien era, sin embargo, cuando se daba la vuelta no podia evitar ver esos ojos dorados que le recordaban un poco a su antiguo amor, ambos del mismo color, pero tan diferentes...
- Señorita Kagome no se vaya - suplicaba la pequeña aferrándose a la cintura de la miko.
- Rin lo siento tengo que irme ya es muy tarde – dijo ella mientras acariciaba la cabeza de la pequeña.
- Prometame que vendrá a jugar conmigo – alzó la mirada.
- Lo prometo, vendre en cuanto pueda - Se dio la vuelta y miró por ultima vez aquellos ojos color oro, se transformo en una esfera de luz y desapareció de ese lugar
En otro lugar cierto hanyou de rojas vestimentas avanzaba sin rumbo alguno. En sus dorados ojos se podía apreciar la tristeza... Desde que vió a Kagome su mirada y actuar cambiaron, algo que la fría sacerdotisa de barro notó. Se sentó en una colina y observó las estrellas; en ese momento un recuerdo pasó por su mente...
/Flash Back/
La joven escolar salió de la cabaña y dio un pequeño grito. El hanyou corrió tras ella...
- ¿Qué sucede Kagome? – preguntó él.
- Es hermoso... En mi época no se puede apreciar de este modo las estrellas – comentó la muchacha con su mirada fija en el cielo.
El ojidorado miró a la miko y sonrió. Le gustaba que Kagome encontrara bella su época...
/Fin Flash Back/
Sonrió con melancolía al recordar eso. Extrañaba a su pequeña y alegre miko.
Continuará...
