Capítulo 7

-Estás preciosa, Natsuki – Fuyumi reprimió las ganas de soltar una lágrima al ver la imagen de Natsuki reflejada en el espejo. Vestía con elegancia el hermoso vestido blanco que ella misma le había ayudado a elegir. Parecía una princesa sacada de los libros que las gemelas leían mientras las dejaban como un par de muñecas. Debido a que Haku era un poco pequeño y que durante los pocos ensayos que habían realizado en los que el niño no había hecho lo que la organizadora esperaba, se había quedado con Aiko en lugar de acompañar a Natsuki al altar - ¿Quieres algo de beber? Llevas toda la mañana sin probar bocado, y tampoco has bebido nada.

-Un poco de agua estaría bien – Natsuki esperó a que Fuyumi se fuera para acercarse a las gemelas y sonreír al verlas tan bien vestidas y tan arregladas - ¿Cómo estáis?

-Tenemos sueño – Oyuky miró a Natsuki antes de darse cuenta de que estaba realmente vestida de novia, que hoy era el día de su boda y que no se casaría con la persona que ella había esperado – Estás muy guapa, tita Natsuki.

-Gracias, cariño – acarició la mejilla de la niña antes de suspirar y mirar la hora. Faltaban una hora y media, pero debía bajar rápidamente al lugar desde donde debía salir hasta el salón dónde se celebraría la boda y la celebración posterior - ¿No os parece un poco extraño que vaya a casarme dentro de nada? – sonrió pese a que no era precisamente felicidad lo que estaba sintiendo – Me habría gustado que vuestra madre estuviera aquí para apoyarme.

Se quedaron en silencio durante los pocos minutos que Fuyumi tardó en llegar con una bandeja con agua, zumo para las niñas y algo para picotear, ya que estaba atacada de los nervios y le estaba dando hambre. Cuando pasó una hora, Fuyumi pensó que era mejor bajar y tranquilizarse en la sala de espera desde dónde Natsuki saldría junto a Hiroshi, quien sería el padrino.

-Natsuki… - Hiroshi llegó con un ataque de nervios que causo gracia a Natsuki - ¿Qué es tan gracioso, eh? No es fácil ser el padrino, ¿sabes?

-Sí, me lo imagino. Seguro que es más difícil que ser la novia.

-Tienes razón, tú debes estar peor que yo – Hiroshi tragó saliva – Todo saldrá bien, ya lo verás. Ese idiota de Ootori me lo ha prometido.

-¿Prometido el qué?

-Nada, no me hagas caso – Hiroshi besó la frente de Natsuki justo cuando Fuyumi abría la puerta para informar que era hora de salir – Vamos, tenemos que irnos ya.

-Hiroshi, deja de temblar – Natsuki agarró con fuerza las manos de Hiroshi al ver que temblaban violentamente – Tranquilo. Soy yo la que se casa, no tú.

Tardó varios segundos en conseguir que Hiroshi dejara de temblar un poco. Salieron de la habitación para encontrarse cara a cara con la organizadora de la boda que estaba gritando a todos que hicieran las cosas tal y como estaban planeadas. Natsuki escapó de la neurótica organizadora junto con Hiroshi y fue dónde estaba Fuyumi esperándola junto a las gemelas.

-¿Preparada? – Fuyumi se acercó a ella para darle un abrazo – Ya me voy a mi asiento o mi marido va a matarme por estar dejándolo desatendido. Nos vemos luego, Natsuki. ¡Adiós!

Se quedaron callados mientras escuchaban a todos los invitados charlar al otro lado de la puerta por la que saldrían. Natsuki tragó saliva al imaginarse caminar hasta el altar mientras Kyouya la esperaba junto a…

-¡Natsuki! – todos se giraron para ver a Akito Ootori caminar entre la gente para acercarse a Natsuki, Hiroshi, Oyuky y Yuriko – Natsuki, lo siento, pero tengo que hablar contigo en privado. Sólo será un momento.

-Está bi...

Natsuki fue casi arrastrada por Akito a algún lugar lejos de la vista de Hiroshi y las gemelas.

Hiroshi miró la hora y escuchó los gritos de la organizadora mientras buscaba a Natsuki. Se estaban retrasando cinco minutos y Natsuki no aparecía por ningún lado, la habían estado buscando por todos lados.

Cuando pensó en la posibilidad de que Natsuki se hubiera fugado de su propia boda, la vio aparecer sola y caminando lentamente hacia ellos con una sonrisa muy distinta con la que la había visto hace unos minutos. Parecía segura, decidida e, incluso, feliz de lo que estaba por venir.

-¡Por fin! – exclamó mientras se acercaba a ella – Ya vamos tarde. ¿Qué quería Ootori?

-Nada importante – la voz de Natsuki era calmada. Hiroshi la observó unos segundos mientras pensaba en lo parecida que era a Kaede. Había sido muchas las veces que había pensado que Natsuki era su hermana Kaede - ¿Estás bien, Hiroshi?

-Sí, sólo pensaba en tonterías – Hiroshi suspiró – Estás preciosa.

-Tú también estás muy guapo. Espero que todo termine rápido para poder charlar sobre una cosa muy importante que quiero decirte – sonrió al ver la expresión confusa de Hiroshi – Ya lo entenderás cuando llegue el momento.

La organizadora lanzó una exclamación de alivio y se acercó a ellos dos para ponerlos en posición. Las gemelas sonrieron a Natsuki y vieron que ella les sonreía igualmente mientras sus ojos se llenaban de lágrimas.

Las puertas se abrieron. La música nupcial anunció que era el momento de la aparición de la flamante novia.

La sala quedó en silencio cuando la música dejó de sonar y Hiroshi Abukara entregó la mano de Natsuki Noro a Kyouya Ootori.

Se escuchó a alguien llorar en la sala y a otros tantos sentarse en sus sillas y removerse en ellas mientras pensaban:

"El plan está en marcha"